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Masquerade × Erzsébet & Mikael

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Masquerade × Erzsébet & Mikael

Mensaje por Helena D. Corso el Lun Sep 19, 2016 3:42 pm

La seriedad en su rostro ponían en manifiesto las maquinaciones que tenían lugar en la mente de la mujer que, con los ojos fijos en el danzar del fuego, aguardaba en una silla la conclusión final. Alekséi, sentado cerca de ella, revisaba los documentos que yacían desperdigados en la mesa, tratando de acompañar a su Geshë en las meditaciones. Ambos, después de una semana de constantes cacerías, cayeron en cuenta de que los últimos asesinatos y misiones falsas tenían una conexión, que todo apuntaba a un mismo contrabandista a quien nadie había mandado matar, pero que continuaba presente en el tablero de juego. Todo empezó con la aparición de un elemento más en el juego, sin precedentes y terminó ahí, en la habitación de Corso.

¿Estás seguro de que se encuentra en Bran? — Inquirió ella de repente, como si ella no hubiese tenido parte en esa conclusión, que fue su pupilo quien propuso la región de los vampiros como último recurso.

Sí. Aunque será complicado inspeccionar de cabo a rabo la región y dar justo en el clavo. — Respondió el, depositando los documentos en la mesa y recargándose en el respaldo de la silla. Alargó los pies, desperezándose. No hacía falta que continuara con la explicación, Helena sabía perfectamente que en Bran la mayoría de los inmortales contrabandeaba humanos.

Ella suspiró y desvió la mirada hacia la puerta, segundos antes de que la puerta de la habitación se abriera, dando paso a uno de sus hombres. Anunció que tenía un paquete con órdenes de ser entregado directamente a Corso y se adentró a la habitación a fin de dejar una caja sobre la mesa. El paquete no tenía remitente, de modo que el hombre se excusó y se marchó de inmediato, seguro de que había cometido algún tipo de indiscreción.

Helena hizo un ademán con la mano a Alekséi, indicándole que le pasara el paquete en el cual encontró una máscara y una carta impregnada de un perfume que no lograba reconocer. — Me han invitado a la máxima expresión de la sociedad vampírica: Una mascarada. — Anunció con ironía tras haber dedicado unos segundos a la lectura de la misiva. — Será mañana por la noche y tú, Alekséi, irás conmigo. No te han mencionado, no te asustes, pero me gustaría contar con tu compañía. Estoy segura de que esto tiene alguna utilidad.

Y tal y como ella lo dispuso, ambos inmortales abandonaron Zárkaros esa misma noche, sin perder el tiempo en otros asuntos que exigían su atención. El viaje tomó varias horas y otras tantas las que demandaron la pausa forzada, pues su pupilo no tenía el don que a ella la protegía del sol. Ahí, finalmente en Bran, llegaron a la propiedad de Corso en donde ya los esperaba Amadeus. Y a pocas horas de que iniciara el evento, los tres inmortales tomaron asiento en el estudio de la mansión y gastaron un par de horas analizando la situación de Bran y buscando una relación con aquello que investigaban Alekséi y Helena. Sin embargo, Amadeus sabía muy poco, pese a coincidir con la inmortal en lo que respecta a la fiesta.

Así pues, terminada la reunión, se encargó de conseguir la vestimenta adecuada para aquella mujer que denominaba ama sin tapujos y, llegada la hora, ella abandonó la mansión, transportada en un carruaje, mientras que Alekséi se dirigía, también arreglado para la mascarada, al sitio que Helena había señalado.




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Re: Masquerade × Erzsébet & Mikael

Mensaje por Invitado el Jue Oct 06, 2016 11:17 pm

Su llegada a Pandora no había sido recibida con trompetas ni flores, no es algo que hubiera querido ni visto como necesario. Si bien su nombre es leyenda entre mortales, en el país de la locura y de las pesadillas ella era tan sólo una de tantas, no más fuerte que varios de los nobles de poca monta del lugar. Ahí tendría que probar su valor desde cero, cosa que curiosamente no le molestaba.
Hacía tanto que anhelaba un cambio.

Pero no habría de hacerse a sangre y muerte. No. Esas dos características habían sido ya los sinónimos de su raza por tantos siglos, eclipsando los otros rasgos tan importantes: La elegancia y la dignidad. Era momento de recordar a sus congéneres que un vampiro es mucho más que un simple caos sin sentido.

Tras haber pasado las primeras semanas instalándose, analizando la situación y consiguiendo criaturas para si, sin distinguir entre raza sino más bien en la utilidad de cada individuo, encontró la oportunidad perfecta de inaugurar aquella modesta (para estándares de los residentes de Bran) mansión que había logrado conseguir. Su sala principal pronto habría de llenarse de música y gente enmascarada, ocultando sus rostros más no sus intenciones.

Más allá de la apariencia, otra clase de máscara se construyó varias horas antes del evento. Las bellas flores eran una ironía a la vida efímera frente a los muchos “inmortales” que habrían de llegar, pero estas fueron cuidadosamente seleccionadas no solamente por su belleza, si no por sus extravagantes aromas. De igual manera aquellos leales a la vampiresa que habrían de atender a los invitados aquella noche eran solamente mortales, algunos elfos, algunos humanos, uno que otro licántropo, pero todos de latiente corazón.
Debía procurar que la sorpresa no fuera descubierta antes de tiempo.

Un elfo de torneado cuerpo atendería la puerta mientras la señora terminaba de arreglarse con una sonrisa amplia en sus labios rojos, un perfume en su piel y una risa en el aire. -De seguirte moviendo, más se tardaran en vestirte.-

Del otro lado del biombo, su pareja de baile se removía incómodo, inquieto.

-¿No puedes esperar? Vaya, y yo que creía que realmente estabas dispuesto a verla de nuevo.-

El sonido de las telas removiéndose cesó momentáneamente. Las dos jóvenes brujas suspiraron de alivio y al fin pudieron vestirle propiamente, una de ella yendo a buscar la oscura máscara que tenían preparada para él.

-Pronto. Aún no es hora. Pronto, haremos una magnífica entrada.- Dejaría que aquellos invitados entraran, la criticaran con sonrisas falsas y burlas vanas, como por lo general se hacía tras las espaldas de todos. Dejaría que ella llegara, que se mezclara entre la gente. No importaba. No importaba cuantos inmortales la rodearan, Erszebeth siempre reconocería a su hermana.
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Re: Masquerade × Erzsébet & Mikael

Mensaje por Invitado el Lun Nov 07, 2016 9:15 pm

Recordaba poco, y al mismo tiempo mucho, de su llegada a ese preciso momento. Fue un avance lento pero seguro, y sin embargo sentía que todo sucedió de pronto, sin su consentimiento o conocimiento. Se dejó llevar por aquellas cartas, por las palabras clave en ellas que hacían reaccionar su memoria o instinto. Aún le era imposible el recordar por entero, por ello debía actuar de manera automática, sin pensar, estar en parte inconsciente de sus propio andar hasta que ya no pudiera ignorarlo más, como ahora.
Quizá sería más fácil pretender que se encontraba en otro lugar, en otro tiempo, si no fuera porque las brujas le trataban cuál muñeco de trapo para vestir como quisieran. Un traje formal, reconocía que encajaría bien entre la gente pero no era parte de él, no era algo que le permitiera desconectarse. La incomodidad de la tela, los ajustes que le prohiben moverse con toda libertad, todo eso lo volvía sumamente consciente del lugar en el que se encontraba y el por qué.

Cuando las brujas terminaron, gracias a la quietud de él nacida de las palabras de ella, se colocó la única pieza de vestimenta que le hacía sentir mínimamente cómodo: La oscura máscara que cubría la mitad superior de su rostro. Ese secretísimo, aunque parcial, era familiar, era falsa seguridad.

Lo peor era que no podía oponerse por entero. Deseaba ver a la vampiresa, tenerla frente y buscar la verdad, cosa que no había intentado en mucho tiempo, pero estaba consciente de que si lo hacía sólo, en sus propios términos, podría meterse en bastantes problemas y acabar empeorando las cosas dada su falta de sutileza.
Esta mujer, esta otra vampiresa, prometía acercarlo sin que él sostuviera toda la responsabilidad. Solamente aceptó seguirle cuando ella se reveló autora de las cartas, reveladora de varios secretos. Aquellos que no le decía, sospechaba él, era porque ni siquiera ella estaba segura de la respuesta.

Las mujeres brujas lo acicalaron un poco más, por órdenes de la señora de la casa, tuvieron que cerciorarse de que nada se saliera de su lugar. Le colocaron una flor significativa, No me olvides, como broche.

A los minutos, luego de que la mujer lo indicara, ella le tomó del brazo y lo llevó hacia las puertas principales era la hora, tendría que posar como un acompañante, a sabiendas de que en verdad era una herramienta para un propósito desconocido. Poco importaba. Algunos pagaban por sus servicios con dinero, esta mujer pagaba con información.

Mientras hacían acto de presencia y comenzaban a descender la escalera hacia de la estancia donde el resto de los invitados aguardaban solamente podía pensar una frase: Un trato es un trato.
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Re: Masquerade × Erzsébet & Mikael

Mensaje por Helena D. Corso el Dom Dic 04, 2016 11:58 pm

De no ser por la poca frecuencia de aquellos eventos en Bran, no encontraría mucha diferencia entre la mansión en donde se llevaba a cabo la mascarada y una pocilga. Quizá las máscaras le permitían olvidar que aquellas vidas eran desperdiciadas en leyendas, en comportamientos absurdos que robaban el brillo a dicha raza. Los vampiros estaban destinados a ser algo más que bufones pomposos, la sabiduría era cuestionable en ellos y lo impredecible de su carácter los convertía en indeseados. ¿Qué caso tenía, además, refugiarse detrás de una máscara si la identidad de todos y cada uno de los presentes estaba expuesta? Los invitados se reconocían entre ellos mismos y o fue fácil ignorar a aquella figura que atravesó el zaguán y que dividía a la multitud según se abría paso.

Contra todo pronóstico, el vestido de la inmortal llamativo en la misma medida en que se sabía importante en la región, ni tampoco era esponjado como el de la mayoría de las mujeres presentes. En su lugar, la pieza negra que vestía se ceñía a su cuerpo, moldeando cada curva hasta tres cuartos de sus muslos, cayendo como cascada hasta el suelo a partir de ese punto. Su espalda quedaba expuesta dado el escote y a que se había recogido el cabello. La máscara, por su parte, apenas alcanzaba a ocultar su identidad, puesto que sus labios rojos la delataban ante cualquiera.

Se dedicó a interactuar con los invitados durante varios minutos, esperando a que alguno revelara la identidad del anfitrión o que, en su defecto, la refirieran con otros invitados que quizá fuesen más útiles que los anteriores, pero todo en vano. Alekséi no había entrado con ella, puesto que su misión era explorar los alrededores, encontrar anomalías que lo ayudasen a detectar una trampa si es que existía. Mientras tanto, permanecería lejos de ella y Corso tendría que aguardar por él o por el anfitrión.

La música, que había permanecido como la protagonista del evento, se tornó suave para anunciar la aparición de la anfitriona. Aquellos que se percataron del cambio, miraron disimuladamente hacia las escaleras, por las cuales descendía una mujer de silueta familiar y un hombre cuya identidad saltaba a su memoria de manera vaga, pero sin llegar a interesarle tanto como la mujer.

vestido:
http://i.imgur.com/nn7tjxA.png




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