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Loyalty is a two-way street [ Flox ]

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Loyalty is a two-way street [ Flox ]

Mensaje por Drako Portgas el Vie Jul 17, 2015 7:03 pm

Las sombras devoraban inexorablemente las calles adoquinadas de Valtesi, cerniéndose sobre los suburbios como un manto aliado. Lo era para alguien que no debía estar allí, alguien como Hunter. Por primera vez desde que sus pies se posaron en Pandora, desde que inclinó la cabeza y otorgó su lealtad a Van Helsing, que la curiosidad entremezclada con algo más había ganado la batalla a su deber. O, al menos, había logrado llamar su atención para no acudir a Heindel en búsqueda de la siguiente misión de inmediato. Todo por una caligrafía elegante, unos trazos femeninos y finos. Del autor que escribió la carta que cayó en sus manos, sabía que, indudablemente, era mujer y firmada con el único nombre de bruja que había aprendido por buenos motivos. Y, a juzgar por el estado del mensajero, uno de los suyos, un novato, sabía que botones apretar para hacer que un siniestro cumpliese con el envío. El filo de un cuchillo había lamido su garganta lo suficiente para hacerle ver que entregar una misiva era un buen trato a cambio de su vida... o eso habría pensado si no fuese Flox de quien estaba hablando. En cualquier caso Portgas no habría usado un método de persuasión más eficaz, ciertamente, sobre todo para lograr que él alargase su estancia en Valtesi.
Franqueó la entrada de la posada, ocultando su rostro en las penumbras de la capucha. Le bastó un vistazo rápido a la estancia para saber que nadie se metería en sus asuntos. La mayoría de los presentes, los cuales eran pocos, permanecían hipnotizados por el canto de una atlante que caminaba entre las mesas mientras propagaba su voz como veneno dulce en los oídos de su público. Su voz era suave como el susurro del mar al lamer la costa, cálida como los rayos de la puesta de sol acariciando las olas, intensa como la profundad de sus aguas natales... pero a Drako le provocaba una aversión evidente en el brillo de sus ojos metalizados. Cuantos de los que la miraban absortos caerían en un mar embravecido e imposible solo por seguir su canción. Pero si ellos no caían en semejante obviedad, el siniestro no tenía tiempo para ellos, no ahora. Ignoró deliberadamente a la cantante, cambiando su dirección para acomodarse en una mesa atrapada entre las luces tenues de la parte más recóndita del local. La pequeña bruja tendría lo que perdurase el vaso de whisky que pidió con un gesto brusco al posadero para llegar, encontrarle y decirle que pruebas tenía a su favor como Hunter. Era, básicamente, lo que había despertado la voluntad del rubio: dio su palabra por esa castaña de rostro redondo que había abandonado hacía varias lunas en su invernadero. Escasas eran las personas que acudían a él en primer lugar, no si no se trataba de alguien que compartía su raza. Que alguien quisiese que él estuviese a su disposición, era... desconcertante y estúpido. Así no se regían las normas en el mundo de Drako. Pero exigía cierto coraje y él, por algún motivo, había aceptado. Como mínimo, él respondería a la llamada. Después de todo, quizá sería algo digno de reportar en Heindel, tendría que asegurarse.
Guió el filo del vaso hacia sus labios finos, dándole el primer abrasador trago que quemó su garganta al atravesarla. La cuenta atrás había empezado, el reloj de arena empezaba a dejar caer cada grano y no había ni rastro de la dama en cuestión.

Tic, tac, tic, tac.
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Re: Loyalty is a two-way street [ Flox ]

Mensaje por Flox A. Kraus el Sáb Abr 09, 2016 9:06 am

Llevaba varios días sin poder dormir, tenía claro que una de las armas o varias que yo había creado habían sido usadas de mala manera, los humanos para Pandora eran un cero a la izquierda pero para mi eran algo importante. No me gustaba el trato que se les daba cara al público y mucho menos el que ejercían los magos dentro de sus casas, en sótanos oscuros. La verdad es que tenía control sobre quién usaba mis armas, cómo lo hacían y quiénes eran sus objetivos. Algunos me interesaban más bien poco pero hubo algunas muertes... A distancia... Sabía que eran mis armas, nada más conocer la noticia y cerciorarme de que en efecto, eran creación mia, me armé de valor y escribí una carta a Hunter. No sabía si le iba a encontrar, no sabía si accedería a verse conmigo, pero intentarlo podría ayudarme en un futuro quizá no muy lejano.

Había mandado la carta hacía unos días, era aún muy pronto, no espera una respuesta tan temprana, pero en cuanto la obtuve, recogí mis pertenecías más preciadas y las justas y necesarias para hacer el viaje hasta Valtesi. Sabía que sólo tenia una oportunidad y que si la desperdiciaba... Bueno, tendría que buscarme otras formas de sobrevivir, como siempre. No me encontraba lejos de Valtesi cuando mande la carta, había puesto lugar, hora y todo lo necesario para encontrarle, de hecho tampoco tenia claro si el siniestro había dicho que iría, sólo sabía que el mensajero había hecho su papel y le había entregado mi carta. Con la capa bien atada y la capucha tapándome todo el rostro, zigzaguee por las calles oscuras hasta entrar en el local donde debía encontrarme con él.

Estaba nerviosa, los chismes volaban y pronto se sabría que había sido un arma creada por tecnimacia la que había matado tanto a brujos como a humanos en la pelea al borde de Valtesi. No me hacía gracia, no me gustaba un pelo y sabía de sobra que los familiares de los brujos muertos iban a reclamar mi cabeza. Quizá los familiares de los humanos no, pero eso no quería decir que no me buscasen para "hacerme desaparecer" hasta que se sintiesen en paz consigo mismos. Una vez llegué a la taberna entré rápidamente buscando del tirón al siniestro de mi invernadero. Una vez le encontré, ande con paso firme sin pararme, sin tonterías. Mi vida podría estar en peligro actualmente y yo sin enterarme.

Me senté en frente de él con mucha pomposidad quitándome la capucha suavemente para que quitarme el pelo que cubría buena parte de mi cara para evitar ser reconocida por alguien. -Gracias por venir- Dije sonriendo a Hunter. No era un día bueno, no era un mes bueno, pero ver al rubio, como que me transmitía seguridad. Igual que en el invernadero en vez de intentar huir, le curé, cosas contradictorias en un principio pero que con él, parecían lo normal y correcto a seguir. -Siento si en la carta no te di muchos detalles, quería contanterlos personalmente- Por no decir "Oye Hunter unos magos han usado mis armas para matar a unos humanos desde la frontera de Valtesi y los humanos respondieron con armas mías también y creo que ambos quieren mi cabeza en bandeja de plata o quizá de oro." Que jodida casualidad que ambos bandos tuvieran armas mías. Ya podrían haber involucrado a otro tecnimago. Pero también era verdad que había avanzado mucho con mi tecnimagia y había logrado cosas bastante chulas. Nunca pensé que realmente fueran a acabar así. Me aseguraba bien de a quién vendía mis armas y de qué uso se les iba a dar. Lo próximo que me quedaba era encantar las armas para que sólo hiciesen lo que yo sentía ética y moralmente correcto, para no volverme a encontrar en situaciones así. Oh y evitar la venta a terceros, debía poner cartelitos que dijesen "si te cansas de mi arma, ven que te la compro".



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Re: Loyalty is a two-way street [ Flox ]

Mensaje por Drako Portgas el Jue Abr 21, 2016 5:02 pm

Portgas parecía estar inmerso en la bebida ambarina, con su actitud sobria contrastando con el jolgorio que provocaba la canción de la atlante. El brillo del filo del vaso parecía tenerle absorto, una excusa para hundirse en sus pensamientos pero el cazador era consciente de cada movimiento que discurría a su alrededor. Medía la tensión del ambiente como si tuviese dentro de si un voltímetro. A veces la supervivencia, la férrea voluntad de actuar o no residía tan solo en concentrarse en los signos para percatarse de si iba a acaecer una tormenta, por eso Hunter pese a su aparente concentración continuaba con los sentidos respirando en torno al resto. Percibió el movimiento brusco de un liberto humano cuando la atlante pasó por su lado, queriendo seguir la estela de su voz tras la barra, también el furioso golpeteo de un lobo con su pie en el suelo cuando otro de los suyos lanzaba una carcajada que sonaba como un ladrido agudo, como una hiena, cuando ganó la siguiente ronda a una partida de cartas. También vio de soslayo los naipes escondidos en forma de ases bajo su manga. Captó el temblor de los hombros de un encapuchado que se hundía en su jarra así como la desconfianza  que causaba su presencia allí. Pero también sabía que nadie movería ficha si él no lo hacía. Los siniestros no solían ser bien recibidos, más nadie quería verse envuelto con ellos. Con Drako no era diferente. Toleraban su comparecencia igual que él su existencia. Todos conocían las normas no escritas: permanecer en el mismo lugar, evitar la confrontación sin provocaciones y todo discurriría tranquilo. El siniestro siempre había tenido presente que no valía la pena el espectáculo que levantaba el ajetreo, completamente innecesario mientras cumpliese lo que él se había establecido. Aquella vez, el compromiso con una bruja. No necesitaba la atención de una pelea en una taberna, nunca había sido propenso a aquella clase de cosas independientemente del resultado de esas trifulcas.

De inmediato, cuando la figura menuda hizo aparición en la taberna, los ojos agudos y acerados de Portgas se clavaron a ella. Había pasado las suficientes horas con Flox como para reconocerla. En su voluntario encierro había tenido horas de sobra para que esa pequeña bruja no volviese a ser un rostro irreconocible, para no averiguar quien era con el movimiento fluido y propio de su cuerpo. Su cercanía y su voz solo le confirmaron la identidad que ya sabía. El rubio no necesitó decir nada. Estar ahí no era motivo de agradecimiento, así como aún no sabía si Flox tendría por lo que dárselo si no entregaba señal de su inocencia... pero a juzgar por la sonrisa que surgió en su rostro redondo tenía la apariencia de que sí. Aunque Drako había descubierto con un solo encuentro que esa castaña bien podría curvar sus labios para recaudar todo el valor en ésta, resultando más eficaz que la magia que pudiese usar. Se lo había demostrado en el invernadero, la había blandido contra él mientras vendaba su herida. Era una criatura peculiar.

-Este es un buen momento, bruja. -La animó y si bien podría calificarse de despectivo el "bruja" en busca de un siniestro, en los labios de Hunter fueron una simple realidad. No había resentimiento por su raza en su expresión así como tampoco en sus ojos, que continuaban puestos en ella con su acostumbrada neutralidad. Él nunca fue un hombre dado a ceremonias tales como saludos apropiados cuando estos carecían de sentido si bien tenía buena educación, probablemente de los escasos años que creció lejos de las tierras de Pandora o parte de esa humanidad que perduraba en él pese al duro entrenamiento de la raza que le había adoptado, por lo que inclinó la cabeza en un gesto de cortesía hacia la fémina aunque tuviese unos dones que él rechazaba. Tendría el mismo trato con cualquiera de ellos, pero en especial con la que aún, protegiendo su inocencia por si misma, consideraba a la desconcertante bruja- Deduzco que tienes una historia larga que contar. -Porque no solo importaba el ahora, no para Drako, no solo hablaría en nombre del pecado que no tendría porque caer sobre los hombros de Flox sino de la historia de éste y como había llegado a perturbar la tranquilidad de la única de su especie que parecía tener, ante él, consideración a los humanos.




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Re: Loyalty is a two-way street [ Flox ]

Mensaje por Flox A. Kraus el Sáb Abr 30, 2016 8:25 am

Respiré hondo y le miré a los ojos para comenzar mi relato -Es bastante sonado que hace un par de noches, unos jovenes magos hicieron mal uso de unas armas que portaban mi firma y los humanos que fueron atacados devolvieron la jugada- Eso era simplificarlo demasiado ¿no? Bueno, tampoco es que supiera demasiados detalles. -La cosa es que esos magos me pidieron las armas para cazar, nunca pensé que se referían a cazar humanos, sabía que ellos cazan, osea, son los que me venden la carne en Baskerville, o mejor dicho, eran...- musité no apenada por el hecho de que murieran sino por el de haber sido tan ingenua como para venderles un arma de mi propiedad sabiendo que esta no iba a errar el disparo. -Se las vendí a un coste alto, por supuesto, todo mago incapaz de hacer estas armas, paga más de lo que los demás, pero eso no viene al caso- dije quitándole importancia, porque no la tenía y sabía que Hunter, querría llegar al fondo del asunto. -La cosa es que no hace mucho que me paseé por aquí vendiendo armas también a un par de humanos, personas que sí parecían necesitarlas para defenderse y defender a sus familias, a ellos no dudé en vendérselas- Y por estas cosas, estaba empezando a odiar haberme metido en las armas antes de que yo que sé, un modo de limpiar más rápido los suelos o algo así. -Y al parecer ambos grupitos se encontraron y se mataron los unos a los otros, los titanes no pueden hacer nada mas que "los brujos no estaban dentro de los límites de Valtesi" y "los humanos no hicieron más que defenderse dentro de Valtesi" Cada uno estaba donde debería al parecer, pero eso no quita que las familias tengan sed de sangre- Respiré hondo y miré al siniestro, hasta ahora había explicado que las muertes no eran culpa mía, eran mis armas pero yo no era quien decidía el uso de ellas. Una vez vendidas, no era mi culpa nada que hicieran con ellas. Pero yo me sentía horriblemente mal. Quería salvar humanos, no matarlos. -La cosa es que muchos brujos vinieron en cuando la noticia llegó a Baskerville, yo entre ellos, vimos las armas usadas y reconocí las armas, pero no debí ser la única porque desde entonces han llegado cartas, tanto al invernadero como a mi casa y desde entonces ando por todos sitios y por ninguno a la vez- Me hundí en la silla, sabía que no era obra de humanos, podía reconocer la magia ahí a donde iba y mis perseguidores, eran magos. -No puedo matarles de buenas a primeras porque entonces me acusarán de asesinato, pero tampoco quiero esperar a que me atrapen y me torturen para poder matarlos, básicamente porque quizá llegados a ese punto, no pueda matarles- Sabía lo sádicos que podían llegar a ser los magos y no quería llegar a unos límites donde la magia, no me ayudaría. De hecho, desde que me llegaron las cartas sólo pensaba en mil y una forma de torturas donde la magia sería inútil por que podrían cerrar mi magia o cualquier cosa de diversas formas y me estaba hartando de huir. -Ya no sé si quiero consejo, ayuda o simplemente que me mates- Casi que eso último era lo que acabaría todos mis problemas y sabía que si Hunter era quien me daba caza, no sufriría como lo podría hacer si los brujos me atrapaban. -Visité a las familias de los humanos fallecidos, estaban destrozados, no pude, esa visión me pudo, me fui corriendo una vez presentados mis respetos y protegí la casa con un hechizo, dentro de ella nada malo les pasará, no sabía que hacer, no sé como defenderles- Fue lo único que se me ocurrió en estado de pánico y miedo mientras me encontraba con ellos. Notaba en el pecho esa sensación de agobio y pánico al ver que lo único que les importaba era que habían muerto y que no los volverían a ver, no había sed de sangre en sus ojos, sólo querían que les dejasen en paz con su dolor. Realmente me comía la culpa por dentro, pese a no haber sido mi culpa, pero fuer ver a la madre de uno de los chicos humanos y romperme en mil pedazos. La culpa me podía y esto sólo me determinaba más a defender a los humanos y darle la espalda a mi raza, pero yo sola no hacía nada, era solo una niña.



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Re: Loyalty is a two-way street [ Flox ]

Mensaje por Drako Portgas el Sáb Mayo 07, 2016 12:05 pm

El siniestro se acomodó en su asiento y enfocó su atención en la bruja, esta vez si tenía motivos para separar el mundo de la vida de la taberna con ellos. No podía evitar estar de alguna forma alerta a su alrededor pero, pese a ello, entre aquellas cuatro paredes se respiraba una neutralidad a la que inconscientemente todos terminaban rindiéndose. La gresca estallaría, no por él, sino por el alcohol corriendo en las venas de los más impulsivos que darían una noche de apuestas y brutalidad a los espectadores con más sed de espectáculo, más allá de la música entonada por la atlante. Pero Hunter no estaría entre ellos, nunca lo estaba, no más de lo que era buscado o de si había un motivo real para su intervención como miembro de su especie. Aquella noche, además, tenía el propósito de su visita al local frente a él, con unos grandes ojos en un rostro demasiado amable para ser dueña de un caos que se le había escapado de las manos.

Hunter asintió con la cabeza. Había oído hablar del incidente si bien él no había formado parte de los siniestros que había seguido la pista pues no se lo habían encomendado y por lo tanto tenía la información más vaga al respecto. No sabía, por ejemplo, que las armas pertenecían a la creación de Flox. Y, lo cierto es que una parte de él sintió una leve sorpresa ante el hecho de que ella se reconociese como la dueña de esas armas aunque sus ojos continuaron indescifrables y clavados en ella, siguiendo la línea de su historia. Había compartido cierto espacio con aquella muchacha, la había oído hablar con fervor en pos de una hazaña tan grande como la del propio Portgas... así que incentivar la pelea injusta con esas armas, porque inevitablemente acabarían siendo usadas y solo un crédulo pensaría que únicamente en favor del carnicero, era ser ingenuo en un mundo donde eso salía caro. Había cometido el error de no ser más selectiva con sus clientes, al fin y al cabo pero si no eran sus armas, serían las de otros magos las que empuñasen. Si bien el ceño del rubio se iba frunciendo a cada segundo que pasaba, de una forma casi imperceptible, volvió a relajarse al oírla. Vendía a humanos. Simplemente no discriminaba, aunque aumentase el caos de una manera u otra. Él era un defensor de portar armas, porque era un guerrero y había recibido un entrenamiento... los que no sabían usarlas adecuadamente, no deberían disponer de ellas.

-Quieren venganza contra ti. -Confirmó lo que ya decían las cartas, guiando el vaso de nuevo a sus labios, bebiendo con cierta parsimonia mientras la observaba detenidamente. El final resultó más inesperado. Esperaba la sed de los magos, con esa autoría de sus conocimientos que los llevaba a otorgar la culpa y desgracia a otros, inclusive su propia raza. Eso no fue lo que hizo que la luz con la miraba a la morena tomase otro matiz ligeramente distinto. Ya había notado la diferencia entre ella y los de su clase, y de alguna manera, desde la frialdad que había labrado desde que entró al ejército de los siniestros, formando filas como uno más, había tratado desde su último encuentro que Flox sucumbiese a ser otra bruja más, a que antes o después le demostrase que no podía escapar de lo que era, de la cara oscura que tenían al fin y al cabo todo pero que allí, cruentamente, salía más a flote que fuera de las tierras de Pandora. Pero el único mal del que podía acusarla era de aún conservar una inocencia casi juguetona en aquellos ojos grandes... y que le había llevado a donde estaba. Era la única criatura que, frente a su mirada, había respirado con auténtico arrepentimiento pese a que habían sido las acciones de los demás las que le habían colocado donde estaba, en tan peligrosa tesitura. Y aún así se había preocupado por los humanos, cortesmente y con consideración por ellos. Le curó en su día, también. Drako se mantuvo en silencio, con aquellos pensamientos cargados de verdad recorriendo su cabeza. Pudo ver entonces el rastro de humanidad en ella.

Alargó la mano, empujando el vaso de whisky hacia la castaña, aún con los ojos inescrutables puestos en los suyos.

-Bebe. Lo necesitas. -Hablaba mucho, necesitaba que estuviese relajada ahí y de alguna forma, el alcohol ayudaba. Quizá no estuviese acostumbrada a beber pero seguro que un trago no le proporcionaría ningún daño y la mantendría distraída el vaso entre sus dedos- Voy a pedir algo de comer y vas a probar bocado, algo que deduzco no has hecho en bastante tiempo. -En su voz había cierta suavidad, convirtiendo su tono a un susurro ronco que apenas se oía por encima de la multitud- Necesito que me cuentes desde donde has estado moviéndote desde entonces y que regiones o lugares en Valtesi o fuera has frecuentado y si te han seguido el rastro en algún momento más allá desde tu hogar en Baskerville y el invernadero, ¿está bien? -Se movió ligeramente hacia ella por encima de la mesa, también bajó apenas su cabeza en una leve inclinación, una especie de acuerdo tácito- Voy a ayudarte, Flox pero si necesitas desahogarte es el momento porque tenemos que decidir que hacer a continuación.  -Comprendía esa necesidad y, más que nada, necesitaba la mente de la bruja limpia. Una vez él fue el peligro para ella y Flox supo reaccionar, necesitaba a esa chica, no a alguien que podía caer en algún momento en la histeria así que si lo requería y aún no lo había pasado, era ahora o nunca. Lidiar con una mujer desesperada no sería la primera vez para Drako pero precisamente por esa experiencia y más sabiendo como podía ser aquella bruja ante lo desconocido y la incertidumbre, el miedo, prefería tenerla como en el invernadero que había sacado a ratos fuego y humor retorcido de ella que una telenovela caminante.
Llamó la atención del tabernero, pidiéndole más bebida y algo de comida para que ambos, sobre todo ella, se llenase el estómago. Y, más que nada, porque iba a necesitarla descansada con todo el episodio que se les presentaba por delante.




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Re: Loyalty is a two-way street [ Flox ]

Mensaje por Flox A. Kraus el Mar Mayo 17, 2016 3:54 pm

Tras soltar todo el discurso sólo podía notar el corazón encogido, esperando a lo que fuera a decir Hunter, me daba lo mismo, negativo o positivo, mi sentencia o no, sólo quería que el agobio de verme perseguida por los que me querían mal se terminase. Además de aquella sensación tan desagradable de culpa, porque eso era lo que más me dolía, la culpa, los ojos de esa madre humana me perseguirían hasta el fin de mis días y debía aprender a lidiar con aquello. Asentí a su frase, muy rotunda y nada aclaradora. Ya había dicho que querían venganza. Querían mi cabeza, o algo peor. Me toqué el pecho inconscientemente. Seguía latiendo, seguía viva. Me contuve de comprobar si mi magia también seguía funcionando, simplemente, no era ni el momento, ni el lugar y a Hunter le podría dar algo. Saqué la última carta que había recibido y la puse en la mesa, estaba desgastado, no sé cuantas veces la abría abierto y cerrado, leído e intentado encontrar conjuro alguno. -Esta fue la última, las demás están quemadas, pero podría decirte de memoria lo que decía cada una de ellas, quiero decir es una copia de la última, las queme todas pero esta última simplemente era por si no me creías- musité aún sintiendo la presión en el pecho. Sabía que eso significaban ganas de llorar, pero no era de ese tipo. Yo no lloraba, yo luchaba. Sólo lloraba encima de una almohada o mientras me bañaba. No antes, no después, no me gustaba mostrarme frágil, ya parecía demasiado niña como para parecerlo más.

Miré el vaso de whisky extrañada pero sin pelearle mucho lo cogí y obedecí la orden directa y bebí, un trago pequeño, no quería nublar mi mente ya poco despejada de por si como para nublarla más con el alcohol. Le miré con pocas ganas, no había comido hace mucho, pero porque básicamente no había tenido hambre desde que pasó todo. Quizá una pieza de fruta o algo así y ya. No, el hambre era algo desconocido, pero debía ser que me sentía lo suficientemente segura a su lado que mi estómago decidió rugir y ponerme colorada -Yo... gracias- musité para el cuello de mi camisa. Saber que odiaba a los brujos y ver como me tendía una mano... Me emocionaba. No pensé realmente que me fuera a ayudar pero ahora podía ver luz al final del túnel. Quizá me libraría de esta. Y si lo hacía, prometía no vender armas a brujos, sólo a humanos. -A ver, si no recuerdo mal he estado en Baskerville, por todos los rincones donde he podido, mi casa y el invernadero sobre todo- Respiré hondo intentando hacer memoria. -Valtesi como es obvio, tanto por los alrededores como por los callejones más oscuros que he encontrado- No me hacía gracia decirlo, pero sí, me había escondido por rincones donde nunca antes me hubiera imaginado, pero sólo le hacía ascos porque desde que era bruja declarada me había acostumbrado a la limpieza y todo eso. -Y en Zárkaros, no he estado en ningún otro lugar más- De hecho había pensado en esconderme cerca de Baskerville, pero entonces pensé que sería demasiado fácil encontrarme y por ello me fui hasta Zárkaros donde pude dar mayor uso a mi traje que hice con Tarik.

Respiré hondo, finalmente notando aligerarse esa presión que llevaba desde que todo empezó en el pecho. -Gracias Hunter, estoy en deuda contigo- dije seriamente. Y mi deuda era una promesa. Cualquier cosa que él necesitara, ahí estaría yo para lo que fuera. Como si tenía que morir por él, hoy vivía gracias a él. -No necesito desahogarme, gracias- dije asintiendo. Las crisis nerviosas ya me habían dado en su momento, pero ahora sabiendo que él me ayudaría, dudaba que me fueran a surgir más crisis nerviosas. O por lo menos era poco probable. La comida llegó, no pensé que tuviera tanta hambre, pero al parecer me había estado engañando a mi misma, tenía mucho más hambre del que había pensado en un principio.



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Re: Loyalty is a two-way street [ Flox ]

Mensaje por Drako Portgas el Dom Jun 12, 2016 5:45 am

La misiva pareció vibrar entre ambos, Portgas enfocó la mirada en el papel. Deslizó la mano, tomándola para leer las letras que danzaban elegantemente en ella. Pero hablaban de venganza, se deformaban grotescamente en una hipócrita belleza fatal. La comisura de los ojos del siniestro se crisparon. Cuando alguien se atrevía a proferir una amenaza, cuando estaba dispuesto a cumplirla, cuando tenía un objetivo, era lamentable aterrorizar con un mensaje así. Quizá tenía que ver que para él aquel tipo de actos, la caza de sus misiones, eran un trabajo frío que debía llevar a cabo porque así era su naturaleza, porque pesaba en su conciencia el bien mayor. Quien hubiese escrito aquella carta, quienes estaban detrás de las demás ya extinguidas, quería asustar a Flox para convertir a la bruja en un cervatillo asustado y acorralado. Había convertido aquello en un sádico juego. Y, al margen, estaban los sentimientos de aquella muchacha. Hunter no necesitaba levantar la mirada por encima del papel para verlo reflejado en sus ojos, había oído su historia, conocía más de aquella bruja de lo que a él mismo le convenía en su encrucijada. A veces no sabía cual de los dos erraba más en sus actos, si ella acudiendo a él tras su primer encuentro, abriéndose ante él con su problema a pesar de pertenecer a la raza que le habría llevado sin vacilar y fríamente a que ardiese en una hoguera si era lo que correspondía o él, cada vez más seguro de que Flox escapaba del patrón por el que siempre cortaba a los suyos. Flox era la viva imagen de una gran verdad: nada es blanco y negro y el rubio no podía ignorarla y deshacerse de ella. Había dado su palabra, más que eso, su instinto de justicia llegaba a acariciar a la castaña.
Sin mediar palabra, alargó el brazo y acercó la copia de la carta a la vela que los alumbraba. La pequeña llama lamió la esquina del papel y se extendió, devorándolo rápidamente y convirtiéndolo en cenizas. Drako la soltó echándola en un bol metálico que hacia de cenicero y solo entonces, cuando estaba prácticamente consumida, volvió la vista hacia la pequeña bruja.

-No la necesito. -Fueron sus únicas palabras, en ese tono inflexible que tendía a acusarse en su voz. Aquel era el final que le correspondía a los que habían escrito también la misiva, la forma en la que deberían desaparecer de la vida de Flox aunque ésta aún tuviese parte de la culpa.

El "gracias" fue una palabra que apenas se escuchó entre ambos pero de alguna forma cobró eco en los oídos del rubio. Negó suavemente con la cabeza, rechazando aquel agradecimiento aunque le sonó extraño proviniendo de los labios de una bruja, incluso aunque ésta fuese Flox. Le provocó la misma sensación que un baño caliente relajando su cuerpo dolorido tras una pelea, aún siguiendo en guardia, aún no estando en un territorio que le hacía sentir tranquilo. Solo había un lugar así sobre la faz de Pandora y no sería Valtesi, sino aquella región que le forjó como siniestro. Sabía perfectamente como se había visto envuelto en la tesitura de sentarse en esa misma mesa con la bruja, que compartiesen un momento sin que él sospechase de ella y su naturaleza. No sabría explicárselo a los demás. Ni tenía necesidad. Pero igual que para cualquier otro, para él era como mínimo más desconcertante aunque no sería algo que saliese de la cárcel de sus propios pensamientos.

-Te di mi palabra. -Replicó, como si aquello lo explicase todo. Y, en el mundo de Hunter, lo hacía.

Hizo un esquema mental de todos los lugares de los que hablaba la bruja mientras descartaba otros, otros donde serían peligrosos para ambos con solo poner un pie allí. Le permitió saciar su apetito mientras él rellenaba su vaso de whisky, esta vez mojando sus propios labios y agradecía mentalmente no tener que enfrentarse a una mujer cayendo en la histería. Había reconocerle una cosa a Flox: era valiente, todo lo valiente que te obligaba a ser aquel lugar.
Siguió, estratégicamente, con su esquema en la cabeza mientras ella comía.

-Flox. -Miró el rostro de la bruja, sin alterar apenas su expresión mientras una única conclusión había amanecido en sus pensamientos- ¿Vendrías a Heindel? -Sabía lo que estaba pidiendo. No había lugar más adverso para cualquier criatura que adentrarse en la tierra de los cazadores pero era el único lugar que, a ciencia cierta, Drako sabía que no podrían llegar a ella y en su refugio solo vivía él, nadie tenía porque conocer el paradero de la castaña. Y, mientras ella estaba allí... Hunter podía hacer lo único que podía frenar aquello sin mezclar a rangos mayores, hacer lo que había hecho siempre: cazar.

FDR:
Siento haber tardado, estaba con las últimas entregas y demás. No volveré a tardar tanto ;)




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Re: Loyalty is a two-way street [ Flox ]

Mensaje por Flox A. Kraus el Mar Jun 14, 2016 4:36 pm

Mi cuerpo estaba centrado en devorar toda la comida que llegaba, Dios, esto iba a salir muy caro ¿cómo diablos no me había podido percatar del estado de mi cuerpo?. Las lágrimas brotaron sin que me diera cuenta. La situación atentaba con sobrepasarme, pero tan rápido las note las escondí con un simple hechizo. No me importaba que salieran a relucir ahora, siempre y cuando él no las viera. No necesitaba ser consolada, no me vendría mal, pero no era eso lo que necesitaba. Quería tener mi vida normal de vuelta y sólo él podría ayudarme. Hunter. Su nombre me persiguió todo el camino hasta que decidí contactar con él. No sabía si había hecho bien o no en contactar con él, pero me sentía segura junto a él. Si podía probar bocado cómodamente era porque sabía que no me quitaba los ojos de encima, creo que ni siquiera había dormido en todo lo que llevaba huyendo. Seguramente sí dormí pero no todo lo que mi cuerpo me estaba exigiendo actualmente.

Sólo levanté la cabeza al oler a quemado, no esperaba esa reacción pero me sentía mejor sin aquellas palabras a la vista. Suficiente era saberme todas las cartas palabra por palabra como para martirizarme más. Lo peor era que esas palabras sólo me quitaban el sueño ahora que mi vida se veía en peligro. Lo que realmente me quitaría el sueño sería la mirada de aquella madre destrozada. Eso, me perseguiría de por vida y tendría que aprender a vivir con ello. Asentí a sus palabras mientras veía como la carta terminaba por consumirse. Respiré hondo, parte del miedo se había esfumado, claro que todavía había una buena parte conmigo, pero Hunter me ayudaría, pese a todo, podía contar con él. Era raro, muy raro, pero me alegraba poder contar con su ayuda.

Rápidamente me había terminado buena parte del banquete, miré a Hunter desde el rabillo del ojo, no sabía si él había cenado, ¿sería muy raro si le decía de probar bocado? Sin darle muchas mas vueltas adelanté un poco uno de los platos -Tú también deberías probar bocado, es la hora de la cena- Musité sin saber muy bien que esperar del siniestro. Mientras cogí el vaso y fui dando sorbos lentos. El alcohol no me era extraño pero nunca había tomado uno que oliese así de fuerte, así que preferí tomármelo con calma. Sonreí al oir su respuesta, era propia de Hunter, le pegaba. -Siempre te podrías haber negado, lo habría entendido, son unos lunáticos dándome caza, y esto te pone en peligro tanto como lo estoy yo ya- dije sin saber muy bien si me había dado a entender. El alcohol junto al cansancio empezaban a hacer mella. Que buen momento para que mi lengua se trabase... Precioso.

Levanté de nuevo la vista para mirar los ojos del rubio. Tranquila, sin lagrimas a la vista, pero sin esa chispa que debió ver cuando me conoció. La estaba perdiendo, mi fe, mi fe en Pandora siendo un lugar bueno, lo estaba perdiendo y eso no me gustaba, quería demostrarme a mi misma que Pandora podía ser un buen lugar dónde todas las razas vivían en paz y armonía y... No, Pandora ya me había demostrado reiteradas veces que era imposible. Tenías que posicionarte, pese a que eso te llevase a posicionarte contra tu propia raza. Le miré concienzudamente. Él sabía lo que me estaba pidiendo y yo sabía que si me lo pedía era porque él confiaba en que ese lugar fuera el más seguro actualmente para mi. Respiré hondo, considerando todos los pros y todos los contras. La verdad es que no pintaba mal, no muy mal. Tras la misión, todo volvió a su cauce, no había tenido grandes represalias, apenas se supo quién había estado allí. No deberían reconocerme ¿no? Tragué saliva y le miré a los ojos profesando sincera confianza en el siniestro -Si eso sirve para permanecer viva más tiempo, sí, iría a Heindel- Hablé lo más clara y sinceramente posible. Notaba mi lengua trabada, no llegaba a tener el juicio nublado, pero si notaba mi lengua reseca y con dificultad había pronunciado toda esa frase sin trabarme.

pd:
No importa, la espera mereció la pena n.n



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Re: Loyalty is a two-way street [ Flox ]

Mensaje por Drako Portgas el Mar Jul 19, 2016 9:26 am

Portgas calibró los movimientos de la bruja, la lenta fluidez de sus manos a pesar de, con obviedad, estar hambrienta. Aquella muchacha necesitaba reponer fuerzas antes de embarcarse fuera de aquellas cuatro paredes. Si Hunter conociese expresamente las identidades de los magos, de aquellos sedientos de venganza que querían cargar las culpas sobre los hombros de Flox, podría aprovechar para reconocer el terreno mientras le concedía a ella ese tiempo de soledad tranquila para que sosegase sus emociones. Era imposible no percibir sus nervios a flor de piel a pesar del esfuerzo que hacía por mantenerse bajo control. Era valiente, sí pero el rubio podía comprender que necesitase tiempo para si misma sintiéndose segura y liberar la tensión acumulada. Puede que no tuviesen tiempo, no estaba seguro, pero con una cabeza caldeada y agobiada él no podía contar al 100%.
El siniestro estaba sumido en aquellos pensamientos que no se revelaban en su expresión pensativa cuando la voz de la castaña irrumpió en el silencio ajetreado que los rodeaba. Sus palabras, inesperadas, hicieron que levantase el par de cejas levemente aún sin apartar los ojos de ella. Esa era la Flox que él recordaba en el invernadero pero, como la primera vez, cierto desconcierto se apoderó de él ante ella. La primera vez Hunter había sido el peligro entre las paredes acristaladas que les protegían de la tormenta, la segunda era un grupo que quería su cabeza en bandeja de plata en nombre de una venganza vulgar y primitiva... y, en ambos casos, esa muchacha como si fuese natural había procurado inconscientemente por él. Por su brazo herido, por su hambre. Era tan humana. Era lo que Drako Portgas conjuraba en su mente en sus inamovibles ideales sobre la fe en Pandora. No contestó, más estiró el brazo para hacerse con un mendrugo de pan y una porción del taco de queso que el posadero había abandonado sobre la mesa y, sin mediar palabra, se lo llevó a la boca con una imperceptible inclinación de cabeza en un mudo agradecimiento más dispuesto a mostrar del que aparentó en su primer encuentro.

-Tú no te lo mereces. -Respondió a sus palabras pausadamente, contrastando más con la lengua atropellada de la joven mágica- Yo protejo a gente como tú. Era su deber, aquello estaba implícito en sus líneas. Habitualmente, por aquellos servicios, se ganaba el pan en Heindel puesto que su presencia en otras regiones equivalía a guardias o misiones que cargaban sobre sus hombros... algo que podía hacer a la vez que se ocupaba de sus propios asuntos. Flox figuró como cabecilla en esa lista de "sus propios asuntos" convirtiéndose desde que así lo decidió él en la prioridad. Era, relativamente, una inocente. Tenía las manos tan manchadas como los magos y humanos que habían usado las armas que ella había fabricado pero en el orden natural de las cosas, en la cabeza de Portgas donde nada era blanco o negro, ella cargaba con una consecuencia que no estaba a la altura de la responsabilidad que realmente tenía. No apretó el gatillo, no hundió la hoja en la carne, no usó su magia directamente para atentar contra otra vida. ¿Podría haber evitado el tinglado? Hunter sabía la respuesta: no. Si no hubiesen sido sus armas, serían otras... sin embargo había escogido un mal negocio. Uno por el que el rubio no habría apostado que ella formase parte.

-¿Por qué te dedicas a eso? -Habló de una manera casual, sus dedos desmenuzando un trozo de pan en migas pequeñas junto al vaso de alcohol pero sus ojos inquisitivos y metálicos estaban puestos en el rostro aniñado de la bruja... y ahí se encontró con su mirada, aquellos ojos grandes sin secretos. Vendría a Heindel. Lo supo antes de que ella se pronunciase. Confiaba en él. Portgas no iba a maltratar ni despreciar esa confianza- En ese caso, debemos partir cuanto antes. Llamamos la atención. -Él por su naturaleza en una ciudad sin ley, ella porque tenía una diana a su espalda que antes o después brillaría con luz propia. Si la bandada de brujos que la perseguía usaba su magia o alguna influencia de más como una pesada bolsa de monedas, Drako sabía que tenían los minutos contados allí- Sal por la puerta trasera, tras esos barriles al lado de la barra. -Indicó, apenas dirigiéndose al sitio con un gesto de barbilla- Hazlo dentro de quince minutos. Voy a conseguir unas cosas. Estaré esperándote en el callejón, termina de comer... y no bebas más. -Lo último adquirió un matiz más divertido que acompañó a la leve curva de sus labios, componiendo una ligera e impercetible sonrisa. Aunque, sinceramente, para lo que planeaba bien podría llevarla ebria y durmiendo la mona durante parte del viaje.
Se levantó y, sin más preámbulos, franqueó la salida principal tras lanzar una moneda al tabernero, perdiéndose entre el mar de gente y ocuparse durante esos diez minutos que se había concedido de licencia para apañar un improvisado viaje. Portgas regresaba al hogar antes de lo previsto y, para empezar, necesitaba transporte. Aquello era fácil, sin embargo, no era la primera vez que tenía que salir de incógnito en una misión de una de las regiones salvajes.




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Re: Loyalty is a two-way street [ Flox ]

Mensaje por Flox A. Kraus el Lun Ene 02, 2017 10:02 am

Por fin las lágrimas comenzaron a cesar, lo cual me daba más cuartelillo, respiré hondo, tantas emociones contradictorias me estaban poniendo la cabeza como un bombo. Y el alcohol, vaya, realmente estaba fuerte. Su frase, su "no te lo mereces" sabiendo lo que él pensaba de mi raza... Me sorprendió tanto pero a la vez me infundo tantos ánimos que podría haberme puesto a sonreír y saltar llena de júbilo, pero me mantuve quietecita donde estaba y simplemente mostré mi incredulidad ante esas palabras a través de mis ojos, que estaban muy abiertos. Y al tiempo que me sorprendía esa frase, también me salían entre una y un millón como posibles respuestas "Fui yo quienes vendió esas armas", "Por mi culpa esos humanos están muertos"... Y los ojos de esa madre me volvieron a asaltar. Volvería, volvería a verla algún día de mi vida con el suficiente coraje para decirle que sus hijos empuñaban mis armas y murieron a manos de mis armas  con ese mismo coraje le pediría perdón, si es que a esas alturas de la conversación seguía viva.

A su pregunta respondí tras avergonzarme y mirar mis manos -Por algún lado tenía que empezar y los demás tecnimagos habían empezado por ahí, yo sólo quería una base en la que apoyarme para ver como funcionaba el asunto y crear cosas para la comodidad de las personas- respiré hondo, no era una excusa, de primeras si lo fuera sería muy pobre, pero de segundas, no lo era porque simplemente, en Baskerville no había otro modo de empezar. Si querías ser tecnimago o tenías don para ello, las armas era por donde tenías que empezar, de primeras porque eran relativamente sencillas "si disparas, y das al blanco, ha funcionado, sino no". Pero había empezado a desarrollar también la animación y la verdad, esa me gustaba mucho más, darle la vida a estatuas y poder hablar o a dibujos y poder verlos corretear por el papel... Estaba ensayando con chicos gitanos en Baskerville cuando me llegó la noticia. Les había encantado el cuento con monigotes moviéndose haciendo lo que decía el cuento y en ese momento pensé que había encontrado algo bueno para invertir mi magia.

Asentí rápidamente y me dispuse a hacer lo que él decía hasta que dijo que me tenía que quedar sola, bueno, bueno, respiré hondo, esa iba a ser difícil, pero podría hacerlo, solo eran quince minutos, mientras terminaba de comer y tal. Sabía que mi pulso de repente se había acelerado tanto por pensar que salíamos ya los dos tanto como por saber que me iba a quedar sola. Me moví el pelo, respiré hondo de nuevo y sonreí al siniestro con total confianza -Nos vemos dentro de quince minutos- Luego logré soltar una carcajada con lo que dijo respecto al alcohol y mientras aún me miraba alejé el vaso de mi alcance mientras terminaba con la comida que había quedado. Una vez supe que Hunter se había ido miré con preocupación ambas puertas, por donde había entrado y por donde me había dicho el siniestro que tenía que atravesar para salir. El bar estaba volviéndose oscuro, todo lo que veía era una posible amenaza, me forcé a hacer caso omiso, a estar alerta pero no ver alertas cada dos por tres. Comí a marchas forzadas, los quince minutos iban a ser los más largos de mi vida.

Me planteé guardar algo de comida para el camino, ya llevaba en mi bolsa algo de comer en caso de emergencia, pero no sabía si coger más o si era de eso lo que iba a conseguir Hunter. No sabía ni siquiera a dónde íbamos, me refiero, íbamos a Heindel, pero ¿dónde? ¿Me iba a esconder en una cueva? ¿Me llevaría al castillo? ¿A los calabozos? Quizá así él consideraba que yo estaría más segura. También se me había cruzado por la mente que me iba a llevar a su casa, pero luego pensé que estábamos hablando de Hunter, que me llevase a su casa era tal que remotamente imposible. ¿Cómo diablos iba a meter a una bruja, raza que odiaba, en su casa? Y mucho menos a una bruja perseguida por brujos. Realmente era una idea descabellada, no sabía ni cómo se me podía haber pasado por la cabeza. Logré terminarme la mayor parte de lo que quedaba, algunos restos los guarde sólo por si las moscas en mi bolsa y los demás, me forcé a seguir comiendo, lo juraba, pero no podía comer sabiendo que íbamos a iniciar la marcha, volvía a estar nerviosa. Ya quedaba menos, respiré hondo y cuando quedó un minuto para dar esos quince, empecé a cruzar la taberna por dónde menos se me viera, desde la mesa todo parecía que estaba más cerca, me reproché por no haber salido antes, pero luego respiré hondo, estaba atacada de los nervios, necesitaba ver las cosas con claridad. La ansiedad no me ayudaría en nada.

Al fin llegué y atravesé la puerta trasera. La dejé detrás de mi, me apoyé sobre ella para asegurarme que nadie me estuviese siguiendo de forma descarada y ahí apoyada esperé a Hunter. Mientras le esperaba miré al cielo, era una noche bonita, en cualquier otro momento la hubiera disfrutado como se merecía, pero hoy, hoy sólo podía rezar a todo lo que conocía para que el siniestro llegase ya ileso.

PD: siento la tardanza



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Re: Loyalty is a two-way street [ Flox ]

Mensaje por Drako Portgas el Mar Feb 21, 2017 4:51 am

Las calles de Valtesi eran viejas conocidas de Drako Portgas. Conocía la telaraña de sus entrañas como los surcos de las palmas de sus manos. Era el corazón de la humanidad de Pandora. En una podredumbre amontonada como ciudad, podías respirar la vida más segura para los marcados recién llegados o para los que iban por generaciones más avanzadas y sabían como se movía un mundo tan inclemente como aquel. Hunter prefería patrullar aquel lugar donde conocía puertas que daban paso a auténticos hogares, donde no había jerarquías tan marcadas como en cualquier otra región. Sabía donde hallar aliados y enemigos por igual. Ese constante equilibrio entre luces y sombras de Valtesi alimentaba el sentido del deber del siniestro. ¿Dónde estaba él? Realmente no importaba. Obedecía a un mandato nacido de sus principios, pero aún había restos de una vida pasada en su interior que le hacía volver una y otra vez a aquella región neutral.

La primera parada de Hunter fue una recóndita posada donde se respiraba un ambiente tranquilo pero constantemente alerta. Los suyos llenaban el hall y el salón y apenas había criaturas sobrenaturales a la vista. Cuando salió de allí solo llevaba encima el morral con el que había llegado a Valtesi, unas monedas de menos en la bolsa que colgaba en su cinturón y la promesa de regresar en tiempos mejores cuando acabase con sui deber. El dueño estaba acostumbrado a aquellas salidas, despidiéndose sobriamente de sus inquilinos temporales a sabiendas de que podría ser la última vez que les viese. Vendrían otros a sustituirlos, su negocio no se desmoronaría.
La segunda parada fue la herrería del humano con el que había compartido más de una cerveza. Hombre falto de aquellas costumbres, beber en compañía no era santo de su devoción, inexplicablemente si en el caso de Zeughaunn. Recogió sus armas, cargándolas en su espalda, sintiendo el peso ligero en su espalda y aprovechó esa ocasión para dar un par de monedas a un muchacho por las calles para que consiguiese enviar un mensaje a Heindel del que él no disponía tiempo: "Vuelvo a casa. Acompañado". Cerciorar la seguridad de su protegida era importante a aquellas alturas, sobre todo si le iba a meter en la guarida del lobo para que no la alcanzasen unas manos más ansiosas.
Volvió al mismo local en el que se había reunido con la bruja para llevar a cabo el último encargo: conseguir monturas o un carro. Estaba hablando con el dueño, susurrando palabras de trueque cuando atisbó unos ojos inquisitivos entre la multitud. Un pequeño grupo se había integrado entre los rostros que ya resultaban familiares en la taberna. De por si no es algo que alertaría al joven si bien no podía evitar estar pendiente de aquellos movimientos repentinos, de la forma en la que recorrían palmo a palmo la estancia como si... buscasen algo. Alguien. Y no le costó adivinar a quien. Rezumaban ese poder por cada poro de su piel, la oscuridad de una magia que a hombres menos curtidos pondría los pelos ocmo escarpias. Hunter se limitó a apresurarse en su calma, intercambiando monedas por una pequeña caravana cubierta que permitiría ocultar la presencia de la pequeña bruja. Por suerte, ella ya estaría fuera... pero debía darse prisa.
Pasó al lado de los brujos, manteniendo la mirada al frente e indiferente a pesar de tratar de captar trazos de su conversación. Reconoció el apellido Kraus en boca de uno. Aminoró la marcha a la puerta trasera, colándose por ésta como una sombra. Ver el rostro redondo de la castaña le hizo recordar porque estaba ahí.

-¿Como eran las brujos, Flox? -No hubo palabras de acogida, la pregunta fue rápida mientras cerraba la puerta tras él y oteaba a su alrededor. Nadie, pero tenían que llegar a la zona donde descansaba el carro y el par de caballos que había negociado para su marcha. Tomó a Flox por el hombro, guiándola silenciosamente por la parte de atrás del edificio que componía el dibujo de una Valtesi asolada por una vida llena de negocios sucios. Consiguieron llegar a los establos donde el dueño esperaba a Hunter y éste le hizo un gesto de cabeza a la muchacha para que subiese al carro y se ocultase, antes incluso de tomar la riendas de los caballos mansos y hacer lo propio él, ocupando el banquillo que pilotaría el jinete.

PD: Lo mismo digo, temporada difícil.




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Re: Loyalty is a two-way street [ Flox ]

Mensaje por Flox A. Kraus el Lun Mayo 08, 2017 4:42 am

La espera se me hacía eterna. No había dejado de huir en todos estos meses y estar ahora esperando a Hunter para por fin tener un poco de cuartelillo, me revolvía las entrañas. Cogí mi espejo del bolso, no me importaba dar la impresión de bruja vanidosa, lo mire y me concentré en lo que pasaría en la siguiente hora ¿Llegaría mi salvador? ¿Moriríamos en el camino? Respiré hondo, intenté alejar mis miedos y concentrarme en lo que me mostraría el espejo. Hunter había logrado provisiones, no esperaba menos de él, sonreí aliviada. No se veía un futuro muy negro. Ahondé más. Mis recientes experiencias me habían dicho que mirar a tan corto plazo por muy certero que fuera la predicción, todo lo demás podía cambiar en un chasquido. Respiré hondo y volví a adentrarme en lo que me mostraba el espejo. La respiración se me corto. Dejé de mirar el espejo para mirar a mis espaldas, estaban ahí, no sabría decir cuando llegaron pero ahí estaban. Tenía el espejo sujeto tan firmemente que pensé que los decorados del mismo me estaban causando heridas, pero no importaba. La duda ahora era si esperaba a Drako aquí o le iba dejando pistas hacia mi escondite, donde me sentiría más segura pero ¿qué me aseguraba eso? ¿Y si eran los magos los que seguían el rastro y no el siniestro?

Me eché lo más atrás que pude, quedando de frente a la puerta, si eran ellos, al menos intentaría dar lo mejor de mi en la pelea si era Hunter, podría respirar tranquilamente, relativamente claro. Guardé el espejo, había sido de mi madre al parecer y no quería que se rompiese, ya estaba bastante sucio como para encima romperlo. Sujeté mi anillo con fuerza y esperé lo que se me hicieron horas desde que había mirando el futuro en el maldito espejo. ¿Quién demonios me mandaba mirar? También era cierto que gracias a que lo miraba casi constantemente me había librado de las zarpas de esos magos en más de una ocasión. Pero eso no quita la angustia de saber que estaban o estarían ahí en breve y que no sabía si Drako andaba cerca o no.

Al ver los ojos de Hunter respiré hondo y volví a ponerme el anillo. -Podría decirte que son más altos que yo, uno es más ancho que el resto, creo de hecho que ni siquiera es brujo, pero no sabría asegurarte, hay otro que siempre va muy bien arreglado con una espada bastante cantosa pero muy peligrosa, los demás me pasaron desapercibidos la verdad, podría señalartelos si los viera, pero no soy capaz de entrar ahí mostrartelos y salir tan campante- mi voz había empezado con fuerza pero a medida que hablaba iba bajando hasta ser un susurro. Sabía que lo de la magia y el siniestro no se llevaban muy bien y por ello siempre que estaba en su presencia intentaba o no hablar mucho de magia o minimizar todo lo que podría hacer con magia a nada.

Seguí al hombre que me estaba ayudando sin poderle yo dar nada a cambio a ciegas. Tenía una fe desmesurada en él, supongo que porque no me mató la primera vez que me vio y más sabiendo la aversión que parecía tenerle a mi raza. Sin muchos miramientos me metí rápidamente en el carro y miré a mi alrededor, nadie me vería aquí. Pero un siniestro conduciendo un carro, iba a llamar notablemente la atención. Así que me acerqué a donde supuse que Hunter me escucharía sin mucha dificultad -¿No será muy raro ver a un siniestro tirando de un carro?- Si lo pensaba bien realmente me hacía gracia, pero para el asunto que envolvía mi vida, no me gustaba llamar la atención ni u pelo si estaba en mi poder.



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