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♢ Diary of a Sky Warrior ♢

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♢ Diary of a Sky Warrior ♢

Mensaje por Lynceus Bàlor el Vie Abr 21, 2017 1:12 pm


Lyn se establece en Thyris
● Después de la Celebración de Año Nuevo ●
4ta Semana de Enero Año X20.
Segador

Había pasado ya un par de semanas desde que se había establecido en Thyris. Encontró un lugar reducido, mucho más pequeño que el lugar donde solía vivir en Mördvolathe, en la gran casa en la que se había criado, en la inmensa cama en la que sus extensas alas encontraban lugar de reposo, dentro de una gran habitación bien iluminada, con grandes ventanales que servían de acceso, a los cuales podía ingresar volando y por donde entraba la gélida brisa de las montañas. Su nuevo hogar en Thyris era lo opuesto, ya no era una casa digna de un águila real, colocada en la cima de las montañas, sino algo más parecido a un nido de golondrina, algo más discreto, apretujado y mucho más cercano al suelo.
Su casa en Thyris, era más bien una habitación, un gran ático en la cima de una torre en la ciudad de la cascada. Le gustaba mucho más el pueblo del río porque estaba más cercana al bosque, pero en un lugar tan concurrido que casi no había lugares para quedarse permanentemente, por ello prefirió una torre. Ninguna vivienda en la tierra de los elfos estaba adecuada para alguien de su raza, por la que por primera vez tuvo que ensuciarse las manos, tomar martillo y clavos, y así, crear una especie de puerto en una de las ventanas de la torre. Tardó un par de semanas en hacerla, no dejó de reforzarla hasta que pudo sentirse seguro de aterrizar sobre ella. Por días, los habitantes de la ciudad alzaban la vista para ver aquel curioso extranjero martillando sobre la torre. Era algo tan peculiar y divertido de ver, pero seguro es, que aquel cuadro debió encantar a más de una persona. Con aquella pinta modesta, con la camisa desgastada y con aquel cabello opaco que había perdido el lustroso rubio de su adolescencia, nadie recordaría a la bestia con alas que solía destruir bares en la madrugada.
Cuando estuvo satisfecho con el puerto, utilizó la madera sobrante para censurar la puerta, de manera que la única manera de acceder a su habitación era por la entrada que recientemente había adaptado a sus necesidades. Si alguien quería hablar con él, debía llamarlo desde afuera; si algo necesitaba, debía bajar y volver a subir volando. Su habitación no tenía ni chimenea ni agua caliente, pero realmente no necesitaba calor, pues ni el más frió invierno en Thyris competiría con las heladas de su región natal. Terminó por deshacerse de la base de su cama, pues resultaba incómodo de sus larga extremidades colgaran fuera del lecho, por lo que prefirió dormir al nivel del suelo, ya después se encargaría de buscar una cama de su tamaño.
Ya no vivía rodeado de lujos, pero eso no le importaba, pues los años que vivió como soldado los pasó fuera de casa, dormía en hostales y en las peores situaciones, debajo de las mesas de algún mesón, cuyos meseros no se atrevían a despertarlo. En aquel confinado lugar nadie lo molestaría.
Nadie buscaba problemas con él, ni siquiera la guardia élfica, quizás se habían desfamiliarizado con su nueva apariencia. Antes portaba siempre la armadura de Mördvolate y el emblema de Ikarus, siempre andaba armado, y caminaba erguido cual príncipe del oeste del Rin, con el rostro marfileño impecable, y una reluciente melena rubia que hacía tributo oro puro. Sin olvidar mencionar que sus alas parecían brillar con luz propia tanto de día como de noche. Ahora, su cabello opacado parecía haber perdido su rubio claro de antes, su rostro ya presentaba rastro de combate, así como su torso y brazos. Cambió su ropas claras y relucientes por ropa sencilla y de colores neutros, que absorbían la luz de sus alas y por lo tanto, parecía brillar menor. Lo único que conservaba era su ceño fruncido y  su mirada altiva. Ya no andaba armado, y no porque se hubiere vuelto pacífico, sino porque ya no las necesitaba. Ahora vivía bajo la filosofía de que lo máximo que el acero puede vencer, es el acero mismo, y sus enemigos y rivales eran mucho más que eso. Así terminó creyendo que si continuaba dependiendo de sus armas y corazas nunca despertaría la verdadera fuerza que había en él.
Esa era la verdadera razón por la cual había cambiado de vida. Debía reagruparse, superar su inmadurez, plantearse una mejor estrategia para jugar mejor sus fichas en su plan de vida. Después de lo sucedido en Bran, aprendió una valiosa lección. Si continuaba causando estragos por todo Pandora buscando volverse más fuerte, su progreso llamaría demasiado la atención, y los titanes no se sentarían a esperar a que se convirtiera en una verdadera amenaza. Ya se había involucrado peligrosamente con Van Helsing y Vlad, después de eso los hombre de Ikarus jamás le quitarían la vista de encima, así que la respuesta era dejar Mördvolathe, por el momento. Ahora se empeñaría en seguir una nueva estrategia, moverse en la oscuridad, por debajo de las aguas, al cobijo de los cedros. Aprendería sobre todas las razas, sobre cada punto de interés en el mapa, sobre los secretos de cada región, pero no lo lograría solo, debía hacerse de aliados valiosos, de eruditos y de expertos, de gente discreta y, de preferencia, que no lo conocieran a él ni a sus intenciones.  
Su primer paso en su plan era integrarse en la sociedad élfica, por lo que se inició en la herrería. No había mejor lugar para aprender los secretos de los elfos que ahí, además de que lo frecuentaban personas con intereses peculiares, bien le servía para enterarse de lo que ocurría en los alrededores, en Arcadia y Zárkaros. Así fue como empezó a buscar contactos, y cerca, en la ciudad del ría había uno muy llamativo. Así que dijo a nuevo maestro: “Tan solo mi armadura pesaba más que todo esto”, refiriéndose a un cargamento de acero que enviarían a carreta, pero Lynceus insistió en que era más fácil llevarla por aire. Convenció a su jefe al jurarle que sus manos eran lo suficientemente seguras para no dejar caer la carga sobre la cabeza de nadie. Así lo hizo, y apenas terminó su encomienda, buscó a esa persona de la que había oído hablar. Aunque al tratarse de un vampiro supuso que debería esperar a la noche para que saliera, de otra manera no había oportunidad de dar con él.



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Re: ♢ Diary of a Sky Warrior ♢

Mensaje por Lynceus Bàlor el Miér Jul 26, 2017 5:32 pm


Diario de Lyn
● Inexperto Segador ●
Primera semana de Febrero del Año X20
Segador
¿Que aprendizaje es mejor que voltear atrás y comprender los errores del pasado? No es importante recordar todo mi pasado, mi niñez no es trascendental para lo que actualmente vivo, ni para lo que me depara el futuro. Más bien todo esto comenzó cuando me quedé solo en el mundo, solo en la casa de mis difuntos padres y con una gran herencia, a la cual no le he hechado mano. Mientras estuve bajo el mando de Ikarus siempre porté la misma armadura que mi respetable padre, por un momento la perdí, pero derramé hasta la última gota de sudor para recuperar cada pieza.
Este último año, con cada día que pasó, con cada segundo que desperdicié, me gané a pulso el exilio de Mördvolathe, pero el benévolo Ikarus de Creta se conformó con sacarme de la armada. Quizás no se tomó la molestia de ensuciarse las manos ya que bien sabe que al retirarme su emblema estaría desprotegido en Pandora.
Admito, con gran pesar, que mi inmadurez me llevó a excederme en violencia injustificada. Aún me cuesta aceptar que me refugié en mi rango para buscar problemas y así traté de ganar fuerza. Obviamente no gané nada, solamente enemigos por toda Pandora. Con los desastres que provocaba en cada taberna, hostal y mesón en Pandora, lo que conseguí fue llamar la atención de algunos titanes, entre otros, quienes ahora conocen mis intenciones. He caído de lo alto, ahora me toca desaparecer de la mira de los titanes, quienes seguramente buscarán eliminarme a la mínima señal que les haga que creer que me he vuelto una verdadera amenaza.
Soy sincero al decir que no tengo miedo, sino todo lo contrario. Después de haber atravesado fracaso tras fracaso me siento inmune al dolor y al sufrimiento, pues me di cuenta que no tengo nada que puedan quitarme.
En la gran casa de Quebert luché contra Licaón y contra el control de Vlad. Heme aquí aún con vida. Creo que sobrevivir a dos de los siete titanes es el primer paso. Vine a vivir a Thyris, un lugar seguro y tranquilo donde ni Vlad, ni Ikarus me alcanzarán ahora que Freyja ha cerrado las fronteras. La vida como herrero no es tan mala, por lo menos me permite seguir trabajando mi fuerza física y conocer personas curiosas, de las cuales hablaré después. Mi meta es encontrar mi fuerza en alguna región de Pandora, mi habilidad insignia, algo que me haga diferente a otros guerreros alados. Lo buscaré incluso en el fondo del mar o en la oscuridad de Heindel. El primer paso será visitar Baskerville, allí se encuentra la biblioteca más vasta de toda Pandora, y quizás del mundo. Estoy seguro que ahí encontraré algo útil.




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