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Blood will always call blood. {Segyg}

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Blood will always call blood. {Segyg}

Mensaje por Invitado el Lun Jun 27, 2016 5:45 pm

Había días bastante agitados para nosotros, con los movimientos que siempre había en el puerto, aunque como hoy también los había tranquilos.

Un par de días después de la travesura de Merina en la cocina, pues, tuve que salir a comprar más harina, debido a que necesitábamos más, fue así como termine en el mercado, acompañada claro de mi hija, ella arrastraba y a veces agitaba la bolsa de tela que pensaba usar para cargar las cosas que íbamos a comprar, que si bien no era mucho, bueno, no tenía pensado cargar las cosas con las manos.

Como casi siempre, el mercado estaba algo concurrido, caminando sin soltar a mi hija, me adentre, no paso mucho para que me detuviera en uno de los puestos, como la mayoría los que había aquí, se vendían cosas que los pescadores sacaban del océano, venir al mercado muchas veces me causaba nostalgia, pues ahora compraba peces en lugar de ir a cazarlos yo misma. O esperar a que Trolk o Papá, los trajeran.

Observaba los ejemplares, no tenía pensado nada en especial, pero  solo quería variar un poco en la dieta de carpas y truchas, fue ahí donde note que había un par de buenos salmones, y pedí los prepararan para mí, así como unas porciones de anguila, luego de pagarlos seguimos el recorrido, aunque ahora la que cargaba la bolsa era yo, caminamos y observamos algunas cosas, pero un par de metros antes de llegar al puesto de la señora Gripple, una dulce anciana que vendía verduras, frutas, y entre muchas cosas, pasamos por una de las calles que iba en bajada, por lo que en el horizonte pude ver el océano, sonreí y fue ahí donde pensé.- “¿Hace cuanto que no entro a sentir el agua salada?” –Pero entonces la voz de Merina diciendo con emoción, me hizo mirarla.- Mami, mami! Es la señora Gripple, ¿puedo comprar una manzana? –asentí un par de veces y solté su mano para verla correr hacia el puesto que teníamos enfrente, pude ver como la anciana se alegró de ver a la niña y como cada que veníamos, iniciaron su charla.

Volví a mirar hacia el horizonte, suspire suavemente y luego camine al puesto. Sonreí al ver a la vendedora.- Buena tarde. –Ella me miro y sonrió, fue ahí donde vi a Merina  junto a la señora dentro del puesto, estaba comiendo trozos de fruta, por lo que supuse que la señora le había ofrecido.- Ptalka, mi niña, ¿qué vas a llevar hoy? –deje la bolsa  sobre el pequeño mostrador que tenía.- Comprare algo de verdura hoy.- Dije, para después comenzar a revisar algunos tomates, pero después la mire de nuevo.- Por cierto, de casualidad tiene bolsas de harina? Creo que necesitare dos… porque alguien la uso para jugar. –reí suavemente tomando un tomate bastante grande y rojo, arquee una ceja y la señora asintió, luego se acercó a Merina y mientras yo seguía en la selección de verduras, Merina ayudo a la anciana con lo que le pidió.

Sin embargo en mi distracción, no pude ver que Merina fue enviada al puesto justo detrás de donde estábamos, pero al escuchar la voz de otro cliente, levante la mirada y aunque note que la señora Gripple estaba atendiendo a un cliente, al no ver a Merina,  la llame.- ¿Merina? –La anciana al escucharme me dijo.- No te preocupes la envié con mi hijo aquí a espaldas, Ptalka. –deje las cosas en el cesto, para después ir a ponerlo sobre el mostrador, mientras la anciana seguía con sus cosas, yo camine hacia el puesto trasero, donde vi la pequeña caja con dos bolsas de harina, pero no vi a Merina, el hijo de la señora Gripple, me miro y sonrió, aunque seguro noto como la preocupación comenzó a hacerse presente en mis ojos y sin decir nada señalo hacia un lado, luego escuche una risita, fue ahí donde la vi en el puesto vecino a donde estaba.

Suspire, pues la vi jugando con alguien, aparte del anciano señor Gripple, que la verdad no sabía que vendía, pero esta familia tenía varios puestos en este mercado, me incline a tomar la cajita con cuidado y luego fui a llevarla a con la anciana.- ¿Podría hacer mi cuenta?  Iré por mi niña. –volví a caminar  hacia Merina, a veces me cuestionaba si su carisma tan grande era algo bueno para su edad, digo no es que quiera que sea una amargada, pero era increíble cómo podía irse a hablar con alguien de un segundo a otro.

¿Merina? –La llame, antes de acercarme, pero entonces, escuche la risa de alguien, sentí un escalofrió recorriéndome de inmediato, pues yo conocía esa risa pero hacia mucho que no la escuchaba, mire a un lado luego a otro y fue mi propio oído lo que me guio ahora no solo a otro puesto,  si no que a mi propia hija pero también… a alguien que si mi hermano hubiese visto en ese momento, seguro habría causado una pelea. Yo por mi parte me congele al notar a aquel hombre.

Acompañada de la joven nieta de la señora, ya casi una mujer, estaba mi hija, platicando como siempre con su respectiva inocencia, después de todo era solo una niña de seis años, los segundos pasaron como si fueran una eternidad en cámara lenta, pude ver como mi hija reía, incluso la muchacha que la acompañaba se reía con aquel hombre de cabello oscuro y semblante tan conocido por mí.

Sentí una mano en mi hombro, y cuando me gire, pude ver que era el hijo de mi vendedora- Tus cosas están listas, mamá puso algunas en tu bolsa, dijo que te escribiría una receta para eso que llevas para hacer la cena,  te llevare lo demás en un par de horas, para que no lo cargues tú. –Lo mire algo preocupada, pero asentí un par de veces y lleve mi mano hacia la bolsa de mi delantal, para tomar el dinero, siempre llevaba lo justo para pagar ya que conocía bien los precios de ese lugar, además de que lo poco extra que traje lo use para comprar la carne de la cena.

Mire hacia Merina y aun algo seria, volví a llamarla.- Merina, vámonos cariño! Se nos hace tarde. –me gire hacia el puesto e hice como que revisaba algunas cosas, pero miraba de reojo a donde estaba mi hija con, bueno… su desconocido para ella, Abuelo. Estaba rezándole a Neptuno para que no me reconociera… incluso sentía nervios y bueno, miedo, aunque no sabía porque en realidad, creo que era miedo a que Trolk llegara y nos viera, o a ser reconocida por mi padre...
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