Últimos temas
» En el bar tomando un refresco privado (Aldair)
Sáb Sep 23, 2017 11:28 pm por Aldair Orgnar

» Mis hijos {2/2}
Jue Sep 14, 2017 8:02 am por Segyg Fo'Gnir

» Buscando a mi Hermano♥
Jue Sep 07, 2017 9:40 am por Ptalka Fo'Gnir

» Mundus vult decipi, ergo decipiatur ◊ Drako
Mar Ago 29, 2017 3:05 pm por Drako Portgas

» Death parade × Alajëa
Sáb Ago 26, 2017 4:43 am por Alajëa N'Ralla

» ♥ I want to find you{Helena }
Mar Ago 22, 2017 12:07 am por Ptalka Fo'Gnir

» Brontide Ȣ Arabelle
Vie Ago 11, 2017 10:06 pm por Marie Arabelle Laveau

» Ad infinitum || Helena D. Corso
Jue Ago 10, 2017 9:20 pm por Ghünter L. Schröder

» Last beginning (Helena) FB
Mar Jul 25, 2017 8:24 pm por Nikola Tesla

Afiliados Hermanos
Afiliados de recursos/Directorios
Afiliados elite (36/55) [26/08/17]
Jurassic Park: The Walking FossilsElentarirpg No aceptamos Afiliaciones Normales

Light through the darkness ¤ Drako

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Thea Vuignier el Jue Sep 17, 2015 12:37 pm

Aunque lo habitual coronara a sus acciones, se sabía con la necesidad de anunciar su partida, de aguardar por la aprobación de su protector y benefactor. Él bien sabía que la jovencita iba constantemente a la ciudad del lago, que nunca abandonaba la región y que conocía a la perfección los caminos de Thyris como para permanecer ajena al peligro. Y aunque era mucho más fácil permitirle una estancia prolongada en dicha ciudad, prefería forzarla a mantener el vínculo que la unía a los bosques élficos. Thea conocía bien aquella forma de pensar, sabía que el hombre que le había dado crianza se resistía a dejarla ir, que fuera de la bien marcada diferencia de conocimientos, esa entidad frívola y distante temía que ella terminase envuelta en los peligros de Pandora. Pero una vez más, lo repetitivo de sus viajes brindaba motivos a la pelirroja para creer que nada sucedería, aunque no necesitase transmitir esa clase de seguridad a su protector. Simplemente debía anunciar su partida y asegurarse de que el elfo realizara un movimiento de cabeza sin siquiera mirarla.

Abandonó entonces la casa de su benefactor y atravesó el bosque hasta encontrarse a los elfos que la escoltarían hasta su destino. Ése era el deber de dichas criaturas, mantener el dominio sobre los diversos senderos de la región y evitar futuros problemas con mercenarios o bestias hostiles. Porque era la explicación que siempre daban cuando un curioso se acercaba a ellos, y añadían que aquella era la manera más fácil de mantener la tranquilidad en Thyris, especialmente al tener vecinos tan problemáticos como los hombres lobo. Y los comerciantes con los que ocasionalmente coincidía, escuchaban atentamente a las solemnes explicaciones de los guías y quedaban tranquilos a la llegada a su destino, seguros de que sus mercancías no sufrirían asalto alguno. Sin embargo, bien sabían que su preocupación no terminaba a la entrada de la ciudad, eran conscientes de que, estando esas tierras, cualquiera podía convertirse en enemigo, cualquiera podía atentar contra sus vidas. Thea, en cambio, prefería hacerse a la idea de que el excesivo control de los elfos había logrado extinguir la naturaleza criminal de las personas; y no cambió de parecer sino hasta que unas pisadas se acompasaron con las de ella, hasta que sintió en su espalda el peso de una mirada hostil que no la abandonara por más que alterara su rumbo. No obstante, continuó su camino en busca de algún sitio para refugiarse, tratando inútilmente de enfocarse en los locales que se abrían ante ella y no en aquél que no se rendía en su caza.


avatar
Apodos : Ninguno. Sólo Thea.
Avatar : Erica Vitulano
Habilidad : Pain Booster
F. Inscripción : 06/08/2015


Ver perfil de usuario
Peón

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Drako Portgas el Mar Sep 22, 2015 4:07 am

Thyris, la región de los elfos. Desde la oscuridad del interior del carromato, unos afilados ojos azules contemplaron el paisaje desde las sombras. Lo que había atraído a aquel ser a esas tierras feéricas era, simplemente, cuestiones de trabajo. Su superior había dictaminado que era hora de someter a esos caminos a la mirada de cazador de los siniestros. Todos sabían lo que quería decir eso: una purga indiscriminada. El "vigila que todo esté bien" al que nos destinaban, escondían un "a la mínima señal de descontrol, intercede"...aunque la primera alarma fuesen la presencia de éstos. Portgas se había limitado a asentir con la cabeza, en sepulcral silencio, acatando esa orden y había compuesto un pequeño morral donde llevaba lo indispensable antes de embarcarse en las caravanas de comerciantes que se dirigían hacia allí. Era un secreto a voces para todos que el siniestros se hallaba en ese carromato, junto a otros tres siniestros que mataban el tiempo cada uno a su manera.
El transporte se bamboleaba al ritmo en el que las ruedas hallaban baches a su paso, mientras que Drako continuaba envuelto en sus oscuros ropajes, haciendo caso omiso a las palabras de sus compañeros. Su mente estaba lejos de ahí y no le resultaba difícil hacer a los demás siniestros comprender que no necesitaba unirse a sus bravatas sobre sus peleas o estrategias cuando no le interesaba descubrir si el farol se escondía en aquellas historias y en que partes. Apoyada su espalda en la madera que componía el carro, sentado en el borde de éste, abrazado por la oscuridad de su interior desde donde podía ver los terrenos que se extendía más allá. Era un hombre haciendo guardia. Era un hombre que evaluaba si debía averiguar un nombre. Solo era un peón, al fin y al cabo, era normal que no formase parte de las misiones que Van Helsing encargaba a los puestos más altos... ¿y entonces porque había trabajado mano con mano con un licántropo y una vampiresa cuando tenía un ejército leal de los suyos? Un debate sin real importancia, puesto que podía haber mil motivos detrás de aquello y Drako no tenía acceso a esa información, tampoco le correspondía. Y los conocimientos en Pandora eran peligrosos, como en el resto del mundo. Pero, aún así, si solo levantaba la piedra adecuada para saber el nombre de ese señor elfo por el que habían intercedido e intuía los motivos, el rubio podría volver a descender la piedra y olvidarla hasta confundirla con el resto, todo siguiendo su perfecto orden de las cosas. Era algo que tenía que analizar con cuidado y aparente desinterés, que no despertase sospechas, ni las de nadie... ni las de él mismo. No habría tenido esa necesidad de averiguarlo si no estuviese acostumbrado a ir un paso por delante, de jugar con todas las cartas boca arriba en la mesa. Detestaba que lo sorprendiesen, podría enumerar con los dedos de una mano aquellos que había logrado hacerlo desde que se curtió entre las filas de los siniestros en su juventud.

Hunter se apeó del carromato cuando éste frenó gradualmente, cuando se hallaba entre las calles de la ciudad del río. No tardó en separarse de sus compañeros por el mero hecho de que pasearse con ojos de rapaz por aquellos bosques era sencillo, un reconocimiento de la zona era más rápido en solitario, sobre todo en Thyris, donde los propios elfos eran tan celosos de su seguridad. Lanzarse a callejear en Arcadia si que era firmar un suicidio, por ejemplo.
El siniestro oteó con su mirada helada en derredor hasta que captó el movimiento rápido y tenso del andar de una muchacha. Cuando alguien se movía con temor sumamente evidente para todo aquel que supiese observar. Y entonces vio a la figura encapuchada tras ella. Pero Drako no era de armar una escena innecesaria. Se antepuso el deber a su curiosidad y él tenía su propia manera de hacer las cosas: todos son culpables hasta que se demuestre lo contrario, pero la condena nacía de un motivo... aunque fuese mínimo. Por eso esperó a que ese tipo fallase, implacablemente, a sabiendas de que le daría una razón segura para hacer caer el yugo de un siniestro. Entró a formar parte del juego, el tercero en discordia. Veía la melena flamígera frente a ambos, pero de quien no apartaba la vista era del encapuchado. Tenía que darle algo, fríamente no entraría al trapo.




Della:


yaoming


I'd rather be your enemy :

Drako PortgasVigilante
avatar
Apodos : Mejor llámame Hunter.
Avatar : S.E.
Habilidad : Gracia felina. Danza de hojas.
F. Inscripción : 03/05/2015


Ver perfil de usuario
Vigilante

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Thea Vuignier el Mar Sep 29, 2015 11:14 pm

Los elfos habían sembrado en la mujer una tranquilidad inquebrantable, la ingenuidad permanente de un infante que anda por el mundo seguro de que los peligros son tan sólo un invento de la gente, que, en caso de existir, jamás llegarían a ella del mismo modo en el que el mar acostumbra a arrastrar algas o pequeños animales hasta la playa. Sin embargo, en aquella carrera por su propia sobrevivencia no había dentro de su mente lugar alguno para esta clase de aseveración, no había modo en que ella lograse concentrar sus pensamientos en corregir el gran error y comodidad en la que se había desarrollado. Caminaba presurosa esquivando gente, objetos, sorteando el camino de madera sobre el gélido lago hasta dar, si la suerte se lo permitía, con su destino. Creía que llegar al hogar de su estudiante haría que el tenebroso velo del peligro se desvaneciera como el humo del tabaco y quedaría tal vez con el temor fuertemente impregnado en su rostro de la misma manera en que lo hace el olor de un buen cigarrillo. Quizá hasta podría encontrarse con algún vigía, con algún oficial merodeando de casualidad y para fortuna suya en dirección contraria a ella. Hasta entonces, huir era su prioridad; no sabía defenderse y nunca antes había tenido ese tipo de percances, pero contaba con la certeza de que lograría escapar de aquella mirada furtiva que parecía clavarse en su espalda cual puñal.

El final del camino apareció súbitamente frente a ella. Un poco más y habría chocado con el hombre que se plantó firmemente ante ella interrumpiendo de manera definitiva su huida. El furor de sus ojos le reveló al instante que se trataba de un enemigo al igual que su perseguidor. Estaba acorralada, por un lado y por otro había alguien de quien debía protegerse. Y antes de que un grito pudiese perforar el silencio, echaron sus manos sobre ella y le cubrieron la boca, arrastrándola sin mucha dificultad a quién sabe dónde. Se esforzó por mantener su cuerpo rígido y pesado, a fin de entorpecer la tarea de sus secuestradores. De paso se le facilitaría conocer su paradero, aunque la agitación que le producía el miedo y la imperiosa necesidad de salir corriendo, no le permitían fijar la vista en ningún sitio. Así de fácil era desaparecer del mapa, así de complicado sería para una humana como ella evitarlo.


avatar
Apodos : Ninguno. Sólo Thea.
Avatar : Erica Vitulano
Habilidad : Pain Booster
F. Inscripción : 06/08/2015


Ver perfil de usuario
Peón

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Drako Portgas el Dom Oct 11, 2015 6:29 am

Las sombras y los siniestros siempre fueron aliados. Para Hunter, eran un refugio y una estrategia, su máscara. Por eso se aseguró de no perder de vista la llama flamígera que componía esa melena rojiza y rápida desde el escondite de la oscuridad. Más bien las sombras que podían existir con el sol a esas alturas del cielo. Si no estuviese acostumbrado a pasar desapercibido en esa clase de situaciones, hasta habría sentido una punzada de molestia, pero lo normal era que Pandora en cualquiera de sus regiones no te lo pusiese fácil.
Pese a que Drako seguía oculto bajo su capucha, lo más curiosos si que se fijaron en su silueta oscura, percibiendo su naturaleza bajo la desconfianza que les había propiciado los años de convivencia con los siniestros. Éstos siempre apartaban los ojos, rápidamente, como si no quisiesen que los de Hunter se fijasen en los suyos. Nadie quería estar bajo el escrutinio de un siniestro, menos los féericos, celosos de su intimidad. Pero la atención de Drako estaba direccionada, muy lejos de los escasos viandantes. Seguía el camino a prudencial distancia, relegando a un segundo plano a la pelirroja para concentrarse en el elfo que seguía sus pasos. Usó la vegetación para asomarse tras ella aprovechando que repataba y crecía por doquier en aquella región. Y desde un ancho tronco cubierto de enredaderas atisbó la caza y captura. Vio el terror personificado en la humana, la crueldad en el rictus de los labios del elfo, la inhumanidad contra la que él se revolvía en los ojos de que apareció repetinamente. Drako no dudó ni vaciló a la hora de actuar, sus manos no temblaron cuando tomaron la daga escondida en su bota al inclinarse, tampoco cuando la lanzó. Rasgó el aire con un sutil silbido que pasaron por alto para poder esquivar, demasiado pendientes en cargar con la pelirroja para internarla en las lindes del bosque que se abría paso al final del camino. Se clavó limpiamente en la espalda del elfo que soltó automáticamente a la chica, profiriendo un grito donde se fusionaba la sorpresa y el dolor. Era inútil seguir sin dejarse ver, prefería la batalla cara a cara, ahí no valía ninguna estrategia y no sería la primera vez ni la última donde estaría en desigualdad de condiciones. Pero al fin y al cabo, tras una rápida evaluación, Portgas intuyó que aquel feérico y su acompañante no eran soldados, no sabían pelear con ningún tipo de procedimiento ni estrategia, por ende no estaban a su altura. El impulso estaba bien, sí, para una pelea en una taberna, no para enfrentarse a alguien que había recibido la formación dura y adusta de un siniestro.
Sin mediar palabra, sin retirar su mirada de la escena, Drako avanzó con pasos firmes y seguros hacia ellos. Bajo la sombras de la tela que hacía de su capucha, sus inquietantes ojos azules se descubrieron. No había rastro de emoción ahí: cumplía su trabajo. Y creedle, estaba cuidándose mucho de no componer una mueca asqueada tal y como hizo en sus inicios como peón, como cuando pisó Pandora por primera vez. Llevaba muchos años con el mismo cometido para permitir que se representase en su rostro que aquel era la imagen viva del motivo que le llevó a aceptar el entrenamiento, a ser quien era a día de hoy. Pero su fría tranquilidad era mucho más peligrosa que cualquier grito de rabia que pudiese proferir. Repentinamente, se quedó quieto bajo la tensa mirada de aquellos dos hombres. Recibió un insulto muy falto de ingenio por parte del elfo, que tenía la ofensa en forma de puñal clavada en la espalda. Drako tan solo ladeó la cabeza.

-Suéltala. -Se limitó a decir. Aquello ni siquiera era una orden, tampoco una petición, era una instrucción calmada, un procedimiento hecho desde el sentido común. Por supuesto, el elfo soltó una carcajada en respuesta y le indicó a su compañero que se llevase a la chica. Ahí había estado más fino, tuvo que reconocer Drako: al menos uno de los dos se llevaría la recompensa, aunque eso significase el precio de un sacrificio. No pensó que ese elfo pudiese hacerlo por el otro, que no tardó en tratar de arrastrar a la pelirroja con tirones bruscos y precipitados, sin apartar los ojos aprensivos de la escena mientras el elfo echó a correr hacia el siniestro. Un enemigo era un enemigo. Portgas se movió rápido, esquivando el golpe del puño que iba a caer en su rostro como una lluvia dolorosa. Estaba en lo cierto: era como un enfrentamiento en cualquier taberna, como si estuviesen ebrios de alcohol. Pero así no era como jugaba el rubio. Aquellas no eran sus reglas. No mudó su expresión, inalterable, antes de que una de sus manos se posasen en la muñeca del tipo, le girase en un movimiento brusco y con el uso de la posición y parte de su fuerza, escuchó el sonido de sus huesos al romperse su brazo. Otro grito. Coló el pie entre los suyos para golpear su tobillo y hacerle doblarse, cayendo de rodillas al suelo que levantó el polvo. No esperó la patada de respuesta, rápida por el instinto de supervivencia, que se hincó en su estómago. Apretó los dientes para no emitir un solo quejido. El elfo trató de poner algo de distancia pero el siniestro enganchó el mango de la daga que aún colgaba de su espalda para, solamente, retorcerla. Fue suficiente para hacer que se retorciese en su agonía y que la sangre manase profusamente de la herida. Arrancó el cuchillo, limpiándolo en su propio atuendo y abandonó al elfo que yacía en el suelo, aún vivo. De todos modos, dudaba que llegase muy lejos solo y para detenerle o exterminarle más tarde, solo tenía que seguir su rastro. En esas condiciones, no sería muy complicado. Ahora lo importante era atrapar al otro, salvar a la humana. Corrió en dirección al bosque que lindaba a las afueras.




Della:


yaoming


I'd rather be your enemy :

Drako PortgasVigilante
avatar
Apodos : Mejor llámame Hunter.
Avatar : S.E.
Habilidad : Gracia felina. Danza de hojas.
F. Inscripción : 03/05/2015


Ver perfil de usuario
Vigilante

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Thea Vuignier el Vie Oct 23, 2015 4:45 pm

En una situación así no había modo de ser fatalista, de esperar lo peor o, de plano, no esperar nada. En una situación así no existe la posibilidad de pensar, no hay tiempo para imaginarse todos los escenarios posibles y los resultados posibles de las presentes circunstancias. En una situación así te concentras en lo que está ocurriendo y en todos esos intentos fallidos por comprender, dentro de tu cabeza, lo que te está sucediendo. Y todo se asemeja con viajas; si miras el camino lo que está por venir, da la impresión de que el coche va a un paso muy lento, pero si miras sobre tu hombro, te das cuenta de la verdadera velocidad con la que estás viajando. Así, cada instante de secuestro parecía eterno y, si tenía la oportunidad de ser libre después de todo aquello, se daría cuenta de lo rápido que sucedió todo. Se daría cuenta también de lo pequeña que se sentía mientras su captor la oprimía sobre su cuerpo, recordaría que los brazos de criminal estaban a punto de romper los de ella y de aplastar sus costillas hasta hacerlas añicos. También recordaría cómo un elemento externo podía alterar la percepción del tiempo y de cómo la arrancaba de aquel remolino de acontecimientos inevitables.

La figura del siniestro se reflejó en sus orbes verdes, abiertos como platos al ver que uno de sus agresores era herido por la espalda. En consecuencia, su mente se desató en un debate acerca del curso que estaba tomando el azar, aunque en realidad, en ese mismo instante, no le importaba si el cuarto elemento en la escena era aliado suyo o no, o si estaba ahí para disputar por la presa. Incluso ignoró completamente esa necesidad imperiosa de huir de los siniestros, de verlo como un enemigo. El rubio podía actuar para bien o no, no lo sabía, punto. Al menos no hasta que culminó todas sus dudas con una simple palabra. Fue ahí cuando las cosas parecieron detenerse por completo, únicamente para dar oportunidad de que la mente de la pelirroja tratara de reconstruir su percepción de lo acontecido por la nueva perspectiva que tenía de aquellos seres, cosa a la que parecía resistirse de manera inconsciente. Las acciones de un solo hombre no cambiarían los actos de toda una estirpe.

Fue interrumpida, no obstante, por los insistentes jaloneos del captor que quedaba en pie. La fuerza del elfo y la ligereza de la mujer facilitaban en gran manera el sacarla de los caminos rústicos de la ciudad para conducirla al bosque, en donde se esperaba adquirir tiempo y oportunidad de concluir el secuestro exitosamente. Pero en lugar de continuar adentrándose en la concentración de árboles de la zona, el hombre se ocultó tras el tronco de un árbol, con la mujer enfrente suyo y sin reducir la fuerza en su agarre. Consciente del peligro que podía representar para su plan, colocó la palma de su mano sobre los labios de Thea y apretó con sus dedos la delicada mandíbula de la joven, enrojeciendo la zona a causa de la presión que ejercía sobre la piel. Ahí debían aguardar a que el peligro terminara, a que el siniestro se diera por vencido en su búsqueda, cosa que la pelirroja juzgó como imposible. Así que tanteó el suelo con la punta del pie hasta dar con una rama que crujió sin poner gran resistencia. En consecuencia, recibió una súbita y fuerte sacudida por parte de su captor y fue levantada del suelo, apenas unos centímetros para que la acción no se repitiera.


avatar
Apodos : Ninguno. Sólo Thea.
Avatar : Erica Vitulano
Habilidad : Pain Booster
F. Inscripción : 06/08/2015


Ver perfil de usuario
Peón

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Drako Portgas el Lun Nov 02, 2015 5:26 am

Portgas se internó entre los árboles, sus pies apenas despertaron un leve crujido bajo su peso. Se movía rápido y silencioso, como un auténtico felino. Pese a que estaba acostumbrado más a las afrentas en zonas asfaltadas y a disfrutar de los parajes más civilizados por el acero y el cemento como Valtesi, no carecía de experiencia en terrenos como aquel bosque tupido, cuidado por las manos expertas de los elfos que recelaban de que la madre naturaleza se viese privada de apoderarse de todo cuanto encontraba a su paso. Pero, en comparación con Arcadia, parecía un jardín frondoso y luminosos, unos jardines libres que se extendían salvajes pero brillantes. No se olía el peligro tras cada árbol... y aún así, Drako trataba de localizarlo. En aquel laberinto de troncos se escondía un feérico y una humana. Sí, podía tener experiencia, pero un elfo siempre tendría mayor ventaja allí. Sutilmente, frunció el ceño provocando una leve arruga en su frente, mientras trataba de concentrarse en algún sonido delator. Necesitaba cualquier cosa. Un rastro era imposible, el olor no era lo suficientemente fuerte y menos en un elfo para que no se fundiese con el del bosque. Siguió caminando a buen ritmo, pendiente de su entorno... y de pronto, ahí estaba.

Crack.

El siniestro viró en redondo, en pura acción y reacción. Su cuerpo estaba habituado a esas cosas, hablaba por si mismo porque había memorizado cada batalla a la que se había enfrentado el siniestro, cada misión. Echó a volar por la alfombra verde y marrón que componía aquella escena, corriendo con pies ligeros en dirección al ruido. Y, en un mudo aviso, lanzó el cuchillo que aún tenía algún rastro de sangre rojiza de su aliado en dirección al árbol donde creían estar. Como reacción, el improperio del elfo se escuchó tras él mientras trataba de poner distancia entre ellos, tirando del peso de la pelirroja para huir hacia las profundidades del bosque. Pero ya no podía escapar de Hunter. Con la mirada entrecerrada en un par de rendijas letales, en implacable silencio, el rubio se dirigió hacia ellos. El elfo terminó por soltar a la pelirroja, tirándola bruscamente al suelo frente al siniestro. Él la saltó, olvidándola por un instante, concentrándose en el mayor peligro para ambos. Al ver que su carrera cada vez disminuía la distancia entre ellos en aquel claro del bosque, el feérico se giró para enfrentarse a Portgas. Éste respondió encajando con fuerza su pierna en su vientre, y por el impulso, cayó al suelo con Hunter sobre él. Lo siguiente fue un rápido y justo puñetazo que siguió sin alterar el rostro estoico del siniestro, pero si el del secuestrador, cuando desplazó su mandíbula con un crujido atronador en sus oídos que provocó un alarido que le hizo encogerse. Nubló aquella mirada verde como la vegetación que los rodeaba, por el dolor. Y así lo dejó entre quejidos el rubio, irguiéndose a sabiendas de que lo más lógico sería dejarlo con vida y que lo juzgase la ley de los suyos.
La huella de aquella pelea inesperada solo se reflejó en la respiración agitada del rubio, que se volteó levemente en búsqueda de la humana solo para asegurarse de que no había ningún daño permanente en ella, aunque no se movió un ápice de su cercanía al elfo, valorando como sería mejor llevárselo. Quizá debería avisar a sus hermanos para que también se hiciesen cargo del que había dejado abandonado a su suerte con la herida en la espalda, si es que no se había movido todavía.




Della:


yaoming


I'd rather be your enemy :

Drako PortgasVigilante
avatar
Apodos : Mejor llámame Hunter.
Avatar : S.E.
Habilidad : Gracia felina. Danza de hojas.
F. Inscripción : 03/05/2015


Ver perfil de usuario
Vigilante

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Thea Vuignier el Jue Dic 10, 2015 1:10 am

Apretó sus párpados como si ello evitara que su vida pendiera de un hilo, como si esperara que cerrarlos la transportaría a otro lugar en donde no estuviera aprisionada por brazos más fuertes que ella y en donde sus mejillas no sufrieran la presión hostil de una mano enemiga. Cerrar sus ojos, el privarse de la vista un momento, fue una plegaria silenciosa para aquél que los seguía. Respirar era difícil con su pecho oprimido y con la mano tan cerca de su nariz; el vapor cálido de la respiración ajena era insoportable, movía sus cabellos con cierta bestialidad, forzaba a los músculos de sus hombros a encogerse hasta no sentir más el aliento de ese elfo. La plegaria era por su libertad y por el éxito del siniestro en su cacería.

De nuevo un jaloneo frenético que buscaba arrastrarla más a un futuro incierto, la brusquedad de una carrera que aceleraba su respiración y la llenaba más y más de miedo. El bosque, que siempre tuvo apariencia de firmeza perene, de una inmutabilidad imperturbable, se movía ahora descontroladamente ante sus ojos al ritmo de los pesados y rápidos pasos del elfo que la secuestraba. Ello sembraba en Thea la sensación de que no había nada a lo que podía aferrarse en un momento así, que el éxito del siniestro no estaba escrito, que esa raza que renunció a su humanidad no siempre salía victoriosa y que, aun cuando ese mismo margen de error había desembocado en su supervivencia, podría, en ese momento, significar su extinción. Sin embargo, cayó al suelo de manera inesperada y repentina. Sus manos y sus piernas sintieron la dureza del suelo, la palma de sus manos y la piel de sus pantorrillas se marcaron por las pequeñas llamas y piedritas que componían la tierra suelta, mientras que su rojo cabello acarició con las puntas el suelo, incrustándose algunas ramas y hojas secas. Su rostro permaneció unos segundos fijo en el suelo y se elevó después de ver la sombra del siniestro pasar sobre ella. Su respiración exhalaba bocanadas de aire e inhalaba otro poco, tratando de recuperar el aliento perdido y de tranquilizarse. Mas fue imposible. Inmovilizada por el miedo, permaneció donde estaba, con las pupilas color miel completamente expuestas por la impresión, por un algo que no le permitía relajarse ni bajar la guardia. Contempló la breve contienda entre ambos hombres, con los bordes de los párpados enrojecidos por lágrimas que logró retener exitosamente y que opacaron levemente su visión. La vida y la fortuna no debían ser más que un juego, objetos a disposición de cualquiera que se decidiera tomarlos.

Su cuerpo se movió por sí solo. Se retrajo en el momento en el que el rubio se volvió hacia ella, se movió apenas unos centímetros, lo suficiente como para exteriorizar involuntariamente su miedo y su recelo. Le causaba más terror ver a un siniestro que a un par de ladrones. Le causaba más horror darse cuenta de que podría encarar el destino que creyó haber evadido. Le tenía miedo incluso en ese momento, que aún podía sentir la presión alrededor de su cuerpo y la mano oprimiendo sus mejillas. Quizá no había marca del asalto, no lo sabía, pero sus ojos petrificados quizá lo revelarían todo.


avatar
Apodos : Ninguno. Sólo Thea.
Avatar : Erica Vitulano
Habilidad : Pain Booster
F. Inscripción : 06/08/2015


Ver perfil de usuario
Peón

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Drako Portgas el Dom Dic 27, 2015 5:30 pm

Se encogió. La única respuesta a aquel gesto de la joven pelirroja fue el silencio del siniestro. Podía parecer cierta cortesía, la sutileza de permitir que se sintiese a salvo mientras ambos estaban callados y la tensión tenía oportunidad de ir evaporándose. La verdad es que el rubio se estaba tomando aquel minuto que se deslizaba lentamente entre ellos para examinarla. No parecía herida. Quizá alguna magulladura, algún golpe gratuito pero nada que indicase que debía tratarse precipitadamente a la muchacha. Puede que esos ojos estuviesen tan fijos en él porque su consciente no pudiese discurrir con la experiencia de un secuestro. Fuera de Pandora, en un mundo más civilizado que él apenas recordaba, era normal que su reacción fuese de ese estupor que lo convertía en un sueño, que no lo asimilases y te escudases en el autoengaño, la locura, la muerte. Pero allí, un intento, por mucho que pudiese inquietar a corazones más sensibles, no era tan extraño. No para un guardián. Le concedió a esa humana que puede, solo puede, ella hubiese estado arropada con seguridad incluso en aquel país. Sería algo peculiar, pero no imposible. Y, en el fondo, a Drako le complacería. Era precisamente por lo que alguien como él combatía. Había muchas cosas que aquella chica podía temer: sus secuestradores, el terror de no regresar a su hogar, verse arrancada de su rutina, la violencia si no estaba acostumbrada, la incertidumbre del porvenir, el mismo. Todo sonaba casi ingenuo en la cabeza del rubio, pero factible. Bueno. Estaría bien... aunque Hunter no tuviese como costumbre lidiar con esa clase de reacciones. Lo máximo que podía otorgar era su servicio como vigilante hasta que llegasen con alguien que pudiese tratar con ella. Era relativamente fácil las partes de luchar por alguien, era lo que debía hacer y el deber era algo arraigado en su naturaleza, lo complicado era enfrentarse al después.

-¿Estás bien? -Pronunció lentamente, asegurándose de que su voz grave saliese suave entre sus labios tras haber recuperado el aliento. Se encargó de romper limpiamente el silencio, viéndolo necesario, tenía que saber si esa muchacha sería capaz de ponerse en pie y superar aquello e su afán de regresar a su hogar y así él podría cargar al elfo o le tocaría intervenir de cualquier otra manera. Quizá entonces, después de haber hablado y tras calmar la oleada de adrenalina por el combate que se percató de la evidencia: la pelirroja estaba asustada. No como era normal, sino como si aún existiese un peligro. Y por la manera en la que clavaba aquellos ojos grandes en él, Drako Portgas le daba su nombre y apellido a ese miedo. No quería a los elfos, pero tampoco su presencia. Podía soportarlo. No sería ni la primera ni la última persona sobre la faz de Pandora que lo mirase de aquel modo y mientras no interfiriera en su trabajo, Portgas no tenía sentimentalismos que herir.
Se giró, concendiéndole ese momento a la joven si es que lo necesitaba, incluso si hubiese salido corriendo, el rubio se lo habría permitido. Si le resultaba más sencillo para hacerse cargo de la situación, no se opondría, luego simplemente se aseguraría de que ella estaba sana y salva siguiendo el rastro que una mujer de cabellera flamígera y atemorizada dejaría tras de si. No sería difícil dar con ella, solo le robaría algo más del tiempo que quería invertir en lo que le había llevado a Thyris... aunque al final, ya se había distraído con aquella carrera y esos golpes, no le importaba en realidad ocuparse de aquello. Lo que se empezaba, se debía de terminar eficazmente.
Terminó por inclinarse, tomando entre sus manos con fuerza el cuerpo feérico que yacía inerte para cargarlo como un saco de patatas sobre uno de sus hombros, haciendo esfuerzos para posicionarlo bien y que no resultase muy molesta su carga, por suerte los hijos del bosque tendían a ser livianos. Se puso en pie, asegurándolo, antes de virarse de nuevo hacia la muchacha. Se quedó otro par de segundos mirándola en silencio, sin acercarse a ella como si fuera un cervatillo que echaría a correr a la primera de cambio. Y a juzgar por aquellos ojos, no se equivocaría.

-Escúchame. -La autoridad se reflejó en la palabra inevitablemente, inconsciente- He de partir, ambos elfos deberán ser atrapados y llevados ante el resto de siniestros para ocuparnos de ellos. Puedes quedarte aquí o regresar conmigo hacia donde se supone que perteneces. -Habló claramente, sin florituras: se iba o se quedaba, pero Portgas necesitaba hacerse cargo de los secuestradores. Para él aquello todavía no había terminado.




Della:


yaoming


I'd rather be your enemy :

Drako PortgasVigilante
avatar
Apodos : Mejor llámame Hunter.
Avatar : S.E.
Habilidad : Gracia felina. Danza de hojas.
F. Inscripción : 03/05/2015


Ver perfil de usuario
Vigilante

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Thea Vuignier el Miér Ene 13, 2016 8:28 pm

La ingenuidad que aún tenía cabida dentro de su mente sopesó la posibilidad de que el siniestro no fuese realmente un peligro. Era consciente, por otra parte, que dudar de tal manera de un hombre que justo le salvó la vida era más que una injusticia y que era absurdo e impropio de ella no responder debidamente a ello. Sin embargo, la posibilidad de hallarse finalmente a salvo le dejó un vacío dentro de sí, como si el temor que se apoderó de ella durante la persecución se hubiese encargado de remover cualquier otra emoción. Si alguna vez se planteaba describirlo, tal vez diría que fue similar a quitarse de un peso de encima, que la presencia de los árboles daba la impresión de haberse esfumado y que no había nada más que silencio en el claro. Pero el miedo continuaba ahí, creando insistentemente pensamientos recelosos dentro de ella, susurrándole al oído que jamás debía confiar en las intenciones de un encapuchado, que así como estaba la tenía a su merced. Le murmuraba esa vocecilla desconfiada que todo era cuestión de contemplarlo, de conocer sus posibilidades ante la fuerza de aquel hombre robusto, de comprender que el rubio tendría menos dificultades en terminar lo que los elfos empezaron. Sin embargo, a la pelirroja no le resultaba nada real. Sabía, de un modo u otro, que no tenía motivos para creer a esos pensamientos. El lenguaje corporal del siniestro no delataba a un ser hostil.

No esperaba un intercambio de palabras, si podía denominársele de tal modo, ni tampoco esperaba escuchar esa pregunta. Con ello silenciaba el impetuoso recelo que le profesaba o, cuando menos, lo mermaba un poco. Y tal vez no habría reparado en sí misma si el hombre no hubiese formulado esa pregunta. Fue entonces cuando dedicó escasos segundos para mirarse las manos y las piernas en busca de cualquier raspón, pero, incluso si tuviese una delgadísima línea en su piel que dejase escapar minúsculas gotas carmín o si aún le faltase el aire a causa de la opresión, su respuesta jamás sería negativa. No habría nada más por lo cual preocuparse, le bastaba con saber que su vida no peligraba más. De modo que asintió tímidamente, segundos después de haber apartado finalmente su mirada de él. Apartarlo de su campo visual requería cierto esfuerzo de su parte e implicaba que su presencia ya no la atormentaba con la misma intensidad que al principio.

Aprovechó esos instantes en los que el siniestro le dio la espalda, tenía que levantarse del suelo, sacudirse la tierra y recuperar ese toque fresco en su expresión que siempre la acompañaba. Sabía que, para aquellos que poseían la destreza de leer la mirada de una persona, no sería difícil encontrar el ápice de miedo que quedaría grabado en ella en los próximos días. La desconfianza había vuelto a ella como un fantasma que reclamaba justicia, volvía a ella después de tantos años de no haberla acosado día y noche tras la pérdida de su familia. Era imposible no permitir que su mente divagara entre memorias mientras sus manos sacudían su ropa por inercia. Así que, cuando volvió a reparar en la figura del siniestro, advirtió que éste había terminado ya de ocuparse del elfo abatido y que, quizá, la había estado mirando por unos segundos. No había modo de cambiar la mirada que le dedicaba al rubio. No de momento. ― Iré con usted. ― Anunció casi de inmediato, con una brevísima pausa tímida entre el verbo y el resto de la oración. Fue mero impulso. Curiosidad tal vez. ¿Debía decirle, acaso, que si de verdad quería llevarse a los criminales a Heindel debía evitar a los guardias? Los elfos eran siempre celosos de su tierra y más de su gente, incluso de los malhechores. Thea sabía que esas criaturas nadie más tenía derecho a hacer justicia sobre su pueblo más que ellos mismos, ni siquiera los siniestros que han vigilado Pandora desde sus inicios.


avatar
Apodos : Ninguno. Sólo Thea.
Avatar : Erica Vitulano
Habilidad : Pain Booster
F. Inscripción : 06/08/2015


Ver perfil de usuario
Peón

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Drako Portgas el Sáb Ene 23, 2016 10:29 am

Drako volvió a recurrir a la pausa silenciosa, permitiéndole a la pelirroja asimilar sus palabras. Aún no sabía porque se decantaría esa humana, por acompañarle o no. La paciencia del siniestro, en forma de grano, discurría por el reloj de arena. Si solo tuviese que ocuparse del elfo del que soportaba el peso en el hombro le habría sido indiferente permanecer ahí hasta que fuese capaz de responderle o actuar pero el otro criminal seguiría probablemente inconsciente y por cada segundo que pasaba corría la suerte de que se despertase o alguien se apiadase de él. Y todos debíamos pagar nuestros pecados, así que esa mujer le hacía actuar en contrarreloj. Aún así, se quedó ahí, con su mano haciendo de agarre contra el costado que se movía al son de una respiración irregular de su captura. Era consciente de que no conseguiría tampoco nada forzando a aquella muchacha a decidirse, estaba ya lo suficientemente tensa solo con su mera presencia como para presionarla y que echase a correr. No era mala idea tampoco pero no sería apropiado en Drako hacer huir a una humana gratuitamente aunque quizá hubiese sido mejor para todos que hubiese aprovechado cuando reducía al elfo. De todas formas, después se habría asegurado de su bienestar pero en cualquier caso quizá ella se habría tranquilizado más rápido si pensaba que el rubio no estaba a su lado.
Asintió limpiamente con la cabeza, sin alterar su mirada profesional, cuando la joven tomó su decisión. Una muy acertada y que a él le facilitaría las cosas tanto como a ella. A juzgar por otras experiencias, a los humanos con una mirada donde se peleaban cierta ingenuidad con el miedo, no soportaban estar solos tras altercados así. Por eso Hunter habría tenido que seguir sus huellas y asegurarse que en un intento de alejarse de él no se lanzase de cabeza a la boca del lobo. Aunque opinaba que domar ese impulso y continuar hablando de "usted" significaba pertenecer a un caso muy peculiar la historia de Pandora. Aquella pequeña era una auténtica incongruencia en si misma a la que el rubio no estaba acostumbrado... pero era mejor que otra elección y habría aprendido a lidiar con esas novedades con el semblante estoico.

-En ese caso, regresaremos por donde hemos venido. -Aún continuaba usando ese tono de voz deliberadamente suave, como si en realidad aquella muchacha solo fuese un cervatillo asustado al que había que guiar sutilmente antes de que el mínimo sonido y algo disonante la hiciese dar un brinco y huir entre la vegetación. Pero deducía que sería capaz de honrar sus propias palabras solo para sentirse a salvo cuanto antes en el Thyris que ella conocía.
Con un gesto, volvió a acomodar mejor al feérico sobre su hombro e inició el regreso al mundo verde más civilizados de esa raza. Sus pasos fueron ligeros, moviéndose por inercia lejos de las ramas delatoras que descubrirían su posición aunque no hubiese enemigo del que estar prevenido, así como sus ojos acerados parecían abarcarlo todo. No había nada en su instinto que le bramase que había algún peligro o imprevisto cerca, pero ahora su deber tenía el rostro de aquella mujer y él siempre era fiel a esto. Ningún daño caería como una horca sobre ella siempre que estuviese bajo su protección. Era, simple y llanamente, su responsabilidad.
Miró a la pelirroja de soslayo, apreciando el mismo si podía confiar en que realmente estaba bien tras ese golpe de asentimiento con la cabeza. Físicamente, lo estaba. Emocionalmente, sabía que dentro de lo que Pandora permitía, también.

-¿Hay alguien esperándote? -Preguntó de repente, tras haberse sumido en un pensativo y pétreo silencio por sus elucubraciones sobre el origen de aquella muchacha. Pese a su falta de interés inicial, si sentía cierta curiosidad por ella... porque parecía tener algo de lo que él y la mayoría de humanos en aquellas tierras habían carecido. Y eso le daba algo de un sabor que no recordaba haber sentido hacía mucho tiempo, algo parecido a una vaga esperanza con tintes de desconcierto, apenas expresándose en su interior. Pero no sabía la historia que había tras aquel rostro blanquecino, tampoco iba a buscarla más allá de lo que le pedía su obligación- ¿Sabes si tenían algún motivo para capturarte? -Más allá de su humanidad, más allá de una cara agraciada, más allá de parecer indefensa en aquella región cargada de la astucia de los hijos de los bosques.

Dirigió su camino hacia el punto donde debía descansar el cuerpo del otro elfo, pero ya desde la distancia pudo apreciar que se había desvanecido. Entrecerró los ojos, componiendo las rendijas de la mirada de un cazador y lanzó una mirada a su alrededor. Esa criatura tendría el suficiente sentido común para no regresar por allí herido aunque la rabia bullese en su interior o eso es lo que Hunter esperaba de una persona con dos dedos de frente, pero aún así se irguió más alerta, acercándose a la zona con la tranquilidad en sus facciones a pesar de la tensión de su cuerpo.




Della:


yaoming


I'd rather be your enemy :

Drako PortgasVigilante
avatar
Apodos : Mejor llámame Hunter.
Avatar : S.E.
Habilidad : Gracia felina. Danza de hojas.
F. Inscripción : 03/05/2015


Ver perfil de usuario
Vigilante

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Thea Vuignier el Vie Ene 29, 2016 10:20 am

Si bien su desprecio hacia la idea de permanecer sola en el claro era latente, no era esa la verdadera razón por la que su boca se adelantó a su mente al responder a la invitación del siniestro. Sabía que, si se quedaba en medio de aquellos árboles, meditando en lo ocurrido, tratando de superar aquel susto de muerte y el hecho de que existiese un siniestro que no fuera hostil, las horas se escurrirían de sus manos y entonces su demora llamaría la atención en la ciudad del río. Inclusive podría caer la noche sobre ella sin conseguir poner sus pensamientos en orden, por tanto,  consideraba más sensato hacerle compañía al tiempo en que se forzaba a sí misma a tranquilizarse por completo. Además, el mundo se sentía distinto, como si la Thyris que ella había conocido por tantos años no existiese más, como si las cosas hubiesen tomado un lugar distinto en el tablero y colocase a un siniestro como aliado. ¿De qué otro modo escucharía a un hombre así hablarle cuidadosamente, como si estuviera conversando con una estatuilla de vidrio que cedería a la primera brisa?  Resultaba complicado restaurar el orden original de sus pensamientos y creencias, esas ideas por las que se había regido durante años sin llegar a despreciar a ninguna raza y las mismas que le exigían mantener distancias con los encapuchados, y resultaba difícil por el hecho de que un hijo de Van Helsing llegara a protegerla de las mismas criaturas que le habían otorgado refugio, que un miembro de aquella raza que la perseguía incluso en sueños la guiara de vuelta a la ciudad con la tácita promesa de mantenerla a salvo.

Que le indicara que el camino que tomarían era el mismo que los había dejado en aquel sitio era inútil. Thea no tuvo la oportunidad de fijarse cuál sendero habían tomado o si el asaltante había utilizado uno en realidad. Y, ahora que pensaba en ello, se percató de que estaba desorientada. No había mucha distancia entre el claro y la ciudad, sin embargo, el espesor del bosque le impedía oír siquiera el barullo de las calles abarrotadas de gente. Por lo tanto, seguirlo no debía ser tan terrible, aún y cuando el cuerpo de un elfo consciente reposara sobre el hombro del siniestro.

Sí, lo hay. ― Respondió a su acompañante con cierta tranquilidad, arrebatada de esos pensamientos que giraban en torno a lo que estaba ocurriendo. Le parecía sumamente contradictorio que esa pesada aura de seriedad la hiciese sentir protegida, que la sola compañía del siniestro cuestionara el miedo al que se había aferrado durante su existencia. No era una chica tonta y, pese a que solía ser algo ingenua, entendía que esa raza no siempre seguía los ideales del afamado Van Helsing, que había entre sus tropas esbirros que se decantaban por otra clase de ideas. Sin embargo, la pregunta siguiente la hizo alzar la cara y mirarlo, dejar de alimentar su ingenuidad con el nuevo descubrimiento a fin de pensar en su respuesta. A primera instancia pensó en Methodius y lo descartó al instante; sabía que el elfo era un ser de carácter difícil, pero nunca del tipo que se mete en problemas a causa de la obstinación. Fuera de ello, no había un motivo real para ser asaltada, quizá se debió al azar o al hecho de siempre pasar por el mismo camino en horas parecidas. ― No, llevo muchos años en Thyris y jamás había pasado algo similar. ― Conocía bien a las personas de la ciudad, aunque siempre habría rostros desconocidos para ella, como el de ese par que trató de capturarla.

Será mejor que los guardias no lo vean si desea llevárselos a Heindel. ― Dijo de pronto, aprovechando el único modo en el que podía devolver el favor al siniestro, aunque el hombre debía ser ya que, tanto atlantes como elfos, eran criaturas celosos de sus propias razas, que no permitirían a un extranjero llevarse a ninguno de los suyos sin importar los crímenes cometidos. ― Pero hay caminos que no son vigilados, quizá el hombre que busca ha tomado uno de ellos. ― Incluso pudo haberse mezclado entre la gente, tal vez había seguido a su compañero caído y esperado en el bosque mientras era abatido. No lo sabía, no acostumbraba a pensar en esas cosas.


avatar
Apodos : Ninguno. Sólo Thea.
Avatar : Erica Vitulano
Habilidad : Pain Booster
F. Inscripción : 06/08/2015


Ver perfil de usuario
Peón

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Drako Portgas el Jue Mar 10, 2016 5:17 pm

No le preocupaba que el compañero malhechor hubiese escapado, si bien su sentido del deber le apremiaba a que cumpliese cuanto antes para con la muchacha humana e ir e su caza. Era plenamente consciente que alguien en su estado dejaría un rastro ostentoso y para un siniestros, entrenado expresamente para ello, no sería complicado aunque se enfriase al cabo de unos minutos. El elfo no volvería a contemplar el amanecer en su amado bosque, aquel ante el que su naturaleza se reverenciaba. Ya había firmado una sentencia para dar explicaciones ante alguien cuya autoridad pesaba mucho más que la de Drako Portgas, ni Van Helsing ni Freyja Huldre eran criaturas clementes ante un crimen tal, sus leyes no lo eran y si bien la titánide tenía la reputación de ser un alma mucho más generosa, sus hijos no tolerarían con tanta facilidad algo semejante.
Sus pensamientos siguieron la posible dirección hacia las tierras verdes que podría haber optado por tomar el delincuente pero siempre quedó un hilo conductor hacia la pelirroja y la carga pesada que portaba sobre su hombro. Vagamente sintió una superflua punzada de alivio cuando captó el sutil cambio en la actitud de su nueva acompañante, la forzada serenidad que matizaba a cada sílaba a pesar de todo lo que el siniestro podía intuir que escondía debajo. Se lo ponía más sencillo a ambos. Mucho más.

La cabeza de Hunter se movió en un firme asentimiento. Bien, en aquellas calles donde se imponía la madre naturaleza había alguien que se ocuparía de aquella niña con todo lo que eso significaba, lo más extraño que se le antojaba al peón.

-Tendrás que dirigirme si sabes llegar hasta allí. -Se filtró la orden entre sus palabras pese a que blandió un tono voluntariamente suave con la cervatilla. Si decidía espantarse, aún tenía que asegurarse de que llegase sana a salva y sería más costoso con el cuerpo del elfo a cuestas. De hecho, ni ahora pretendía llegar tan lejos con su forzada carga- ¿Quizá haya cambiado algo en la última temporada que suscite algún interés en ti? -Tanteó de nuevo, sin desear dejar ningún cabo suelto. Muchas de las criaturas de las que respiraban en Pandora no necesitarían motivos ni excusas para desear entre sus garras a una humana como ella, conocía incluso casos del morbo de privar de la libertad a aquellos que no tenían la misma marca que él tatuada con tinta indeleble en el pecho o la simple pretensión de la supremacía del resto de razas. Parecía carecer de importancia un ataque como ese por el mero hecho de ser lo habitual... más no para el rubio.

Siguió caminando por el sendero que determinó que habían llegado para que ambos pudiesen orientarse y sus ojos seguían oteando en los alrededores, como si la posibilidad de que el enemigo acechase entre las sombras fuese real. Para él lo era.

-Pretendía entregarlos a la ley de los míos. -Le concedió a la joven, torciendo el gesto en su dirección para mirar en aquellas esmeraldas sin pulir que constituían sus ojos- Pero sopesándolo detenidamente, creo que los suyos serán más justos. -Implacablemente justos. Y mientras se cumpliese su castigo para Drako carecía de interés donde cumpliese su condena, fuese lo que fuese. Además, tu propia raza sabía cual era el precio acorde al crimen con más fidelidad y los hijos del bosque no eran conocidos por tener escrúpulos ante tales ofensas, no cuando atentaban contra la integredidad de un liberto y había alguien en esas tierras que respondiese por ella. Probablemente sin saberlo y para, en el interior, desconcertar a Portgas, aquella pelirroja tenía todo a su favor allí. Siendo humana. El interés hizo mella apenas en los ojos del siniestro justo cuando se apartaron de los suyos, sin detener su paso aún sabiendo que debía ser guiado por la chica pero una figura ataviada con un traje reconocido como la guardia entre los elfos hizo su aparición entre algunos personas que empezaron a salir a su paso- No te muevas. -No miró si era obedecido, lo dio por sentado. Caminó hasta el hijo del bosque si bien desde fuera no les unía nada más que el deber, pues el rostro de Hunter no expresó ningún saludo respetuoso ni el del hijo del bosque demostró una bienvenida agradable, de hecho al contrario que el del siniestro que simplemente siguió serio, dijo más bien lo desagradable que le resultaba a ojos vista. El rubio se limitó a dejar caer el cuerpo de su hermano de raza en el suelo, con un quejido como respuestas contrastando con su sepulcral silencio- Atentó contra la integridad de esa humana. -Dijo limpiamente y miró a la pelirroja, esperando simplemente que diese su identidad antes de ponerse en camino hacia su hogar.[/b]




Della:


yaoming


I'd rather be your enemy :

Drako PortgasVigilante
avatar
Apodos : Mejor llámame Hunter.
Avatar : S.E.
Habilidad : Gracia felina. Danza de hojas.
F. Inscripción : 03/05/2015


Ver perfil de usuario
Vigilante

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Thea Vuignier el Dom Mar 20, 2016 12:52 am

Su respiración se tornó pesada, sin romper con ese silencioso ir y venir que marcaba el delicado compás de su pecho al respirar. Había dado respuestas al interrogatorio del hombre con toda sinceridad, segura de que aquél era el método más eficaz para evitarse más problemas, para terminar ese fugaz encuentro y no volverlo a ver nunca más. No podía, pues, luchar contra muchísimos años de terror ante las primeras palabras amables de una raza tan hostil, no podía sucumbir ante la protección del hombre y someter su miedo en favor de alguien que no había visto jamás. Si bien la había salvado de un terrible destino, ella no podía hacer más que corresponder de buena gana al interés ajeno. Sin embargo, esa buena fe temporal no le estaba facilitando nada. El siniestro deseaba escoltarla y era preciso que Thea le permitiera saber la ubicación de su destino, revelar su paradero a aquellos que le arrebataron todo a cambio de unas cuantas monedas doradas. Y quizá las cosas tendrían una solución más sencilla si no fuese consciente de que el rubio no desistiría ante un no. Por lo tanto, se limitó a asentir, pese a que dentro de esa cabeza pelirroja trataba de encontrar un método eficaz para escabullirse de su compañía.

No sabía qué respuesta dar al hombre. Los ladrones no le dirigieron la palabra a la pelirroja en ningún momento, no le otorgaron ningún adjetivo, por lo que no podía asegurar que ellos mismos se delataran. No obstante, tampoco podría asegurarle que, de haber tenido un motivo específico para capturarla, se habrían esforzado más por raptarla, ya que los hombres hicieron su lucha. Cualquier malhechor la hubiese soltado apenas divisara la figura de alguien que pudiera hacerle frente, que en ese caso fue el siniestro. Quedaba la posibilidad de remontar la explicación a sus años de infanta o, cuando menos, compartir con su acompañante por qué esa no podía ser la razón del atentado, pero no lo haría. Simplemente no podía considerar como una opción el decirle al encapuchado que, años atrás, los esbirros de Van Helsing le dieron muerte a toda su familia e intentaron hacer lo mismo con ella. ¿Y si él había escuchado un rumor? Él no aparentaba ser lo suficientemente mayor como para haberse relacionado con los mercenarios de aquellos años, sin embargo, no era una raza muy dada a dejar cabos sueltos y Thea sin duda era uno. ― ¿Será que siempre tomo el mismo camino en horas parecidas? ― Replicó con tranquilidad, desviando el interrogatorio a circunstancias más imprudentes, pero más realistas y fáciles de creer, aunque parte de ella en verdad daba crédito a esa posibilidad. Confiada siempre de la seguridad de Thyris, se tomaba la libertad de recorrer los caminos más cortos y se daba el lujo de ser tan puntual como Methodius le había sido ejemplo.

Sus dedos, nerviosos a todo momento y aferrados completamente a la falda de la joven, dejaron atrás todo esfuerzo, dejando ir la tela en la que habían marcado su fuerza. Era, evidentemente, una señal de desconcierto, una manera astuta de exteriorizar el alivio que le producía saber que pronto estaría a salvo en la confiable protección de la raza que la había acogido muchísimos años atrás. Aunque no podía evitar reñirse a sí misma por sentir semejante cosa, por temerle al hombre que la había salvado, por llamarlo monstruo en los lugares más recónditos de su mente. Nunca se había sorprendido en medio del resentimiento, pero se forzaba asimismo a comprender que había cosas que no podía controlar de buenas a primeras. Esos últimos minutos que pasó con él los gastó divagando entre lo que le era posible y lo que no. No tenía nada más que añadir a las afirmaciones del extraño y él mismo comprendía lo tranquilizante que sería para ella continuar su camino con una criatura que no le inspirara temor. Ella sólo podía agradecerle por medio del silencio y de la docilidad.

Guardó silencio ante el hijo de Freiya, memorizando las facciones delicadas de su rostro que no hacían más que realzar lo penetrante de sus ojos grises. Aun así, su expresión no era tan dura como la del siniestro. Quizá el haberlo visto infinidad de veces había endulzado su tez frente a la pelirroja, quien no pudo evitar bajar la mirada cuando el siniestro habló. Se sintió avergonzada, tan tonta y tan frágil. “Yo me haré cargo desde ahora”, anunció el guardia con reticencia, sin ocultar su desconfianza en su tono de voz. El elfo debía sentirse humillado al ver a un extranjero habiendo su trabajo, con el orgullo profundamente herido al saber que un siniestro se le había adelantado en salvar a la pobre mujer de un destino fatal. Eso y que tendría de acudir a sus superiores con un hombre que no había sido atrapado por él. Ni siquiera le haría las preguntas de protocolo, no le pediría ninguna explicación. Tomaría simplemente al cuerpo inconsciente del criminal y llevaría a la joven a un lugar seguro, donde ella pudiera relatarle lo ocurrido.


avatar
Apodos : Ninguno. Sólo Thea.
Avatar : Erica Vitulano
Habilidad : Pain Booster
F. Inscripción : 06/08/2015


Ver perfil de usuario
Peón

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Drako Portgas el Sáb Abr 09, 2016 2:20 pm

Era una posibilidad. Planificar y tener en cuenta los movimientos de tu presa era primordial para organizar la cacería... ya fuese el motivo únicamente tener una humana más en la colección. Hunter había visto la amplia gama de variedad con la que contaban los esclavistas. Aquella muchacha era fuera de lo común por un mero hecho: no parecía estar hecha para sobrevivir en los parajes más oscuros de Pandora. Aunque las circunstancias la posicionaran en el papel de luchadora, el siniestro sospechaba que haría falta mucho para corromperla. Ese aura la convertía automáticamente en presa para las bestias. No era lo mismo que debilidad, era... Drako la observó atentamente con un atisbo de interés en los habituales insondables ojos azules. Aún, pese a luchar por ello, no podía aventurarse a creer a ciencia cierta lo que dictaba la propia voz de su razón en baso a lo que sabía de ella, sus reacciones. Los tiempos cambiaban pero él veía constantemente la cara oscura de la luna y aquellas tierras continuaban siendo inclementes para los justos y pecadores por igual, en mayor o menor grado. Esa humana pelirroja no llevaba escrito el pasado duro de llegar allí, no había ningún tatuaje destacando en su torso contra su nivea piel. Aún ahora podía leer en su rostro la conmoción de haber sido atacada, como si considerase tan improbable la acción como para Drako estrechar la mano de un lobo. Como si vivieran en una Pandora distinta.

La desconfianza bañó el gesto del feérico, Drako continuó imperturbable. Le importaba poco los reparos que pudiese albergar el guardián elfo contra él. El siniestro había hecho su trabajo... que englobaba el de él.
Con ojo antento, vio al elfo pasar su brazo en torno a los hombros de la joven en un ademán protector que venía a destiempo. No estuvo ahí cuando su propia raza la atacó pero si estuvo ahí cuando él la entregó. Nada espoleó a Portgas en su interior a hacer la observación, mucho menos a llevárselo a un terreno personal. Sucedía así, simplemente. Una forma de actuar como cualquier otra a la que él ya estaba acostumbrado. Sin embargo, avanzó un paso hacia ellos cuando el guardián empezó a alejarse. Por lo visto sus sentidos no habían abandonado al siniestro y su mirada afilada se volvió hacia él de nuevo, sabiéndose en el foco de atención del rubio. Él parecía pensar que su trabajo había terminado ahí pero la responsabilidad de Drako iba más allá que eso. Desvió su mirada hacia la humana, señalándola con un comedido gesto de cabeza.

-Mi deber termina cuando la joven esté en su hogar. -No hubo reto ni afrenta en el tono de su voz, ni siquiera un deje de burla que podría haber esgrimido contra el feérico por su falta laboral. Ahí solo subyacía en una determinación inexorable, inevitable. Portgas sencillamente estaba haciendo lo que debía hacer, siguiendo su propio protocolo como si no tuviese cabida en su cabeza actuar de una forma diferente. La cuestión era muy simple: ¿de qué serviría haber sorteado el agravio y maltrato de la pelirroja si podía terminar igual? Aunque lo pensase, aunque dentro de la cabeza de Drako siguiese la premisa de que aquel elfo no merecía su respeto por el mero hecho de haber sido consciente o no permisivo de un intento de secuestro que habría acabado con un mal desenlace para la humana, no era la desconfianza por él lo que le llevaba a comprometerse con ella. Es como, de forma intrínseca, él hacia su trabajo lo cual sí era prioritario, ya fuese con aquella muchacha o con el mismísimo demonio.
Por un momento, la tensió creció a su alrededor. El elfo no le quería ahí, probablemente aquella cervatilla tampoco pero la realidad es que eso no era decisión suya. Con una negación, por pecar de pacifisca, Drako se limitaría a asentir con la cabeza y seguir desde las sombras a la patrulla con su escolta hasta ver que se hallaba en buenas manos. Por suerte había algo que el hijo del bosque tenía claro: tenía más aprecio por una vida humana que por la suya y comenzar una contienda con el peso de uno de los suyos sobre sus hombros no era una idea plausible. De cualquier manera, no sería ni la última ni la primera vez que tuviese que compartir deber con un siniestro... por muy poca gracia que le hiciese al respecto.
Drako se mantuvo en silencio, sin ver necesario añadir nada más mientras sus ojos de acero se enfrentaron a los de la muchacha otra vez.

-Tú guías.




Della:


yaoming


I'd rather be your enemy :

Drako PortgasVigilante
avatar
Apodos : Mejor llámame Hunter.
Avatar : S.E.
Habilidad : Gracia felina. Danza de hojas.
F. Inscripción : 03/05/2015


Ver perfil de usuario
Vigilante

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Thea Vuignier el Mar Mayo 03, 2016 11:48 pm

Su cuerpo sentía que el fin de aquella situación estaba cerca, que pronto estaría segura en su destino. Sin embargo, en su cabeza no dejaba de repiquetear la idea de que aquello sólo se estaba complicando en modos distintos. La mujer no podía tenerle la suficiente confianza al siniestro como para permitirle conocer el sitio en el que estaría a salvo, no quería poner en riesgo a la familia que le daba resguardo durante los días que pasaba en la ciudad. Confiarle su seguridad despreocupadamente no era sencillo cuando veía la muerte de su familia en los ojos del siniestro cada vez que éste la miraba. Era un tormento que ella había estado tratando de olvidar, puesto a que su voz serena buscaba seducirla con la promesa de una tranquilidad que jamás lograría alcanzar estando a su lado. Sentía como si al primer respingo, al primer intento de escapar, el hombre fuera a desenvainar su alfanje y le daría caza hasta completar la tarea que sus predecesores fueron incapaces de concluir. Aún así, tampoco sintió seguridad al momento en el que el guardia pasó protectoramente el brazo sobre sus hombros, como si buscase apartarla de una muerte segura. Thea sabía que aquel gesto iba más a favor de la dignidad del elfo que por la integridad de sí misma.

Entonces su mente disparó una verdad.

Había podredumbre entre los hijos de Freyja, no podría jamás verlos con la misma dulzura y confianza con la que se le había inculcado. Era exactamente igual habitar en Valtesi que en Thyris, pues ambas regiones prometían falsamente seguridad. ¿Y cómo ignorar lo evidente? Estuvo a punto de ser secuestrada por elfos, por habitantes de una región casi sagrada en donde no se hablaba más que de la pureza de las cosas, del estrecho lazo que se debía tener con la vida y la naturaleza. ¿Era normal, entonces, querer apartar las manos del guardián? Casi podía decir que prefería que fuera el siniestro y nadie más quien la escoltase de vuelta a casa, que si alguien debía poner sus manos sobre los hombros delicados de la joven sólo podía ser el rubio. Prefería estremecerse de temor bajo el tacto de aquel hombre a caminar con el temor de que el guardián era uno más de ese grupo de bandidos que intentó apresarla. No obstante, en medio de su caos mental, asintió tan temerosa como lo había sido hasta ahora. Los guiaría hasta lo que podría llamarse su hogar. Miró al encapuchado, antes de disponerse a caminar, transmitiéndole en silencio que su confianza se depositaba solamente en él, que si sus piernas respondían a las órdenes era por él, no por el elfo. Él sabía perfectamente que Thea podía simplemente echarse a correr, que su familiaridad con aquella zona le facilitaría el escape y un escondrijo, por lo que a ella le constaba que también comprendería expresión de su rostro.

Caminó frente a ambos durante unos minutos, dándoles la espalda en absoluto silencio, segura de que ambos vigilaban sus pasos como si temieran una traición. Pero lo cierto es que no confiaba más en su mente. El miedo había llegado a tal punto en el que torcía peligrosamente la realidad, haciéndole creer cosas que jamás sucederían, creando en su cabeza escenarios en donde sufría un destino fatal o una terrible muerte. ― Es aquí. ― Indicó con suavidad al tiempo en que se detenía frente al pórtico de una casa. ― Gracias por acompañarme y gracias por salvarme. ― Dijo dirigiéndose exclusivamente al siniestro a modo de despedida. Miedo o no, la mujer tampoco podía evitar sentir gratitud por las acciones del desconocido. Confiaba en que el tiempo dictaminaría si se trataba o no de un enemigo.


avatar
Apodos : Ninguno. Sólo Thea.
Avatar : Erica Vitulano
Habilidad : Pain Booster
F. Inscripción : 06/08/2015


Ver perfil de usuario
Peón

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Drako Portgas el Jue Mayo 19, 2016 6:55 am

El rostro de Portgas continuó pétreo y determinado mientras aguardaba a que se pusiesen en camino hacia el refugio seguro de la humana. Pudo ver el debate mental que se orquestó en la cabeza de la muchacha pelirroja en aquellos ojos verdes que, para desgracia o fortuna de su dueña, estaban llenos de emociones. Quizá solo fuese porque tenía los nervios a flor de piel, porque intentaba aferrar las riendas de lo que sentía y controlarlo en lugar de permitir que todos los sentimientos que debían estar cayendo en avalancha sobre ella guiasen su sentido común y la dominasen. Era difícil cuando habías estado a punto de vivir un secuestro, cuando toda tu vida se podía ver truncada en un parpadeo que nunca te habrías imaginado al bajar los pies del lecho en la mañana. Por eso, por otorgarle ese tiempo, Drako se mantuvo en silencio y a la espera de verla emprender el camino, tan solo intercambiando una mirada con el elfo. La de él, hosca, la del siniestro, aguda y vigilante. No veía al hijo de Freyja, veía a un soldado que había incumplido con su deber, algo que Hunter no toleraba con tanta facilidad. Si hubiese demostrado estar ahí antes, no habría tenido inconveniente en que la humana salvase la distancia a su hogar con él. Pero si el guardián no había estado ahí para protegerla al principio, no apostaba porque lo estuviese al final. Cada cual obtenía lo que se merecía, las reglas eran claras, antes o después. Aún así, Drako no hubiese podido desprenderse de la responsabilidad que significaba aquella pelirroja para él con tanta soltura. Ella equivalía a su deber, lo que había empezado y lo que debía terminar, sana y salva mientras estuviese a su cargo.
Como si aquellos pensamientos hubiese redoblado su decisión, se irguió con mayor determinación y apoyó su propia mano sobre la empuñadura de una de las dagas que sobresalía de su cinturón y si bien era un gesto que podría pasar por amenazador, la postura del rubio era muy relajada, sobre todo en comparación con el hijo del bosque que parecía tenso solo por compartir el mismo aire que él. La ofensa ya no radicaba solo en que era receloso con los suyos y aquella muchacha, a su manera, le pertenecía y desconfiaba como la gran mayoría de los habitantes de Pandora de los siniestros, había tocado su orgullo como soldado cuando Drako llevó más lejos la vigilancia sobre ella. Si hubiese sido más racional, más frío, se habría dado cuenta de que no había nada basado en las emociones en aquella decisión por parte del siniestro, al menos no como él creía. No pretendía juzgarle por la sangre feérica que corría por sus venas, sino por su incapacidad de proteger y cumplir con lo que se exigía de su posición. Un error imperdonable para alguien como Drako.
Su mirada fría se topó con esos pozos verdes y vio lo que hasta entonces no se había reflejado nunca en esas pupilas ajenas. Confianza. Eso era algo que durante su encuentro atemorizante no había vislumbrado aún en ella. Hasta ahora. Solo respondió sosteniendo aquella mirada y una leve y discreta inclinación de cabeza, imperceptible, sobre todo para el elfo. Él no necesitaba formar parte de aquella conversación sin palabras, de la promesa solemne y silenciosa de Drako Portgas para con aquella chica de devolverla a su hogar.
Caminó respetando que todos los labios estuviesen sellados, oteando derredor más por costumbre eficaz que porque realmente pensase que iban a osar asaltarles de nuevo, menos aún en compañía de un guardián élfico. Aún podía dejarse seducir por la humana, aceptar el desafío que significaba la presencia del siniestro, pero a uno de los suyos... no, Freyja no toleraría jamás eso en sus tierras sin su pertinente castigo si es que llegaba a sus oídos y los propios feéricos no se encargaban de cobrarse la sangre derramada por uno de los suyos cuyo deber era protegerlos.
Si le extrañó que una humana viviese en semejante casa, no lo demostró, si bien alternó la mirada entre ésta y la pelirroja. Más bien evaluando si de verdad estaban en terreno seguro para ella. A juzgar por su despedida, no había motivos para haber engaños entre ellos. De nuevo asintió con la cabeza y la esquina de sus labios estuvo tentada a estirarse para componer una sonrisa... pero se quedó ahí, en un vago intento que no llegó a sus ojos y solo sirvió para relajar sus facciones.

-Si alguna vez necesitas ayuda de nuevo, acude a Corinne. -Fueron las únicas palabras que pronunció el siniestro y que esperaba que dejasen su huella en los recuerdos de la pelirroja. No le importó que ignorasen al elfo ni que éste resoplase al oírle. Acababa de delegar la protección de aquella humana a otra siniestra solo por un motivo: Corinne tenía judiscción en Thyris mientras que él era un nómada de su especie que servía en las misiones le llevasen a donde le llevasen, muy pocas veces a los bosques verdes de aquella región, sin embargo Corinne estaba destinada allí y por muy poco que le agradase cargarle con esa responsabilidad que había hecho suya, si la humana volvía a tener problemas, ella se ocuparía. Habiendo sido entrenada con Hunter, la conocía lo suficiente de sus años en Heindel para aceptarla.
No necesitó decir nada más, abandonando el umbral del pórtico, curvó ligeramente los labios en dirección a la pelirroja y después dedicó una inclinación de cabeza al elfo antes de girar sobre sus pies y partir, de nuevo, hacia sus primeros propósitos: averiguar un nombre.




Della:


yaoming


I'd rather be your enemy :

Drako PortgasVigilante
avatar
Apodos : Mejor llámame Hunter.
Avatar : S.E.
Habilidad : Gracia felina. Danza de hojas.
F. Inscripción : 03/05/2015


Ver perfil de usuario
Vigilante

Volver arriba Ir abajo

Re: Light through the darkness ¤ Drako

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.