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Forever you said || Cornelius

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Forever you said || Cornelius

Mensaje por Marie Arabelle Laveau el Mar Jul 05, 2016 9:50 pm

Había empezado a llover hacía varias horas atrás, pero eso no era un problema. Hacía bastante frío también, mas eso no se notaba dentro de la casa, pues allí la chimenea siempre estaba encendida. Había sido un día normal o al menos relativamente, todo en su lugar como siempre. El problema no radicaba en las cosas ni en el aire, sino que en los que habitaban aquella casa. Hace algunos años la joven Laveau había huído de su hogar por un crimen justificado que ella había cometido y se había mudado a la casa de un antiguo maestro que no dudó en acogerla. Aquel hombre para entonces ya era bastante viejo y el paso del tiempo lo deterioró como era natural. Era un brujo corriente, no aspiró jamás a la inmortalidad y por ello los años hicieron sobre él los mismos estragos que sobre los seres humanos. En ese momento estaba muriendo, ya casi no abría los ojos y su respiración demandaba casi toda su energía vital, llevaba días en cama y la rubia no se había movido de su lado, faltando a clases y a las convocatorias de la orden, ¿y si asistía y el anciano moría? Arabelle tenía claro que su protector moriría y en ese momento tendría que marcharse, huir, desaparecer o la matarían a ella aquellos que por años han intentado hacerlo. La orden decía que podía protegerla, pero no confiaba del todo en que eso fuese cierto.

Le sostenía la mano con fuerza y lloraba. Su siempre perfecto maquillaje estaba corrido y su cabello pedía a gritos un peine. La bruja no solía desarrollar cariño por nadie que no fuera ella misma, sin embargo a ese hombre lo estimaba mucho, no lo vio jamás como un padre sino que siempre como un guía y lo respetó como tal, aprendió de él más de lo que aprendió los primeros años cuando recibió instrucción en su propio hogar, allá donde se suponía compartía con sus padres y hermanos. -No te vayas… no te vayas… - le dijo arrodillándose en el suelo y besando su mano -¿Qué voy a hacer si no estás?- preguntó con un hilo de voz y luego sollozó. -Van a matarme… van a encontrarme y van a matarme… lo sabes, ¿por qué me estás haciendo esto ahora?- lo miró con aquella tristeza que llevaba días en su rostro y luego se subió a la cama para acurrucarse a su lado, como antaño lo hizo en las noches que despertaba a causa de una pesadilla. -Prometiste no dejarme nunca… y eso… ¿qué significa esto entonces?- murmuró recogiéndose sobre sí misma. El hombre no contestaba, apenas siquiera podía oír cómo la muchacha sufría a su lado como si ella también fuese a morir.

Entonces pasó lo inevitable, su respiración se detuvo y Arabelle lo sintió, ¿cómo no darse cuenta? -No… no… no es cierto- se incorporó y lo miró, acercándose después para escucharlo de cerca. Un nuevo riachuelo de lágrimas salió por sus ojos y sus manos tiritaron -No… - negó con la cabeza y se mantuvo de rodillas sobre la cama, ¿qué haría? Jadeó y se llevó una mano al pecho, no podía creerlo. Apretó los labios y se levantó, alejándose de a poco, retrocediendo hacia la puerta hasta que llegó al umbral de la misma. Entonces allí dio media vuelta y corrió a su habitación, tomando rápidamente sus pertenencias y colocándolas en un pequeño bolso. Tenía que irse cuanto antes, si la noticia corría, ella estaría en serio riesgo. Después de eso volvió a la habitación de su fallecido cuidador, sacó de su armario uno de aquellas pesadas túnicas que él solía utilizar y finalmente abandonó la propiedad, como si seguir adentro no fuese seguro, como si un segundo más dentro de la casa significara morir en el acto.

Se alejó corriendo, mas se detuvo a unos cuantos metros para observar aquella pequeña residencia que había sido su hogar por todo ese tiempo. -Del polvo eres… y al polvo serás tornado- recitó en voz baja y extendiendo sus brazos hacia adelante lanzó una gran llamarada contra la estructura. Prefería que así fuera, la lluvia no lo extinguiría, confiaba en eso. No podían quedar pruebas de nada y si la daban a ella por muerta, pues era lo mejor. A continuación retomó su camino, acomodando bien la túnica y la capucha sobre su cabeza. Corrió sin parar, sin caer y sin ser vista por nadie, la noche siempre había sido una de sus mejores aliadas. No sabía dónde ir, pero salir de Baskerville era fundamental. Sus piernas parecían tener vida propia y ella no sentía cansancio alguno. En varias ocasiones tropezó, pero la gravedad jamás logró su total cometido con ella, no había nada en ese momento en todo el mundo que pudiera pararla de su frenética huída.

No supo cuánto anduvo, solo supo que al detenerse aún era de noche y que baskerville había quedado atrás. Junto al camino estaba el bosque y se internó bajo su propio riesgo, andando rápido y teniendo cuidado de las raíces. Iba acompañada de una esfera de luz que ella misma invocó para ayudarse un poco en la oscuridad. Anduvo mucho más tiempo hasta que entonces se encontró con un campamento de gitanos, al parecer había en todos lados. Se ocultó allí y aunque trató de dormir no lo logró, era imposible. Pasó inadvertida, se esforzó por lograrlo y pudo, quedándose allí hasta el amanecer, momento en el que siguió, regresando a la ruta desde la que se había desviado. Allí se encontró con un carretón tirado por mulas y que dirigían dos humanos, les pidió si podían llevarla y ellos accedieron sin pedirle nada a cambio. El recorrido fue en silencio y, cuando lo estimó necesario, sin que los humanos supieran, se bajó para proseguir a pie.

Fueron días y para cuando llegó a un lugar se dio cuenta que era Valtesi. Al menos esa era una zona neutral… se suponía. Vagó por las calles y cuando volvió a caer la noche se refugió en un callejón, acurrucándose entre unas cajas de madera a medio podrir y cubriéndose con la túnica que hasta ese momento le había servido de abrigo y protección. Respiró por fin y meditó lo ocurrido, volvió a llorar, aunque en silencio. Tenía que replantearse su vida, ¿iba a poder seguir su sueño de pertenecer a la orden de Baskerville?, ¿siquiera iba a poder regresar a su pueblo natal? Apretó los dientes y abrazó sus piernas. ¿Por qué la vida había sido tan maldita con ella? Siempre rechazada, jamás querida… abandonada a su suerte, ¿por qué demonios no había muerto?, ¿por qué rayos seguía viva?



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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Cornelius Berggrem el Lun Jul 11, 2016 10:39 pm

Abandonar Bran una vez había resultado interesante. El caballero inglés había sentido cómo se deshacía de un enorme peso al saborear esa especie de libertad que, si bien la vez primera le proporcionó acción de la cual jamás se imaginaría involucrado, Pandora se mostraba bien dispuesta a ofrecer. En esto coincidía con su aliada. Bran era una región magnífica, sublime para aquellas criaturas cuyas existencias deseaban ser consumidas en días sombríos, en tétricas construcciones y edificios de siglos de antigüedad. Pero para él, para Cornelius, hacía falta más que eso para hacerle olvidar las oscuras calles de Londres. Bran era una imitación de su amada Inglaterra, de su aborrecida Inglaterra. Entonces, ¿qué otro lugar le ofrecería consuelo en aquella ocasión? ¿Adónde iría ahora que conocía ya la ciudad terrestre de Zárkaros y la región de los elfos? No se atrevía a pisar Baskerville, no aún. ¿Arcadia? Muy insensato. Iría, finalmente, a Valtesi y después al santuario oculto de Mördvolathe, al refugio de la mujer dragón.

Para fines de su primer viaje de exploración, se consiguió un carruaje de puertas y paredes negras, de cortinas gruesas que lo mantendrían a salvo de la luz del sol conforme transcurrieran los días. Caballos negros. Extraño le era saber que se encontraban en una época distinta y placentero sentirse en su propio tiempo dentro de aquel carruaje. ¿Quién iba a juzgarle cuando no era un transporte extraño entre los suyos, cuando los gitanos se desplazaban en carromatos y los guerreros a caballo? Tampoco importaba, en realidad. El viaje, además, fue de lo más cómodo y más tranquilo de lo que había estimado. Al pasar cerca de Arcadia durante la mayor parte de la travesía, era normal esperar un altercado, un asalto, pero nada de eso ocurrió. El conductor había sido lo suficientemente sensato como para guiarlo por camino seguro, alejado de manera considerable del bosque arcadiano sin perder el rumbo a Valtesi. En cualquier momento pudo haber solicitado un cambio de destino, pedir que se le llevara a Baskerville, pero se contuvo. Permaneció en su asiento, leyendo los registros que escribía para su aliada respecto a su señorío en Bran. Esa actividad en la región de los inmortales lo mantenía distraído, con la mente despejada y ese viaje sin duda representaba un respiro para el hombre atormentado.

Desde el inicio de su travesía, la lluvia fue su acompañante. Desde su salida hasta su llegada. El carruaje se detuvo a las afueras de Valtesi y partió tan pronto el inmortal se apeó. Una sombrilla lo protegía de las finas gotas de lluvia y su abrigo lo privaba de la brisa fría que corría esa noche. Caminó, entonces, hasta la entrada de la región y admiró todo cuanto se extendió ante él. No era un lugar encantador, no era similar a Londres, a Bran o a Thyris. Pero le agradaba. Aunque parecía ensimismado, sus ojos grababan todo cuanto veía. Aunque parecía no tener rumbo, sus pies seguían el camino indicado para llegar a Danza Lunar. Antes de perderse en las calles rebosantes de vidas condenadas, deseaba concluir un encargo.

Llegó al burdel sin retraso y preguntó por una mujer de nombre Ismene, con quien intercambió cartas antes de abandonar el local. Sin ese peso encima, se dispuso finalmente a conocer la región, a encontrar una posada en donde pasar las horas de luz. Sin embargo, de manera súbita percibió el olor de la sangre humana, viva aún, así como sollozos que acompañaban los latidos acelerados de alguna criatura en algún lugar. No del todo extrañado, pues sabía que en una región así podían haber centenares de víctimas por noche, continuó caminando hasta que finalmente el olor y los sonidos se tornaron claros. Se detuvo a un par de metros de distancia de un callejón, girándose levemente para ver si era capaz de divisar algo desde la boca de la estrecha calle. A simple vista no había nadie. Intrigado, se aproximó. Se adentró sigilosamente al callejón y, tras encontrar a una joven acurrucada entre las cajas desechadas inclinó su sombrilla sobre ella para protegerla de la lluvia que insistía en mojarlo todo. No veía más herida en ella salvo los raspones en sus rodillas y ninguna marca en ella salvo el rastro de una larga carrera por su vida.


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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Marie Arabelle Laveau el Vie Jul 22, 2016 1:58 am

¿Cuánto tiempo pasó allí? No lo supo. Lo único claro era que tenía frío y que las piernas y el cuerpo entero empezaban a dolerle más de lo que le gustaría. Los ojos le ardían de tanto llorar y la cabeza parecía ya quererle estallar a causa del esfuerzo. Tal vez si permanecía allí solo unos días más, sin moverse ni hacer nada, la muerte por fin se acordaría de que ella existía e iría por ella. No lucía como una mala idea. Estaba ya casi decidida a hacerlo, ya que no veía otra salida. Aquellas preguntas que se había hecho respecto de su futuro no encontraron respuesta en su cabeza y eso significaba que había llegado a un punto muerto, el final de la línea. Toda una existencia soñando con un futuro donde por fin sería considerada como alguien importante… para llegar a esto. Un nuevo riachuelo de lágrimas escapó de sus entristecidos ojos y fue entonces cuando sintió pasos, un chapoteo en el enlodado callejón. Apretó los labios y contuvo la respiración, esperando no ser vista ni escuchada, pero no lo logró.

El incesante golpe de la lluvia dejó de sentirse sobre ella y todo porque, aquel gentil hombre puso sobre ella la sombrilla. Alzó la vista y se encontró con un rostro adulto bastante maduro. Y aunque quiso esbozar una sonrisa, no pudo hacerlo, como si sus músculos hubiesen olvidado cómo dibujar aquella expresión. Se secó el rostro y suspiró, bajando la vista a los zapatos de aquel que tenía delante. Se fijó en la penumbra en el modo en el cual iba vestido y supuso que se trataba de alguien con un buen pasar… evidentemente no era humano. -¿No crees que es un poco tarde para pasearse por aquí?- preguntó aunque sin ser pesada ni brusca. Él había sido amable, no tenía por qué comportarse grosera. Sin embargo no se levantó de su lugar, no quería hacerlo, no tenía energías para incorporarse. -Y el problema es que tú te estás mojando ahora… y ese traje luce un poco costoso como para arruinarlo con la lluvia- agregó y miró la sombrilla.

Era extraño… estar en un pueblo desconocido, completamente sola y a mal traer y que un completo extraño pretendiera resguardarla de la lluvia con un paraguas. Él perfectamente pudo hacerse el desentendido y seguir su rumbo hacia un sitio cálido y seco. -Supongo que no eres de por aquí… - continuó. Se sentía como aferrándose a una ilusión, como el perdido en el desierto con un espejismo. Hablarle era la única manera de escapar unos minutos de su miseria, era como sacar la cabeza del agua luego de estar ahogándose con un alto riesgo de morir por inmersión. En el momento que él se fuera, todo volvería a recaer sobre ella, cuando él quitara la sombrilla, la lluvia la golpearía recordándole su lugar en el mundo. Al pensar en eso, un nudo le estranguló la garganta y tragó, aguantándose las lágrimas que amenazaban con volver a escapar.

-De verdad te lo agradezco, pero… no es necesario. Esta túnica me protege bien del agua- dijo pronto para que él no siguiera perdiendo allí su tiempo. Sentía que daba más pena de la que había dado toda su vida mendigándole a un hombre que ni siquiera era su padre, pero que aún así la acogió en su casa. Era patética. Se acomodó mejor la capucha y apoyó su frente en sus rodillas, evitando mirarlo nuevamente. -Vete… voy a estar bien- le pidió, porque sentía terminaría tirándose a sus pies para rogarle que la ayudara y eso sería arrojar su dignidad y su orgullo al suelo. ¿Una Laveau haciendo eso? Jamás. Marie Laveau fue una mujer fuerte y, por ende, ella lo sería también, aún cuando eso significara morir.



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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Cornelius Berggrem el Jue Jul 28, 2016 9:53 pm

Esperaba, desde luego, que su acción desatara una reacción, que el rostro de la mujer se elevara en cuanto dejara sentir el peso de la lluvia sobre ella. Y así fue. Ella no lo podía ver, pero la escasa luz que se colaba por el callejón, ese sutil espectro que sólo un inmortal podía percibir, se encargó de contornear su rostro y darle forma al abismo de sus pupilas, a definir los trazos que la lluvia y el llanto habían dibujado en su piel. Desde luego, aquella era la primera vez que la veía, así que no podía decir acertadamente qué era. Conservaba su humanidad, ése era el único indicio.

Advirtió el sutil movimiento en sus mejillas en un vano intento por sonreír, el movimiento de su mano que sólo desplazó la humedad de un lugar a otro, la manera en la que bajaba el rostro, minimizada por sus circunstancias. Entonces la escuchó hablar, la observó mirar la sombrilla, la observó estudiarlo a él mientras volvía a hablar, como si las palabras fueran lo único que pudieran desvanecer el presente y engañarlos a ambos. Él lo sabía porque a cada segundo que el silencio se acomodaba entre ellos se tornaba sofocante, pesado, como si él pudiese sentir en carne propia la miseria que la joven estaba experimentando. No era la primera vez que veía algo así. Londres bendecía a tantos como maldecía a otros, Londres sometía a tantos como liberaba a otros con nuevas oportunidades. Él conocía el rostro del sufrimiento, del dolor llevado en silencio y en penumbras, oculto a los ojos indiferentes e incomprensibles del mundo. Él lo había vivido en carne propia durante muchos años, renegado a sus nuevas necesidades, a su nueva naturaleza y a los nuevos límites con los que lo maldijeron.

La lluvia, tal y como ella había dicho, había empapado su ropa y su cabello, de donde se deslizaban gruesas gotas de agua y descendían por su nuca, por su frente y por delante de sus orejas. Casi podía jurar que aquellas gotas eran cálidas de no ser consciente de su propia temperatura. Y sabía, por lo tanto, que aquella criatura que tenía enfrente no sentía la lluvia en el mismo modo que él, que no era inmune al frío en el mismo modo que él. No podía simplemente marcharse, no cuando ella le pedía que lo hiciera. Cuando menos no se proponía hacerlo solo.

Eso depende de la perspectiva — Replicó amablemente, como si su tiempo se hubiese detenido con las primeras palabras de la rubia. — La noche es diferente para muchos y este traje es sólo tela. — Añadió mientras daba un paso más hacia ella y se agachaba para quedar medianamente a su altura. — No soy de por aquí en más de un sentido y me parece que usted tampoco — Continuó y enderezó el paraguas sobre ambas cabezas, entonces le tendió una mano de modo que quedase en un punto medio entre ambos, sin invadir su espacio, sin presionarla. — Por favor. — Insistió con tranquilidad. Ése era el clásico Cornelius, un hombre de expresión fría, de movimientos calculados y bien medidos que al final no podía resistirse a su vieja naturaleza. — No voy a hacerte daño — Le aseguró mirándola directo a los ojos, cual promesa implícita que estaba dispuesto a cumplir, porque eso era.


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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Marie Arabelle Laveau el Vie Sep 16, 2016 10:35 pm

Se recogió un poco más sobre sí misma en el momento que él se agachó y es que no comprendía los gestos de amabilidad, el único que había abierto sus brazos para ella ahora yacía muerto y ardiendo bajo las llamas que ella misma había invocado allá lejos, en Baskerville. De todos modos lo miró, pudiendo apreciar solo uno que otro detalle adicional de su rostro. Lo escuchó hablar y después lo vio extenderle la mano con la clara intención de ayudarla a levantarse, Arabelle negó con la cabeza -No vale la pena… de verdad que no- apretó sus puños y miró para otro lado. -El mundo no me necesita. Agradezco tu amabilidad… eres muy gentil, pero aquí estoy mejor que en cualquier otra parte- suspiró y miró la mano de él que seguía extendida. ¿Qué lograría con aceptar?, ¿acabaría sola otra vez?, ¿y si se ilusionaba como lo hizo con el hombre que la cuidó y luego lo perdía? No podía evitar pensar tan a largo plazo, sus temores le hacían considerar futuros que quizá ni siquiera ocurrirían, pero que eran de alguna manera posibles y potenciales fuentes de dolor.

-Solo traigo problemas… no te conviene ayudarme- dice después como una forma de convencerlo de que estaba en un error al ser tan amable. Sintió entonces un escalofrío recorrerle la espalda y es que su cuerpo ya estaba resentido por exponerse tanto rato a la baja temperatura y a la humedad. -Y no te equivocaste al decir que yo no soy de aquí… por supuesto que no lo soy… vengo desde Baskerville, huyendo por mi propia vida- suspira y se muerde el labio absteniéndose de llorar. -Soy de mala suerte para quien sea, incluso para mí misma… estoy sola, siempre lo he estado, veinticinco años de esta maldita miseria, nací para esto, soy de esas personas que vinieron al mundo para luchar contra un destino adverso… - lo miró entonces fijamente y arrugó el entrecejo sin poder evitar entonces que las lágrimas volvieran a salir. Sollozó y se abrazó a sí misma, cerrando los ojos fuertemente -Por favor… por favor por tu bien déjame aquí donde estoy- tiritó a causa del frío y la tristeza.

Pero entonces se abalanzó sobre él, aunque no tan fuerte para no botarlo y lo abrazó desesperadamente, dejando fluir el llanto y tiritando espasmódicamente. Se odiaba por mostrarse así, tan débil y vulnerable, pero estaba en ese límite en el que luchaba contra su orgullo, no lograr nada y morir resistiéndose a ser ayudada o ceder una vez, aceptando que pese a todo era débil, para así poder renacer como el fénix lo hacía de sus propias cenizas. Era complicado luego de un patrón de comportamiento sostenido a lo largo de su vida. Luego se apartó, volviendo a la posición en la que había estado antes, sentada con sus piernas abrazadas -Lo siento… no debí hacer eso- murmuró y evitó mirarlo. Se sentía demasiado tonta y estúpida.



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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Cornelius Berggrem el Sáb Oct 01, 2016 1:24 pm

No logra entender cómo es que una mujer como ella puede estar en el más miserable rincón de Valtesi ni cómo pudo ser ignorada por la gente. Comprendió que no llegó a ella por el aroma de su sangre ni por los débiles latidos de su corazón, sino por el magnetismo generado por su naturaleza pasada. Estaba ahí por un buen motivo, un motivo del que habría sido ajeno si la mujer no hubiese mencionado su origen en ese momento. Quizá se hubiese enterado después, bajo otras circunstancias o tal vez jamás lo hubiese sabido. De cualquier manera, saber que se encontraba frente a una bruja de Baskerville lo obligaría a seguir insistiendo hasta que la mujer se convirtiera en su acompañante cuando menos esa noche hasta colocarla en algún sitio decente. Negarle refugio a la bruja sería negarse a sí mismo y a todas esas cosas que añoraba con suma frecuencia.

Cada palabra que emanó de sus labios fue recibida con suma atención y trajeron consigo recuerdos a los que Cornelius de ningún modo se negaba. Entonces, estando a punto de replicar a aquellos modos de condenarse a sí misma perpetuamente, él la recibió en sus brazos, dejando caer la sombrilla para este fin. Sus manos la sostuvieron discretamente por la espalda, acoplándose a sus curvas a la exquisitez de su esbelta figura, al tiempo que su silencio y su quietud le otorgaban la tranquilidad que ella requería para desahogarse holgadamente.

Si lo necesitaba y le he servido bien, no debe disculparse. —  Replicó el inmortal en cuanto de él. Posteriormente, alargó el brazo hasta el rostro de la mujer y, al tiempo que enjugaba sus lágrimas con el pulgar, atrajo gentilmente su mirada a él, quien lo recibió con una sonrisa afable. Después apartó su mano, pues el contacto debía ser breve y limitado a su función. — Un callejón no es adecuado para continuar defendiendo su vida y tampoco para luchar contra el destino. Aquí la mala suerte la encontrará en peores formas, así que permita que la persuada a hacerle compañía a otro ser solitario. — Concluyó con suma tranquilidad, indispuesto a dejar a la bruja abandonada ahí y a su suerte.


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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Marie Arabelle Laveau el Sáb Oct 08, 2016 8:01 pm

El hombre parecía ser casi un galán de cuento de hadas… demasiado educado, correcto y gentil. La joven Laveau estaba ahora demasiado sorprendida tratando de entender y de averiguar si esto no era una treta del destino. ¿Por qué la vida había esperado tanto para ponerle a alguien así delante?, ¿por qué no había sido así desde el principio? Aquella caricia, que a su vez fue una excusa para limpiar sus lágrimas, le hizo cerrar los ojos y concentrarse de momento tan solo en aquel contacto que se asemejaba a una común muestra de cariño, aunque tal vez no lo fuera. -Soy Arabelle… - responde para de alguna manera decirle que aceptaba entonces salir de allí e irse allá donde fuera que ese hombre iba. No le molestaba de ninguna manera su trato respetuoso, toda su vida la habían tratado de ‘usted’ y lo cierto era que, viniendo de aquel misericordioso desconocido, sonaba mejor que de cualquier otra persona.

Terminó entonces poniéndose de pie, sintiendo lo resentidas que estaban sus rodillas y su cadera por la cantidad de tiempo que llevaba allí. La túnica que llevaba encima, aquella prenda que había sido antes del hombre que la había cuidado por varios años, pesaba por el efecto del agua, aunque no demasiado. Incluso sintió más frío y tiritó un poco más a causa de este, pero no dijo nada, no se sentía en ese momento con el derecho de reclamar cómo se sentía, pues era responsabilidad de ella y él no tenía por qué responder a sus necesidades, suficiente había hecho ya con insistir en ayudarla y en llevarla a un sitio cálido y más seguro.

De momento no se había dado cuenta de que el hombre frente a ella era un vampiro, de hecho ni siquiera se había detenido a pensar en qué clase de criatura era, sabía que no era humano y eso era todo. El tacto frío que había percibido cuando él secó sus lágrimas no le habían hecho sospechar nada, ella tenía las manos tan frías como él en ese momento, pues hacía frío y la humedad no ayudaba mucho al cuerpo para entrar en calor. El hombre perfectamente podía ser un mago de buenas costumbres, aún quedaban, pocos… pero había y sería una gran coincidencia que él en efecto lo fuera, le haría sentir mucho más en familia.

-Creo que me haría muy bien tomar algo caliente… - dijo sonriendo apenas, porque lo cierto es que el cuerpo se lo pedía. Con una infusión simple se conformaría incluso con tan solo tomar agua caliente con algo de azúcar sería feliz.



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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Cornelius Berggrem el Sáb Oct 22, 2016 8:44 pm

La calidez de su piel mortal se ve opacada por el frío, por las gélidas gotas de lluvia que caen insolentes sobre sus mejillas. Sin embargo, logra sentir la vida fluyendo bajo la epidermis, los suaves latidos de su corazón que pululan por todo su cuerpo, guiando la sangre de un lado a otro. Le resulta apetecible y la voz de la mujer pronunciando su nombre, presentándose, le daba la impresión de estar frente a una víctima voluntaria. Pero no, no iba a hacerle daño. La naturaleza de la mujer superaba a la propia y lo obligaba a aferrarse a un pasado irrecuperable y no a su presente despechado.  — Cornelius — Respondió, con la esperanza de que revelar su nombre a la rubia terminase de sellar aquellos instintos indeseados.

Cuando ella se puso de pie la imitó, no sin antes recuperar el paraguas que ya a ninguno serviría de algo más que para evitar las caricias de más gotas gélidas. Sacudió la sombrilla y la enroscó de modo que pudiese cargar con ella sin que le fuera de estorbo y finalmente miró a la mujer, que le parecía aún más pequeña estando de pie.

Esbozó una sonrisa afable cuando la bruja reafirmó su disposición a acompañarle por medio de aquella petición, articulada de manera indirecta, quizá temerosa de exigir lo que su ahora acompañante había prometido también entre líneas. Así pues, el inmortal, dueño de su tiempo y de sus movimientos, se giró sobre sus talones y ofreció su brazo a Arabelle, puesto que se había percatado del modo en que vacilaron sus rodillas al ponerse de pie. — Conozco un buen lugar — Aseguró —, no está muy lejos de aquí. — Miró al cielo, buscando descubrir qué tan necesario era, a pesar de sus ropas mojadas, utilizar la sombrilla, pero las gotas continuaban cayendo incesantes e insolentes, casi con furia allá afuera del callejón. De modo que desplegó el paraguas y lo sostuvo sobre ambas cabezas.

Una vez dispuestos los dos, abandonó el estrecho callejón en compañía de la bruja y anduvo por las calles con el mismo porte que de costumbre, como si no estuviese realmente en Valtesi y miró con discreción los locales a fin de ubicarse. En efecto, la posada que mejor le apetecía estaba no muy lejos de ellos.


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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Marie Arabelle Laveau el Dom Oct 23, 2016 8:20 pm

Se ayudó de él para caminar y agradeció en silencio que así fuera, así como también el hecho de que abriera el paraguas pese a que estaban mojados. La muchacha trataba de no tiritar tanto, pero lo cierto era que moría de frío. -Gracias… - murmuró y mantuvo su vista fija en el suelo a medida que caminaban. Y se mantuvo luego en completo silencio, no sabía qué más decir, al menos no por ahora. Arabelle no era de charlar tonterías, no le gustaba gastar palabras por gastarlas. Se mantuvo concentrada en no trastabillar confiando plenamente en el hombre cuyo nombre era Cornelius. No sabía dónde irían, pero suponía que cualquier sitio era mucho mejor que ese callejón donde él la había encontrado. -De verdad espero no haber importunado alguna actividad que tuvieras que hacer… - dijo al pensar que tal vez él estaba allí en Valtesi por algún asunto importante. Así como se veía, parecía un sujeto que tenía cosas que hacer, sino, ¿por qué vestirse tan bien y tener tan buenos modales?

Nadie deambulaba por las calles, la muchacha desconocía la hora… de hecho tampoco tenía concomiento de qué día era. Se había ensimismado tanto al correr y al huir que se había olvidado de todo lo demás. Lo único que tenía claro era que estaba de noche, llovía torrencialmente, que hacía un frío de los mil demonios y que se encontraba en el poblado de los humanos. De todos modos sabía que pronto se orientaría en tiempo espacio y que de a poco retornaría a la normalidad dentro de lo que era posible. Seguía asustada y triste. Quería regresar a la normalidad de sus días, asistir a la academia, ir a los entrenamientos de la Orden, ser la chica que solía ser. Sintió nuevamente sus ojos inundarse con lágrimas y utilizó su mano libre para secar las gotas que alcanzaban a escapar. Debía ser fuerte ahora que tenía de quien apoyarse aunque fuese de manera temporal.

No recordaba la última vez que había estado en este lugar, pero tenía la impresión de que no había visto este sitio de noche… o quizá lo percibía tan vacío y solo por el estado en el cual se encontraba en esos momentos. De todos modos, como fuera, Valtesi le parecía un sitio bastante horrendo comparado con Baskerville. Le tenía un cariño especial a su pueblito natal y así sería siempre aún cuando sentía que la mayoría del tiempo corría peligro al vivir allí su maldita familia.



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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Cornelius Berggrem el Jue Oct 27, 2016 4:03 pm

Valtesi estaba lejos de ofrecer el mismo paisaje que ofrecía Bran y que muy seguramente ofrecía Baskerville, pero al estar en compañía de la bruja las cosas adquirían una sazón distinta. Ya no parecía fijarse en que los adoquines de las calles estaban sepultados en irregulares capas de tierra lodosa, en los charcos de agua turbia que muchos no se molestaban en esquivar. La insistente caída de las gotas contra el paraguas también era fácil de ignorar, pero no los latidos de aquel corazón que caminaba a su lado, el susurro de su respiración y la canción recelosa de sus pasos.

No has interrumpido nada — Anunció amable apartando la mirada del camino por breves segundos para posarla sobre ella. — Estaba buscando una posada cuando le encontré — Finalizó con una suave sonrisa antes de atender nuevamente a las calles descuidadas y cómo se iban perdiendo en la lejanía. No mentía, desde luego. Su respuesta no era fruto de sus buenos modos ni lo decía para no hacer que su acompañante se sintiera mal. Había planeado desde el principio que pasaría la noche en Valtesi aunque sus ocupaciones no tomaran más de una hora, porque así fue. Intercambió en Danza Lunar misivas por otras y eso fue todo.

Encontró una posada, conocida entre los suyos por aquella V oscura que marcaba una de sus paredes, dibujada supuestamente por el titán de los vampiros hacía no mucho tiempo. Se llamaba El gremio, pero a pesar de su fama y de sus esfuerzos en la estructura para llamar la atención de los visitantes, se veía menos abarrotada de lo esperado y prometía algunos lotes libres. La atención del posadero dejaba en claro su necesidad de resaltar entre otros establecimientos, pero no hubo reproche en ello y Cornelius no estimó necesario el sumo cuidado de los anfitriones, puesto que encontraba la tranquilidad del edificio a punto. Así era mejor. Alquiló una habitación, no para ambos, sino para Arabelle únicamente, y recibió toallas del posadero y la promesa de agua caliente para los baños que requirieran. El inmortal pidió una muda de ropa para ambos y se quedó en el piso inferior, con la excusa de que debía unas cartas, las cuales esperaba encontrar secas, puesto que no quería importunar a la bruja al introducirse junto con ella en la habitación. Él la esperaría abajo y entonces la acompañaría en la cena.


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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Marie Arabelle Laveau el Jue Oct 27, 2016 5:55 pm

Permaneció entonces en completo silencio, siguiendo los pasos de él hasta donde fuera que él decidiera ir, a ese sitio que había dicho. Entonces agradeció cuando estuvieron refugiados de la lluvia y el frío, el calor de ese sitio era agradable, al menos había dejado de tiritar y eso ya era algo. Observó a Cornelius solicitar los necesario, se sintió pequeña, disminuída… en otra ocasión hubiese sido ella la que demandara todo aquello, tenía el carácter suficiente, sin embargo ahora era como si se hubiese tragado la lengua y como si todo aquello la intimidara. No tenía miedo, no al lugar donde estaba y a los que había allí, tan solo estaba en una especie de shock sin saber que lo estaba, no se explicaba a sí misma su actitud. Tal vez estaba aturdida todavía por lo bueno que era Cornelius, era tal vez incluso más cálido que el hombre que la había recibido en su hogar por todos esos años… al menos eso demostraba.

Recibió las cosas y agradeció con una sonrisa temerosa. Se vio entonces nuevamente sola, aunque con la promesa de no estarlo realmente, al menos por un tiempo. La habitación era más amplia que la que había tenido en Baskerville, aunque no era gigante, no como la que en sus primeros años tuvo en la mansión de sus padres… aquella habitación que siempre le pareció fría y hostil. Suspiró y se apoyó en la puerta tras cerrar y dejó que sus ojos vagaran por el dormitorio sin reparar en nada especial. Después caminó un poco, un tanto tambaleante y se acercó a la cama, tocando la superficie de esta y probando que tan blando era el colchón con sus manos. Al menos allí estaría segura… sí, tenía que convencerse de eso, ¿quién iba a saber que estaba allí? En Valtesi no la conocía nadie como para ir con el cuento a quienes la buscaban en Baskerville, aunque realmente esperaba que la dieran por muerta y que los de La Orden, que estaban al tanto de su problema, hicieran todo lo que estaba en sus manos para cubrir su escape. ¿Y si mejor enviaba una carta? Se quedó unos momentos viendo la nada, pensando en eso y decidió que quizá era lo mejor que podía hacer, informarles a ellos por medio de un mensaje dónde estaba y que probablemente no regresaría por un tiempo… ¿y si interceptaban su carta? Se mordió el labio y suspiró pesadamente, ¿podría pedirle ese favor a Cornelius?, ¿contaba él con mensajeros de confianza?

Decidió no seguir pensando al respecto. Tomó las toallas y fue a meterse al baño, para quitarse de encima al menos un poco de ansiedad y relajar sus músculos con el agua caliente. Pasó tiempo allí, despejando su cabeza lo máximo posible, incluso volvió a llorar y dejó que sus lágrimas fluyeran en conjunto con el agua que mojaba su cansado cuerpo. Lloró y sollozó hasta cansarse. Luego de eso se secó y se miró al espejo, viendo lo demacrado que se le veía el rostro, lo horrible que se veía para lo que ella era “¿Dónde estás, Arabelle Laveau?” se preguntó en su fuero interno y cerró los ojos apoyando su frente contra el cristal empañado por el vapor del agua caliente. Estuvo un tiempo más de pie allí, dejando que el agua de su cabello escurriera por su espalda. Tenía que levantarse, tenía que volver a ser lo que había sido o incluso más, todavía mejor, sabía que podía.

Entonces por fin salió y se metió nuevamente en la habitación, colocándose la ropa seca que le habían dado. Se sentía levemente mejor, aunque le faltaba mucho todavía. Se quedó sentada un rato a los pies de la cama, peinando su cabello con sus manos y tratando de ordenarlo como solía usarlo, así cuando este se secara, no quedaría hecho un alboroto. Entonces decidió ir a reunirse con Cornelius. No tardó en encontrarlo, no había tanta gente allí como para perderse. Avanzó lentamente hasta llegar donde él se encontraba y tomó asiento en silencio, mirándolo en todo momento con ojos estudiosos. -Gracias otra vez… - dice con sinceridad y cruza los brazos sobre la mesa.



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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Cornelius Berggrem el Jue Oct 27, 2016 8:27 pm

Le agradó reemplazar las prendas mojadas por un conjunto seco, aunque su nueva vestimenta no fuera en nada parecida a la anterior. Se bastó con un pantalón y una camisa sencilla, los zapatos tampoco le molestaron. No había nada, en realidad, que pudiese molestarle en ese momento, ni siquiera el hecho de que las cartas se hubieran mojado un poco ni que el agua hubiese adulterado la tinta de las palabras. La razón era que no daba nada por perdido, aún era legible y apostaba a que podía transcribirlas y escribir una más para su aliada aquella noche.

No se había dado cuenta de que, en medio de su lectura, su ceño se había fruncido levemente, evidenciando su concentración en dar forma a las letras ebrias de agua. Sostenía con cuidado el papel humedecido entre sus manos y esperaba a que el posadero le brindara papel y tinta. Sabía, por otra parte, que su aliada no tendría inconveniente si el inmortal se daba a transcribir el contenido de ambas cartas, puesto que confiaba en él y Cornelius no tenía ningún motivo para adulterar lo que se le había confiado. Enviaría, además, una excusa.

Contempló en silencio la escena de la posada, con unos cuantos comensales absortos en sus pláticas secretas y temerosas, algunos enfrascados en beber hasta perder la consciencia y olvidarse de la crueldad de la isla. Pocas veces se daba la tarea de contemplar la vida de los mortales y encontrar en sus ojos la alegría o la miseria que los ataba a este mundo. La suya estaba en una habitación, tomando un merecido baño. ¿Qué era? No sabía, pero funcionaba para mantenerlo con los pies en la tierra y no vivir ajeno a lo que veía en esos momentos. Recibió el papel y la noticia de que la cena estaría lista en pocos minutos. Cornelius explicó que sólo la chica comería, no hacía falta que dijera la razón.

Cuando ella llegó, se encontraba redactando la tercera y la última carta. Devolvió la pluma al tintero y dejó pendientes las primeras líneas del mensaje. — Es un placer. — Respondió mirándola a los ojos, buscando en aquellos orbes azules su propio pasado. El posadero volvió, puntual, y colocó en la mesa un cuenco de estofado, una hogaza de pan caliente y una botella de vino. Cornelius despidió al hombre con un gesto de agradecimiento y se dispuso a continuar con la carta.  — Si necesitas algo más, házmelo saber. — Dijo con la mirada fija en el papel.


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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Marie Arabelle Laveau el Lun Oct 31, 2016 10:02 pm

Algo tenían sus ojos, ella se daba cuenta de eso, algo especial, un detalle de su mirada que decía que era especial. Tenía un brillo particular pese a ser vampiro. Además, su expresión era suave, su rostro le mostraba una tranquilidad que no había visto en nadie antes, ¿qué misterios había en Cornelius? Sonrió agradecida al ver la comida y en ese instante se dio cuenta de la mucha hambre que tenía. Comió un poco de pan y luego estofado, fue casi como volver a la vida. Comió en silencio, con bastante rapidez. A ratos lo miraba a él, se veía ocupado, concentrado y aunque no solía sentir remordimientos de interrumpir a las personas cuando estaban afanadas en algo particular, sentía respeto por él, lo que había hecho por ella era suficiente como para que Arabelle se mantuviera al margen.

-Yo amm… eres alguien muy ocupado, ¿no?- dice luego de limpiarse los labios y tras apartar el cuenco de comida que estaba ya vacío. -Creo que no había conocido a alguien como tú… he visto hombres ocupados, pero ninguno como tú… yo… - se muerde nerviosamente el labio y desvía su vista hacia otro lado. “Te hubieses quedado callada mejor” pensó para si misma y bajó sus ojos hasta sus propias manos, las cuales estaban inquietas sobre su regazo ahora que no las tenía ocupada con la cuchara y el pan. -Verás… no puedo volver a Baskerville, no por un largo tiempo, pero tengo responsabilidades. Estudio en la academia y pertenezco a un grupo de magos en particular. No sé si tu puedas ayudarme con eso, de verdad no quiero arruinar tus planes. Yo solo… solo aparecí de la nada y tú de buena fe me ayudaste, lo cual insisto que agradezco mucho, pero… pero no sería justo retrasarte- suspira y regresa su mirada a Cornelius, tratando de buscar en su rostro alguna expresión distinta, alguna respuesta en sus gestos, el más mínimo cambio en el brillo especial de sus ojos.

“Serénate, Arabelle” se dijo en su interior y se pasó una mano por el cabello. Se daba entre lástima y risa, quién la viera y quién la vio antes, la muchacha impulsiva, temeraria, sin miedo a nada y de carácter fuerte ahora disminuida por alguien a quien acababa de conocer y sin que él hubiese hecho algo especial para que ella se comportara de aquella manera. Luego frotó suave y lentamente una mano contra la otra. -De verdad no tienes que sentirte obligado a hacer nada más por mí, ya es suficiente con todo esto, es más de lo que hubiese pedido, de verdad- dijo rápidamente. -Puedo tratar de conseguir las cosas que necesito, enviar una carta y eso… - se encoge de hombros y le da una ojeada general al lugar, reparando en alguno de los presentes, tipos que también se fijaban en ella, cosa que a ella no le extrañaba pues a pesar de todo, sabía lo llamativa que era. Finalmente su atención regresó al vampiro.



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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Cornelius Berggrem el Miér Nov 02, 2016 11:24 am

Una sonrisa se asomó en su boca cuando escuchó la pregunta de Arabelle. Él no era precisamente un hombre ocupado. Cornelius se consideraba a sí mismo como un ser ocioso, aunque siempre tuviera algo entre sus manos. Sabía que podría cargar con más responsabilidades, que podía hacer algo más que viajar y encargarse de meros asuntos administrativos a lo largo de Pandora, pero no lo hacía. Su aliada en Zárkaros le daba lo justo y distribuía el resto a más personas. Así que no, había hombres más ocupados que él. No obstante, guardó su respuesta entre sus pensamientos y permitió que la bruja continuase hablando.

En ese momento le quedó claro que Arabelle, en efecto, había escapado y que por ello había terminado oculta y sollozando en un callejón, sin nada en sus manos salvo su propia indumentaria. Aun así, la mujer no deseaba romper la relación con aquella región que Cornelius aún no se atrevía a pisar. Apartó la mirada del papel y devolvió la pluma al tintero para dar su completa atención a la bruja que se encontraba ante él. Su aliada no se molestaría por unos cuantos minutos más de espera, tampoco el papel no le reprocharía estar unos minutos sin ser atendido.

Cuando la joven hubo terminado de hablar, él permaneció en silencio unos segundos, meditando en la situación, acomodando y amoldándose a las circunstancias. Era verdad, no hacía falta que se involucrara con ella, tampoco había motivo alguno por el que de repente quisiera continuar ayudando a una desconocida ni que alterara su tiempo por ella. Pero esa muchacha era una bruja, una puerta abierta a su pasado, a una vida que se le arrancó de manera injusta. Sin embargo, ayudarla no le devolvería nada, no podría ser el Cornelius de antes y tampoco podría volver a Londres. Había pasado ya mucho tiempo como para soñar con semejantes tonterías. Aun así… ¿Cómo negarse?

De momento, mis planes se limitan a terminar estas cartas y volver a Bran mañana por la tarde. Puedes acompañarme, si lo deseas. Es una región peligrosa, pero nadie se te acercará si estás acompañada de un inmortal y mi residencia es bastante tranquila. — Respondió con suma tranquilidad, como si el tema no fuera nada grave, como si ambos se hubieran encontrado por casualidad en la misma posada. —Quizá encuentres algo útil mientras esperas la llegada de tus pertenencias. Sin embargo, me gustaría saber cómo harás llegar tu carta sin ponerte en riesgo a ti misma. — No iba a poner en palabras lo que significaba no poder volver a Baskerville. Sabía que la muchacha tenía razones graves para no volver y otras más importantes para no pausar sus estudios.  


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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Marie Arabelle Laveau el Lun Dic 12, 2016 9:29 pm

¿De verdad se estaba ofreciendo a ayudarla así?, ¿de verdad podía hacerle compañía? Un leve brillo apareció en los ojos de la muchacha y entonces no se sintió tan sola. Sonrió con cierta timidez muy poco característica de ella y jugueteó nerviosamente con sus manos. No le tenía miedo a Bran, no le preocupaba el riesgo que significaba estar en tierra de inmortales y como el hecho de ir con él la mantendría a salvo, el peligro entonces le parecía insignificante. De todos modos pensó bien en aquella sugerencia y además meditó respecto de cómo lo haría para enviar aquella carta que necesitaba mandar… era cierto, tenía que poner atención a ese detalle si no quería que se supiera que estaba viva, pues su intención al quemar la casa del anciano con el que vivió había sido fingir su muerte.

-No lo sé… en realidad no tengo idea- admitió cuando se agotaron las opciones en su cabeza, no tenía nada, ¿en quién iba a confiar para una tarea tan delicada? Suspiró pesadamente y bajó su mirada a la mesa. -Como sea, creo que te acompañaré. Prometo no estorbarte en tus cosas- volvió a mirarlo y sonrió apenas unos segundos antes de volver a distraer su vista en otra parte. No quería pedirle más ayuda, sabía que él quizá no tendría problemas en brindársela, pero como había dicho, ya había hecho mucho por ella. -¿Sabes? Creo que subiré a dormir… yo amm… - se pasó una mano por la nuca entrelazando sus dedos con su cabello. -Ten una bonita noche… - le dedica otra sonrisa y extiende un brazo para tocarle una mano brevemente.

Luego se retira, caminando rápido para poder encerrarse en la habitación cuanto antes. Se sentía estúpida y cada vez que abría la boca eso no mejoraba, sino que empeoraba. “Estoy perdiendo la esencia” pensó en cuanto cerró la puerta y se vio por fin sola. Se apoyó en la madera y cerró los ojos. De seguro Cornelius pensaba que era una tonta. Negó con la cabeza y se fue a la cama, se sentó en el borde de esta y se esforzó por pensar, ¿cómo es que no podía encontrar una buena idea en su cabeza? Muchas veces dentro de los ejercicios de la Orden se había visto envuelta en situaciones complicadas que habían demandado agilidad en sus pensamientos y ahora, cuando por fin estaba frente a algo real y complejo, la chica brillante que era parecía haberse esfumado.

Miró hacia la única ventana de aquella habitación y se puso de pie para aproximarse a esta, abrió las roídas cortinas y observó la lluvia que caía sin tregua. Quitó el seguro y abrió una de las hojas sintiendo inmediatamente el frío exterior golpearle la cara. Se apoyó en el marco, recargando su cuerpo sobre sus antebrazos e inspiró hondamente -Piensa, Laveau… - murmuró y extendió una mano hacia el exterior para sentir el agua sobre su palma, pero finalmente la empuñó y decidió cerrar la ventana, no quería enfermar. Se cruzó de brazos abrazándose a sí misma y continuó de pie viendo la lluvia y las gotas deslizarse por el cristal. Definitivamente iba a tener que pedirle ayuda al vampiro, no estaba segura de poder conseguir un ave mensajera eficiente y estaba todavía menos segura de poder embrujar un pájaro corriente para su cometido, jamás lo había hecho antes y ahora no tenía cabida para el ensayo y el error.



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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Cornelius Berggrem el Miér Dic 21, 2016 9:19 pm

Tenía claro que la situación de la mujer no era sencilla. Él, por su parte, se sabía absolutamente tranquilo, dedicándose a la redacción de las misivas y extendiendo con suma naturalidad una invitación que daba un giro a la situación de la bruja. Él, desde su posición, apenas era capaz de imaginar el cambio que supondría para la joven, pensar en los altibajos por los que había pasado en tan poco tiempo. Se había ofrecido con la más sincera intención de solucionar su problema, pero jamás era sencillo ni lógico adaptarse a los cambios de manera tan pronta. Estaba seguro, casi por completo, que él tendría que pasar por ello una vez la joven se instalara en su mansión. Bran no sería tan silenciosa como antes, ni tan solitaria. Al parecer gozaría de una vida que Cornelius consideraba altamente grata.

Escuchó las frases de la mujer con suma atención, esperando escuchar de ella alguna idea que prometía aparecer entre sus palabras, pero no fue así. En su lugar, la muchacha se excusó y el inmortal le dedicó una sonrisa amable antes de verla esfumarse. No era que preguntase sin saber ni mucho menos pretendía dejarle todo a la bruja. Él tenía sus opciones muy presentes, opciones que lamentablemente no fue capaz de compartir ante la premeditada fuga de la joven. Quizá lo mejor era esperar. Mientras tanto, él se tomaría la libertad de preparar el terreno en nombre de Arabelle.  

Miró el papel, marcado a penas por unas cuantas palabras, un simple saludo y las formalidades de toda misiva. ¿No tenía ella un aliado en común en Baskerville? Quizá conocer a alguien entre los magos facilitaría sobremanera llevar cautelosamente la información acerca de Arabelle. Entonces tomó nuevamente la pluma y, tras quitar el exceso de tinta, se dispuso a continuar la carta, primeramente con los asuntos que correspondían exclusivamente a ambos mortales y después, en una hoja aislada, relatar las circunstancias de la joven que encontró en el callejón y lo necesario que era recuperar sus pertenencias de Baskerville.

Al finalizar, arregló las dos cartas que estaban oficialmente terminadas y la que estaba dirigida a Corso la dobló simplemente, pues se le había metido a la cabeza que lo mejor era consultarlo con Arabelle antes de enviarlas a su aliada. Así pues, se levantó de su asiento y atravesó el piso inferior de la posada en dirección a las escaleras y después a la habitación que ocupaba la joven bruja. Una vez ante la puerta, se tomó unos segundos antes de llamar. — ¿Arabelle? — No estaba seguro si había conciliado el sueño durante aquellos minutos que había tardado en escribir, de modo que no insistiría mucho si no obtenía una respuesta.


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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Marie Arabelle Laveau el Miér Ene 25, 2017 9:16 pm

Había terminado por abandonar la ventana para regresar a la cama, la mejor opción que tenía en esos momentos era dormir y olvidarse por momentos de lo que había vivido, de las desgracias que caían una tras otra en su vida. Se dejó caer sobre el colchón y su espalda de lo agradeció juntamente con sus piernas. Su vista permaneció clavada en el techo, parpadeando apenas cada cierto rato… resultaba que ni siquiera podía dormirse aunque estuviese agotadísima, había vivido eso muchas veces antes y lo único que podía hacer era quedarse estática hasta que Morfeo decidiera recordar que existía. Giró sobre sí misma y se encogió abrazando sus piernas -No debiste morir… mira cómo estoy… mira dónde estoy… - murmuró como si hablara con el hombre que había muerto, aquel que por años la había cuidado casi como hija. Suspiró con respiración temblorosa y cerró los ojos. No quería llorar, no otra vez.

No supo cuánto tiempo pasó, solo que durante todo ese lapso no se durmió. Estaba sumida en alguna clase de trance, se había concentrado en la nada misma para no romper en llanto. Sus ojos permanecían fijos en algún punto muerto del muro frente a ella y su respiración era tan pausada que hasta podía pasar por muerta. Ocasionalmente un suspiro le llenaba los pulmones de mucho más aire y tosía un par de veces para luego volver a su estado anterior, podía pasar en eso toda la noche, había visto en ese estado muchos amaneceres, quizá ahora volvería a ocurrir. No oía más que el golpe de la lluvia en el tejado, ni siquiera parecía que abajo hubiese un sitio lleno de gente conversando.

Pronto oyó una voz ajena a las que resonaban de cuando en cuando en su mente de recuerdos pasados. Arrugó el entrecejo y apretó los labios, luego inspiró hondamente y se levantó de la cama para caminar hacia la puerta. Se arregló un poco el cabello para no aparentar que estuvo recostada y abrió, encontrándose allí con el vampiro. -Hey… - sonrió levemente y se apoyó en el marco de la puerta. -Pensé que tal vez ya te habías retirado a descansar- se abrazó a sí misma y lo miró fijamente esperando a que hablara.No podía evitar pensar que parecía gentil, que su mirada parecía un mar tranquilo. Casi podía respirar calma al observarlo, una calma que llevaba años buscando. Quería pensar que no lo había conocido por cosas del azar, aunque al mismo tiempo prefería evitar darle demasiadas vueltas al asunto.



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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Cornelius Berggrem el Lun Feb 06, 2017 1:05 am

Aunque la respuesta no fue inmediata, el inmortal permaneció a la puerta esperando a que la mujer se dispusiera a abrir. No hacía falta que guardase silencio ni que se acercara más a la puerta para escuchar que la joven estaba despierta y próxima a atender a su llamado. Y cuando ésta abrió la puerta, le pareció más cálida que antes, más viva y más lozana. Su piel, a simple vista, lucía mucho más tersa y aquella mirada ya no reflejaba el mismo sufrimiento que una hora antes. — Pronto lo haré — Respondió con una sonrisa afable, aunque en realidad no estuviese en sus planes descansar como antes solía entenderse. Un siglo atrás habría postergado su reposo como en ese momento, pero después se habría retirado a dormir, habría conseguido una cama sobre la cual descansar en compañía de un buen fuego. Pero ya no más. Cornelius ahora pasaba esas horas despierto por obvias razones. A veces contemplando a la nada, inmóvil durante horas y horas hasta la llegada del amanecer. Entonces le correspondía descansar bajo el sueño diurno.

Antes me gustaría que leyeras esto — Añadió entregándole la carta escrita. — Tengo un contacto en Zárkaros que me podría hacer el favor de entregar el mensaje sin riesgo alguno y me tomé la libertad de redactarlo, aunque no lo enviaré si no estás de acuerdo. — Después no dijo más a fin de permitir unos minutos de silenciosa lectura a la bruja. Tenía, como destino final de aquella carta, en mente a cierto individuo que conoció hace poco tiempo en la región de los elfos. Nada seguro en realidad. Prefería creer que su aliada tenía mejores relaciones en Baskerville y que encontraría a la persona indicada para compartir aquella noticia. Mientras tanto, le correspondía pensar en otros métodos para hacer llegar el mensaje de Arabelle. — Si estás de acuerdo en enviarla, puedo referir la carta a alguien en particular. Algún conocido, quizá. — Si la mujer le sugería un nombre, el asunto sería más fácil de consumar y después sólo habría que esperar en Bran la llegada de sus pertenencias.


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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Marie Arabelle Laveau el Miér Feb 15, 2017 10:08 pm

Miró la hoja y luego la tomó para leer luego de que el vampiro le explicara brevemente sus intenciones al redactar aquello. Repasó el contenido de esa misiva un par de veces y asintió a las siguientes palabras de Cornelius. -Está bien… digo, estoy de acuerdo con lo que escribes. Confío en que llegará donde corresponde sin pasar por los ojos de quienes hasta ahora supongo, me creen muerta- respondió finalmente devolviéndosela para que la enviara cuando quisiera hacerlo. -Yo amm… gracias, de verdad- le sonríe para luego morderse el labio inferior volviendo a cruzar sus brazos sobre sí misma para abrazarse. -Esto es importante para mí, no imaginas cuánto- giró su cabeza unos momentos para ver hacia la ventana de la habitación, pero pronto volvió sus ojos hacia él.

-Eres muy bueno… supongo que debes tener una mujer que te espera allá donde vives. Si es el caso, espero de verdad no importunar… - soltó entonces sacando conclusiones del aire. De todos modos se le hacía difícil imaginar que alguien como él no tuviese una compañera, era demasiado caballero, además de evidentemente atractivo como para estar solo. Criaturas tal y como él era no habían en Pandora… tal vez los elfos, pero ellos eran una historia diferente, eran perfectos desde su nacimiento, no como las demás criaturas que estaban llenas de defectos. Se aclaró la garganta y se sonrojó levemente agachando un poco su cabeza para mirar el suelo. -Te dejaré descansar… has hecho bastante hoy, creo. Al menos para mí has hecho más que suficiente- sonríe con una mueca inconscientemente traviesa y sus ojos vuelven a clavarse en los de el vampiro. Entonces se pone en puntillas para poder alcanzar una de sus mejillas, besando ésta brevemente. Después dio un par de pasos hacia atrás, tomando la puerta, aunque sin cerrarla y sin marcharse.

Rara vez hacía cosas así, de hecho prácticamente nunca. Siempre de personalidad avasalladora y pocos modales. De todos modos no tenía cómo ser de ese modo con Cornelius, él le inspiraba todo lo contrario a lo que ella era y eso, aunque le hacía sentir confundida consigo misma, no le molestaba en absoluto. Si había “muerto”, entonces debía renacer de un modo diferente. Por supuesto que no renunciaría a la magia oscura, eso ni en un millón de años, pero si podía ser una persona diferente, aunque fuese en parte, ¿por qué no intentarlo?



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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Cornelius Berggrem el Jue Mar 16, 2017 1:09 pm

Se permitió sonreír en cuanto la bruja estuvo de acuerdo con el contenido. Celebraba haber acertado y haber terminado cualquier asunto que pudiese distraerlo durante la noche, seguro de que aquella misiva llegaría a su destino sin ningún contratiempo y sin ojos curiosos que codiciaran el contenido. Confiaba en la discreción de su aliada y en sus métodos para hacer que las cosas sucedieran sin que nadie supiera ni cuándo ni cómo. De modo que no quedaba más que contemplar a esa mujer y escuchar sus agradecimientos, nada más que contemplar esa sonrisa tímida, esa mordida en sus propios labios y demás gestos que le resultaron agradables en ella.

No hace falta pensar en eso, pues no hay nadie salvo yo en donde vivo — Corrigió con amabilidad, pese a que se tratara de un detalle que ella pudiera fácilmente desmentir en cuanto arribaran a la mansión. Sin embargo, pensar en agobiarla con ese error durante los días de su trayecto era impensable; la verdad, en ese momento, era lo más indicado, incluso para él, muy a pesar de que en otras ocasiones y bajo otras circunstancias, su estilo de vida no añadiría ningún valor a la conversación ni al conocimiento de un supuesto interlocutor.

El beso en su mejilla le robó las palabras al ocurrir previo a su respuesta. Sentía la marca de sus labios cálidos en su rostro y el sello de su aroma que se le antojaría inmortal en su persona. De ahí en más, adónde se moviera, sentiría la compañía de la rubia, con el riesgo de acostumbrarse a su presencia y, quizá, hasta depender de ella en algún momento. Pero de eso ahora nada, aún no. — Descansa, Arabelle. — Atinó a decir con la serenidad propia de él y dedicándole una sonrisa poco común en sus labios, se retiró para dejarla descansar. Cornelius aún debía alimentarse, debía evitar a toda costa que su naturaleza aflorara en mal momento y en contra de aquella joven.


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Re: Forever you said || Cornelius

Mensaje por Marie Arabelle Laveau el Lun Abr 17, 2017 1:10 am

Lo siguió con la mirada hasta perderlo de vista y luego sus ojos permanecieron perdidos en la nada. Parpadeó después un par de veces y clavó entonces su mirada en el suelo. Se abrazó a sí misma y finalmente suspiró, negó con la cabeza y por fin se metió a la habitación cerrando la puerta. Se quedó apoyada contra esta y cerró los ojos al tiempo que en sus labios aparecía una sonrisa tonta de la que fue consciente rápidamente -Que tonta eres- murmuró y entonces caminó hasta la cama y se dejó caer sobre esta. Volvió a sonreír y se abrazó a la almohada, tomando la ropa de cama para cubrirse y se acurrucó. No tenía idea de porqué la idea de que nadie esperara por el vampiro allá donde él vivía la hacía sentir tan bien. De momento quiso creer que se debía a que no iba a sentirse sola, que podría hablarle sin preocuparse de importunar una conversación importante con otra persona… que tendría tal vez parte de su atención… tal vez como la de aquel hombre que la había cuidado hasta la muerte… tal vez mejor.

Se removió bajo las sábanas varias veces antes de quedarse dormida, oía el ruido de la lluvia golpear el tejado y pretendía en ocasiones dejar que solo eso ocupara su mente, dejando de pensar en ocasiones para poder descansar de una buena vez. Su cuerpo lo necesitaba luego de tanto y dormir era el mejor modo de recuperar toda la energía perdida en ese largo viaje cuyo fin no había previsto. ¿Qué hubiese ocurrido si Cornelius no hubiese aparecido en aquel callejón? Quizá estaría muerta por la hipotermia. Sus ojos se abrieron y se quedaron fijos en el techo. Revivía aquella escena, ese momento… aquel instante en el que oyó la voz del vampiro… su mirada benevolente, su suave sonrisa. Se mordió el labio inferior y rió despacio. Se sentía bien después de todo.

Lentamente el sueño fue apoderándose de ella y pronto cayó en los brazos de Morfeo. Durmió por fin como no lo había hecho en mucho tiempo. Nadie iba a encontrarla allí, no corría el riesgo de ser descubierta por su familia. La muerte se había alejado de ella, en ese lugar estaba segura… cerca de su salvador y de quien prometía ser mejor que el futuro que ella se había trazado. Su respiración fue serena y no hubo pesadillas que la alteraran. Una noche maravillosa para un mañana totalmente distinto y prometedor.



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