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De paseo // Eckhard

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De paseo // Eckhard

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 25, 2015 9:32 am

No hay letrero alguno que te indique que camino tomar una vez llegas al territorio de los elfos. Desde la distancia, en otros territorios, quizá puedas divisar en donde están las montañas, los bosques y demás, pero una vez llegar a Thyris los caminos se dividen y tu visión se nubla, no podrás divisar ni la montaña más alta o sentir el calor del desierto. Deberás tener cuidado o podrías llegar a perderte, y los elfos no son dados a dar guía a otras especies a  menos que sean invitados esperados. 

Es, sin embargo, algo común que los viajeros sigan a los mercaderes según sean sus intereses. Si buscas comida fina, ropas de seda o animales exóticos. Pero es en las montañas de Thyris donde encontrarás armas un tanto variadas, tanto de cuerpo como de fuego, fabricadas por humanos y elfos en común. Pero más allá de eso encontrarás pergaminos que relatan hechizos de magos o secretos de Siniestros y humanos, cosas que se han encontrado o han hecho tratos para poseerlos, creyendo que estarían mejor cuidados en sus tierras que con sus dueños originales. Solamente un camino va seguro por las montañas, pero los mercaderes no lo utilizan. Pareciera algo suicida, pero ni siquiera los caballos o animales que lleven se quejan de aquella decisión. Se pasa por varias rocas, siguiendo la tierra inestable y helada. Pero es en aquellos caminos estrepitosos donde están más protegidos y lo saben. Están conscientes de que hay varios ojos que les vigilan y cuidan, con armas diversas y poderes variados. 7 elfos y elfas de distintos elementos están escondidos en la nieve, a plena vista pero sin ser detectados, liderados por la más joven de los hermanos, aquella que controla el viento.

Katerina era la única elfa de viento de la familia Mithrilen, por ahora. Lideraba a sus hermanos y hermanas mayores, que hacían pares de cada elemento, mientras protegían a todo aquel que pasara por los caminos al pueblo de las montañas de Thyris. A veces aprovechaba para ir de caza, pero siempre con una aguda vista sobre toda criatura cercana y un oído en los murmullos del viento. Si se quería encontrarla mientras se caminaba por ahí uno debía estar en peligro, o tener gran visión para distinguirla ahí sentada en una rama en las alturas, con una armadura cubierta por pieles blancas y los rubios cabellos ocultos por una capucha del mismo material. Cuando el sol se asomaba por entre las nubes a veces su espada reflejaba la luz y uno podría tener una pista de su paradero. Era normal que a ella se le viera, pero solo a ella. Recuerda que es la líder, y que a una señal podrías estar salvado o condenado sin siquiera saber de donde vinieron los demás golpes. 


Aquellos que no supieran de la familia Mithrilen solo sabrían de rumores, quizá, con suerte, sabrían que sendero tomar. Ningún elfo les revelaría que hay 7 guardianes en aquel lugar, solamente una cosa podrían decirle a un forastero. “El Terror de las Montañas siempre está atento. Ve con sigilo y buena voluntad, o no vayas para nada.” 
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Re: De paseo // Eckhard

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 25, 2015 2:51 pm

Era jodido de cojones llegar hasta aquellas tierras que pertenecían a los elfos. Pocos eran los que osaban adentrarse por sus caminos rocosos e intrínsecos, difíciles de vencer por un animal de tira o de carga, incluso para algunos hombres que poseyesen solo dos piernas podría suponer un autentico desafío. Aun así, este joven mago había viajado por muchos lugares, conocía aquellos lares como si de su propio hogar se tratase pues, aunque no le gustase reconocerlo había heredado esa parte que se dejaba enamorar por las manufacturas bien elaboradas que su madre poseía.

No viajaba solo, sino con una pequeña caravana de mercaderes que se disponía a vender sus vienes e intercambiar algunos de esos por otros en la ciudad a la que nos dirigíamos, Thyris. Ciudad propia de los elfos.
No era la primera vez que atravesaba ese camino peligroso y escarpado, donde si te distraías por un mínimo momento podían asaltarte cualquier tipo de ser. Desde animales salvajes hasta condenados asaltantes de carretera, estúpidos y peligrosos asaltantes. No obstante, había oído hablar de un vigilante de aquellos caminos o algo peor.

Eck seguía por el camino justo en la cabeza de la caravana, junto con el cabecilla de la misma, intercambiando una interesante charla mientras observaban el hermoso y peligroso paisaje de aquellos lares, conduciendo la caravana con cuidado por el camino cuando, de repente, un pequeño pero cegador destello metálico incidió sobre sus ojos, provocando una reacción típica.
El joven mago levanto la mano para cubrirse del fastidioso reflejo. No fue hasta pasados unos segundos que se dio cuenta de lo que aquello significaba. Levantó la vista hacia donde creía que provenía aquel destello y llamó la atención del conductor para detenerse.

- ¿Quien anda ahí?
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Re: De paseo // Eckhard

Mensaje por Invitado el Dom Abr 26, 2015 1:27 am

La única de respuesta a tal pregunta fue el ulular de una lechuza blanca, que tomó vuelo a los pocos segundos tras agitar unas ramas de las cuales parecía que había provenido tal brillo detectado por el hombre. El ave sobrevolaría las caravanas al compás de un suave viento que mecía los cabellos expuestos. De haber quedado viendo las ramas u observar el vuelo de la lechuza, uno no la hubiera detectado sino hasta voltear al frente de nuevo. 

Una mano blanca, enguatada por cuero con los dedos descubiertos, sostenía las riendas de los caballos del cabecilla. Un par de serenos ojos azules observaban a los hombres por debajo de la capucha de piel blanca mientras la otra mano estaba alzada, con el dedo índice sobre los labios en un gesto de silencio. De ser comprendido el mensaje la mujer les daría la espalda, sin soltar, las riendas, y comenzaría a guiar el caballo por la izquierda del camino, más cerca de los árboles, como si no quisiera que estuvieran demasiado expuestos al cielo.

Alrededor de ella no había marcas de pisadas, nada que indicar que se había movido de las copas de los árboles a su posición actual. Las únicas huellas dejadas eran aquellas marcadas en el ligero manto de nieve mientras guiaba al caballo. De ahí en fuera, lo único que había delatado realmente su acercamiento era el viento que se agitaba con su andar presuroso. Poco a poco, entre más se adentraran por el sendero del bosque blanco, se escucharían más sonidos de aves y alguno que otro animal roedor, rara vez un gruñido. Pero la elfa parecía no inmutarse ante esto ni mucho menos preocuparse, consiente de que cada uno aguardaba su respuesta.

En la cintura de la mujer se podía apreciar aquello que había brillado y captado la atención del mago. Era una espada larga, acompañada de una hacha con hermosos detalles en su mango y filo, los cuales la hacían una pieza de arte pero no por ello aminoraban el peligro en su haber. En su espalda se encontraba descansando una lanza de plata de gran tamaño, el cual uno pensaría sería un problema debido a su peso, un arma no muy práctica para la ofensiva sino para la defensiva. Gran error a la hora de una batalla.



En un tono quedo, pero comprensible, la mujer habló. -Hay muchas trampas en el otro sendero.- Dijo tranquilamente, soltando las riendas del caballo aunque este aún la seguía. -Fue invadido por caza-recompensas y bandidos. Estamos en proceso de limpiarlo.- Nunca estaba sola. Jamás lo estaría aunque así lo pareciera, y ese era una de sus más grandes ventajas.
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Re: De paseo // Eckhard

Mensaje por Invitado el Dom Abr 26, 2015 2:15 pm

Lo primero que llamo la atención del mago fue aquella lechuza alzar el vuelo desde donde creía provenía el destello metálico que había captado su mirada segundos atrás. El aleteó del ave había provocado que las hojas de la copa del árbol del cual había desplegado su vuelo se meciesen por el aire que el mismo provocaba con el batir de sus alas o, al menos, aquello era lo que creía.
Eck posó sus manos frente a su rostro en una pose defensiva como respuesta natural al susto que le provocó la aparición del ave justo después de que su pregunta se entonase en los vientos.

Por un par de segundos se mantuvo con la mirada sobre aquel hermoso ave que sobrevolaba la caravana, pensando que tan solo se trataba de un animal salvaje que se había asustado por su voz, por su pequeño grito. Una pequeña y delicada sonrisa surco su rostro la cual, poco a poco fue desvaneciéndose de sus labios al ver como aquel pájaro daba la vuelta batiendo en círculos la caravana.
Para cuando sus ojos se dieron cuenta de que tanto el cabecilla de la caravana y él ya no se encontraban solos a la cabeza del carruaje, una mano ajena yacía sobre las riendas del vehículo. La cabeza del mago se volteo prácticamente por completo hacia el lado opuesto del conductor, donde supuestamente debía haber carretera pero, no era así. En vez de tierra, sus ojos se toparon con una figura que, a juzgar a primera vista apostaría por femenina, dado que dichas curvas sinuosas pocos hombres podían lucir.
La mujer lucía fuerte, poderosa y dominante, algo no muy difícil de encontrar por aquellos lares. El mago posó su mirada y atención sobre esta en el instante en que divisó como levantaba uno de sus fuertes dedos para posarlos sobre sus labios en una clara señal de silencio. Eckhard asintió levemente con la cabeza a dicha advertencia y regaló al cabecilla una mirada de confianza. No tenía pinta de ser una contrabandista o alguien que fuera a robarles o siquiera les hubiera dado tiempo a reaccionar.

Escuchó atentó las palabras que aquella mujer decía, pues, finalmente la había podido posicionar en un sexo de ambos. Estaba claro por su tono. Su mirada volvió a posarse sobre el viejo conductor, el cual le brindó dos pequeñas y rápidas palmadas sobre su muslo de forma gratificante, pues había sido idea suya tomar este sendero.

- Doy gracias de que vigiléis este camino entonces.

Pero, algo fallaba. Cuando su mirada se deslizó por sus alrededores y no divisó a nadie mas a excepción de aquella mujer que ahora les guiaba. ¿Una trampa?¿Una prueba? Pronto lo descubriría.

- ¿Puedo saber el nombre de nuestra salvadora y guía?
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Re: De paseo // Eckhard

Mensaje por Invitado el Dom Abr 26, 2015 4:58 pm

Ninguna de las palabras del mago merecía una respuesta, o simplemente no era el momento de una conversación. Katerina sabía que su familia no era la única que vigilaba estos caminos, y que no todos tenían el mismo propósito de proteger y convivir en paz lo más posible. Los llevó en silencio un poco más, caminando hasta que una imponente estructura comenzó a alzarse en la distancia, aunque el camino no era tan largo como aparentaba. 

En cuestión de minutos fueron recibidos por una enorme atalaya que parecía rozar el cielo mientras sus ventanas mantenían un ojo atento sobre la tierra. El pueblo alrededor estaba conformado por elegantes casas de piedra y madera, talladas con intrincados símbolos que, a primera vista, eran solo letras en un lenguaje ajeno. Era a una distancia casi nula que uno podría apreciar los detalles, escenas de un extenso pasado grabado en cada edificio, contando historias pequeñas de cada familia o individuo pero que, en conjunto, eran los detalles del legado élfico. Era un pueblo amable, pero fuerte y orgulloso, y así eran sus habitantes, así eran los Mithrilen.

Una vez llegar el frío dejaba de ser tan intenso. Elfos de fuego, ya señores del lugar, en conjunto de los de Viento, Agua y Tierra, mantenían el lugar fértil para crecer plantas y el clima apto para vivir sin problemas. Las tormentas de agua o nieve eran escasas, pero cuando venían eran sumamente fuertes y todo Señor o Señora del lugar tenía el deber de reducir los daños lo más posible. Pero esas cosas eran raras. No había nada de que preocuparse por lo menos durante unas semanas.


Al llegar la caravana al mercado y detenerse, Katerina volteó y bajó la capucha, quitándose el abrigo más pesado, revelando una armadura de piel y cota de malla en algunas partes sobre las ropas de algodón. -Katerina Mithrilen.- Respondió entonces mientras otros elfos y elfas, que parecían igualmente haber salido de la nada, se acercaban a ella, ya sin sus abrigos. El más alto de todos ellos le revolvió los cabellos, demostrando familiaridad entre ellos antes de entrar al mercado. La mujer sonrió a sus hermanos por un momento breve antes de dirigirse a los extraños nuevamente. -Bienvenidos a la Atalaya Norte de Thyris. ¿Cuánto tiempo planean quedarse?- La pregunta iba dirigida especialmente al mago. Aunque ella no portara un tono condescendiente o agresivo aún así demandaba saber la respuesta pues a pesar de todo no podía confiar completamente en los extraños, mucho menos en aquellos con rasgos tan humanos como los magos, que para ella eran solo humanos con magia y nada más.
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Re: De paseo // Eckhard

Mensaje por Invitado el Dom Abr 26, 2015 6:45 pm

La rudeza y frialdad con la que aquella mujer parecía tratarle raspaba lo absurdo, al menos así le parecía al mago y al conductor de la misma caravana. Ambos compartieron una mirada de indiferencia y asombro cuando la mujer siquiera se negó a responder, ni elevó una simple palabra de sus labios para dirigirse hacia ellos. Cierto era que los elfos no eran famosos por sus tratos hacia los desconocidos, aun menos en un lugar como aquel que, según voces ajenas a su conocimiento habían sido asaltados por bandidos y sabe Dios que.

El mago dibujó una pequeña pero sutil sonrisa en su rostro y aprovechó el trayecto que les quedaba para escabullirse al interior de la caravana, no sin antes permitir que una "copia" de el mismo, en su mismo sitio permaneciese para ser el señuelo. A ojos de los demás siquiera se había movido de su lugar. A ojos mas expertos, la "copia" siquiera se mecía lo mas mínimo, siguiendo cada una de las sacudidas que la caravana propinaba como si no tuviese vida propia.
Eck aprovecho para alargar su mano y tomar una de las hojas de los arboles que caían y se desprendían sobre el suelo y la misma caravana. Juntó sus manos e hizo añicos la hoja.

- Mille oculus.

Entreabrió las palmas y susurro con delicadeza, como si quisiera que nadie mas escuchase aquellas palabras. Llevó las manos hasta la parte trasera de la caravana y dejó que los pedazos de hojas se deslizasen como una pequeña nube que pronto se deshizo en el viento, permitiendo al mago descubrir que era lo que la elfa trataba de ocultarles. Aquellos pedazos funcionaban como una especie de catalizadores, aderiendose a todo aquello que tuviese vida en un radio próximo al mago y revelando su posición solo para él.
Volvió a la cabeza de la caravana y su "copia" se acopló perfectamente a su figura, desapareciendo al instante. Su mirada se clavó en las inmensas estructuras que se revelaban frente a ellos. No era la primera vez que las observaba, no obstante aquellas obras esculpidas por hombres y elfos eran dignas de apreciar, algo así se veía muy poco en aquellos tiempos.

La caravana se detuvo cuando se encontraron en el interior de la ciudad y el cabecilla bajo de la misma para empezar a preparar las cosas. El mago, sin embargo, desvío su atención hacia la elfa, la cual empezó a quitarse prendas de encima y le permitió ver el hermoso rostro que lucia. Una lastima que perteneciese a semejante ejemplar de elfa.

- Caim, Eckhard Caim.

Pronunció aquel nombre como si le llevase la vida con ello.

- No estoy seguro. Semanas, dependiendo de como vaya la cosa.

Ciertamente, no podía hablar por cuando aquel señor desease irse de la ciudad de Thyris, pues tenía muchas cosas de valor que podía comprar, otras que podía vender y muchas que el joven mago quería poseer, por las buenas o por las malas.

- ¿Sabe de alguna taberna o posada donde acicalarnos, comer y poder dormir? La madera de la caravana no es cómoda para la noche.
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Re: De paseo // Eckhard

Mensaje por Invitado el Dom Abr 26, 2015 10:51 pm

La mirada usualmente calma de la elfa fue irrumpida por una muestra de confusión y al mismo tiempo entretenimiento ante la pregunta del mago. Al parecer era la primera vez que venían a Thyris. Fue entonces que sonrió con cierta amabilidad hacia los extranjeros, pues no parecían ser hostiles o tener intenciones de perjudicar a cualquiera de los habitantes. -No hay bares o posadas en Thyris.- Contestó un tanto más tranquila. -Desconozco las tradiciones de las otras partes de la región, pero aquí en el norte ustedes son invitados de los Señores o Señoras. Como invitados ustedes se quedan a dormir en la casa de los señores y comerán en su mesa.- Dobló el abrigo de piel en sus manos tras acomodar la lanza en su espalda. -El Señor y la Señora que los acogen viven en aquella casa.- Señaló en una dirección hacia una casa notoriamente más grande que el resto, parecida a otras cuantas pertenecientes a los demás señores.

-Los llevaré con ellos para que dejen sus cosas, descansen y coman un poco.- No era una opción realmente el hacer otra cosa, pues el mercado estaba cerrando y el sol comenzaba a ocultarse. Solo los guardias nocturnos de la Atalaya seguían andando por el pueblo, llenando sus lámparas y cargando sus armas, tanto manuales como de fuego, antes de ir a sus puestos, pues era la Atalaya aquella que los protegía a todos desde cualquier punto.

Otra elfa de cabellos rojos y ojos esmeralda se acercó a Katerina, colocando varios pedazos pequeños de hojas en sus manos sin decir palabra alguna más que girar los ojos rápidamente hacia el mago. A lo cual la rubia respondió arqueando una ceja mientras cerraba su mano y guardaba los pedazos en un bolsillo del pantalón. Aún así, la sonrisa no se desvaneció ni dejaba de ser sincera mientras guiaba a la caravana a la casa de los Señores que los acogían. Nada escapa la vista de su hermana y hermano mayor, eran de los mejores vigías del lugar.

-¿Cuáles son sus nombres?- Preguntó mientras los guiaba hacia la casona aquella. Una conversación casual si tenía lugar ahí, donde estaban seguro y rodeados de su gente. Al llegar y abrir la puerta encontrarían una enorme sala de piedra y madera, con largas mesas talladas en las cuales se recibía a mucha gente tanto extranjera como nativa. Las paredes estaban decoradas por carteles tejidos y decorados con la insignia de la familia y la de Pandora. La calidez no solo se sentía en el ambiente gracias a la enorme chimenea en el fondo, que terminaba de dar aquel toque rústico al lugar, sino por las personas que ya estaban sentadas, comiendo y platicando amenamente entre sí. Una de las mesas estaba ocupada en su mayor parte por los seis elfos y elfas que habían aparecido con Katerina, aquellos a los que llamaba hermanos.

La elfa entonces habló al mago y al cabecilla de la caravana y señaló a una pareja de elfos adultos, bastante altos y esbeltos, delicados de facciones, habla y movimientos, que se aseguraban en atender a los invitados. -Ellos son el Señor y la Señora de la casa, sus anfitriones.

Apenas divisarlos la Señora se acercó con brazos abiertos. Era más pequeña que Katerina por varios centímetros, pues la rubia sobrepasaba el promedio de los elfos femeninos en estatura, y esto se notaba mucho más cuando la Señora abrazó a la cazadora. -Niña mía, temía que no llegaran.- Dijo con una amplia sonrisa, acariciando el rostro de la joven elfa mientras esta acariciaba sus manos. 


-Estoy bien, madre, estoy aquí. Mira, estos son nuestros invitados.- Tras decir esto se movió para pararse junto a ella y presentar formalmente al mago y al cabecilla de los comerciantes a la mujer que los acogía, la Señora Mithrilen.
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Re: De paseo // Eckhard

Mensaje por Invitado el Lun Abr 27, 2015 6:29 am

- Oh...

Fueron las únicas palabras que salieron de entre sus labios. No era común aquello, no obstante en sus anteriores viajes a aquella bella ciudad siempre había usado algún tipo de truco para colarse en hogares ajenos y que no le pillasen, desde ilusiones hasta hechizos pues no quería ser visto ni llamar demasiado la atención. Era complicado salir del radar de aquellos elfos, pero no imposible.
Eckhard asintió con la cabeza a las palabras que la elfa le transmitía al mismo tiempo que dirigía su mirada hacia el punto donde su dedo señalaba, observando con una suculenta mirada aquel hogar. Posiblemente fuese uno de los mas grandes y lustrosos que había en la redonda y aquello le llamaba potencialmente la atención. ¿Que tesoros podría encontrar en aquel lugar?
De nuevo el mago asintió a las palabras de la elfa aceptando su guía y escolta hasta aquel hogar.

- De nuevo, gracias.

Agradeció una vez más sus gestos hacia la caravana. Aunque se mostró algo extrañado al ver a una nueva figura femenina aparecer, una notoria sonrisa se formó en su rostro al ver que era aquello que depositaba sobre la palma de Katerina, acompañado de un leve encogimiento de hombros cuando ambas miradas se encontraron. Era de esperar que uno tomase sus medidas de protección. Incluso así, aquellos pedazos de hojas no eran peligrosos en lo más mínimo. No, por el momento.
Una vez más devolvió la atención a la elfa y ladeo un poco la cabeza tomando una pose pensativa, tratando de recordar los nombres de aquellos con los que viajaba. Era complicado, pues aquellos hombres creían que el mago pertenecía a su diligencia desde mucho tiempo atrás, sometidos bajo un hechizo para que así fuese.

- El jefe se llama Peter, luego tenemos a la señora Abril, el joven Samuel y John, nuestro "protector".

Concluyó con una leve sonrisa mientras seguía a la mujer aun montado en la diligencia.

- Supongo que ellos son tu familia, los que te acompañaron para escoltarnos hasta aquí.

No fue hasta detener la caravana y bajar de ella que no se dio cuenta de lo muy alta que aquella mujer era. Tenía que levantar la cabeza para devolverle la mirada y aquello le incomodaba bastante. No es que fuese muy alto entre los humanos, se creía entre la estatura media pero la elfa que frente a él se presentaba era descomunalmente alta. La siguió por el camino junto con el cabecilla de la diligencia hasta el interior del salón, observando a aquellos a los que la joven denominaba como los señores.
No se encontraban solos, pues sentía sus pedazos de hojas sobre algunos de los presentes todavía, lo que logro sacar una nueva sonrisa en su rostro. Lo que no esperaba para nada fue que aquella mujer perteneciese a la familia de los señores.
Anonadado, el mago se hizo a un lado para que se efectuasen las presentaciones pertinentes, permitiendo a la señora de la casa saludar a su hija para luego pasar a saludar a sus nuevos invitados, empezando por Peter y pasando por el mago, el cual devolvió el saludo gentil.

Tras las formalidades y las debidas presentaciones, el mago se despidió del cabecilla, el cual volvió a sus que haceres mientras que Eckhard pedía amablemente que le indicasen cual seria su habitación o estancia para dejar sus cosas, debía descargar sus pertenencias y prepararse para aquello que fuese a hacer. Antes de partir hacia la zona asignada para ellos, el mago volteo una vez más su atención hacia la elfa que les había escoltado hasta la lustrosa casa.

- Me gustaría volver luego al mercado. ¿Puedo contar con su compañía?

"Y su sombra", le falto añadir, pues aquella mujer proyectaba una sombra más larga que la de un árbol añejo.
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Re: De paseo // Eckhard

Mensaje por Invitado el Lun Abr 27, 2015 2:08 pm

Ya era común para Katerina el que los demás fueran algo más bajos que ella, en especia aquellos con rasgos tan humanos como los magos, vampiros o Siniestros. Esto no le incomodaba en lo absoluto y sabía la manera de comportarse pero no ofenderlos o dañar el orgullo ajenos, a menos que así lo quisiera. Su madre, mujer de altura promedio y brillante rostro amable, mandó a hablar a uno de sus hijos mayores y a una de sus hijas para que escoltaran a los comerciantes a sus habitaciones, siempre había varias preparadas, mientras ella hablaba con Peter, el cabecilla.

La elfa entre tanto estiraba los brazos, considerando su labor terminada por el día y preparándose para retirarse a su habitación cuando el mago se dirigió a ella. Su petición fue extraña pues el sol se comenzaba a ocultar y el mercado cerraba cuando la oscuridad dominaba. Aún así la mujer asintió con gesto calmado. -Por supuesto, una vez se acomode en su habitación lo veré aquí y le daré una guía alrededor del mercado.- Respondió y se despidió al tiempo en que uno de sus hermanos, el segundo en nacer de los siete, se acercó y puso una pesada mano sobre el hombro del mago para llamar su atención y llevarlo a la habitación designada. Aquel elfo era mucho más alto que Katerina, llegando a 2 metros con diez centímetros, y era bastante fornido para el físico de un elfo, casi podría confundirse con un licántropo ya que también poseía una densa barba.

Pasarían unos minutos antes de que Katerina regresara de su habitación, caminando hacia la entrada para encontrarse con el mago y cumplir su palabra. Siendo que su labor ya estaba terminada ya no portaría la cota de malla ni la armadura o las ropas de lucha. En lugar de eso llevaba un vestido amarillo que cubría sus hombros y sus brazos hasta llegar a la base de los dedos cubiertos con guantes de piel, la larga falda escondiendo las botas de invierno y los cuchillos amarrados a sus pantorrillas. Había ligeros pliegues formándose en la cintura y el pecho debido a una cinturilla de cuero que marcaba la curva de su cuerpo, acompañada por un cinturón, del mismo material, que sostenía la larga espada en su cadera. Sobre los dorados cabellos portaba un sombrero de copa negro adornado con una flor marrón de lado que su madre le había traído hacia mucho tiempo de una tierra más cálida de Thyris.

Quizá no eran las ropas de preferencia de la elfa, tampoco las más elegantes habidas o por haber ni las más prácticas en el momento de una batalla, pero eran del estilo que portaba cuando no estaba ocupada protegiendo los caminos, cazando o entrenando. Representaban ese lado de su familia que denotaba orgullo y elegancia, mientras que aún así mantenía encima las armas y la habilidad innata.

Antes de salir su madre se acercó nuevamente para darla una capa de gruesa tela, de un color verde oscuro que se sostendría por medio de un broche de plata en forma de sol. Agradecida, Katerina portó la capa, escondiendo su figura con ella al mantenerla lo más cerrada posible antes de salir. Sentía una mayor comodidad y confianza cuando parte de ella estaba oculta, siendo esto por ropa o camuflaje, era una sensación de tener ventaja sobre el otro, sea este amigo o enemigo. Era su naturaleza.


Esperó al mago, y tras verle venir y acompañarlo fuera de la casa hacia el marcado, se dirigiría a él con algunas preguntas, quizá de una manera un tanto directa, pues no le venía bien eso de andar dando rodeos o iniciar una conversación de otra manera. -¿Por qué desea ver el mercado a estas horas, señor Caim? ¿Y qué es lo que realmente busca en esta parte de Thyris?-
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Re: De paseo // Eckhard

Mensaje por Invitado el Mar Abr 28, 2015 5:49 am

El rostro del mago dibujó una fina pero elegante sonrisa como aprobación a las palabras que la elfa de cabellos largos y dorados como los rayos del sol le devolvió a su pregunta. Realizó un pequeño gesto con su cabeza como agradecimiento y se sobresaltó al sentir la dura y fuerte mano del elfo sobre su hombro. El hermano mayor de Katerina era enorme, un gigante incluso entre los suyos. Sus rasgos duros y curtidos se alejaban mucho de los cánones elficos de los cuales tenía entendido se caracterizaban la mayoría.
Eckhard siguió al elfo por el interior de aquel inmenso hogar hasta su destino, la habitación que le habían asignado al mago. El elfo abrió la puerta y se hizo a un lado para que el mago pudiese entrar en la misma. Dejó sus cosas a un lado de la cama y despidió al elfo que le guiaba con un leve ademan con la cabeza y una sonrisa medio torcida en su rostro.
Una vez cerró la puerta empezó a sacar sus cosas y dejarlas en una pequeña mesa que se encontraba cerca de la ventana de la habitación. Dejó sus cosas sobre la cama y decidió que, una vez hubiese dejado las cosas aseadas y en su respectivo sitio tomar una pequeña vuelta turística por aquel edificio enorme. Se paseo por todas las dependencias del hogar, observando cuales estaban "menos vigiladas" y cuales normalmente siempre había gente que pasaba por sus alrededores.
Cuando se hizo la hora, el mago bajo de nuevo a la entrada donde la elfa ya parecía estar esperándole. Se mostró algo sorprendido al ver las vestimentas que portaba pues, a su criterio, después de haberla visto llevar aquella armadura y las armas por doquier lo que ahora portaba no le hacía el juicio que debía. Eckhard saludó debidamente a la rubia mientras se aproximaba a ella y emprendieron el camino a pie hacia el mercado. Era extraño para él verla de aquel modo, no terminaba de creer que de verdad le gustase ir así vestida.

Eckhard esbozó una amplia sonrisa por las preguntas que la elfa empezó a enunciar, volviendo su mirada y su atención hacia ella, encogiéndose de hombros por unos instantes.

- Cuando mejor se ve el mercado, es por la noche. No hay gente que circule y entorpezca el camino, y puedes averiguar que era lo que vendían para saber donde ir a buscar a la mañana siguiente.

Aseguró el mago con una suave y delicada sonrisa en su rostro mientras torcía un poco su gesto ante la segunda pregunta, sin llegar a entender o, al menos, haciendo parecer que no entendía por que lo preguntaba.

- Hemos venido a vender nuestros productos, comprar otros o intercambiarlos. ¿A que viene tu pregunta
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Re: De paseo // Eckhard

Mensaje por Invitado el Mar Abr 28, 2015 10:36 am

La habitación designada al brujo era como muchas otras en aquella casona, pues solo la principal, la de los señores, tenía más espacio para ellos y cualquier hijo que fueran a tener en un futuro.. A los demás, tanto huéspedes como hijos de los señores, se les daba una habitación con una venta grande que daba al paisaje de las montañas, si es que se encontraba al fondo, o hacia el pueblo, si es que estaba al frente de la casa. Todas las habitaciones se encontraban en el segundo piso, con puertas de madera de roble con un marco de piedra y perillas de acero. Por dentro los muebles eran finamente tallados, algunos con escrituras en su superficie de una lengua elfa de años muerta, pero honrada. Cada persona tenía por base una cama con un colchón doble, almohadas de plumas y cobijas gruesas además de algunas sábanas más delgadas. Frente a la cama se encuentra un escritorio de siete cajones, tres a cada lado y uno al centro, con una silla y una lámpara dorada con un tope de vidrio verde que cubría el foco recién cambiado. 

Entre la cama y la ventana se hallaría una puerta sencilla, de caoba, que llevaría a un pequeño baño rústico para cada persona, pero que contaba con un sistema de agua prácticamente moderno, solamente de halaba una cadena en lugar de girar perillas. En el lado contrario de la cama se hallaría un ropero lo suficientemente grande para las posesiones de una sola persona, con dos cajones en la parte inferior. 

Así eran las habitaciones en su base, pero algunos, aquellos que ya residían ahí, podían modificar las suyas a su preferencia, aunque se esperaba de los hijos que se mudaran antes de tener familia propia. A menos, claro, que uno de ellos se volviera Señor o Señora, heredando así la casa y la responsabilidad que esta conlleva.

Katerina había hecho de su habitación un hogar dentro de su casa, cerrándola siempre bajo llave tanto en la ventana como la puerta antes de salir. No permitía a nadie entrar a ella, ni siquiera a su familia, por lo tanto debía encargarse completamente de esta por su propia cuenta, tanto en limpieza como en seguridad, pues además de ella y sus hermanos nadie más protegía la casa, lo cual hacía la tarea más difícil cuando se encontraban fuera vigilando los caminos. 

Fue un ligero fastidio el tener que salir de este santuario privado para tener que guiar al brujo por el mercado, pues no podía disfrutar de estar de regreso luego de haber limpiado los caminos durante varios días con sus hermanos. Pero el deber era lo primordial.

Al estar afuera con él y escuchar la primera respuesta simplemente asintió a la respuesta, tomándola como inusual pero igualmente aceptable. Fue con la segunda respuesta que su expresión cambió a algo neutro, casi estoico, ocultando cualquier emoción que sus palabras de inocencia pudieran haber provocado en ella. Por un momento desvió la conversación ya que habían llegado rápidamente al mercado y comenzaba a mostrarle donde se encontraban los puestos de joyas, metales, armas, utensilios, etc. Todo estaba divididos por secciones y, aunque fuera un lugar bastante grande, casi como un laberinto, era extraño que alguien se perdiera pues podría encontrar el puesto deseado al seguir una simple lógica o preguntar a los comerciantes. A esas horas ya no había productos que vender, todo estaba cerrado pues la noche era el momento donde el frío se hacía insoportable poco a poco, aunque esto a la elfa parecía no tenerla preocupada.

Durante el recorrido se debatía en la respuesta que dar a la pregunta del brujo, pues ahora, aunque no lo tomara como gran amenaza, no confiaba en él ni sus intenciones, pues había pequeñas cosas, unos deslices del brujo que sus hermanos y ella notaron pero que no revelaría. -Quizá no es nada.- Sacó de una bolsa casi invisible de su vestido los pedazos de hoja, volviéndose hacia el mago y parar su andar un momento para colocarlos en su mano. -No nos traicione, Caim. Es lo único que le pido.-


Una traición hacia ella podría soportarlo, quizá incluso era algo de esperar por parte de un foráneo, en especial un mago. Pero una cosa era que la afectara a ella sola, y otra que sus acciones tuviera consecuencias sobre toda su familia.
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Re: De paseo // Eckhard

Mensaje por Invitado el Jue Abr 30, 2015 6:16 am

Sus pasos pronto le llevaron hasta el mercado que colmaba una de las principales calles de la ciudad en la que se encontraban. Y no era para menos, la ciudad y sus habitantes tenían el respeto y el renombre de ser unos de los mejores talladores y escultores sobre la madera, su trato era impecable y el acabado, impoluto. Algo digno de contemplar, una obra maestra a la altura de los maestros en dicho arte.

Lentamente fueron caminando entre los diferentes puestos. Mientras Katerina iba señalando cada puesto e indicando que productos se podía encontrar en estos, Eckhard llevaba su mirada en los respectivos tenderetes. Ya había localizado los sitios a los que la mañana siguiente iría a visitar, a hacer negocios de los suyos. Le hacían falta algunas piezas que en cualquier herbolario podría encontrar, no obstante también necesitaba otras que no eran cosa sencilla de obtener.
Su atención volvió una vez más a la elfa cuando sintió como tomaba su mano y depositaba algo pequeño sobre la palma de la misma. Sus ojos descendieron hasta sus dedos y observó los pedazos de hojas trituradas esparcidas por su palma, a lo cual respondió con una curvada sonrisa en su rostro, llevando su mirada una vez más sobre los ojos ajenos, sobre el rostro de la elfa.

- ¿No creerá que viajamos sin el menor tipo de protección? Nuestro "guardián" es un viejo borracho, pero un perro fiero cuando se desata. El problema que tiene, es que no reacciona a tiempo ante una trampa así que... Yo soy el sistema de alerta.

El mago, una vez sus manos fueron separadas acercó los pedazos a su propia boca para luego soplar sobre esta, dejando que nuevamente los trozos de hoja volasen a su alrededor y desapareciesen de la vista de ambos.

- Es gracioso que digas eso. No te conozco, no eres mi amiga. ¿Como se puede traicionar a alguien a quien no se conoce? Vuestra hospitalidad es bien recibida y se os agradece.

Eckhard se frotó las manos tras golpearse las palmas como si estuviese quitándose el polvo de encima o restos de cualquier cosa. Dio un par de pasos al frente antes de voltearse hacia la elfa una vez más, dirigiendo su mirada sobre los ojos de la rubia.

- No se que cree que pretendo hacer, pero le aseguro que no se acerca ni por asomo a mis metas u objetivos. Puede estar tranquila, su familia y usted están a salvo de mi. Solo soy un pobre mago que podéis partir cual ramita... ¿No?
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Re: De paseo // Eckhard

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