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An ocean full of relics°• Diario de Adrià •

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An ocean full of relics°• Diario de Adrià •

Mensaje por Invitado el Lun Sep 12, 2016 9:19 pm


Deep of the Ocean
●The Sealing Boat●
No sabría por donde comenzar a narrar esta historia ya que es la primera vez que hago algo como esto, aparte que mis manos han comenzado a adaptarse a este pequeño utensilio llamado lápiz. Apenas me he estado acostumbrando a como sujetar algo tan delgado y diminuto a apoyar mis dedos sobre aquello, pero haré mi mayor esfuerzo. ¿Como podría comenzar? ¡Ya se! de la siguiente manera.

Aún no puedo olvidar el color blanco grisáceo de las nubes esa mañana anunciando que pronto llegaría una gran tempestad. Recuerdo el buen humor de la flota de pescadores, el tan peculiar olor del tabaco entre mezclándose con el licor y el fuerte olor del salitre que despedía el maravilloso océano. Sin dejar de mencionar el delicioso olor del pan recién horneado de una pequeña y modesta tahona ubicada cerca del muelle. El impresionante galeón había zarpado del puerto de Zárkaros cerca del mediodía. Me había escondido lo suficiente en una rompiente para pasar desapercibida ante los ojos de aquellos humanos. Aún no había salido a tierra firme, muy a menudo me mantenía en mar abierto; lo más cerca que había llegado era a los litorales y al muelle. Como guardiana de la ciudad submarina mi deber siempre era resguardar y proteger cada vida marina de los deseos intensos y vehementes de el hombre que se adentraban a las profundas aguas del océano para conseguir riquezas y poder. “La ambición y la malicia del hombre no habían conocido límites” Esa siempre ha sido la constante lucha de nuestra especie; proteger nuestros dominios a toda costa. Me había decidido a proseguir con aquel misterioso viaje detrás de aquella gran nave. “Hacia donde se dirigía no tenia ni la más remota idea.” Pero mí curiosidad la había despertado de sobremanera.  El clima amenazaba a los navegantes, el fuerte viento gélido jugaba con las velas cuál si fuesen hojas secas cayendo sobre un río y el mar comenzaba a mecer la embarcación cuál madre mecía la cuna de su pequeño hijo, suave y apacible. Yo me mantenía nadando sobre la superficie sigilosamente sin perderle de vista. Me había alejado lo suficiente de Zárkaros. Luego de un breve tiempo desde mi posición a distancia en el horizonte pude visualizar a otro navío que se acercaba hacia el galeón con prontitud. Volví a sumergirme dentro del agua, pues deduje que se trataba de un barco pirata. En esa época eran muchos los barcos piratas que navegaban para asaltar las demás embarcaciones. Mis sospechas fueron confirmadas minutos después cuando visualice el resplandor de aquella luz que se reflejada sobre el agua. Nade hacia la superficie para emerger nuevamente sólo para ser testigo de aquella escena. El galeón estaba ardiendo en llamas, los piratas habían tomado posesión de la nave. Había una lucha entre piratas y navegantes sobre cubierta; espadas con espadas chocaban entre sí. Jamás había presenciado algo como aquello. Me sumergí y nade por debajo de la esfora de ambos navíos arriesgándome a salir herida por los pedazos de madera de las naves y de las balas sus armas de fuego que caían como proyectiles directamente al agua. Me aleje lo suficiente, pero desistiendo a la idea de irme de allí. El ruido ensordecedor de los cañones me sobresaltaron, no los había escuchado tan claros y fuertes como aquella tarde. A los pocos segundos un gran estruendo se escucho en el firmamento, el cielo parecía caerse se había tornado de un tono gris oscuro intenso había comenzado a llover. El mar comenzó a mecer ambas embarcaciones con fiereza, estaba embravecido. “ Poseidón se había enfurecido y dejaría caer todo su castigo sobre ellos” una gran tormenta se desató en medio de aquella batalla. Yo logre encontrar un promontorio lo bastante seguro para resguardarme. Al cabo de varios minutos de una lucha a capa y espada aquellas dos embarcaciones no lograron obtener la victoria; ese día ambas terminaron hundiéndose en las profundidades del océano. El agua se había tornado de un color carmesí, por doquier yacían los cuerpos inertes. Me sumergí una enésima vez y nade hacia las profundidades del mar. Me pregunté ¿Qué haces Adrià? ¿Por qué te diriges a hacía allá? ¿ Por qué te arriesgas de esta manera? En ese momento no supe contestar a mis propias interrogantes, no tenia una respuesta para mi misma, sólo se que nade y nade hasta llegar hacia a ambas embarcaciones. Algunos pedazos del Galeón se desprendían por la fuerte presión que ejercía el agua al este haber descendido a las profundidades, logre deslizarme con agilidad por el orificio de una de las ventanillas. Mientras más me adentraba en el galeón, gran parte de mi cuerpo comenzaba a despedir un brillo color celeste aquamarino. Con la ayuda que irradiaba mis lunares logre tener claridad en aquella oscuridad. Pude visualizar que algunos cuerpos habían quedado atrapados bajo los escombros de la madera, cañones, barriles y velas. Al cabo de un rato, sin embargo, sentí curiosidad por saber cuánto tiempo había pasado. Pensar en la preocupación de mis padres me hizo que tomara la decisión de regresar. Pero repentinamente lejos, a la izquierda divisé el débil resplandor de una llama azul muy tenue; no parecía iluminar el lugar alrededor de ella. No supe que hacer en ese momento, no debía retrasarme por más tiempo. Luego de pensarlo me dirigí hacia ella, no pude aguantar mis deseos de querer saber que era. Mi curiosidad me traicionaba algunas veces no he de negarlo. Mientras me fui acercando más brillaba el material, no fue hasta que estuve lo suficientemente cerca para darme cuenta que era un relicario que flotaba colgado en el cuello de uno de los navegantes y que a causa de mi propia luz le hacia resplandecer. Era uno de los elementos más hermosos que había encontrado. Para mi sorpresa cuando me acerco lo suficiente para quitarlo de su cuello, aquel humano abrió sus ojos, aún estaba con vida. Eso me asombro y me aleje; pensé que había sido un efecto momentáneo, hasta supuse que mis ojos me habían engañado, pero no. No aparte mi mirada de la suya en ningún momento, ya que los suyos me miraban fijamente ¿estaba muriendo?  En ese momento comencé con mi canto armonioso, quería que por medio de mi cántico proyectara una ilusión, una imagen de un ser querido o amado antes de que su alma partiera con los dioses y como si hubiera sido algo mágico así sucedió. Esa tarde no traje conmigo aquél relicario lo deje a quién pertenecía. Nade alejándome lo más pronto posible de aquél lugar antes de que llegase cualquier depredador a la zona. Este suceso no lo llegue contar a mi padre, solo a mi madre. Más nadie sabía sobre ello hasta hoy; que he decidido volver a recordarlo todo como paso, para plasmarlo en estas páginas “del diario”. Si algún día llegaras a encontrar este diario por favor no veas la deplorable escritura que tienen sus páginas. Puesto que quién escribió estas historias apenas podía caminar sobre tierra firme, ya que soy, era o fui alguna vez una criatura de los mares, una atlante.
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