Últimos temas
» Nuevos mundos, viejos amigos / Flashback [Zeughaunn Schmeichel]
Hoy a las 9:54 am por Zeughaunn E. Schmeichel

» Expediente de C. Bastian
Ayer a las 9:30 pm por Pandora

» Registro de PB
Ayer a las 9:28 pm por C. Bastian Cage

» Registro de Grupo, rango y habilidad
Ayer a las 9:28 pm por C. Bastian Cage

» Registro de Ausencia
Ayer a las 7:59 pm por Galadriel Hitscok

» Preys of chaos × Håkon {FB}
Vie Ago 18, 2017 11:54 pm por Helena D. Corso

» Saludos a tod@s!
Jue Ago 17, 2017 10:01 pm por Nikola Tesla

» Rumor — Samara
Jue Ago 17, 2017 1:50 pm por Alajëa N'Ralla

» The Story Never Told - Élite
Miér Ago 16, 2017 7:39 pm por Invitado

Afiliados Hermanos
Afiliados de recursos/Directorios

The Dark Lord Chronicles || Ghünter's Pensieve

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

The Dark Lord Chronicles || Ghünter's Pensieve

Mensaje por Ghünter L. Schröder el Mar Jul 14, 2015 5:40 pm


Bitácora de búsqueda
First step: Look up for the traitorous snake
No hay animal en el mundo que pueda estar siempre escondido. Ni el conejo más hábil en hacer cuevas se salva de ser capturado por su depredador y perecer bajo la fuerza asesina de su mordida. Ni siquiera el criminal más escurridizo puede escapar de su destino, porque la justicia no es algo que necesariamente deba ocurrir en las manos de los seres de carne, porque esta misma no es en realidad perfecta. No hay como la mano espiritual para los castigos, no existe criatura en el planeta que tenga las herramientas suficientes para impartir una sanción a la medida que cada quien merece. Es imposible encontrar mejor juez que el karma mismo.

Querida hermana, sé que jamás en tu miserable y paupérrima vida vas a poder leer esto, pero no puedo evitar dedicarte a ti directamente estas líneas que han salido de lo más profundo de mi alma. No sabes las ansias que tengo de encontrarte, no hay día en el que no sueñe a mis manos rodeando tu fino cuello y apretándolo hasta arrancar la última gota de aliento de tus pulmones. No tengo idea de dónde estás, ni qué estás haciendo exactamente, pero es importante mencionar que cada respiro que das, no es más que una traición a tu propia sangre. Sin embargo, estoy enterado de que has jurado, así como yo, pero a la magia blanca y es esa razón por la cual quiero encontrarte, ¿fuiste consciente de lo mal que dejaste a nuestros padres y a nuestro apellido al renunciar de ese modo a lo que por siglos ha sido nuestra mayor insignia? Creo que no lo sabes y es lo que me lleva a pensar que probablemente naciste gravemente defectuosa.

Es probable que no estés en Baskerville, a menos que seas tan tonta como creo que eres. Sea como sea, como criminal y traidora, voy a hallarte y entonces, voy a eliminarte de la manera más cruel y dolorosa del mundo, para que pagues por todo lo que hiciste. Y no solo eso, si has dejado descendencia, voy a encargarme de erradicarlos a todos y sin misericordia. He sido encomendado a esa labor y he accedido sin dudarlo ningún segundo. Espero que tengas un sentir de que tus días están contados, que la la cuenta regresiva se ha activado para ti. Cuando llegue a cero, serán mis ojos lo último que verás.


Última edición por Ghünter L. Schröder el Lun Jun 26, 2017 12:31 am, editado 2 veces



Ghünter Leberetch Schröder
avatar
Avatar : Robert Downey Jr.
Habilidad : Visión de Merlín, Ilusiones de Sombras
F. Inscripción : 09/07/2015


Ver perfil de usuario http://regiatenebrae.tumblr.com/
Erudito

Volver arriba Ir abajo

Re: The Dark Lord Chronicles || Ghünter's Pensieve

Mensaje por Ghünter L. Schröder el Vie Mar 18, 2016 8:03 pm


Bitácora de búsqueda
● Stop this tortuous suffering ●
He tenido un mal sueño… y he despertado con un apretón en el pecho lo suficientemente grande como para pensar que moriría. No sé si lo haces a propósito, si me buscas en ese mundo o si estoy lo suficientemente desesperado como para verte en los momentos que menos necesito recordarte. Tres veinte de la madrugada y mis ojos se abrieron haciendo que mi cuerpo entero se hiciera consciente de un malestar generalizado, tensión muscular, sudor frío, dolor de cabeza y presión torácica… eso sin contar ese odio arraigado, esa ira enraizada y ese deseo animal de hacerte desaparecer causándote todo el dolor que tú provocaste en mí un día. Sentado en la cama no doy crédito a esa sonrisa, a esa mirada cristalina y a esa aura pura. La imagen global parece una burla, demasiada blancura, demasiada luz y eso solo me hace desear con mayor pasión el teñir la escena de rojo… te quiero de rodillas en el suelo, sufriendo, dándote cuenta de lo que hiciste, del daño y de la deshonra.

He planeado tu muerte en ratos libres… sin magia, totalmente física y personal, de mi para ti, sin intermediarios.Quiero asegurarme de que tu cuerpo, alma y espíritu sufran cada uno de un modo distinto. Voy a encerrar tu esencia angelical, voy a capturar el soplo divino y voy a someterte a un tormento lo suficientemente terrible como para que desees el infierno. Por supuesto que eso no va a reparar la gran herida que sigue sangrando dentro de mí, porque no ha cicatrizado y jamás lo hará, muero todos los días un poco más, soy cada vez menos humano, cada vez más frío, cada vez más solo. Eras mi compañera y me abandonaste, eras mi otra mitad, mi complemento. Juntos estábamos destinados a grandes cosas, teníamos el poder, las habilidades, la pasión, el talento… y me arrojaste a un lado. Huiste del legado de tu sangre, me negaste y te desentendiste, ¿tienes idea de cuánta amargura siento?

Estoy escondido detrás de un escudo, luciendo indemnidad cuando en realidad estoy hecho trizas. he triunfado en todo lo que me he propuesto y he sido encomendado en labores tremendas, tengo a mi cargo grandes responsabilidades y he podido posicionarme en la alta esfera de la sociedad mágica en la que tanto tú como yo nacimos, pero… ¿para qué?, ¿con quién lo comparto? Quedé estancado en una etapa de mi vida, sigo joven pese a los años, pese al paso inexorable del tiempo sobre mi cuerpo. Estoy cautivo en el momento que te fuiste y no he podido madurar más allá. Tienes la culpa de todo esto, porque te quise y con fuerza y con la misma fuerza ahora te odio. Siempre quise proteger tu vida hasta las últimas consecuencias… y ahora te buscaré para matarte cueste lo que me cueste, porque de un extremo se salta al otro, la intensidad se invierte y lo que alguna vez fue hermoso, se torna horrible.

Por favor deja de esconderte, deja de hacer las cosas más complicadas, deja de una buena vez de hacerme sufrir. Deja de despertarme por las noches, detén esa tortura, ¿no han sido ya demasiados años? ¿Qué te hice para merecer esto?, ¿acaso es pecado parmanecer con la familia y mantener las tradiciones? Me habías jurado jamás desfallecer y cuando debíamos dar el gran paso me traicionaste y ni siquiera una disculpa te dignaste a darme… solo diste pie atrás y escapaste por la noche en el silencio de la niebla de invierno. Regresa y déjame acabar con esto...


Última edición por Ghünter L. Schröder el Lun Jun 26, 2017 12:33 am, editado 1 vez



Ghünter Leberetch Schröder
avatar
Avatar : Robert Downey Jr.
Habilidad : Visión de Merlín, Ilusiones de Sombras
F. Inscripción : 09/07/2015


Ver perfil de usuario http://regiatenebrae.tumblr.com/
Erudito

Volver arriba Ir abajo

Re: The Dark Lord Chronicles || Ghünter's Pensieve

Mensaje por Ghünter L. Schröder el Dom Mayo 08, 2016 11:11 pm


Bitácora de búsqueda
● Following a new path ●
Siempre he creído en el destino, aunque este en los últimos cuarenta años me ha jugado más en contra que a favor. Recapitulando un poco, mi vida se ha basado principalmente en tres actividades; la investigación en los caminos de la nigromancia, la docencia en la academia de Baskerville y la búsqueda de mi melliza. He dedicado mi pasión y he comprometido todo mi tiempo, además de mi vida, he sacrificado muchas cosas y soy capaz de sacrificar muchas más. Y por muchos años pensé que todo eso me llenaba, me completaba y, que, por ende, no necesitaba nada más. De hecho, lo creía hasta no hace muchos meses atrás. Era a lo que estaba destinado, de otro modo, me hubiese sentido vacío. Pero el futuro no es una constante, es, de hecho, una de las cosas más variables y es lo que lo hace tan fascinante, es desafío para los clarividentes sobre todo para los que se dedican a las profecías. Mas por más interesante que me parezca, jamás me ha interesado la lectura de las hojas de té, ver en una bola de cristal o utilizar un espejo para ver el mañana, prefiero verlo llegar, vivirlo como na novedad y descubrir en el proceso el modo de afrontarlo.

Es aquí cuando el asunto se pone interesante. Porque cuando dije que hasta hace unos meses creía que mi destino no era más que las actividades que hasta ese entonces realizaba, hablaba de aquel viaje que hice a Bran con la intención de dar con un libro que hasta ese momento no había aparecido ni en  Baskerville ni en los libreros de mis cercanos. Esa ida al territorio de los vampiros resultó mucho más productiva de lo que me había planteado. Resultó que, cuando me paseaba por los pasillos de aquella antigua biblioteca, me encontré con lo que, de un minuto a otro, se transformó en aquel vuelco inesperado que la vida suele dar justo cuando no lo estás esperando. Su nombre era (y sigue siendo), Helena. En ese momento no supe exactamente lo que era, aunque considerando el lugar, existía una altísima probabilidad de que se tratara de una vampiresa, mas no era la única opción. No obstante, al poco andar, lo confirmé.

El encuentro fue más que una mera coincidencia a la mitad de un pasillo, porque tras un breve intercambio de palabras, después de mencionar a la suerte y de reflexionar en voz alta sobre el conocimiento que no está en los libros, acabé enterándome de que aquello que ella estaba buscando en la biblioteca no estaba precisamente allí y que yo podía ayudarla a dar con aquello que atormentaba sus pensamientos. Y ese día no terminó allí, sino que continuó en su lugar de residencia, donde ahondamos un poco más en su “problema” a cambio de que ella me ayudara con el mío (dar con la rata de mi hermana). Se trataba de su pasado, de un gran fragmento de su historia perdido en el tiempo e inalcanzable para ella, aparentemente inexistente, pero que al mismo tiempo la acosaba como un fantasma que se negaba a mostrarse. Sin duda un tormento que yo no quisiera vivir. Le prometí hacer todo lo posible por ponerle fin y devolverle lo que le pertenecía por derecho. Quedamos de volver a vernos, necesitaba prepararme para lo que íbamos a hacer y para ello me tomé un par de meses, pues entremedio debí ocuparme de los asuntos de la orden, de mi propia misión y de mis labores personales.

Y todo ese tiempo me sirvió para reflexionar, lo empleé lo mejor que pude y por primera vez en mucho tiempo, tuve noches en las que logré descansar, sin pesadillas, sin la sonrisa burlona de Annabelle pintada detrás de mis párpados. Algunos podrán preguntarse la razón o cuestionarme respecto de por qué el resto de mis labores no son capaces de distraerme y lo cierto es que no tengo explicación para ello en este momento. Aquella mujer tiene algo particular, de hecho es una vampiresa muy diferente a lo que yo sabía respecto a los de su especie… parece más humana, más cálida y eso a pesar de la crueldad ardiente de sus ojos tan claros como una mañana de primavera. No puedo decir que no quedé encantado y hechizado, mentiría si lo negara, mas no decidí prestarle ayuda por su indudable belleza. Deseaba conocerla, aprender de ella, familiarizarme con la inmoralidad, rozar con la punta de mis dedos aquello con lo que yo sueño, aquello que pretendo alcanzar algún día a costa de la propia magia y la ciencia de la nigromancia.

Su venida está pronta a ocurrir, es cuestión de unas horas, todo fue acordado por medio de cartas. He planificado actividades y me he establecido un tiempo de exclusividad absoluta para ella. Nada puede interrumpirnos, nada debe ocurrir durante su estadía en mi hogar. Va a ser complejo e incluso peligroso, ¿qué me dice que compartir techo con una criatura como ella va a ser igual a como cuando vienen mis padres o mis colegas? Su naturaleza es diferente… la noche, la influencia del silencio, la magia y los factores ambientales de la mansión que habito pueden hacerla actuar de diversas maneras y estoy sumamente interesado en saber cómo va a ser su dinámica en los diferentes momentos del día. Siento ansias e incluso excitación intelectual. El reloj empuja los minutos, las horas pasan y la noche aplastante apresura sus pasos trayendo consigo, tal vez, a la mejor de mis experiencias.


Última edición por Ghünter L. Schröder el Lun Jun 26, 2017 12:33 am, editado 1 vez



Ghünter Leberetch Schröder
avatar
Avatar : Robert Downey Jr.
Habilidad : Visión de Merlín, Ilusiones de Sombras
F. Inscripción : 09/07/2015


Ver perfil de usuario http://regiatenebrae.tumblr.com/
Erudito

Volver arriba Ir abajo

Re: The Dark Lord Chronicles || Ghünter's Pensieve

Mensaje por Ghünter L. Schröder el Mar Mayo 17, 2016 9:52 pm



Bitácora de búsqueda
● The pleasure of suffering ●
Quizá hay ciertas cosas de los humanos que no me molestan, aunque son tan pocas que a cualquiera podría parecerle que me son completamente insignificantes... y no es mentira, mas este detalle al que he de referirme tiene un particular efecto sobre mí. La ópera, especialmente las voces femeninas expresadas con fuerza, con potencia, con pasión. Tal vez no son tan comunes en esta parte del mundo, he tenido la oportunidad de oírlas de la mano del viejo y majestuoso tocadiscos que adorna mi estudio en mi casa. Las escucho a todo el volumen que ese aparato da y me entrego a largas horas de apreciación y reflexión a partir de lo que ellas interpretan, usualmente terribles tragedias, pero de la mano de una historia casi heroica que las deja como referentes del orgullo de toda mujer. Y esta excepcional oportunidad que les doy quizá se deba a mi gran gusto por la música en cualquiera de sus expresiones, además de la gran energía que me brindan cada vez que sus maravillosas voces resuenan a lo largo y ancho de mi hogar, algo digno de destacar, pues difícilmente algo que provenga de los humanos puede llegar a tener semejante efecto en mí.

Sin embargo, este pensamiento anterior va mucho más allá de lo musical, mucho más en esta etapa que no hace mucho he comenzado a vivir. Pues en este momento, mientras una dramática historia que es acompañada de los compases más tristes que jamás nadie ha oído nunca, mi cabeza divaga en los pensamientos que cualquiera en su sano juicio evitaría a fin de evitar una depresión más que segura. Y no, no me encuentro triste ni tampoco desesperanzado, sino más bien motivado y ansioso, expectante, deseoso por dar ese gran salto tras este paso al frente que he podido avanzar tras muchos años de estudio, sudor y sangre. Y eso que ronda los recovecos de mi corteza cerebral no es más que la muerte misma, su significado, su relevancia y lo que implica. Pero para entender esta línea, es necesario volver en el tiempo, a aquellos años en los que consideré seriamente el convertirme en un servidor de la muerte, transformándome al mismo tiempo en el amo de la misma. Y todo radica principalmente en el hecho de que la vida finita de los magos -aun así, más larga que la de los humanos- me impide desarrollarme plenamente, pues mi tiempo está limitado y jamás me ha gustado ser un esclavo de los relojes y los calendarios. ¿Qué iba a pasar el día en el que mi cuerpo retornara a la tierra para hacerse polvo?, ¿qué iba a ser de mi legado sin una descendencia, sin aprendices o sin alguien a quien transferirle exactamente lo que sale de mí? Porque es imposible, jamás nunca alguien va a pensar del modo que yo lo hago y se va a plantear las cosas de misma manera que yo, ¿acaso no es eso terrible? Peco quizá de un extremo egocentrismo, mas, ¿qué me importa el pecado? No me interesa profesar esa fe tan grande que tengo en mi mismo, porque estoy seguro de que soy tan bueno como necesario para este mundo, mi mundo.

Y a raíz de lo anterior, no me avergüenza confesar mi paradójico miedo a morir. Me aterra la idea de desaparecer y que parte de aquello a lo que pertenezco, pase a manos menos capaces, ¿y si todo por lo que he luchado se desmorona por nuevos ideales? ¿Y si el plan del reinado de la muerte perece en mentes tolerantes e integradoras? Simplemente no puedo permitirlo y no soy el único que lo piensa de esta manera, pues he planteado mis temores a aquellos que me han otorgado el poder de evitar lo que para muchos es inevitable y ellos me han apoyado apelando exactamente a las mismas ideas; el plan de la oscuridad no puede verse truncado y debe hacerse hasta lo impensado con tal de que este siga su curso hasta el final… hasta la eternidad. Y la solución no yace en la adquisición fácil de la inmortalidad en manos de los vampiros, aunque no los menospreciamos, mas el transformarse en uno de ellos implica perder el poder, significa renunciar a la magia y a todo lo que por nacimiento nos pertenece. Lo que debe hacerse es profundizar en las artes más oscuras, ocultas de los curiosos y de aquellos que pretenden tan solo adquirir poder para sí mismos.

Lo que quiero decir es que es necesario recluirse bajo una fuerza superior y servirle a cambio de la inmortalidad sin perder lo más preciado que uno posee. Porque al rey del infierno no le conviene inhabilitarte, si a cambio le has prometido servirle en la labor más difícil de todas, es más, es capaz de fortalecerte mientras le seas fiel y de darte un poder casi ilimitado, ¿no es acaso eso maravilloso? Y quizá a algunos les pueda parecer el pensamiento más descabellado de todos, puede que lo sea, pero la desesperación de no lograr un determinado plan que puede verse amenazado, es un motor demasiado potente para aquellos que ya, hace mucho tiempo, hemos perdido la cabeza y que hemos pasado a un plano muy distinto al que pertenece todo el mundo. Tal vez muchos puedan tacharme de demente y me enorgullece decir que en efecto lo estoy y agradezco serlo, pues de no ser por esta condición no sería lo que soy y no estaría donde estoy. He hecho grandes cosas y he sido reconocido por grandes eminencias del mundo de la magia. Mis libros se venden a raudales y muchos estudiantes me buscan para aprender todo lo que sé con tal de comprender mínimamente todo el mundo que he construido a partir de teorías preexistentes. La “locura” no me ha imposibilitado, más bien me ha potenciado y favorecido grandemente.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver todo esto con la música? Pues la verdad… mucho. Porque aquella dramática historia hablaba de la trágica muerte de un grupo de infantes, ¿no es acaso doloroso el deceso de criaturas inocentes? Convertirse en lo que deseo convertirme, implica arrasar incluso con los inocentes, triunfar en el plan que ha sido trazado necesariamente pasa por encima de todo lo divino hasta que la última gota de luz se transforme en oscuridad. Significa que hasta yo mismo tendré que perder hasta el más humano de los rasgos que aún pueda estar durmiendo en mi interior. Cuando llegue el momento, de alguna forma voy a morir, tendré que renunciar a mis sentimientos y a cualquier clase de emoción. Pasaré a formar parte del mundo de la oscuridad y además transitaré por este que me vio nacer. Estaré solo, desapareceré aun siendo visible, seré gobernado por la desesperanza y el dolor, me moverá la ira y la angustia y mis sonrisas no serán más que el disfraz del tormento que estará rondando eternamente en mi interior. Puede que llegue a caer en brazos de la más horrible de las melancolías y que llegue a sentirme tan vacío que llegue a creer que mi corazón ha dejado de latir. Y aunque en ocasiones la duda me consume, deseo seguir, deseo llegar a eso, pues la gloria será mucho más grande que ese insoportable dolor, un dolor tan o más grande que el que produce la muerte de los inocentes bajo terribles circunstancias.

La angustiada voz de la mujer que canta me eriza la piel y hace aparecer un nudo en mi garganta, pone sobre mi pecho un gran peso y arranca lágrimas de mis ojos, lágrimas con sabores distintos, con emociones mezcladas y contradictorias. Aprieto mis dientes y trato de controlarme, de sosegarme, pero lo único que consigo son sollozos que se pierden detrás de las notas musicales, permaneciendo en este estado por largos minutos, ¿es tal vez la resistencia de mi espíritu? La probabilidad de que así sea es altísima, porque lo quiera o no, fue creado en luz y he sido yo el que ha decidido oscurecerlo. No obstante, a pesar su oposición a seguir un camino completamente ensombrecido, no daré pie atrás, estoy cerca de entrar al primer sendero de la trayectoria definitiva y no echaré todo al tarro de la basura por el camino de la redención que está tan normado y lleno de limitaciones. Pero a pesar de esa lucha que sostengo y de la seguridad que tengo en todo lo que he hecho, no dejo de llorar… triste y a la vez iracundo por no poder contenerme y controlarme. Respiro hondo y susurro aquellos rezos en latín y en enoquiano, invocando a aquellos espíritus capaces de enmudecer al mío y de someterlo al yugo que he puesto sobre mis hombros. La música sigue sonando y lentamente siento un frío que me sube desde los pies hasta cubrirme el cuerpo completo, calmando el flujo de mis lágrimas y otorgándome una paz tormentosa. Entonces por fin en mis labios aparece una sonrisa, leve, casi imperceptible, pero presente. La música termina y prontamente caigo en un sueño profundo, regresando a aquellos escenarios desolados de los que yo y solo yo soy el autor.


Última edición por Ghünter L. Schröder el Lun Jun 26, 2017 12:34 am, editado 1 vez



Ghünter Leberetch Schröder
avatar
Avatar : Robert Downey Jr.
Habilidad : Visión de Merlín, Ilusiones de Sombras
F. Inscripción : 09/07/2015


Ver perfil de usuario http://regiatenebrae.tumblr.com/
Erudito

Volver arriba Ir abajo

Re: The Dark Lord Chronicles || Ghünter's Pensieve

Mensaje por Ghünter L. Schröder el Miér Jun 29, 2016 1:45 am


Code of Honor
● Part I ●
Baskerville. Invierno de 1990. El frío calaba los huesos, hacía días que no paraba de llover y los caminos de tierra estaban ya convertidos en verdaderos barriales, prácticamente intransitables. La academia de la región era a esa hora un hervidero de alumnos que iban y venían de sus clases o de la biblioteca, el mal clima no detenía a los magos, la vida seguía. Había en dicho establecimiento, de todas clases de magos; blancos, oscuros y comunes, cada uno abocado a lo suyo, aprendiendo lo que necesitaba tanto para fortalecerse como miembro de su clase, como para aprender un oficio que en el futuro le serviría para percibir ingresos. Era una gran comunidad de jóvenes de mentes inquietas y con un gran potencial para un sinfín de oficios. La Academia de Baskerville conocía la riqueza que poseía y por eso la calidad de sus maestros se cuidaba y se mantenía, manteniendo de ese modo, un círculo virtuoso al momento de hacer cambios en el personal.

Era mediodía y las nubes oscuras en el cielo hacían parecer como si fuese mucho más tarde que eso. El viento que acompañaba a la lluvia, mecía a los árboles con violencia y arrastraba aquellas cosas que no habían sido bien sujetadas en sus respectivos orígenes. Mas, aún cuando era complicado andar sin resguardarse entre muros, desde los tierras periféricas del poblado, un muchacho había decidido montar su caballo para dirigirse a la casa de estudios, donde tenía una importante cita con la biblioteca. Pero a diferencia de la mayoría de sus compañeros de estudio, su día no terminaría una vez que cumpliera la cantidad de horas que se había planteado permanecer allí. No. Luego de visitar la academia, debía dirigirse a las dependencias de ‘The Council’, agrupación a la cual pertenecía un selecto grupo de magos oscuros y cuyo objetivo era velar por la permanencia del mal sobre la Tierra, sobre todo en Pandora. No era fácil pasar a formar parte de sus filas, pero el joven tenía fe de que poseía lo que se requería para ingresar, partiendo por su pasión por las fuerzas del mal.

Su nombre era Robert y pertenecía a una de las familias de la alta esfera de magos; los Schröder. Entre sus antepasados se encontraban magos influyentes que habían hecho grandes aportes al conocimiento de la magia oscura, sobre todo en los campos que rodeaban a la nigromancia y todo aquello que tenía directa relación con la muerte. De hecho sus propios padres eran miembros activos de la orden… su padre un maestro que entrenaba a las nuevas generaciones y su madre formaba parte del cuerpo administrativo. Y aunque tal vez se podría llegar a creer que sobre sí sentía una gran presión a causa del gran peso que tenía su familia, no era así. Él estaba demasiado tranquilo y confiaba en que llegaría tan alto como sus ancestros, estaba en sus genes.

A sus veinticinco años ya tenía cierta fama entre los de su edad y así mismo entre sus maestros. Tenía ya bastantes aliados y así también enemigos, siendo estos últimos, un detalle que él consideraba insignificante. Se le conocía como un chico prodigio, sumamente talentoso, pero también peligroso. Su mente era tan abierta, que solía salirse de los márgenes habituales, teniendo en ocasiones pensamientos y comportamientos mal vistos. Quienes habían tenido la suerte de conocerlo hasta la fecha, sabían que ciertamente el mago era poseedor de una mente psicopática que no conocía límites y que pasaba por sobre los valores morales. Pero no se trataba de un loco impulsivo, jamás había tenido un problema con las autoridades de la academia, era demasiado inteligente como para ser descubierto. Todo lo que hacía, lo realizaba de modo tal que no quedara rastro alguno de sí mismo. Era astuto, analítico y con un ojo demasiado agudo, veía siempre lo que otros no notaban y sacaba ventaja de ello. Era, en resumen, alguien a quien muchos respetaban. Su esencia, pese a su encantadora sonrisa y a su gran carisma, era espeluznante. Mas no todo era intelecto en Robert, la vida lo había dotado además de atractivo físico, algo que él cuidaba tanto como su sabiduría. Pero no utilizaba esta belleza superficial para lo que cualquier muchacho la utilizaría. Él era mucho más que eso. Sus conquistas siempre tenían una doble intención… una buena noche o una aventura en algún rincón de la academia, cobraba de regreso algún favor que debía ser pagado y... ¡Ay! de aquellos que no lo hicieran.

En su vida no existían las relaciones más allá de las de amistad, aunque tal vez existía tan solo una persona a la que él podría entregarse devotamente sin pedir nada más que el ser correspondido. El castaño tenía una hermana melliza, nacida cinco minutos después que él. Era, a sus ojos, la bruja más bella de todas las que vivían en Baskerville y con el paso de los años se había dado cuenta que sus sentimientos por ella eran mucho más fuertes que los que cualquier hermano sentiría por su hermana. En varias ocasiones él se lo había manifestado sin pronunciar palabras y, según había observado en las reacciones de su gemela, ella correspondía sin complejo alguno. En su familia el incesto no era un asunto de deshonor, existían en el árbol genealógico, matrimonios entre primos y entre hermanos… incluso entre tíos y sobrinas, cuyas edades no estaban separadas por un abismo de años. Y quizá a esa altura él ya había decidido que no iba a haber ninguna otra mujer en su vida y que todo lo que él necesitaba lo había acompañado desde que fue engendrado.

Luego de llegar a la academia y de dejar su caballo en un establo situado a un costado de la institución, se secó la ropa usando la magia para posteriormente internarse en la majestuosa estructura. Vestía un traje semiformal y sobre este llevaba una capa color carmesí que se mantenía sobre sus hombros gracias al broche que la sujetaba a la altura de su pecho, un medallón de onix incrustado en un marco de oro blanco. Caminaba a paso seguro, mas con calma, como si cada paso fuese un acto plenamente consciente y como si quisiera ser admirado por cada persona que lo viera pasar. Llevaba las manos en los bolsillos y no se fijaba en nada más que en los pensamientos que revoloteaban en su mente en aquellos momentos, en lo que le devendría aquella noche cuando visitara los dominios de la orden. Sería una velada interesante e intensa de la que seguramente saldría agotado y tras la cual con certeza debería dormir.

Las puertas de la biblioteca estaban abiertas de par en par y tras cruzar el umbral ese característico olor a libros viejos inundó sus fosas nasales y conectó con cada nervio olfativo, despertando un placer único que arrancó de sus labios una sonrisa. Pronto sus pasos lo llevaron a la sección en la que altos estantes se alzaban conteniendo en sus repisas pesados volúmenes de magia avanzada en artes oscuras. Repasaba los lomos de los libros con atención y detenimiento, pero no tomaba ninguno. No estaba allí por turismo, sino por una razón específica. El inminente fin de su carrera lo tenía concentrado en su tesis final y por ende, sus lecturas se limitaban tan solo a aquello que serviría para su ensayo y presentación. Su intención era convertirse en investigador y maestro, habilidades que no solo le servirían a futuro como parte de la orden, sino que le permitirían encontrar trabajo dentro de la misma academia. Todo en su vida estaba fríamente calculado y planificado. Y a  medida que avanzaba entre tanto libro, su brazo izquierdo se iba cargando de textos cuya antigüedad era incalculable, habiendo uno que otro relativamente moderno. Entonces, cuando ya hubo adquirido lo que necesitaba, se adueñó de un escritorio, apartado de las zonas comunes de estudio, puesto que allí siempre se oía a uno que otro alumno cuchichear y eso lo desconcentraba en grado sumo.
Las horas fueron pasando mientras él devoraba las páginas amarillentas de esos libros. Tomaba notas en una pequeña libreta que se había convertido tal vez en su más fiel compañera. Allí no solo escribía apuntes del conocimiento que recibía, sino que también anotaba pensamientos e ideas que acudían a su mente sin previo aviso. No se dio cuenta de cómo la biblioteca se fue vaciando y cómo la escasa luz del exterior se había convertido en oscuridad con la llegada de la noche. Su mente en esos momentos era un hervidero de conocimiento, se había transportado a aquellos años en los que los primeros magos escribieron las teorías que sustentaban el gran mundo de la magia oscura. Se gozaba con las explicaciones de por qué la energía oscura era autosustentable e ilimitada. Sin lugar a dudas estaba en el camino correcto, desde el primer momento en la academia se había fascinado con todas las enseñanzas recibidas por parte de sus maestros… ese era su mundo y nadie lo sacaría de ahí.

Cuando consultó la hora en su reloj de bolsillo, sonrió con satisfacción. El tiempo allí se había terminado, pero no había quedado nada pendiente. Le satisfacía su alta eficiencia. Cerró los pesados volúmenes y los dejó ordenados en el carro correspondiente para que el encargado pudiera regresarlos más tarde a su sitio. Guardó su libreta junto al bolígrafo en el bolsillo interno de su chaqueta y abandonó la biblioteca con la misma calma con la que había arribado. Tenía tiempo para llegar a su siguiente destino, nada lo apuraba… aunque quizá la idea de que se encontraría allá con su melliza apresuraba un poco sus pasos. La lluvia no cesaba, aunque el viento había reducido su fuerza, convirtiéndose tan solo en una brisa suave. Se dirigió al establo, allí se encontró con su solitario caballo que lo esperaba dormido. Lo despertó con una suave caricia sobre el hocico y esperó varios minutos antes de salir de allí. Hacía frío, quizá mucho más que por la mañana y se notaba al respirar, pues salía una pequeña nube cada vez que exhalaba. Solo esperaba no enfermar, no sería conveniente considerando la cantidad de cosas que debía hacer.

Pronto se vio nuevamente bajo la lluvia. No había ni una sola alma deambulando por las calles. Anduvo con cuidado, acompañando su camino con una esfera de luz mágica que invocó nada más abandonar la academia. La necesitaba, los terrenos de la orden estaban bastante lejos y había un punto en el que la luminaria del poblado desaparecía, así que necesitaba de otro recurso para no perderse o accidentarse. La oscuridad no le aterraba, de hecho se sentía mucho más cómodo cuando esta lo rodeaba, aunque en ocasiones solía sentir un leve cosquilleo en la espalda que lo hacía caminar un poco más rápido, pero jamás huía. Esto se explicaba porque su joven espíritu aún guardaba en su esencia los recuerdos de la luz en la que fue creado. No era fácil entregarse a las sombras. Había muchos que se autoproclamaban magos oscuros, mas no lo eran. Renunciar a la naturaleza divina del espíritu era una cuestión de años… a su edad, era todavía muy ‘pequeño’ para considerarse a sí mismo un mago oscuro maduro y preparado. Estaba muy consciente de su condición de principiante.

Y mientras andaba a paso lento por el sendero, ya alejado del poblado Baskerville, volvía a darle rienda suelta a sus pensamientos respecto de esa noche. Como aspirante a la orden solía tener, además de apasionantes clase teóricas, actividades prácticas que tan solo servían para poner a prueba a todos quienes deseaban formar parte de ese grupo tan selecto. Debía presenciar, asistir o incluso realizar rituales, profanar tumbas, torturar o incluso dejarse torturar. Y todas estas actividades se realizaban de noche, lo más tarde posible. Y lo cierto es que no sabía con total certeza lo que debía hacer durante aquella velada, tan solo conocía uno que otro detalle, que no iba a ser fácil y que no se comparaba con nada que hubiese hecho antes. Su sexto sentido le avisaba que podía tener que ver con la última misión de los cazadores de la orden. Supo, por medio de sus padres, que habían regresado con un grupo de fugitivos que habían sido buscados por varios meses  que en su momento habían causado bastantes dolores de cabeza. Pero la verdad era que no tenía idea de qué relación podía tener aquello con lo de esa noche. Sin embargo, el presentimiento no lo abandonaba. De todos modos se entregaría a lo que fuera y cumpliría con lo que fuera que le ordenaran hacer.



Ghünter Leberetch Schröder
avatar
Avatar : Robert Downey Jr.
Habilidad : Visión de Merlín, Ilusiones de Sombras
F. Inscripción : 09/07/2015


Ver perfil de usuario http://regiatenebrae.tumblr.com/
Erudito

Volver arriba Ir abajo

Re: The Dark Lord Chronicles || Ghünter's Pensieve

Mensaje por Ghünter L. Schröder el Dom Jul 17, 2016 3:15 am


Code of Honor
● Part II ●
Al descender del caballo le dedicó una juguetona sonrisa a su hermana, quien lo había estado esperando allí. Sus ojos repararon en la esbelta figura de la chica que no llevaba túnica, sino que solamente un ajustado corsé y una falda que caía hasta el mismo suelo, haciendo desaparecer sus piernas por completo. Luego volvió a concentrarse en su caballo para dejarlo en uno de los espacios destinados para esos animales. Se quitó la túnica y la dejó colgada para que esta se secara con el calor de la estancia, pues allí había encendida una fogata que lo calefaccionaba todo. Ambos permanecían callados, pero sonreían, como si se estuviesen comunicando mentalmente el uno con el otro, oyendo todo lo que pensaban y deseaban, siempre era así. Después se aproximó a paso intencionalmente lento hasta que por fin llegó junto a ella, posando su mano derecha en su cintura y depositando en su mejilla izquierda un beso suave, duradero y lleno de intenciones, al tiempo que la mitad de su cuerpo se apegaba al de su melliza.

-Te extrañé durante el día… me hiciste falta en la biblioteca- murmuró contra la piel de su níveo rostro y a continuación se apartó, alejándose en dirección a la salida del establo, aunque deteniéndose justo en la puerta para dirigirle una mirada. -¿Te parece si vamos?- pregunta y le hace un gesto con la cabeza para que lo siguiera.
-Sé que me extrañaste, aunque no creí que me llegaras a necesitar. Cuando lees pareces desaparecer y siento como si pasara a un segundo plano- respondió la muchacha aferrándose a él unos segundos hasta que él se alejó y entonces lo siguió con la mirada. Alzó una ceja ante su invitación y negó con la cabeza -¿Ahora eres tú el que me apura, Robert? No olvides que eres tú el que ha llegado de los últimos. El resto de los chicos ya está aquí y si no fuera porque el maestro te tiene mucha estima, tendría que darte yo las indicaciones- lo siguió y lo tomó del brazo para caminar a la par con él.
-¿Crees que el maestro me tiene estima, Anabelle? Por supuesto que no, llegué de los últimos, pero sigo estando más  que puntual, de hecho… he llegado antes de la hora. Sabes cómo soy. Tengo un reloj dentro de la cabeza y nunca he faltado a mis compromisos. Lo sabes y no puedes cuestionarlo. Ahora, si dices eso respecto del maestro, quizá se deba a que soy muy bueno en lo que hago y cualquier instructor tiene en consideración a los que hacen bien las cosas y que se esmeran por mantenerse en ese nivel. De todos modos, no tienes por qué quejarte. Tienes más que claro que eres tan buena como yo… aunque no mejor, por supuesto- ríe con altanería y la mira de reojo.
-Oh, Robert… Plutón acaba de sufrir terriblemente con tu ego- comentó la muchacha soltando casi de inmediato una carcajada -Pienso, querido hermano, que te estás sobrevalorando. Creo que los hermanos Blackwood son mucho mejores que tú… además de apuestos, claro- agregó aunque tan solo para molestarlo, sabía lo fácil que era hacerlo enfadar y le gustaba ver esa expresión en su rostro.
-¿De qué estás hablando, Schröder? Los Blackwood son unos cobardes. Cuando tuvimos que profanar las tumbas del cementerio, no se atrevieron a entrar al mausoleo de los Van Krauss solo porque en torno a este giran supuestas leyendas de maldiciones y muertes trágicas. Vamos, ¿de verdad esos quieren formar parte de la orden? Recuerda que fui yo el que le robó el medallón al viejo Ignotus y hasta ahora me ha ido bastante bien en la academia, nadie me ha agarrado los pies mientras duermo y todos nosotros seguimos muy vivos. Además, ese par de idiotas son impuntuales, no tienen las mejores puntuaciones y en la academia son un asco. ¿Los has visto en la clase de runas? No sé cómo pretenden invocar magia negra con un diccionario en la mano todo el tiempo. A estas alturas se supone que prácticamente no deberíamos usar esa clase de texto de consulta. Así que, Anabelle, si quieres hacer comparaciones, por favor usa a los maestros o a los magos adultos de la orden, no a los idiotas que tenemos como compañeros, ¿te quedó claro?- suspiró molesto, no sabía por qué a su hermana le gustaba tanto hacer esa clase de bromas que de graciosas no tenían nada. De hecho, no podía evitar tener pensamientos homicidas respecto a ese par de hermanos que tan solo ocupaban un puesto entre los reclutas, ese sitio perfectamente lo podían utilizar otros dos mejor preparados para lo que allí se hacía.
-¡Uy! Cálmate, Robbie, no quiero que te salgan canas antes de tiempo- la castaña volvió a reír y le dio un beso fugaz en la mejilla. -Necesitas concentrarte, no pienses en ellos, ¿si?- y dicho eso se quedó en silencio, sabía que Robert no pronunciaría más palabras, era típico de cuando realmente se molestaba por algo. Aunque no le preocupaba, sabía que de seguro muchas cosas iban a dar vueltas en la cabeza de él, mas nada que la pusiera a ella en peligro.

Y luego de caminar por el largo corredor techado que llegaba hasta el hall principal del complejo de la orden, se reunieron con el resto del grupo. Eran diez y todos parecían ansiosos, expectantes, con la mirada atenta en el maestro que estaba en absoluto silencio repasando un pergamino que tenía en las manos. Por su parte el mago recién llegado parecía casi desinteresado en la actividad. Anabelle volvió a saludarlos a todos, apartándose del lado de su gemelo para reunirse con otras dos muchachas. Robert permaneció un tanto alejado de los otros nueve, sus manos buscaron refugio en sus bolsillos y su cuerpo descansó contra uno de los altos y gruesos pilares de la estancia. Y aunque parecía estar reflexionando en torno a algún tema en particular, en ese instante su mente permanecía en un estado de latencia, muchas cosas surgían a la vez, mas su concentración no se enfocaba en ninguna de ellas, era una herramienta que había aprendido a utilizar para poder calmarse, le permitía estar alerta a cualquier estímulo.
Pronto el hombre mayor se aclaró la garganta, el momento había llegado… por fin. El joven Schröder alzó la mirada y puso atención a lo que el maestro comenzaba a decir. Y lo primero fue informarles respecto de lo que el joven mago ya sabía gracias a sus padres, lo segundo fue un pequeño discurso motivacional y a la vez promocional para aquellos que tenían intenciones de, a futuro, convertirse en cazadores de la orden y lo tercero se enfocó directamente en la actividad de esa noche. Robert no se había equivocado al suponer que lo que debían hacer tenía estrecha relación con el buen resultado de la cacería y es que, a todos los presentes, se le asignaría un prisionero. La idea principal era la tortura, de hecho era el único fin y para ello tendrían que ocupar únicamente magia básica de la que allí se les enseñaba, sería suficiente pues de por sí era bastante potente, aunque no letal. Sonaba fácil, por lo menos para él lo era. Y como tal, hasta parecía aburrido, así que de buenas a primeras sus espectativas no se vieron satisfechas, así que suspiró con cierta decepción, torciendo una mueca y encogiéndose de hombros.
Una vez que todo estuvo dicho, el grupo se dispuso a caminar hacia los calabozos, a la cola del instructor. El joven mago los siguió de lejos, con poca gana, casi arrastrando los pies. Iba ahora sí, absorto en un torbellino de pensamientos que cuestionaban verdaderamente el sentido de haber viajado desde la academia hasta allí, mojándose completamente en el proceso, para tener que simplemente torturar a un prisionero que sin duda merecía la muerte por traición. Iba con la mirada fija en el suelo, masticando maldiciones y por esta razón no se fijó en que el maestro había dejado al grupo caminar solo hacia las mazmorras para solamente aguardar por él.

-Robert- la voz del hombre lo hizo detenerse y levantar la cabeza. Claro que el mayor sabía lo que pasaba por la cabeza de aquel aprendiz, lo conocía y sabía de sus potencialidades, de sus objetivos y de su singularidad.
-Maestro Thompson- respondió, aunque sin moverse ni un solo milímetro de su lugar -¿Sucede algo?- preguntó con falsa curiosidad.
-Detecto que la labor de esta noche no es de su total agrado. Su distancia para con los demás muchachos es natural, mas no así su ánimo respecto de las tareas impuestas por el mismo concejo superior- dijo el hombre dando algunos pasos hacia él hasta situarse frente a frente, enfrentando su mirada, aunque sin ánimos de reprenderlo.
-No voy a decir que está equivocado, maestro Thompson. Tampoco voy a sorprenderme por su gran habilidad para detectar emociones y disposiciones. Es más, me gustaría saber a qué se debe este descenso en el nivel de exigencia y la misericordia para con los prisioneros culpables de traición- manifestó con diplomacia, mas sin ocultar su molestia.
-No ha bajado el nivel, joven Schröder. La diferencia es que usted ya ha hecho estas cosas antes. El concejo superior de la orden está al tanto de sus movimientos fuera de este complejo y, aunque no aprueban dicho comportamiento, no emitirán ninguna sanción. Esto es única y exclusivamente por su buen rendimiento en las prácticas, sin embargo se le pide que no repita dichos comportamientos pues pone en riesgo la reputación de la orden misma- informó.
-¿De verdad están tan enterados?- preguntó el muchacho torciendo una sonrisa de satisfacción -No tenía idea que contaba con la atención del concejo superior. Supongo entonces que nos observan a todos, ¿no? Aunque no puedo evitar dudarlo, porque… si fuera ese el caso, los hermanos Blackwood hace mucho que deberían estar fuera, porque ellos sí que ponen en vergüenza a la orden. Pero claro, no me incumbe a mí ese asunto. No soy más que uno de la lista de reclutas- sonrió con cierta burla y luego rió un poco negando con la cabeza. -Como sea, maestro Thompson, si el concejo superior pretende que voy a dejar mis prácticas “extraprogramáticas”, tendrán que ofrecerme algo con lo que pueda tentarme. Verá… yo no daño a la gente gratuitamente, lo hago con justas razones y apuesto a que ustedes lo saben. Así que, necesito un buen precio para perdonar lo imperdonable, señor- dijo Robert sin una gota de vergüenza o temor. Sabía lo valioso que era, el precio que tendría para la orden el perder a alguien como él. Y como las cosas en el mundo de la magia negra funcionaban muy distinto que para el resto de las clases, sabía que podía negociar en los términos en los cuales lo estaba haciendo.
El otro brujo sonrió y alzó una ceja con gracia -El concejo supuso que dirías cosas por el estilo. Te han estudiado muy bien, Robert, no creas que te va a ser fácil sorprenderlos. No olvides que son hombres bastante más viejos y con más experiencia de la que podrías imaginar. Por la misma razón, la oferta es promoverte a un nivel más alto según tus aptitudes. Sin embargo, eso solo será factible si apruebas la labor de esta noche… - respondió aunque se reservó intencionalmente la información que proseguía.
-¿Es una broma? En ese caso es innecesario que baje a las mazmorras, el concejo sabe lo que he hecho y es obvio que no resultará difícil para mí el llevar a cabo una simple y común tortura con magia básica- repuso con incredulidad el castaño.
-No te equivoques, Robert, pues aún no he dicho qué es lo que te corresponde hacer- le hizo un gesto para que lo siguiera, aunque guiándolo a un sitio distinto, lejos de las mazmorras. -¿Recuerdas a ese amigo tuyo con el que compartías las enseñanzas básicas de magia? Aquellos años en los que eras tan solo un adolescente. Simon creo que era su nombre. De hecho sus padres eran amigos de los tuyos- prosiguió Thompson. -¿Te acuerdas que ellos desaparecieron en un viaje que hicieron fuera de Baskerville? Se presumió incluso que murieron en manos de licántropos al cruzar Arcadia. De hecho la carroza fue hallada destrozada y, así mismo, los caballos muertos y a medio comer- agregó mientras seguían caminando por unos de los corredores, aparentemente sin un rumbo fijo. -Resulta que, fue tan bueno el engaño, que no nos dimos cuenta sino hasta hace pocos años, que habían huído para reunirse con el grupo de traidores a la orden. A ellos los pudimos encontrar, pero no así a su hijo… el grupo se había dividido y los más jóvenes habían migrado a otro territorio para que así no se extinguieran los rebeldes- hizo una pausa y miró a su alumno. -Por supuesto que, como bien sabes, los cazadores están constantemente trabajando para dar con el paradero de todos los traidores, así que nunca dejaron de buscar y no fue sino hasta esta última misión, que los encontraron… Y tu viejo amigo estaba allí. Es más, era el líder. Pero lo más curioso de todo no fue eso, sino el pergamino que encontraron entre las cosas que ellos traían. Era un listado de objetivos y la familia Schröder figuraba entre los primeros blancos a eliminar, ¿puedes creerlo?- sonrió esperando que esa última información causara algún efecto importante el el joven mago.
Por su parte Robert se sorprendió al saber lo último, aunque no se alteró ni se sobresaltó, ¿no era acaso esperable? Sus padres trabajaban para la orden, era obvio que iban a querer eliminarlos. Además, ese tal Simon jamás había sido su amigo propiamente tal, tan solo era su compañero de salón -¿Y de qué me sirve a mí saber todo esto, maestro Thompson? Las familias de elite siempre se han visto amenazadas, además, los rebeldes tienen una muy baja probabilidad de triunfar, eso se ha comprobado- respondió sin comprender bien el punto de aquel hombre.
-Oh, por supuesto, es natural… pero junto al apellido de tu familia, tan solo figuraba el nombre de tu hermana y el tuyo. Supongo que entonces tus padre no resultaban realmente interesantes, sino más bien ustedes, los más jóvenes. De hecho, los blancos eran específicamente los hijos de las familias asociadas a la orden. La intención era claramente borrar del mapa a las amenazas potenciales. Ustedes reemplazaran a vuestros padres en el futuro dentro de este grupo selecto de magos… lo más factible es eliminarlos antes de que eso suceda o antes de que puedan tener hijos- justificó explicando un poco más lo que deseaba que Robert supiera.
-Ya veo… eso tiene mucho más sentido y es solo un poco más inteligente que pensar en asesinar a las familias enteras. Es prácticamente imposible considerando la proporción- se encoge de hombros y detiene su andar. -Entonces, ¿cuál es mi labor de esta noche?, ¿charlar con él y mostrarle lo equivocado que estaba al suponer que algo así podía funcionar? Porque de ser así mejor se lo asignan a Anabelle, sus poderes persuasivos son extraordinarios- sonríe con astucia y cruza las manos tras su espalda.
-No, Robert. Debes matarlo- sentenció el maestro.
-¿Matarlo así nada más?- arrugó el entrecejo extrañado y casi al borde de la carcajada.
-No en realidad. Necesitamos saber qué más sabe. Es obvio que aún quedan traidores recorriendo Pandora y si él era el líder de este grupo, debe saber dónde fueron los otros. Por supuesto que no está anotado en su bitácora, demasiado arriesgado, así que solo nos queda leer lo que tiene dentro de la cabeza- respondió parándose frente al joven.
-Bien… eso es mucho más interesante, ¿algún método en especial?, ¿magia básica? o ¿tortura medieval?- rió suave sin poder contenerse. Eso lo había animado un poco más, tenía mucho más sabor. No lo dejaría morir hasta sacarle todo el jugo del cerebro.
-No hay instrucciones adicionales, el concejo superior confía en lo que ya haz hecho. Debes aplicar lo que sabes y darnos lo que exigimos, es el único requisito. Si muere sin decirnos nada útil, no subirás de nivel- dijo con seriedad.
-Muy bien, maestro Thompson. Entonces significa que no tengo un plazo y la verdad es que tengo todo el día libre mañana. Seguramente se hará el duro conmigo… pero yo tengo lo que él no. Mucho tiempo y vida por delante- bromeó.
-En ese caso, Robert, no hay más tiempo que perder- reanudó la marcha y se desvió por otro corredor que bajaba a otro sector de las mazmorras. Era importante que dicha tarea se realizara en completa soledad, apartado de ojos y oídos curiosos. El descenso fue largo y mientras más abajo, más frío y cada vez menos iluminado. Era un trayecto directamente al verdadero infierno terrenal.



Ghünter Leberetch Schröder
avatar
Avatar : Robert Downey Jr.
Habilidad : Visión de Merlín, Ilusiones de Sombras
F. Inscripción : 09/07/2015


Ver perfil de usuario http://regiatenebrae.tumblr.com/
Erudito

Volver arriba Ir abajo

Re: The Dark Lord Chronicles || Ghünter's Pensieve

Mensaje por Ghünter L. Schröder el Vie Ene 13, 2017 9:44 pm


Magia Oscura y la Senda del Nigromante
● Estudios ●

Origen de la Magia oscura


Es necesario saber que la magia no viene de la nada, es energía y, como tal, no se crea ni se destruye. Proviene del Caos, como todos los otros tipos de magia solapados bajo el espectro de los colores conocidos universalmente en el mundo de la física. Son ocho colores y cada uno contiene su propia frecuencia y propiedades. Sin embargo, hay una masa de energía rodante cuya naturaleza difiere de las otras, no sigue un curso y se maneja como si tuviese vida propia. Se dispersa y se pierde, concentrándose en lugares específicos, principalmente sitios desolados o donde reinan las emociones negativas. Esta energía oscura tiene la capacidad de atraer ondas similares hasta formar grandes vórtices de fuerza maligna. Esta última puede por sí misma animar a los muertos. A su vez, la energía oscura es capaz de autosustentarse y crecer, por ejemplo, a través de los conflictos bélicos de gran escala, enemistades y muerte en cualquiera de sus variantes (vejez, enfermedad y accidente). Los cementerios también son foco de concentración de estas energías, sobre todo los más antiguos cuya historia implique catástrofes y grandes mortandades.

Nigromancia

Conocida también como el “Saber de los Vampiros”, corresponde a un tipo de magia negra. Corresponde a la magia del mundo de los muertos, con la cual es posible comunicarse con ellos, convocar espíritus, resucitar cadáveres y aspirar a la inmortalidad. Supone un gran riesgo para quien desee emplearla, pues hay una constante tentación para los espíritus de poseer al mago en cuestión. Demanda un gran dominio sobre las artes oscuras y requiere de un largo camino para ser alcanzada. Entre los objetivos de la nigromancia se encuentran el traer a los muertos la vida para ponerlos bajo su servicio y así mismo con los espíritus, sin embargo, la más grande de sus metas es dominar la muerte para alcanzar la inmortalidad (dado que le tienen un terror único y no desean perecer, sino que permanecer en el tiempo). Uno de los grandes riesgos de la exposición permanente a esta clase de magia es el vaciamiento del alma, la paranoia y la locura, además de la deformación del cuerpo. Pero existen herramientas para protegerse de los efectos de la magia oscura y protegerse del riesgo de transformarse finalmente en un espectro. La canalización de la energía es una de ellas y esto se hace a través de espíritus o criaturas muertas.

Pero nadie es un nigromante de la noche a la mañana, es un proceso lento y delicado que requiere dedicación y fidelidad. El mago que desee convertirse en nigromante debe seguir una senda que se divide en tres segmentos, cada uno es un escalón para llegar a convertirse en el amo de la muerte, comenzando con el dominio del mundo espiritual, siguiendo por el dominio de la carne y su integración con los espíritus y terminando en un dominio maestro de ambas partes con la capacidad de transitar entre el mundo terreno y el mundo de los espectros.

1. La senda del sepulcro: Capacidad de invocar y ordenar a entidades espirituales que le prestan servicio incluso en contra de su voluntad.

Mirada de la muerte: Ver en los ojos de un cadáver lo último que contempló antes de morir (no se puede usar en un cuerpo en descomposición avanzada).
Invocar espíritus: Llamar a un fantasma del inframundo (requiere conocer el nombre de la persona fallecida y tener un objeto de valor de ese alguien).
Ordenar espíritus: Fantasma bajo las órdenes del nigromante.
Embrujar: Encerrar al fantasma en algún lugar u objeto.
Atormentar: Golpear a un espíritu (tortura o amenaza).

2. La senda del osario: Animar cadáveres.

Tremens: Animar la carne de un cadáver.
Las escobas del aprendiz: Hacer que el cadáver realice una operación sencilla.
Hordas tambaleantes: Revivir varios cuerpos con intenciones de proteger algún lugar.
Posesión: Insertar un espíritu dentro de un cuerpo que no lleve más de 30 minutos muerto.

3. Senda de las cenizas: Interactuar con el mundo espiritual e introducirse también en el mismo. Significa el dominio máximo de las habilidades anteriores convirtiéndose en un servidor absoluto de la muerte. Significa alcanzar un grado de inmortalidad a costa de la vida propia, es un pacto con la muerte que garantiza no morir mientras el nigromante mantenga sus labores en el mundo de la oscuridad sin traicionar o renunciar, pues estos significan la muerte instantánea y la condena a vagar por el mundo sin encontrar jamás el descanso.

Fuente: http://dreamers.com/elrincondelvampiro/sendas_nigromancia.html

El proceso de conversión: De mago oscuro a nigromante

Pocos se han atrevido a seguir el camino que lleva a la inmoralidad. Es exigente y sumamente sacrificado, implica dejarlo todo, significa dejar la vida que se tiene para vivir otra completamente distinta. Es, metafóricamente, casarse con la Muerte y establecer una estrecha y eterna relación con ella. Toma bastante tiempo tomar la primera senda, requiere estudio y meditación, además de un convencimiento total de poder alcanzar la meta. La inmortalidad es algo que solo pertenece a las divinidades y el desear serlo, por parte de un mortal, implica pecar, implica creerse Dios como Luzbell en el principio de los tiempos. Por ello, cualquiera que anhele la vida eterna, se condena.

En los primeros años en los que esto se estudió, la única forma en la cual era posible ser inmortal era siendo mordido por un vampiro, mas esto implicaba perder automáticamente el don mágico, por ello se descartó casi desde un comienzo y se planteó la problemática, cuya respuesta fue hallada en el ámbito espiritual. Las preguntas propuestas fueron: ¿cómo morir sin requerir de la mordida de un vampiro? y ¿cómo renunciar a la naturaleza mortal y conservar todos nuestros poderes? Era necesario morir desde dentro, renunciar a la luz y dejarse consumir por la oscuridad.

Ya cuando se logró dar con esa respuesta, el mago en cuestión estudió al espíritu en profundidad buscando la manera de “matarlo”. Basado en el estudio de las sagradas escrituras, estableció una serie de rituales que implican dolor, desensibilización y desobediencia. Con esto el espíritu “muere” consumido por la oscuridad y entonces el cuerpo muere sostenido en la mano de la Muerte, mas no para siempre, sino para revivir como un ser nuevo con más poder y facultades no solo en tierra de vivos, sino que también en tierra de muertos.

A continuación se describen los procesos psíquicos y mentales por el que los magos atraviezan en cada una de las sendas:

1. Senda del sepulcro: Es la primera etapa y tal vez la más sutil de las tres. El mago toma consciencia del camino que ha tomado y se prepara para las nuevas cosas que han de venir. Ocasionalmente se sufren migrañas leves, se padece de insomnio y a veces crisis de pánico producto del agotamiento, sin embargo es sobrellevable. Existe cierta inestabilidad emocional, el mago se irrita con más facilidad, pero también suele pasar por estados melancólicos. Prácticamente no existen dolencias físicas importantes aparte de las migrañas. Dura aproximadamente seis meses.

2. Senda del osario: Llegar aquí es una gran hazaña y su inicio está marcado por problemas físicos de relativa gravedad. Comienza con una cojera inexplicable y pronto aparece el cansancio físico al más mínimo esfuerzo. En ocasiones aparece la necesidad de usar un bastón. Durante el día es cuando más se acentúan y por las noches disminuyen, permitiendo al mago realizar las labores que le corresponden. Las migrañas siguen apareciendo, aunque son paralizantes, traen consigo vómito e incluso lipotimias. Psicológicamente el mago sufre bastante por los problemas físicos, se desespera al no poder desempeñarse en un ciento por ciento. Es aquí donde muchos desisten volviéndose locos, varios mueren y otros simplemente desaparecen. Dura aproximadamente cuatro meses.

3. Senda de las cenizas: Última fase, la más breve y la que define finalmente si el mago es digno y es capaz de convertirse en un nigromante. En este punto muchos quedan temporalmente inválidos, postrados y duermen bastante. Padecen dolores insoportables como si el cuerpo se retorciera por dentro. Es posible caer en inconsciencia a causa del dolor y sufrir convulsiones. Hay fiebre, delirios y durante el sueño son frecuentes las pesadillas. El cuerpo comienza a morir. Llegado el momento el mago entra en estado de agonía y psíquicamente se angustia y desespera. Luego, en medio del sufrimiento, el corazón se detiene y el mago muere permaneciendo así por varias horas. Finalmente regresa a la vida como quien regresa de un largo y pesado sueño. El cuerpo pesa, aunque no duele. Se describe un cambio en la percepción del mundo entero y de sí mismo.


Última edición por Ghünter L. Schröder el Jue Jul 20, 2017 12:04 am, editado 1 vez



Ghünter Leberetch Schröder
avatar
Avatar : Robert Downey Jr.
Habilidad : Visión de Merlín, Ilusiones de Sombras
F. Inscripción : 09/07/2015


Ver perfil de usuario http://regiatenebrae.tumblr.com/
Erudito

Volver arriba Ir abajo

Re: The Dark Lord Chronicles || Ghünter's Pensieve

Mensaje por Ghünter L. Schröder el Lun Feb 06, 2017 1:16 pm


The Lord of Death
● ... the one I was, is the one I am... ●

“El tiempo es un ser intangible que existe en el mundo entre las criaturas, pero cuya presencia se remonta a aquellos tiempos donde la nada misma reinaba a sus anchas sin preocupaciones y sin leyes. Ha sido testigo de las obras del hombre antes de ser el hombre que todos conocen y ha curado sus desastres y destrucciones a lo largo de la historia. Es una constante infinita que sopla como un viento suave e imperceptible que avanza y no se detiene, empujando los acontecimientos y precipitando a los seres hacia su muerte inminente.”


Décadas atrás fui cómplice y actor, lleno de sueños, aspiraciones y ambiciones, tan mortal como todos y frágil como el cristal. Jamás me gustó la idea de morir, nunca consideré entre mis planes dejar de existir, el mundo y sus posibilidades infinitas habían seducido a mi mente y conquistado mi alma, fui presa de sus encantos hasta el punto de la locura, llevándome a buscar la manera de prolongar mi existencia, mas sin caer en medidas desesperadas. Necesitaba encontrar el modo de seguir existiendo con todo lo que soy y más. No fue fácil, pero con el pasar de los años di con la manera y aunque implicaba demasiados riesgos (incluso la misma muerte), me embarqué para lograrlo… en silencio, oculto, pero constante, sin miedos ni dudas. Pero el camino era largo, demasiado como para no hacer nada durante ese trayecto.

Recuerdo aquellos tiempos como si hubiesen sido recientes, pasan frente a mí como escenas frescas, reviviendo en mi interior los vestigios de tardes amenas frente al fuego y de noches apasionadas hasta en los lugares menos imaginables. Recuerdo el tacto frío que de a poco se tornaba tibio… y a la única voz que estremecía hasta la última fibra de mi condición mortal. Jamás iba a olvidarlo, jamás iba a dejar que esas memorias me abandonaran, pues eran esas las que me iban a mantener vivo y las que me conservan aquí aún en estos años en los que no soy más que un ente que existe, un ser casi etéreo cuya existencia permanece atada a la promesa de algún día regresar.

Nunca se lo dije, preferí no hacerlo para no sembrar una ilusión que podía romperse, preferí callar y aguantar, alejarme y perderme, hacer mi trabajo y triunfar. Pero entonces, cuando tuve prácticamente todo, no me sentí conforme, aún sirviendo a quien deseé servir… a la Muerte. Estaba a su merced, era su pieza de ajedrez, su peón, su alfil, caballo y torre, mas no su rey. Era un esclavo viviendo en riqueza, pero esclavo al fin y al cabo, vacío y muerto. Pasé décadas trabajando para ella, conociéndola, tratando de entender su perfecta existencia. Y entonces la entendí, aunque siempre lo supe, comprendí su naturaleza, su tendencia a negociar y su capacidad de reconocer a un oponente astuto y de otorgarle lo que quiere a cambio de una cosa de su interés.

Ya no quería seguir siendo una pieza más, un elemento descartable. Pecaba por querer ser tan magnífico, pero, ¿qué importaba?, ¿no estaba ya sumido en la oscuridad?, ¿no había ya muerto totalmente para el ser creador de todas las cosas? Así que me preparé para ello y contemplé mis opciones, acudí a los hombres del tiempo, a esos clarividentes que integraban el cerrado círculo de magos oscuros que había encontrado lugar en una región de Pandora… Baskerville. Observé a través de ellos el futuro y encontré la pieza que necesitaba. Sabía de la inestabilidad de las predicciones, sin embargo podía asegurar ese mañana si lo usaba como moneda de cambio para mi propósito.

Y así dejé que los años pasaran y que mi condición me consumiera mientras maquinaba mi plan al tiempo que obedecía fielmente las órdenes de la que fue por mucho mi ama y señora. Forjé mi futuro próximo viajando y buscando todo lo que necesitaba para alcanzar lo que algún día pretendía lograr. Quería recuperar el reinado de mi sobre mi cuerpo, deseaba ser dueño de mi voluntad y director de mi vida. Pretendía ser el rey que siempre anhelé ser… y tal vez, recuperar a la reina con la cual regir al mundo así tal y como alguna vez soñamos.

G.L. Schröder


Última edición por Robert E. Schröder el Dom Abr 09, 2017 1:22 am, editado 1 vez



Ghünter Leberetch Schröder
avatar
Avatar : Robert Downey Jr.
Habilidad : Visión de Merlín, Ilusiones de Sombras
F. Inscripción : 09/07/2015


Ver perfil de usuario http://regiatenebrae.tumblr.com/
Erudito

Volver arriba Ir abajo

Re: The Dark Lord Chronicles || Ghünter's Pensieve

Mensaje por Ghünter L. Schröder el Vie Feb 17, 2017 9:23 pm


Bitácora de búsqueda
● The platinum ring ●
Todavía recuerdo el día en el que me dieron el anillo de platino, fue una ocasión especial, de hecho no fue el primer canalizador que tuve, sino que el segundo. Este me lo dieron cuando hice el juramento luego de haber pasado todas las pruebas de La Orden. Fue un obsequio, me lo entregó uno de los altos maestros que me había entrenado a mí y al resto del grupo que logró llegar hasta el final. En ese momento, cuando me entregó aquella caja aterciopelada que aún conservo, me dijo que era una reliquia, legado de mi familia de un brujo importante que había logrado grandes cosas y que había tenido un papel fundamental en la obtención de estos terrenos. No quiso ser específico y yo tal vez no indagué mucho más en ese entonces por la emoción de ser el dueño de semejante joya.

Cuando la usé por primera vez me sentí extraño, como si cargara con algo demasiado pesado, mas con el paso del tiempo me acostumbré y poco a poco me hice uno solo con el anillo. Me di cuenta que ejercer la magia con este era todavía más fácil y que la potencia era considerablemente mayor que con mi anillo anterior que solo era de galena, un buen material, pero no lo suficiente para lo que a mí me interesaba hacer. Y durante años este anillo ha sido tal vez, de todas las cosas, el elemento más importante entre mis posesiones y lo que más valoro materialmente.

Sin embargo desde que me convertí en nigromante, hace cinco años atrás, que mi relación con este objeto ha sido diferente, en absoluto mala, pero me he dado cuenta de que hay ciertos cambios. Un par de noches atrás, mientras caminaba por las mazmorras de La Orden, sentí que se calentaba un poco más y cuando lo miré un escalofrío me recorrió la espalda. Tuve incluso la impresión de que una voz me hablaba de cerca, pero no logré identificar lo que decía. De todos modos no puedo sobresaltarme por algo así, en este estado es natural que oiga cosas y que incluso la mismísima Muerte me hable, no obstante esto fue bastante particular. No parecía venir de la tercera dimensión y es eso lo que hasta este momento no deja de parecerme extraño y sumamente inusual.

Durante esta tarde he observado el anillo con más atención, algo que jamás había hecho, incluso lo puse bajo una lupa y no pude evitar sorprenderme al ver que en su cara interior habían tres letras separadas por puntos, supuse que eran iniciales y junto a estas la fecha de mi cumpleaños y el año 1908. Fue confuso. Las iniciales eran “G.L.S”, pero cuando revisé el árbol genealógico de la familia, nadie nacido en ese año las llevaba. Así que indagué un poco más y di con el año 1890… un tal Günther Schröder, mago sin descendencia a partir de su simiente, alguien de quien poco se sabe y del que no hay más que libros de investigación bajo su nombre. Jamás nunca nadie me habló de él y, sin embargo yo he llevado un anillo con sus iniciales desde que tengo 18 años.

Tengo pendiente una visita al cementerio para buscar su tumba y comenzar desde ahí una investigación respecto de su persona. Si según mi maestro fue tan importante, quiero saber qué hizo y qué ocurrió con él. Si es necesario tendré que despertar a unos cuantos fantasmas del pasado para obtener respuestas, esto no puede quedarse como está, los brujos importantes no pueden quedar en el olvido y mucho menos cuando pertenecen a mí familia. Voy a llegar al fondo y de paso averiguar lo que ocurrió en las mazmorras con el anillo. Puedo dar fé de que no fue una ilusión. Fue real, demasiado real.


Última edición por Ghünter L. Schröder el Lun Jun 26, 2017 12:34 am, editado 1 vez



Ghünter Leberetch Schröder
avatar
Avatar : Robert Downey Jr.
Habilidad : Visión de Merlín, Ilusiones de Sombras
F. Inscripción : 09/07/2015


Ver perfil de usuario http://regiatenebrae.tumblr.com/
Erudito

Volver arriba Ir abajo

Re: The Dark Lord Chronicles || Ghünter's Pensieve

Mensaje por Ghünter L. Schröder el Dom Abr 09, 2017 1:21 am


The Lord of Death
● Impotence ●
La estaba haciendo sufrir y le estaba rompiendo el corazón lentamente, tardaba en decir la totalidad de la verdad mientras el mundo de ella se venía abajo en cámara lenta. Cruel… despiadado, egoísta. Pero él también estaba sufriendo, porque no podía retenerlo todo, porque debía escoger y caía en la cuenta de que no tenía en total control de su vida como siempre lo había creído. Se había equivocado y estaba fracasando otra vez… una pérdida más, otro amor que se iba y que él no podía retener a causa de su gran deseo de convertirse en un inmortal. Se estaba retorciendo por dentro, torturado por la frustración de la que solo él era responsable. Todo lo que ocurrió ahí fue su culpa, porque él conocía su destino y a pesar de eso la atrajo hacia su red, dibujando en el aire falsas ilusiones y jugando con las emociones de ella, pretendiendo negar su destino, cegándose voluntariamente para paliar el dolor de la soledad que caía sobre él como la noche después del día… inevitable, inminente.

La oí llorar, la oí gritar… la sentí a través de él, percibí la angustia y la ira. Se alteró mi propia energía y me dominó la impotencia, pues pese a estar donde estoy, no pude acudir a ella para aliviar eso que él la estaba haciendo sentir. Y la impotencia se transformó el cólera y anhelé más que nunca aquel día en el que él y yo debíamos encontrarnos… ese día en el que por fin podría surgir de estas sombras que me atormentan desde hace algunas décadas. Lo odié más de lo que ella dijo odiarlo, lo aborrecí y deseé tenerlo ante mí para darle lo que merecía por jugar con ella como lo hizo, por meterla en aquella espiral de obsesión insana que solo acabaría en muerte. Quise gritar, echar abajo estas paredes que me retienen, pero nada pude hacer… ella estaba lejos y de momento era inalcanzable para mí.

Y entonces, desconociendo cuánto tiempo pasó, la soledad de este terreno fue interrumpida por su presencia. Allá afuera, al otro lado de esta puerta, oí el llanto y el crujir de sus dientes. Sufrí con ella y por ella… pero, ¿qué más podía hacer? No pude transmitirle nada, por más que quise fue imposible, así que tan solo la acompañé… sabiéndome inexistente para ella… sabiéndome muerto y convertido en un recuerdo.




Ghünter Leberetch Schröder
avatar
Avatar : Robert Downey Jr.
Habilidad : Visión de Merlín, Ilusiones de Sombras
F. Inscripción : 09/07/2015


Ver perfil de usuario http://regiatenebrae.tumblr.com/
Erudito

Volver arriba Ir abajo

Re: The Dark Lord Chronicles || Ghünter's Pensieve

Mensaje por Ghünter L. Schröder el Sáb Jun 17, 2017 2:34 am


The Lord of Death
● The great messenger ●
El estado de latencia no es eterno, si lo fuera, estaría muerto y sé muy bien que no lo estoy. Este estado es para alguna vez despertar, para emerger, para recomenzar… o para retomar lo que alguna vez fue postergado. Como ya he dicho antes, planifiqué mi futuro y uní cada punto en una línea continua, un camino seguro que me llevaría allí donde yo quería y no donde las mañas del destino quisieran arrastrarme. Yo era, soy y seguiré siendo el dueño absoluto de mi vida. Nada de lo que ocurriera era producto del azar, todo es una cadena de acontecimientos necesarios para llegar a un fin determinado, pues así es la vida… una seguidilla de sucesos interconectados, relacionados en grados diferentes, pero jamás aislados.

Para volver a empezar necesitaba ayuda. No podía salir de donde estaba con tan solo quererlo, necesitaba un cuerpo, porque el mío ya no existe más… se fundió hace años con lo que actualmente contiene la totalidad de mi esencia, lo que sostiene mi existencia y de lo cual dependo. Pero ese cuerpo no llegaría allí por sí solo. Requería que alguien, con tretas o sin ellas, lo arrastrara hasta aquí y ya cuando lo tuviera cerca, del otro lado de la puerta de esta habitación sellada, lo demás ocurriría por sí solo. No me desesperaba el hecho de que tardara, he aprendido a tenerle paciencia al tiempo y a confiar en su criterio… pues con los años he aprendido que es más sabio que yo, más que cualquier ser en la tierra. Solo él permite que las cosas sucedan antes o después, ahora o más adelante.

Así que cuando la presencia de aquel extraño se hizo sentir en este lugar apartado del mundo, olvidado en las mentes de quienes ya no existen, supe que mi tiempo por fin había llegado. Mi mensajero había aparecido por fin. Y no tuve que hacer mucho para que se acercara lo suficiente, para que me sintiera, para que supiera que él no era el único en este lugar. No le hablé, no podía hacerlo, mas podía transmitirle lo que yo necesitaba que supiera, hacerle ver aquella imagen que yo había proyectado para los días venideros, para una nueva era. Él era un hombre inteligente, sabría interpretarlo. Lo conozco, lo he observado a través de la mente de ese que me servirá para regresar. Isaac tenía una mente tan abierta como la que yo tuve siendo joven, cuando mis ojos se abrían recién a los secretos más maravillosos de la magia oscura.

Le pedí regresar, aunque esta vez trayendo al último eslabón de mi familia, Robert Schröder. Él no podía seguir existiendo más… en parte porque no lo merecía y en parte porque la Muerte lo estaba reclamando ya. Era su renuncia a cambio de mi libertad absoluta. Todo lo que tenía que hacer era despojarlo de eso que él tanto adora… su propia existencia. Le mostré a mi mensajero las grandes cosas que ocurrirían si mi regreso se concretaba, la nueva y gran gloria para nosotros, esa con la cual soñamos antaño cuando los oscuros nos separamos del resto de los magos. Él podía formar parte de ello si así quería o apartarse, pero jamás interferir. Él sería libre de hacer lo que quisiera a cambio de hacerme ese único y gran favor. Después lo dejé ir, cargando sus propias labores y con la tarea que yo le había asignado. Debía volver a esperar, pero esta vez sería mucho menos. Sería casi como un parpadeo. Y entonces por fin, la historia volvería a tomar el curso que siempre debió seguir.


G. L. Schröder



Ghünter Leberetch Schröder
avatar
Avatar : Robert Downey Jr.
Habilidad : Visión de Merlín, Ilusiones de Sombras
F. Inscripción : 09/07/2015


Ver perfil de usuario http://regiatenebrae.tumblr.com/
Erudito

Volver arriba Ir abajo

Re: The Dark Lord Chronicles || Ghünter's Pensieve

Mensaje por Ghünter L. Schröder el Sáb Jun 24, 2017 10:08 pm


The Lord of Death
● The Return of the Dark Lord - Part I ●
Él jamás sospechó lo que encontraría detrás de aquella imponente puerta custodiada por esas dos grandes estatuas de piedra. De hecho, nunca imaginó que ese lugar existía. Era tan remoto que solo su dueña, y quien lo había guiado hasta ahí, conocían. Pero era menester que se enterara, era parte de un gran plan que el segundo más poderoso de los Schröder pisara aquel lejano y olvidado paraje. Antaño, un oscuro y enamorado mago había pactado con la muerte para que ese momento ocurriera ese día. Nada hacía pensar a Robert que un gran cambio estaba ad portas y que él era la pieza clave de todo eso. Toda su existencia, desde el momento que ingresó a La Orden hasta ese día, había girado en torno a los planes de alguien que no figuraba más que como una leyenda en su familia. Un antiguo brujo de grandes poderes, uno de los fundadores de aquella organización de magos oscuros en Pandora. Un nigromante del que solo los muertos saben y cuyo nombre no figura más que en una tumba vacía en el mausoleo de los Schröder en el cementerio de Baskerville. Un brujo que por amor renunció a la vida material para permanecer tan solo como un ente encerrado en una vasija que antaño correspondió a su cuerpo.

Según lo que le había sido informado, aquellas puertas no habían sido abiertas nunca porque al parecer estaban selladas. Sin embargo, no era eso lo interesante, sino que lo era el que de dentro parecía emanar una energía extraña que solo provenía de allí, ninguna otra habitación la contenía. Y esa energía era oscura, potente. ¿Y si era la piedra bruja?, ¿y si se trataba de un objeto lo suficientemente poderoso como para otorgarle a él más poder del que tenía? El castaño barajaba todas las posibilidades mientras observaba la puerta sin decidirse todavía a abrirla. ¿Cuánto arriesgaba si se atrevía a desentrañar el secreto? Dio un paso más hacia adelante y colocó sus manos sobre ambas hojas, cerró sus ojos y se concentró para poder conectarse con lo que había allí dentro. Se sentía cálido, incluso extrañamente familiar. Incluso el anillo en su mano reaccionó a tanta cercanía, emitiendo una onda suave que se desplazó por el cuerpo de Robert invadiéndolo de un deseo casi enfermizo de poseer lo que había allí dentro.

Abrió entonces los ojos y miró hacia arriba, luego hacia los lados, después hacia atrás, fijando sus ojos por unos momentos en Isaac y luego en lo demás a su alrededor, y finalmente su atención se enfocó en lo que parecían ser las manillas de ambas puertas. Se abrían hacia adentro, eso es lo que había advertido ante aquel breve escrutinio. No podía seguir esperando. Lo que fuera que había allí, debía ser descubierto y usado… o destruido. Tomó aire y entonces empujó, utilizando fuerza suficiente, aunque sin exagerar, el peso de su cuerpo sobre sus brazos extendidos. Entonces la puerta no mostró resistencia alguna, como si aquel aparente sello que existía hubiese sido una total mentira. Y aunque en el pasado el castaño se hubiera sorprendido, su soberbia actual y el orgullo que le embargaba la mente y el alma no reaccionaron ante aquella sorpresa, como si fuese obvio que las puertas tuvieran que abrirse ante su poder, como si la magia que fluía a través de él le diera la autoridad suficiente… pero se engañaba a sí mismo sin darse cuenta.

Nada ocurrió entonces. Tan solo se sintió el olor del encierro y el frío propio de una habitación que jamás fue bañada por los rayos del sol. Allí dentro solo había oscuridad y la energía que se sentía de pronto pareció desaparecer, como si hubiese estado esperando a que aquellas puertas se abrieran para escapar y jamás volver. Pero Robert no dejó que la decepción lo embargara tan pronto y sin dudarlo un solo instante, dio un paso hacia adelante, poniendo un pie dentro de aquel cuarto de dimensiones desconocidas. Dejó que sus ojos se acostumbraran a la negrura y que sus sentidos se adaptaran a aquel nuevo escenario, allí había algo, algo que se había ocultado. El mago siguió avanzando, oyendo el resonar de sus pasos y el ruido de la brisa que se metía allí dentro. ‘¿Dónde estás?’ se preguntaba en su mente. Expandió su aura tratando de abarcarlo todo, si había algo ahí, entonces cuando su propia energía se perturbara, lo encontraría. Pero aun así no sucedió absolutamente nada. Pero no era un engaño el que hubiera algo ahí, porque lo había y ese algo estaba atento a los movimientos de aquel esperado intruso. Lo observaba con paciencia… pronto lo tendría donde lo quería.

La habitación parecía no tener fin, sin embargo, Robert seguía avanzando sin temor a nada, ¿a qué podía temerle si era inmortal? Pero pronto sus ojos distinguieron algo no a muchos pasos de donde se encontraba. Una silueta alta, de forma ovalada y con bordes irregulares. Apresuró su andar para averiguar lo que era y finalmente dio con lo que parecía ser un espejo. Conjuró una luz flotante que se mantuvo sobre su cabeza y rápidamente se encontró con su propio reflejo… era en efecto un espejo. Se sintió un poco confundido, pero no subestimó dicho objeto, conocía muy bien todas las posibilidades que ellos ofrecían. Se contempló a sí mismo unos instantes y luego prestó atención a los detalles del espejo, buscando algo que le contara alguna historia sobre lo que era o lo que contenía. Tocó el marco con la yema de sus dedos de ambas manos, acariciando el hierro forjado y distinguiendo cada línea, cada curva y cada marca. El cristal estaba viejo, parecía manchado, aunque no había daños lamentables. Sentía a su anillo vibrar suavemente, así que no cabía ni la menor duda de que había algo en ese espejo. Sin embargo, todo seguía quieto, demasiado para su gusto. Sus ojos recorrieron el resto del marco hasta llegar a la parte más alta y allí distinguió una inscripción acuñada en el mismo metal:

“Eram quod es, eris quod sum”

Se leía con claridad, pero el mago no la comprendió. ¿Qué quería decir con eso? Yo era lo que tú eres; tú serás lo que soy. Volvió a contemplarse a sí mismo y dio un paso atrás. Algo tenía que activar la magia de ese espejo, algo tenía que activar lo que ahí se había escondido. Miró hacia los lados en busca de algún otro objeto, mas no halló nada. Comenzaba a desesperarse al no poder entender lo que tenía delante de sí, pero luego recordó que en aquel anillo que portaba, no hace muchas semanas atrás, había advertido una sigla que al poco tiempo supo que le correspondía a un antiguo brujo perteneciente a su familia, uno que ya había muerto hace mucho. Pero entonces se cuestionó el hecho. Y no se cuestionó porque se le estuvieran acabando las ideas (aunque esto último era verdad), sino porque su anillo desde hace un tiempo se estaba comportando de una manera extraña y ese día en particular había mostrado reacciones que él jamás había sentido antes.

El asunto era encontrarle una explicación lógica o que tuviera un respaldo en la literatura. Si lo que él estaba pensando en esos momentos era real, si es que aquel brujo no había muerto sino que había permanecido vivo, pero en estado latente, significaba que él no estaba completamente al tanto de lo que se podía hacer con la magia negra. Ahora, ¿qué sentido tenía estar en aquel estado?, ¿de qué le servía vivir atrapado? Negó con la cabeza dando nuevamente un paso hacia el espejo, recuperando la escasa distancia que había tenido segundos antes con dicho objeto. Miró el anillo en su mano derecha y se lo quitó para poder volver a leer la inscripción acuñada en la cara interna

“G.L.S. – 04/04/1932”

Leyó la inscripción un par de veces, con la expresión concentrada mientras buscaba respuestas en su cabeza, ¿sería él?, ¿era él aquello que se escondía allí?



Ghünter Leberetch Schröder
avatar
Avatar : Robert Downey Jr.
Habilidad : Visión de Merlín, Ilusiones de Sombras
F. Inscripción : 09/07/2015


Ver perfil de usuario http://regiatenebrae.tumblr.com/
Erudito

Volver arriba Ir abajo

Re: The Dark Lord Chronicles || Ghünter's Pensieve

Mensaje por Ghünter L. Schröder el Lun Jun 26, 2017 12:03 am


The Lord of Death
● The Return of the Dark Lord - Part II ●
-Ghünter Schröder- murmuró y volvió a mirar el espejo. Pero otra vez… nada sucedió. Robert suspiró impaciente. –Ghünter Leberetch Schröder… - insistió luego llamándolo por su nombre completo y entonces una leve brisa inundó la habitación. ¿Había respondido? Sin embargo, no se quedó con eso y alzó la vista para leer lo que rezaba la parte de arriba del espejo –… eram quod es, eris quod sum- nuevamente la brisa suave recorrió la habitación y un suave susurro resonó en la estancia. Rápidamente el castaño volvió a colocarse el anillo. -¿Quién eres?- inquirió con autoridad y mantuvo la guardia alta en caso de que cualquier cosa ocurriera.
-¿Quién eres?- una segunda voz proveniente del espejo respondió repitiendo la pregunta, aunque su tono parecía cuestionarlo, como si se hubiese ofendido… y como si se burlara de aquel mago que permanecía de pie frente al espejo. -¿Me lo preguntas aun sabiendo cómo me llamo?- dijo entonces sin darle tiempo a Robert de volver a hablar. Una risa ronca y profunda resonó por todos lados.
-Sé cuál es tu nombre, pero no sé quién eres. Eras parte de mi familia y por alguna razón llevo un anillo que te pertenece. Por eso quiero saber quién eres- contestó el castaño mirando ahora en direcciones diferentes a tiempos distintos, siguiendo el eco de esa voz.
-¿Era parte de tu familia?, ¿lo era? Sigo vivo, por si no te has dado cuenta. Estar dentro de un cuerpo como el tuyo no es la única manera de permanecer vivo y tú lo sabes más que nadie… - siseó.
-Nadie de la familia te mencionó jamás, nunca supe de ti sino hasta que miré la inscripción de este anillo. Solo tú sabías que estabas vivo. Hay una tumba con tu nombre en el cementerio de Baskerville… moriste hace muchos años- porfió el castaño.
-Fue tan solo un movimiento estratégico- respondió el aludido con un tono jocoso, como si la respuesta de Robert le hubiese parecido graciosa.
-Había un cuerpo dentro… - insistió entonces.
-Parte de la estrategia-.
-¿Qué estrategia?, ¿acaso esperabas que alguien fuera en algún momento a revisar tu tumba por si estabas allí realmente?, ¿cómo se supone que ibas a saberlo?- preguntó con impaciencia, pues sentía que el tal Ghünter tan solo jugaba con él.
-Por supuesto. ¿Acaso no fue lo que tú hiciste?- rió. –Oh, Robert, Robert… ¿la soberbia te ha cegado?- esta vez la voz fue tan solo un susurro que levitó cerca de los oídos del castaño, molestándolo como un mosquito en medio de la noche.
-Es imposible que pudieras preverlo. Aun cuando recurrieras a un clarividente con experiencia. El futuro lejano es incierto aún si logras verlo en una bola de cristal- contestó.
-Sí, es cierto. Pero si cuentas con las herramientas necesarias… todo es posible-.
-No estás siendo directo al hablar, no puedo ver hacia dónde vas con tus palabras. ¿Qué tal si mientes?, ¿qué tal si estás muerto y este no es más que un sucio truco?- la voz del castaño sonaba molesta y en parte estaba indignado, ¿cómo se atrevía ese tal Ghünter a hablarle de ese modo y a reírse?.
-¿Crees que eres el primer nigromante de los Schröder, Robert?, ¿qué te hace pensar que has sido tú el director de tu destino?- esta vez Ghünter habló en serio, notándose el cambio en su voz, pronunciando cada palabra con dureza.
-¿Acaso tú lo eres?- contestó riendo con incredulidad unos segundos.
-No has respondido mi primera pregunta, Robert. ¿Crees que eres el primer nigromante de la familia?, ¿piensas que eres tan especial?-.
-Hablando de preguntas sin responder, tú tampoco me has dicho quién eres-.
Hubo un silencio y entonces las puertas de la habitación se cerraron bruscamente sin necesidad de brisa –Yo soy el primer nigromante de los Schröder, parte de los fundadores de La Orden. Yo soy quien dictó los principios que han regido la vida de los magos oscuros en Pandora- respondió y esta vez todo alrededor vibró como si la voz manara de todos lados, retumbando incluso dentro de la cabeza del castaño.
-No puedes atribuirte tanto, muchos fueron los que escribieron esos principios. Además, si eres tú, ¿por qué no es nuestra familia la que dirige La Orden?- inquirió molesto y ahora confundido.
-Luego de mi partida, mis sucesores fueron incompetentes. Es más, La Orden en estos días está muy lejos de lo que solía ser. Es ahora un nido de ratas… pero eso pronto va a terminar. Una nueva era está por comenzar-.
-¿Ah sí?, ¿y cómo pretendes hacerlo atrapado dentro de un espejo?- se burló.
-Que inocente eres, Robert. ¿Cómo está tu amigo… el señor Amdahl?- respondió Ghünter empleando el mismo tono.
-¿Qué tiene que ver Isaac en todo esto?-.
-No estás usando la cabeza, Robert. Pero creo que no vale la pena explicártelo. Aunque entiendas, no te va a servir de nada y yo no quiero seguir perdiendo el tiempo. Solo debes saber que estás aquí producto de circunstancias fuera de tu control… y que todo lo que eres es gracias a mí. Ese anillo llegó a ti porque así lo planeé y te convertiste en nigromante porque yo así lo quise. Tu vida y todo lo que eres es gracias a mí. Y antes de que digas que has tomado muchas otras decisiones, yo te diré que todo ha estado condicionado por lo que yo establecí un día-.
-¿Y por qué hiciste eso?, ¿qué sentido tenía?- preguntó el castaño un tanto aturdido.
-Porque llegaría el día en el que yo tenía que regresar. Pues prometí hacerlo… y no hay promesa que yo no cumpla. Dejé una vez a alguien porque mi naturaleza me impedía permanecer a su lado, pero siempre me supe dueño de mi destino y de mi vida. Y aun cuando la Muerte dictaba esa ley bajo la que me sometí al convertirme en un nigromante, jamás le permití adueñarse de eso que ya tenía dueña- confesó y entonces se oyó el sonido de cadenas, pero estas no aparecieron por ninguna parte, no las había dentro de la habitación.
Robert dio un par de pasos hacia atrás. Intentaba entender lo que Ghünter le decía, pero era complejo -¿Me estás diciendo que renunciaste a la nigromancia, a la máxima expresión de poder, por amor?- y aunque él estuvo al borde de hacerlo para permanecer con Helena, priorizó su deseo de alcanzar la inmortalidad para ser un real aporte para los suyos y no así el vivir con quien podía darle otra clase de poder. Robert estaba enamorado de la magia y sin ella, nada tenía sentido.
-No, no renuncié. Una vez convertido en nigromante, no puedes renunciar y seguir vivo. Lo que hice fue pactar con la Muerte y tú eres mi moneda de cambio. Viví todos estos años recluido aquí, sufriendo, desintegrándome sin poder morir, siendo el espectador de tu vida y sintiendo todo a través de ese anillo que llevas tan orgullosamente. Establecí en el pacto que te convertirías en nigromante y que ejercerías cinco años como un fiel servidor, abandonándote a ti mismo y a quienes estaban a tu lado. Observando cómo destruías lo que yo más he amado en la vida… sintiendo la impotencia como una herida supurante… y al mismo tiempo fortaleciéndome con cada habilidad que adquirías, actualizando mi conocimiento. Le prometí a Ella que le darías todo lo que necesita y que finalizado el tiempo, podría apoderarse de ti a cambio de mi libertad juntamente con todo el poder que ya había alcanzado. Yo sería el amo de la muerte a cambio de tu renuncia- explicó.
-¿Mi renuncia? No tengo intenciones de renunciar- se defendió Robert bastante ofendido con las últimas palabras de Ghünter.
-Oh, por supuesto que no ibas a aceptarlo… - un largo silencio se apoderó del lugar y las cadenas se escucharon otra vez, pero ahora se hicieron presentes saliendo del espejo para capturar a Robert por sus antebrazos. -… Pero descuida, lo había previsto ya. Morir es una manera de renunciar- las cadenas se ajustaron con fuerza y tiraron del castaño para volver a atraerlo al espejo.
-No puedes hacer esto… - dijo el otro forcejeando inútilmente para liberarse.
-Por supuesto que puedo. De hecho, debo agradecerle luego a Isaac. Gracias a él te tengo aquí… atraerte hasta este sitio era lo más complicado, pero confiaba en que el destino me proveería de una herramienta para lograrlo- rió.
-¿Él? Maldito traidor… - intentó hacer magia, pero esta vez el anillo no respondió y todo quedó en una vibración dentro de su cuerpo incapaz de salir.
-Solo sabe lo que es conveniente. Yo lo llamaría más bien un sujeto inteligente- las cadenas siguieron tirando hasta que por fin las manos del castaño se encontraron con el cristal.
-¿Conveniente?- jadeó -¿Y a qué va el gran cambio que quieres hacer con La Orden?, ¿lo vas a dejar a cargo? Por favor… no me hagas reír-.
-No, La Orden va a desaparecer y todos sus integrantes con ella, pero pretendo perdonarle la vida a tu amigo… e integrarlo a mis planes. Voy a necesitar gente para trabajar y él es un buen aliado… tu aprendiz lo es también- respondió arrastrando las palabras hacia el final. Entonces un par de manos huesudas aparecieron detrás del cristal y estas se aferraron a las muñecas del castaño.
-¿Crees que ella va a querer trabajar con el asesino de su maestro? Puedes seguir soñando su gustas… ahora déjame ir- al ver aquellas manos sintió miedo, uno que no había sentido jamás. Odió a Isaac, aborreciéndolo por aquella traición, por arrastrarlo hacia un destino incierto a base de engaños.
-Lo creo, es más, apuesto lo que sea a que así va a ser. Esa muchacha necesita un nuevo maestro que la lleve a niveles insospechados… que le enseñe el “infinito”. ¿No fue lo que le prometiste en aquella entrevista?- dijo mientras lo jalaba dentro del espejo lentamente.
-No vas a salirte con la tuya, Ghünter- pero el castaño sabía que nada de lo que hiciera, detendría a quien ahora lo tenía cautivo.
-Claro que sí… es lo que estoy haciendo, ¿acaso no leíste la inscripción sobre este espejo? La pronunciaste en voz alta y con ello sellaste tu destino. Yo era lo que tú eres; tú serás lo que soy. Es una trampa que no pudiste sortear, porque te condena cuando la pronuncias y a mí me favorece cuando yo lo hago. Y yo seré dueño de todo lo que posees y recuperaré todo lo que has perdido… absolutamente todo-.
-¿Qué te hace pensar que lo tendrás todo?- inquirió Robert pensando esta vez en Helena –Quizá parte de lo que fue mío no te corresponda… -.
-Creo que no me pusiste total atención hace uno minutos mientras te hablaba de cómo y porqué llegué a esto. Yo sé a qué te refieres… a quién te refieres- rió y sus manos apretaron las muñecas del castaño, enterrando en su piel las garras que se extendían desde sus dedos. –Hablas de Helena… lo sé, porque la sentí a través de ti-.
-¿Qué sabes tú de ella?- apretó los dientes ante el dolor causado por el daño que el otro le estaba provocando.
-Sé mucho más de lo que crees saber. Porque yo soy aquel a quien viste en sus memorias perdidas. Y fue por ella que me convertí en esto y arriesgué mi vida para poder algún día regresar. Y soporté todo este tiempo viendo cómo la destruías… sentí su llanto… su ira… y su dolor. Todo por tu culpa, por tu egoísmo- la presión de sus garras fue tal que acabó rompiendo las muñecas de aquel a quien sostenía. Acabando totalmente con la integridad de sus articulaciones y tendones.
Un grito de dolor arrancó de la garganta de Robert e hizo un esfuerzo sobrehumano por mantenerse en pie –Ella… ella pudo haber dicho que no… -.
-¿Qué cosa dices?, ¿traspasas parte de la culpa hacia ella? Eres peor de lo que creía. La enamoraste, Robert… lo hiciste aun sabiendo el camino que debías tomar. Y luego la apuñalaste directo en su corazón, rompiendo una ilusión que tú construiste delante de sus ojos. Pudiste detenerte cuando supiste cuánto sufrió ella en el pasado, pero no lo hiciste… continuaste con esa farsa… - las palabras salían como si masticara odio, era un discurso furioso.
-Yo sufrí tanto como ella… también la amé, jamás la usé para llenar algún vacío temporalmente- se defendió Robert sintiendo ahora como si de a poco le robaran su energía vital, como si esta escapara sin que él pudiera hacer algo por retenerla.
-¿De verdad la amaste?, ¿tanto más de lo que te amas a ti mismo? No, Robert, eso no es amor, es solo una enferma obsesión. De haberla amado, o habrías renunciado a tu deseo o la habrías apartado antes de echar raíces en su corazón. Tú solo te complacías a ti mismo fingiendo complacerla también a ella. Y no te engañes… y no me engañes, porque eras capaz de enfermar de celos si sabías que ella estaba en alguna parte compartiendo con algún otro hombre aun cuando fueran tan solo negocios. Y quien cela, duda de la fidelidad del que ama… y eso en el fondo no es amar- las cadenas sostuvieron al desdichado Robert y las manos de quien hablaba se apoderaron de su cuello. Lo privó del aire por unos momentos, viéndolo agitarse sin oportunidad de soltarse, mas pronto lo soltó.
-¿Qué… qué sabes tú de amar… ? Eres un nigromante… - y aunque quisiera sostener la discusión, el castaño sentía que se desvanecía. –Y si lo eres… entonces no puedes estar con ella, aun cuando hiciste todo esto, tu condición te mantiene subyugado a la voluntad de la Muerte… -.
-Soy un nigromante que supo conservar su cabeza y que aprendió a jugar las cartas del destino a su favor. Tan solo fui inteligente, Robert… y ocupé lo que tú en algún momento dejaste de usar: el cerebro- en una de aquellas manos apareció una daga y esta brilló a la luz que aún seguía flotando no mucho más arriba del espejo. –Y vas a pagar por todas tus malas jugadas. Tu destino era llegar hasta aquí convertido en lo que eres, pero jamás estuvieron escritos tus malos pasos y en esta vida pagarás por ello- enterró la daga justo bajo una de sus clavículas y la giró para luego retirarla. A continuación hizo lo mismo en el lado opuesto.
El dolor le impidió responder y ahora de su pecho escaparon tan solo bramidos a causa del daño que le provocaba Ghünter. Se retorcía, aunque cada vez menos. A cada segundo se sentía más débil. La sangre brotó de inmediato, pues vasos importantes pasaban por aquellos sitios que habían sido gravemente dañados. El castaño sentía su vida escapar en cada pálpito, pero su deceso sería lento si eso se quedaba tan solo así. Se veía a sí mismo en aquel espejo, podía distinguir cada detalle en su expresión con extrema claridad, como si aquel espejo le mostrara la realidad tal cual era, sin la más mínima distorsión. No podía luchar contra la fuerza que lo arrastraba hacia el abismo y ahora, en ese momento que marcaba el final de sus días, los recuerdos de sus pesadillas de antaño revivían vívidos en su mente… el fracaso, el final de sus planes, el destino torciéndole el brazo y sonriéndole cruelmente. Tan solo era una pieza sobre el tablero y no se había dado cuenta sino hasta ahora –Esto… esto es… injusto… - murmuró y luego tosió, escapando por su boca algunas gotas de sangre que manifestaban que aquellas estocadas habían dañado sus pulmones. Se ahogaría con su propia sangre.
-¿Y quién dijo que la vida era justa, Robert?, ¿quién dijo que tú merecías justicia luego de todo lo que hiciste?- amenazó con la daga el cuello del mago, pero no dejó más que un corte superficial de poca importancia. –Sí… ¿qué se siente morir lentamente otra vez?, ¿qué se siente ser destruido sin posibilidad de escapar?, ¿qué se siente cuando todo por cuanto luchaste, huye de tus manos como el agua corriente de un riachuelo?- su voz sonó burlesca. –Mírate… observa cuan patético eres. Jugando a ser un gran señor. No eres nada. No eres nadie- lo sostuvo de la ropa obligándolo a erguirse completamente y a ver el espejo fijamente. –No eres diferente a los sacerdotes de La Orden, eres tan básico como ellos, dependiente de las órdenes de una fuerza que no has querido aprender a conocer… No mereces ser llamado un nigromante, no mereces ser un Señor de la Muerte- entonces el reflejo se movió por si solo, como si de pronto aquel cristal fuese una ventana… revelando a quien estaba de otro lado.
La sangre de Robert tomó luego un camino diferente, sin obedecer a la gravedad. Recorrió sus brazos aún cautivos por las cadenas y atravesó el espejo. El ser del otro lado sonreía complacido. Era exactamente igual, solo que lucía más demacrado, roído por el tiempo… pero de a poco rejuvenecía, con cada gota de aquel elixir vital que escapaba del cuerpo de su dueño. –Pagarás… por esto… - Robert volvió a toser. De a poco su respiración se hacía más dificultosa. Su cuerpo no se estaba oxigenando como correspondía y lentamente su visión se fue tornando borrosa y sus ojos tendieron a cerrarse, pero él porfiaba y los mantenía abiertos.
-¿Pagar? Yo ya he pagado el precio. Tú eres la cuota final… - su sonrisa se mantuvo imperturbable. –Ahora ha llegado mi era… la nueva era para la magia negra- Ghünter observó la daga, ahora pensativo, como si estuviese evaluando cuál sería su siguiente movimiento. –Pero deberías sentirte privilegiado, será a través de ti que todo eso va a ser posible. Eres una pieza importante… desechable, pero la más relevante de todas- rió por unos segundos. Entonces colocó la punta de la daga en el centro del pecho de Robert y como si allí no existiera hueso que prestara resistencia, empujó la hoja enterrándola por completo, hiriendo un sector de su corazón, tal vez justo sobre el sitio desde el que nacía el impulso eléctrico que lo hacía latir. Ghünter lo contempló fijamente a los ojos, disfrutando ese pequeño destello mortal en sus pupilas. –Sí… vas a morir… - mantuvo la daga allí unos instantes, pero luego la sacó para volver a incrustarla un poco más abajo y orientado hacia la derecha, volviendo a atravesar su corazón.

El peso muerto de Robert fue sostenido por nuevas cadenas que salieron del espejo, pero el mago aún estaba vivo… aunque pereciendo. La sangre brotaba de su cuerpo huyendo hacia aquel que la reclamaba como propia, aquel que se fortalecía cada vez más mientras observaba a su víctima enfrentarse a su destino fatal. Los ojos del castaño permanecían abiertos completamente, como si se negaran a cerrarse… como si la vida fuese a mantenerse en su cuerpo solo por eso. Su respiración de a poco se interrumpía, la poca magia que iba quedando en su interior le permitía seguir existiendo solo un poco más… pero el destino finalmente le arrebató el último suspiro y su sangre fluyó todavía más rápido para alimentar a Ghünter, al renovado nigromante que había sellado años atrás los pasos de quien ahora estaba muerto frente a él.

Lo que siguió a aquello fue un lento proceso de transformación. El espíritu de Robert se mantuvo atrapado dentro de su cuerpo, retenido por las cadenas sin opción a escapar. Mientras tanto, Ghünter como un ente con la capacidad de materializarse, se fue apoderando de su nueva vasija, acomodándola a su imagen original, sanando las heridas causadas y rellenando sus venas y arterias con la nueva sangre que correría por ellas. Era doloroso, pero placentero… la sola idea de volver a la vida, disminuía el sufrimiento físico por el cual debía pasar. Los huesos crujían y sus músculos se desgarraban, reestructurándose y entonces recuperaban la integridad. Las heridas en su corazón cerraban, continuándose con un latido descoordinado y taquicárdico para luego por fin palpitar con el ritmo que le correspondía. Sus pulmones buscaban llenarse de aire mientras la sangre que los había colapsado, retrocedía y se reabsorbía. Era volver a nacer, pero de un modo macabro y absolutamente antinatural. Y entonces llegó el momento en el que los espíritus debían intercambiarse. Ghünter jaló a Robert dentro del espejo y al mismo tiempo salió para tomar posesión absoluta de lo que ahora era suyo. Las cadenas lo soltaron apenas eso fue efectivo y entonces cayó al suelo. Primero inconsciente, mientras se terminaba la sincronización de la entidad física y espiritual. Después fue volviendo en sí, retorciéndose y gimiendo bajo los últimos efectos de un dolor que retrocedía hasta desaparecer. Y finalmente silencio.

Se incorporó de a poco hasta que por fin estuvo de pie y se miró en el espejo. Pasó sus manos por su rostro y después contempló sus manos, reparó en su anillo y sonrió. Estaba vivo como antes. Lo había logrado por fin. Pero no había terminado. Podía sentir la presencia de Robert agitándose detrás del cristal, asumiendo esa nueva realidad antes de manifestarse en su cautiverio.

-Ahora yo soy lo que tú eras… y tú eres lo que solía ser- murmuró y empleando una onda mágica, lanzó el espejo hacia atrás con una fuerza tal que este dio contra el muro que no estaba muchos metros más atrás. Se oyó el ruido del vidrio al estallar y luego un grito desgarrador. Todo había acabado… Robert había dejado de existir para siempre. La era de Ghünter acababa de comenzar.



Ghünter Leberetch Schröder
avatar
Avatar : Robert Downey Jr.
Habilidad : Visión de Merlín, Ilusiones de Sombras
F. Inscripción : 09/07/2015


Ver perfil de usuario http://regiatenebrae.tumblr.com/
Erudito

Volver arriba Ir abajo

Re: The Dark Lord Chronicles || Ghünter's Pensieve

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.