Últimos temas
» Libertad (?)
Vie Dic 08, 2017 11:15 am por Helena D. Corso

» Souls In Darkness | Afiliación Hermana
Dom Dic 03, 2017 10:49 am por Darío Raven

» Peticiones administrativas
Dom Nov 26, 2017 6:41 pm por Helena D. Corso

» Registro de Ausencia
Dom Nov 26, 2017 1:53 pm por Darío Raven

» Petición de Rol
Sáb Nov 18, 2017 9:37 am por Gabriele B. Reinhard

» Censo {15 Nov - 15 Dic}
Miér Nov 15, 2017 8:47 am por Pandora

» Segundo videoanuncio
Jue Oct 19, 2017 9:30 pm por Ptalka Fo'Gnir

» Registro de Eventos
Lun Oct 16, 2017 12:01 pm por Pandora

» Censo {15 Oct - 15 Nov}
Dom Oct 15, 2017 9:28 pm por Pandora

Afiliados Hermanos
Afiliados de recursos/Directorios
Afiliados elite (36/55) [26/08/17]
Jurassic Park: The Walking FossilsElentarirpg No aceptamos Afiliaciones Normales

Great things -Ghünter-

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Great things -Ghünter-

Mensaje por Hrafn el Miér Jun 28, 2017 11:31 am

El piano sonaba dulcemente mientras la joven de dorado cabello y blanca sonrisa acariciaba las teclas con sus finos y largos dedos, deleitando a todos los que allí estaban con la música que sonaba de una manera que pareciera exigir la atención de los espectadores; No era una celebración como cualquier otra, muchos de los presentes eran aristocráticos y siniestros políticos y lúgubres ministros que sonreían falsamente los unos a los otros intercambiando bromas e indirectas que dependiendo de la manera en que fruncían los labios o era más o menos sonora la carcajada fingida uno podía darse cuenta de que tan mal había acabado por caerle las palabras del otro.

Por supuesto no tenía nada que ver en aquella reunión, pero había recibido una invitación por mera cortesía. Después de todo era uno de los pocos prestamistas de la ciudad que podían codearse con la alta sociedad de la comunidad mágica, aun siendo un joven de apenas veinte y siete años, ya muchos de esos hombres ancianos le conocían y, gracias a la bondad de algún dios, lo conocían no precisamente por la oscura fama de sus antepasados.

Muchos de los allí presentes descansaban el peso de sus cuerpos sobre báculos viejos de diferentes tipos de maderas, los más jóvenes llevaban varitas y por supuesto los había también aquellos que quizás tuvieran una u otra forma de demostrar que eran magos y no simples humanos. Aunque humanos también los había, revoloteando por el servicio vestidos como camareros y algunos pocos incluso entablaban conversaciones con otros brujos y brujas. Y para el joven Hrafn, aquello podía ser un estanque en el cual echar sus anzuelos y tratar de conseguir algún cliente.

De todas maneras parecía que aquella noche se estaba tornando aburrida; La presentación de la muchacha que no debía de tener más de dieciséis años o como mucho diecinueve ya no era tan llamativa aunque seguía tocando el instrumento energéticamente como si en ello se le fuera la vida; Y al moreno se lo pasaban de uno a otro, no le importaban las personas con quienes estaba hablando, e incluso ya se había olvidado del nombre del hombre de cabello blanco y largo recogido en una coleta que supuestamente decía haber conocido a su familia. Lo cual, el joven brujo, dudaba demasiado.

Por si fuera poco, y más allá de su traje oscuro que parecía delatarlo en una posición de inexistente luto o algo parecido en contraste contra las mucha tonalidades de colores de ropa que había en la sala, el también parecía ser el único que allí portaba un arma. Los guardias de seguridad, que estaban en la puerta, al llegar le habían puesto muy mala cara al ver asomarse la empuñadura de la vieja daga por el borde de la chaqueta que llevaba puesta, pero al enseñar la invitación y de mala gana lo acabaron por dejar pasar al interior de la recepción de la joven y talentosa pianista.

Pero como era propia de la naturaleza suya, no acabaría pasando demasiado tiempo hasta que se aburriría de las conversaciones con ancianos que decían que conocían a su abuelo, o su abuela o incluso sus hermanos mayores; Fue en un momento en que la oportunidad de escaparse a hacer algo que lo divirtiera más lo encontró y como si fueran viejos amigos, aprovecho el momento y se escabullo hacia donde la oportunidad le había indicado que fuera. O más que oportunidad, aquella criatura enorme, obedeciéndola y dejándose llevar por ella.

Poco a poco comenzaba a llover, y las frías gotas de agua le estaban salpicando el torso desnudo y el rostro, donde aún tenía grabada la burlona sonrisa que se había atrevido a esbozar cuando fue atrapado por el padre de la pianista; Hrafn no esperaba que los encontrasen tan rápido, pero tampoco le preocupaba demasiado que así fuera al final. Él no tenía la culpa, solo había obedecido a la criatura que se había dejado aparecer entre el gentío y había seguido a la pianista hasta su recamara. Lo que allí paso, era el motivo por el cual ahora tenía la sonrisa grabada en su rostro y lo dejaba descalzo y medio desnudo a la intemperie de los jardines del salón de la recepción.

Fue sido divertido, sin lugar a dudas. Sobre todo la cara del padre de la muchacha y los gritos que le dio al tiempo que lo alejaba de su hija y al mismo momento trataba de no ver la desnudez de la muchacha; Poco a poco la lluvia comenzaba a hacerse más y más insistente, y podría estarle molestando mucho el no tener su chaqueta o su camisa a mano, pero conociéndose así mismo…lo único que le importaba era que al menos le habían dejado ponerse el pantalón y llevarse su preciado y antiguo puñal.

Comenzó a reírse, entonces, y apenas y levanto la cabeza cuando escucho que unos pasos estaban aproximándose a donde se encontraba acostado. La hierba del césped estaba lo suficiente mullida y blanca y la lluvia que caía sobre la ciudad ayudaba demasiado a que siguiera de esa manera; Sobre su plano abdomen, un escarabajo solitario y curioso comenzó a trepar poco a poco, y se detuvo al llegar al centro y se quedó mirando hacia donde provenían los pasos que sonaban casi rítmicos sobre el empedrado del camino que tenían aquellos jardines. Seguro seria aquella criatura que lo seguía a todos lados que venía a mofarse por haberle obedecido y asaltar a la joven pianista cuando ella había subido a su habitación a tomar un descanso tras una extensa hora de tocar el instrumento.
HrafnAprendiz
avatar
Avatar : Andy Black
Habilidad : Escudo Mental
F. Inscripción : 23/06/2017


Ver perfil de usuario
Aprendiz

Volver arriba Ir abajo

Re: Great things -Ghünter-

Mensaje por Ghünter L. Schröder el Jue Jun 29, 2017 1:30 am

Volver a la vida, de una forma más figurativa que literal, implicaba mucho más que haber conseguido un cuerpo que habitar. Una cosa era el acto de presencia y otra muy diferente era tener la mente clara sobre los acontecimientos importantes, el contexto. Y aunque el nigromante de los Schröder se enteró de bastantes cosas a través de la mente de Robert, además de estar al tanto de la globalidad del continente de Pandora, todavía tenía que enterarse de muchas otras cosas particulares que por una razón u otra estuvieron fuera del alcance de su sucesor. De todas formas, antes de comenzar, se tomó su tiempo. Primero atendió asuntos relevantes para su persona, contactando con aquellos que le conocían realmente y que servirían para sus futuros propósitos. Activó su pequeña red y entonces se entregó a un descanso de días para poder recuperase del todo luego de su sangriento y doloroso regreso. Descansó lo suficiente, haciendo dudar a los criados de si verdaderamente seguía vivo o si acaso había muerto. La mayoría de ellos todavía no lograba comprender si aquel que habitaba la mansión seguía siendo Robert Schröder u alguien más. Ghünter solo se molestó en explicarle al mayordomo, ya luego hablaría con los demás trabajadores, cuando hubiese tiempo suficiente para ello. De momento era irrelevante.

Por supuesto que no pudo evitar reír entre dientes cuando aquella cordial invitación, escrita con letras elegantes y sellada con cera rojo italiano acuñada con un escudo familiar, llegó a sus manos. Iba dirigida al distinguido Robert Schröder, reconocido académico de la Academia de Baskerville. Prefería que aquella ignorancia permaneciera cubriendo a los magos de la región, sobre todo a los de su clase, así no se levantarían conjeturas y de ese modo él podría poner en marcha sus asuntos sin levantar sospecha alguna. Los de La Orden se enterarían pronto, la semana entrante, pues se había convocado a una reunión a los altos cargos y eso involucraba al antiguo dueño del cuerpo que él estaba habitando. Tenía la vía fácil. Ni siquiera tenía que mentir sobre el motivo de su regreso luego de ochenta años aparentemente muerto, solo debía omitir información. De todos modos, ya tendría tiempo para meditar brevemente en ello, quedaban demasiados días como para perder recursos mentales en un evento relativamente lejano. Por ahora, aquel evento al que había sido invitado era lo único que permanecía en su cabeza. Era una excelente oportunidad para escuchar sobre la decadencia de Pandora, específicamente en asuntos que correspondían a los magos.

El Valle de los Nobles, en aquellos años en los que él lo conoció, solía albergar en su mayoría a las familias que pertenecían a La Orden. Cuando los magos blancos fueron desplazados y obligados a huir por sus vidas, todos quienes llegaron desde el continente viejo en conjunto con él, se apropiaron de aquel acomodado sector de Baskerville. Ahora las cosas parecían diferentes. No tardó en darse cuenta de que ahora era un barrio mixto, aunque seguía siendo de la alta sociedad mágica. Grandes comerciantes habitaban allí, tecnomancer especializados en ingeniería de alto nivel e incluso sanadores. No le disgustó la nueva realidad, solo le llamó la atención que esos que solían vivir antes en pequeñas casas en la Villa de Baskerville, hubiesen logrado escalar tanto como para conseguir mansiones. Normalmente en la antigüedad (incluso antes de que todos migraran a Pandora) los magos puristas, tradicionalmente conocidos como comunes, no ganaban tanto dinero por no involucrarse en asuntos como lo era la política. No se mezclaban con los humanos, algo que sí hacían los magos oscuros con el fin de conseguir influencias y así muchos se hicieron de grandes fortunas que hasta la actualidad disfrutan sus descendientes. Los Schröder formaban parte de aquellos.

Como fuera, allí se encontraba él. Sostenía un vaso de whisky en su diestra, mientras que la izquierda se mantenía asida a la solapa de su smokin, luciendo aquel anillo de platino que él mismo había creado en 1939… y que brillaba como si los años jamás le hubiesen pasado por encima. Pero su mirada no era arrogante como la de la mayoría de los presentes. No se sentía en la necesidad de expresar tal cosa, ¿por qué igualarse a los demás cuando estaba por encima de todos los presentes? Eso le divertía sobremanera. Bebía tranquilamente mientras escuchaba, por un lado, la acalorada discusión sobre asuntos políticos complejos del continente (problemas varios) y, por otro, la melodía dulce interpretada en piano por la hija del anfitrión. Una chiquilla que el castaño apostaba, jamás llegaría muy lejos siendo bruja. Cualquier habilidad mágica proveniente de ella estaba muy por debajo de su habilidad con el piano. Sería una más de aquellas que conjura cosas básicas y que emplea la magia solo para servirse a ella misma, aunque usada una cantidad mínima de veces. Una gran desgracia para su raza. Aunque más culpa tenían sus padres que ella misma.

Sus ojos se paseaban ocasionalmente por las cosas o personas que tenía cerca, reparando en detalles para luego olvidarlos si los consideraba inmediatamente irrelevantes. Y fue en una de esas fugaces miradas en la que se percató de la presencia de un objeto que él alguna vez había visto y que, sin duda alguna, se trataba de exactamente del mismo. Lo pensó unos momentos, perdiéndose unos instantes en aquellas memorias antiguas de hace más de ochenta años. Reznov. Fue la única palabra que acudió a su mente. Era el apellido de un mago de su época, lo había conocido y aunque no tuvo con él más contacto que el que tuvo con la gran mayoría de los suyos en ese tiempo, era inolvidable el hecho que fuera uno de los pocos que usara una daga como canalizador de magia. ¿Cómo había llegado ese objeto al que lo portaba actualmente? Herencia tal vez. Y eso fue lo que le hizo apartarse, no sin antes disculparse con elegancia, de los hombres con los cuales había estado hablando (o más bien a los que había estado escuchando), para entonces seguirle el rastro al portador de la daga.

Le pareció como si lo arrastrara algo que estaba fuera de sí mismo. Se dedicó a estudiarlo, no lo interceptó de inmediato, lo dejaría ser, lo observaría para saber con quién iba a tratar… quizá también para poder distinguir alguna otra cosa familiar en él además de la daga. Supo hacerlo sin levantar la sospecha de nadie, no quería que alguien más se metiera en ese pequeño asunto de última hora. Se ocultó cuando fue oportuno hacerlo. Algo había ocurrido con la hija del anfitrión, alguna cosa había hecho este extraño muchacho… algo lo suficientemente grave como para que el dueño de la mansión vociferara iracundo. Ghünter no vio la totalidad de lo que ocurrió, pero no fue difícil suponer lo que había pasado. No le importó, no era su problema. Aguardó a que el muchacho quedara solo y entonces se le acercó, ignorando el frío y la lluvia que caía en esos momentos sobre Baskerville. Avanzó con calma, contemplando al susodicho a medida que se le acercaba.

-Hay mejores maneras que esa para conseguir una dama de compañía- comentó deteniéndose a solo un par de metros. Buscó la daga con la mirada y después dirigió sus ojos hacia el rostro del que permanecía allí tirado. -Y esa fue, ciertamente, patética- agregó y torció una leve sonrisa.



Ghünter Leberetch Schröder
avatar
Avatar : Robert Downey Jr.
Habilidad : Visión de Merlín, Ilusiones de Sombras
F. Inscripción : 09/07/2015


Ver perfil de usuario http://regiatenebrae.tumblr.com/
Erudito

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.