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Let bygones be bygones {Weiss}

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Let bygones be bygones {Weiss}

Mensaje por Invitado el Vie Sep 16, 2016 5:32 pm

Las noches de Pandora eran largas para todos sus habitantes. Eran los momentos en que aquellos que repelen el sol salen sin restricción alguna, que se apoderan de las sombras y hacen notar su presencia hasta en los lugares más recónditos. En Bran, las noches se sentían tan eternas para los extranjeros, tan efímeras para los habitantes. Nunca era suficiente tiempo para disfrutar de la libertad que les brindaba la luna, despertando envidia por aquellos que eran capaces de caminar por ambos mundos.

Por ello que el tiempo fuera doblemente valioso. Había mucho que hacer antes de que siquiera la hora acabara.

-Ve.- Dijo en voz solemne. -Haz lo que te he comandado, no tardes, no te distraigas, debe quedar listo ante de que se adelante.- La sonrisa confiada de la Condesa seguía en sus labios, muy a pesar de la rabia que la consumía. Si ella no mostraba sus verdaderas emociones ni a sus aliados, muchos menos a sus lacayos, por más cercanos que fueran. Las ofensas que le fueron injuriadas eran un constante eco en su mente mientras el carro avanzaba.
Los caballos eran algo rústico pero más fiable en los caminos de la ciénaga que un motor. Eran más rápidos que un hombre a pie, pero nunca ni la mitad de veloces que un neófito en pleno vuelo.

El muchacho llevó a cabo las órdenes de su Señora mucho antes de que esta llegara al corazón de Bran, por lo tanto con bastante anticipación al licántropo que habían conocido en las afueras. Cada negocio de productos básicos para los mortales había dudado hasta que no vio el brillo del oro o escuchaba el nombre de la Señora en cuestión. Si bien ella no contaba en Pandora con el peso de afuera, su familia sí. Su Sire, su hermana, todo ello le daba aunque sea un grano de poder de lo que ellos ostentaban en aquellas tierras hostiles.
Por ello que los encargados, los dueños y todo aquel que trabajara en el pequeño pero elegante mercado de la ciudad aceptara la oferta. Dinero, favores, tratos, a cambio de colgar unos pergaminos cerca de la puerta, con un rostro y un nombre. Todo lo que él pudiera comprar, si es que siquiera tenía el dinero para ello, ella ya lo pagó. Sin llevarse el producto, pero sí ganando el derecho de que se negara servicio a un cliente.

Ahora, en el silencio de su despacho, en aquella modesta casa, modesta para la burguesía de los habitantes de Bran claro está, solamente cabía el esperar, firmar papeles y hacer trabajo de manera automática hasta que le llegaran noticias, que viajan más rápido que el viento entre los nocturnos. Esperar, a un rumor de pelea, a una muerte común en el mercado con aquellos clientes que eran demasiado necios y estúpidos como para atacar o intentar robar al dependiente. Los resultados siempre llegan.
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Re: Let bygones be bygones {Weiss}

Mensaje por Bergen Weiss el Lun Sep 19, 2016 11:50 pm

El licántropo finalmente cruzo un pequeño letrero que daba la bienvenida a la cuidad, encaminándose en el interior con el tiempo contado antes de que la sentencia de muerte que habían dictado kilómetros atrás comenzara a ser perpetrada, dando caza al lobo cual perro de la calle por la incontable cantidad de seres nocturnos que se encontraban habitando en aquel lugar, lo cual lo dejaba en una situación precaria, si bien no podía sobrevivir ante un ataque de esa escala, el salir era un suicidio por lo que debería tomar las mejores decisiones en el escaso tiempo que tenía, se encamino unos metros y deambulo por las calles, notando como aquellas criaturas de la noche lo miraban con cierto recelo, rechazándolo y juzgándolo con la mirada sin darse el tiempo siquiera a escucharle decir algo, aun así este no se detuvo y continuo su viacrucis hasta donde pudiera encontrar un poco de alimento y algo de alcohol.

Finalmente, en una esquina un tanto más turística el hombre pudo ver unas cuantas posadas, aliviado el lobo las contemplo unos momentos y sonriendo con más calma el joven lobo finalmente se dijo algo a sí mismo — Al fin… algo de comer — Pensó sacando de su bolsillo unas cuantas monedas de oro, y al cruzar el lumbral de la puerta el hombre pudo contemplar el como el ambiente de esta se rompía, dejando un silencio mortuorio en el aire, el licántropo se adentró mientras todos en el interior le seguían con la mirada “Vaya, sabía que no les agradaban los licántropos pero me sorprende que sea tan evidente el racismo” camino por un lado y finalmente llego a la barra donde un hombre servía unas cuantas cervezas bien heladas preguntando al lobo — Buenas que se le o… — El hombre contemplo al señor por unos momentos y cuando este saludo este regreso el saludo pensando por un momento que lo había interrumpido — Buenas una cerveza bien helada — Comento, pero al ver el rostro del hombre este comprendió que algo estaba mal “¿Hice algo que no debía? O simplemente no atienden a los licántropos” aquello paso por su mente, pero aquel humano no parecía saber la naturaleza del lobo — Largo de aquí, no es bienvenido aquí — Menciono con una voz un tanto irritada, causando que el hombre se sobresaltara — ¡¿Acaso es porque soy licántropo?! — Cuestiono al hombre mientras que dos hombres le cerraban el paso y comenzaban a avanzar empezando a empujarlo, mientras el cantinero respondía — No me importa lo que seas mocoso, pero cualquiera que tenga problemas con madam Báthory no es bien recibido ni en esta posada ni en cualquier otra de esta región — Sus ojos se abrieron y se llenaron de confusión.

Finalmente, el licántropo fue sacado del lugar a empujones para ver a los dos mastodontes regresar al interior, sintiendo un deseo enorme de darles unos cuantos golpes a los dos engendros de la naturaleza “Malditos hijos de puta… como se atreven” Se levantó y se sacudió las ropas aun impactado por lo que había sucedido en el interior del pub “¿Quién diablos es madam Báthory?, además acabo de llegar ¿Cómo chingados me hice de enemigos tan rápido?, ¿Quién es esa pu…?” Su mirada se ensombreció al pensar esa última cosa, causando que este suspirara pesadamente, para comprender que estaba pasando, solo había una mercader en esta estúpida ciudad que conocía, y la verdad le calzaba el término de “Perra del mal” como anillo al dedo, por lo que ahora sus planes de irse de la ciudad se habían visto frustrado, y sus opciones comenzaron a reducirse, si lo que decía aquel hombre era cierto, entonces de que servía perder energía buscando comida con los establecimientos de la cercanía, seguro todo se le vería negado y al pasar la noche estaría tan cansado que sería cuestión de tiempo el ser la carne de aquellos carroñeros que me encontrarían en el momento más favorable para hacer un ataque.

El hombre comenzó a sentir la desesperación, y tras meditarlo un par de horas el hombre termino llegando a una sola resolución, la más degradante de todas, pero al final parecía ser la única manera de salvar su pellejo, razón por la cual el hombre resignado comenzó a caminar a paso lento olfateando siguiendo el extrañamente agradable aroma de la perra, esa mescla de sangre fresca y perfume en realidad enervantes para el olfato del lobo que termino en el portón de una la innecesariamente grande mansión… seguro era un complejo por el tamaño de sus pechos… “En verdad que me arrepentiré de esto” divago por unos momentos buscando toda la paciencia y la serenidad que pudiera tener, camino un poco más y contemplo algo peculiar que no había visto en muchísimo tiempo, presionando un botón a un costado del portón, un comunicador del mundo exterior, dejándolo presionado para decir — Busco a Madam Báthory, quiero suponer que es la señora de esta mansión — Comento, sintiendo que el cuerpo le temblaba de molestia de solo pensar en lo que estaba haciendo, dejando de presionarlo para ver a unas mujeres que pasaban y cuchicheaban al pasar tachándolo de loco por hablarle a una pequeña caja, como un loco.
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Re: Let bygones be bygones {Weiss}

Mensaje por Invitado el Jue Sep 29, 2016 5:50 pm

La espera daba frutos, como siempre. Existen los momentos para actuar y aquellos en los que uno debe de tomar un par de pasos hacia atrás y observar como los eventos se desenvuelven frente a sus ojos.
Cuando uno de sus trabajadores, un elfo esbelto de buen porte y vestido específicamente para presumir su torneado cuerpo, vino a decirle que había un hombre en el comunicador preguntando por ella, no dijo nombre alguno.

La señora sonrió, dando una orden mientras daba una larga calada a su cigarro. -Déjenle pasar, que tome asiento y le responderé en breve.- En breve, según las medidas de tiempo para un ser inmortal que solamente mantiene relojes en su hogar por el simple hecho de que puede, no porque se preocupe por su paso.

Mientras la espera estuviera vigente, el licántropo habría de verse sentado en una amplia sala llena de decoraciones. Curiosamente en su mayoría se trataba de flores, efímeras bellezas al ser cortadas de la raíz pero cuya fragancia perdura incluso mientras esperan a ser reemplazadas.
A pesar de todas las ventanas ninguna de estas estaba abierta o siquiera con las lujosas cortinas recorridas, cualquier luz en esa estancia provenía del candelabro, y de las lámparas en las paredes. El único sonido era, además del respirar de Bergen, el dispar andar de las manecillas de dos relojes separados, uno de pared, el otro un clásico reloj del abuelo. Ambos con distintas horas pues uno era diurno, el otro eternamente nocturno.

A los pocos minutos de su llegada, por una de las dos puerta de la estancia, entraría el mismo elfo que le había permitido pasar y había respondido en el comunicador. El mismo elfo de buen porte y fina ropa ahora cargaba una bandeja de comida recién echa, seguido de una muchacha al parecer humana, quien cargaba una bandeja de plata con varias tazas y una tetera de porcelana, de la cual emanaba el aroma del más tentador café para la noche fría.
Unos minutos más y dos jóvenes, ambas sin distinguir si bruja o humanas, pasarían con otras bandejas, platos de rebosante comida cubiertos para no dejar escapar el calor pero hacían poco por ocultar el aroma. Las dos muchachas dieron una sonrisa al licántropo una que fácilmente podría confundirse por coquetería, disfrazando la malicia y la complicidad de las mujeres, quienes no tenían problema alguno en seguir las órdenes de su señora.

¿Cuanto ha pasado? ¿Diez minutos o veinte? ¿Cinco o una hora? La luz no entra ni entrará por las ventanas, los relojes tienden a detener su andar por unos momentos antes de seguir marcando los minutos. ¿Cuanto tiempo pasó antes de que el elfo regresara a decir las palabras mágicas?
-La señora lo verá ahora.-

El pasillo para llegar al estudio no era muy largo, pero el elfo iba a paso lento, claramente con la intención de retenerle el mayor tiempo posible. Podría provenir esta actitud de una orden o quizá de su propia iniciativa al ser un tanto protector de su señora.

Al llegar el elfo le abriría la puerta al estudio, un lugar muchísimo más amplio que la sala, quizá la habitación con mayor espacio y la más cuidada de todo el lugar para poder albergar tantos estantes con libros, mapas, mesas con planos, cajas selladas, cajas abiertas, botellas de cristal de diversos contenidos y libretas a montón. Todo en un armonioso caos, con un escritorio al centro, frente a dos sillones individuales y un globo terráqueo tras de sí.

-Adelante la señora lo espe…ah…-
La mujer se suponía iba a estar sentada en el escritorio, fumando, haciendo notas sin importancia alguna. Pero al hacer esperar al licántropo ella misma se había aburrido y buscado un entretenimiento propio. Por ello que el elfo se sorprendiera tanto de no verle en su lugar de siempre, más aún fue su rostro de sincero asombro al verle sentada en medio de las escaleras en espiral con varios libros abiertos a su alrededor, un mapa a sus pies y una libreta en la cual escribía rápidamente, algo había llamado su atención.

El elfo se aclaró la garganta. -La señora lo verá, tome asiento.-

Ahora quedaba la duda de si, en su estado de inmersión en lo que había hallado, siquiera repararía en la presencia del licántropo.
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Re: Let bygones be bygones {Weiss}

Mensaje por Bergen Weiss el Mar Oct 04, 2016 12:24 am

El bullicio comenzó a volverse más sonoro en las calles, muchos de los presentes se tapaban la nariz incomodado por el aroma del licántropo el cual no comprendía que les incomodaba tanto, lo que a ellos tanto les molestaba para él era una tortura en ocasiones teniendo que soportar el fétido aroma que muchas personas tenían, desde alientos tan desagradables hasta humores que te podían hacer delirar por su repugnancia, para su suerte y el de sus pies la voz salió del auricular pegado en la pared, y las puertas se abrieron permitiendo ver la ostentosa casa la cual tenía una decoración realmente destacable, demostraba los finos gustos de la fémina, los cuales a pesar de su forma de ser el hombre pudo apreciar, volteando a ver a un elfo el cual sirvió como guía en el interior de la morada, adentrándose por el pasillo hasta un lugar realmente deslumbrante “Vaya la pequeña sanguijuela en verdad se da la gran vida” pensó por unos momentos mientras se acercaba a un sofá y respondía de manera un tanto más cortés al elfo que seguía órdenes y no podía culparle — Gracias, entonces esperare a que tenga tiempo para atenderme — Tras dichas palabras el licántropo tomo asiento viendo cómo se retiraba, y este finalmente pudo descansar sus lastimados pies, sintiéndose un tanto aliviado al no tener que soportar más su peso sobre estos, aunque no se quitó las botas por mera educación ya que en verdad le incomodaba el tenerlas, solo deseaba liberarlos de aquel calzado que lo mantenía oprimido.

El sonido de reloj seguía y el silencio era un tanto incomodo, aun así, el hombre se mantuvo silente y se permitió relajarse un poco sobre aquel fino mueble cerrando los ojos por el cansancio, aunque aquello no duro mucho un aroma fue captado por su fino olfato “¿Qué es eso?” trago saliva de manera inconsciente, y a los pocos segundos el mismo hombre se acercó y tras ella una hermosa mujer con una fina bandeja todo en plata, haciendo que sus pupilas se dilataran, y su estómago comenzara a  agitarse haciendo sonidos guturales demostrando el apetito que tenía, su respiración se agito cuando el olor de la carne se hiso presente podía contemplar las miradas de las chicas sus sonrisas, pero eso no le importaba en ese momento, se reprimía ante aquellos aromas que le torturaban, comprendía claramente la situación “¡Hija de puta!” Pensó en sus adentros y suspiro para intentar buscar un poco de control, sonriéndole a las chicas las cuales no tenían la culpa del jefe que tenían, y el rencor que podía llegar a albergar por el Lobo, el cual ahora buscaba encontrar el lado bueno a las cosas, centrándose en el hecho que de perdido en esos momentos sus pies no estaban sosteniendo su peso.

La paciencia del hombre se vio puesta a prueba al igual que sus instintos primitivos que le demandaban devorar aquellos platillos, mientras este golpeaba con la yema de sus dedos constantemente su pierna mientras los aromas nublaban su mente y se mordía ligeramente la lengua para controlarse, dando finalmente un respiro cuando al no saber cuánto tiempo había pasado, pero escuchar las palabras del elfo fueron un regalo, al menos ahora no tendría las tentaciones en frente, apresurándose un poco para incorporarse y seguirle hasta una nueva sala, cuestionando al elfo — ¿Dígame como es el trabajo aquí?, ¿Le tratan bien? — Sus palabras fueron totalmente ignoradas por el elfo y este solo acepto el silencio de este como la única respuesta que seguramente recibirá de él, comprendiendo que su lealtad a la dama era mayor de lo que había imaginado, siendo como era por un momento pensó que sus criados eran personas maltratadas o que eran solo herramientas, aunque tal vez ese silencio era por miedo, lo cual también haría que todo tuviera sentido, sobre todo por el aroma a sangre que había percibido de la fémina en su primer encuentro.

Al entrar al estudio el hombre pudo divisar a la fémina, guiado más por el olfato que por sus ojos, los cuales le siguieron contemplándola inmersa en su mundo, sus orbes se entrecerraron contemplándole “¿Se hace la interesante?, bueno será mejor dejarla ser… no estoy en posición para demandar mucho” Comprendía su situación y sabía que el tiempo se le acababa y varias horas se le habían escurrido, por lo que ahora salir de Bran si antes era casi imposible, ahora había dejado de ser una opción — Descuide si está ocupada, ya se desocupara — Menciono con cierta templanza, aun resintiendo el dolor en sus pies y el apetito voraz que rugía silenciosamente, sintiendo como parecía que sus intestinos querían devorarse los unos a los otros, una vez que menciono aquello el hombre comenzó a caminar por ahí tomándose libertades las cuales no tenia, pero realmente necesitaba distraer su mente en algo, al llegar a un estante este comenzó a ver como todo se encontraba acomodado con mucha precisión, leyendo los titulo en aquel idioma complicado que manejaban en pandora, pero fue entonces que vio uno que llamo su atención, las letras le llamaron la atención causando un poco de nostalgia en él, tomando aquel libro de economía escrito en su idioma de origen, para comenzar a leer un poco en lo que esta terminaba sus asuntos y prestaba atención al hombre el cual buscaba refugio en aquellas letras en alemán las cuales no ayudaban mucho a mitigar el hambre y el cansancio, aun así este tomo finalmente asiento mientras continuaba su lectura.
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Re: Let bygones be bygones {Weiss}

Mensaje por Invitado el Lun Nov 07, 2016 9:56 pm

No lo veía, pero escuchaba. Observaba sus movimientos sin tener que desviar la mirada de su lectura pues nadie conocía mejor los sonidos de su casa que ella misma. La manera que el pisaba, cuantos pasos daba, hacia donde, el eco, su respiración, sus latidos.
Las páginas de un libro y el aroma del mismo.

Al poco tiempo ella seguiría leyendo y haciendo notas en una letra cursiva apenas legible para el ojo vulgar y poco entrenado, igual que hace momentos, con la diferencia de que se había cambiado a su escritorio con apenas un suspiro por tiempo de movimiento. En las escaleras solamente había dejado los libros que ya no habría de utilizar y los pergaminos con escritura terminaba que necesitaban secarse y no distraerla. -Buch der Wirtschaft, Finanzen und Investitionen. Ausgabe 1992. Ein Geschenk von einem menschlichen Lehrer auch Banker.- Siendo honestos, había hecho un poco de trampa al dar un vistazo rápido a la cubierta del libro para saber exactamente cuál pues no era el único ejemplar de economía ni mucho menos el único en alemán.

A partir de aquí ella comenzó a hablar en su idioma. Solamente había una explicación por la cual la bestia tomaría un libro en alemán y se pondría a leerlo, especialmente cuando este carecía de imágenes que le explicaran el contenido. Tenía que conocer el idioma a la perfección para siquiera soportar las primeras páginas del primer capítulo. Por lo tanto ella hablaría en el idioma de aquella región tan cercana a la suya, no estaba dispuesta a ver si, en cambio, él podría conocer algo de Húngaro o no.

-Le dije que saliera de Bran. Ignoró mi advertencia.- Terminó con el pergamino, no con el libro, pero ya la pluma descansaba en el tintero y no parecía dispuesta a cogerla de nuevo. En lugar de ello tomó el largo sostenedor negro con un fino cigarro a la punta, encendiéndolo y dando una calada antes de continuar, en parte haciendo tiempo para permitirle a él que se enfocara en la junta y tomara asiento si así le apetecía. -¿A qué viene entonces? Por favor sea directo. Tendré el tiempo del mundo pero detestaría malgastarlo en discusiones vanas.-

Con la mano libre movió el pergamino fuera de su camino, dejándolo secar de lado. Colocó los codos en el escritorio y se inclinó hacia adelanta, sin pena a lo que su vestimenta pudiera revelar del escote, sin preocupación de que él lo notara pues sospechaba que las fijaciones carnales estaban lejos de la prioridad de ambos en ese momento. Solo negocios.
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Re: Let bygones be bygones {Weiss}

Mensaje por Bergen Weiss el Mar Nov 08, 2016 1:26 am

El libro era interesante en realidad, no comprendía porque no prestaba más atención a los consejos sobre este, pero ahora que veía su casa y a su servidumbre podía comprender la clase de negociaciones que ella manejaba, astuta y con un diente afilado, siempre buscando sacar la mejor tajada del pastel, inflexible e indispuesta a que el otro controlara las negociaciones, ella era la que proponía y los demás debían estar dispuestos a aceptar sus términos “monopolio o tiranía” pensó por unos momentos suspirando al escuchar las palabras de la fémina que le obligaron a cerrar el tomo y el escuchar su idioma natal le saco una sonrisa genuina, la nostalgia de aquel fuerte asentó era algo que parecía tan lejanos que había comenzado a olvidarlo, pero en ese momento podía revivirlo nuevamente — “Parece que conoce lo que tiene” — comento con aquel grave acento el cual se mantenía puro a pesar de dominar el idioma que se hablaba en pandora.

Contemplo a la bella dama levantarse y encaminarse nuevamente a su escritorio, mientras el licántropo acomodaba el libro en el lugar donde lo había encontrado, mientras escuchaba las palabras de la dama “Vaya manera de ponerlo… me pregunto si ella hubiera podido salir de estar en mi situación” esas cosas realmente no le importaban a ella, y aunque este estuviera un poco frustrado e irritado no permitiría que eso sacara lo peor de él, ya había pasado mucho por culpa de su imprudencia, y era normal que ella no le importara en lo más mínimo el estado del lobo, por la manera en que este había reaccionado — “así es eso me pidió, sin embargo dada mi situación y condición física, me es imposible retirarme en este momento” — No pensaba mencionar o quejarse de las cosas que habían sucedido en el pueblo o la mala broma en la recepción, ella seguro había mandado a que pusieran aquello como una mala jugada para ponerlo a prueba, y no le daría el gusto de echárselo en cara, o hacerle saber lo mucho que le había incomodado.

Lentamente el hombre se acercó al escritorio de la dama, tomando una silla para acercarla a él y lentamente sentarse en ella mirándole fijamente a los ojos, mientras demandaba una explicación clara y de lo que le traía hasta su estudio, a lo cual el hombre simplemente respondió con claridad — No me es posible retirarme, y vengo a solicitar que desista de sacarme de Bran… no le pediré que lo haga de manera desinteresada claro esta… por lo que vengo a ofrecerle mi entera disposición para llegar a un acuerdo que nos sea favorables a ambos, después de todo, no sacara lucro con mi muerte así que considere eso, al poner sus condiciones — Hablaba con seguridad, poniendo las cosas sobre la mesa, limitándose a comentar detalles innecesarios, como su fama, su situación física o sus capacidades y talentos, simplemente buscaba una manera de salir de ese hoyo en el que se había metido, preferentemente en una sola pieza y con todos sus miembros en su lugar.


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