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Rêverie ◊ Émilie

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Rêverie ◊ Émilie

Mensaje por Helena D. Corso el Miér Jul 01, 2015 2:12 am

Aquella tarde el sol era demasiado intenso como para que incluso una mujer inmune a la luz diurna diera un paseo por las calles o llevara a cabo cualquier maldad de las que Helena estaba acostumbrada a realizar. Por ello buscó refugio en el único sitio en Valtesi en donde podía estar verdaderamente segura. El herrero sabía muy bien a quién cedía su taller, a qué clase de criatura le daba acceso y precisamente por ello lo permitía. Él la conocía, sabía quién había sido Helena antes de llegar a Pandora y aquello valía más para la morena que su incansable cacería de siniestros.  Era un paso menos que dar para recuperar su memoria.

Como suele ocurrir en los días de intensa luz, los movimientos de la mujer se ralentizaron, se volvieron torpes y pesados hasta que finalmente la indujeron a un sueño que parecía más bien haberla petrificado y del cual no despertaría sino hasta caer la noche. Por fortuna, el tiempo pasó rápido y al volver en sí su aliado estaba tranquilamente trabajando el hierro en la planta baja del taller, como si la presencia de la mujer fuera tan normal, como si el verla descender por las escaleras fuese cosa de todos los días. – Una biblioteca acaba de adquirir una pieza que tal vez sea de tu interés. – Comentó el humano centrado en el metal, con un cigarro pendiendo de sus labios y la vampiresa se fue sin decir palabra alguna. – Está en la plaza central, largo. – Añadió mirándola con el rabillo del ojo.

¿Y qué podrá ser? Con algo de suerte Valtesi apenas y es capaz de ofrecerme buenas presas.  – Terció burlona y tomó asiento en el banquillo que el humano de vez en cuando solía utilizar y entabló una conversación durante unos minutos, tratando de saber exactamente qué era lo que el marcado quería que ella viera, mas no obtuvo la respuesta que ella esperaba. Así pues, se alzó nuevamente tras un suspiro pesado y abandonó el taller, excusándose en su necesidad de beber.

La noche era extrañamente fresca, con algunas nubes flotando frente a la luna llena, cuya luz las contorneaba bellamente, y el viento era ligeramente frío y recio. Mientras la brisa nocturna jugueteaba con sus cabellos y penetraba su piel lechosa, se debatía entre hacer caso a las palabras del mortal o vagar por horas en Valtesi evadiendo la plaza que contendría su ocupación durate unas horas. De cualquier modo, ¿cómo se había enterado alguien como él de lo que una biblioteca, de la cual Helena jamás había escuchado, consiguiera? Al principio le pareció absurdo, pero a medida que caminaba a través del mercado más tenía sentido. Zeus conocía a los mercaderes y a los bribones que contrabandeaban piezas valiosas hasta entregarlas a un buen postor. Y el humano sabía que el único interés que la vampiresa tenía era en los libros. – Menudo imbécil... – Balbuceó y acto seguido cambió su rumbo en dirección a la plaza.

Pronto sería medianoche y si perdía el tiempo en rodeos tontos no habría nadie en la biblioteca que le pudiese brindar información alguna acerca de la nueva adquisición, de manera que apuró el paso hasta entrar al edificio de su interés. Caminó por los pasillos en busca de cualquiera que pudiese orientarla y encontró finalmente a una humana. – Escuché que recientemente adquirieron nuevas piezas.  – Afirmó anunciando su presencia a la bibliotecaria con una sonrisa amable en el rosrto. Necesitaba saber qué cosa quería Zeus que viera ahí pronto.




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Re: Rêverie ◊ Émilie

Mensaje por Émilie Carignan el Mar Jul 07, 2015 10:30 am

Émilie estaba acostumbrada a llevar una vida tranquila, a pesar de todas las obligaciones que había tenido de niña. Siempre que amanecía era un ritual para ella, se estiraba y giraba en la cama por unos minutos, llenaba de mimos a su esposo y después de la ducha compartían el desayuno, hasta el más mínimo detalle era ideal, porque nunca se había imaginado que estaría viviendo aquella etapa en su vida que nunca considero importante a diferencia de sus padres.

Vivía en una casa promedio, no estaba tan a favor de los grandes lujos a diferencia de su familia, sin embargo, un aspecto impecable de ella era su excelente gusto en ropa, vestidos hechos a la medida y a su gusto, contempló su closet por un momento, al saber que usaría se dedicó a darse un merecido baño en la tina, relajándose por completo a pesar de que amaba su trabajo había días en los que sentía que había llegado tarde a la repartición de paciencia.

Después de vestirse, optó por usar un par de guantes que acompañaban su excéntrica elección para ir a trabajar. La mañana transcurrió normal, agitada, mucha gente que acudía a documentarse, eso era extraño era como si las personas presintieran que algo no andaba bien en ese momento.
El día paso rápido y justo un momento antes de cerrar sus actividades, decidió hacer inventario de las cosas que habían sido tomadas y cuales después de su uso continuaban en la biblioteca, llevaba consigo un pergamino, checando el estante de los libros devueltos, mismos que ordenaría mañana, cuando una voz la sacó de sus pensamientos, alzó la mirada y espero a que la mujer hablará.

Esbozó una sonrisa ante el comentario, le encantaba saber que su negocio se distinguia por la adquisición de elementos extraños que tanto componían la decoración del lugar como la colección de lectura. Bueno… -continuó con aquella sonrisa sorna y de autosuficiencia- Depende de que busques, una pintura o un libro- comenzó a caminar de nuevo, buscaba ignorar un poco la belleza extraña de la mujer, ojos azules como el cielo y una piel blanca, envidiable.


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Re: Rêverie ◊ Émilie

Mensaje por Helena D. Corso el Dom Jul 12, 2015 12:46 am

Evidentemente no podía comparar las grandezas de Baskerville con aquel edificio. Los grandes estantes, polvorientos y repletos de libros, no podían siquiera ser evocados al contemplar los pequeños y apretujados libreros, que el tiempo que se aspiraba entre aquellos pasillos no se comparaba a los milenios de vida que tenían los ejemplares en la región de los magos. Aun así, la humilde librería de una humana poseía algo que, de acuerdo a su aliado, valía mucho más la pena que la agotadora búsqueda de la vampiresa en cualquier otro territorio de Pandora. Entonces, ¿qué tan distinta resultaba ser de la magnífica región de Baskerville?

Hasta eso, la mujer bibliotecaria parecía pertenecer a una clase distinta a la del herrero, parecía pasar sus días en una supuesta vida de ensueños, en donde un todo se reducía a una vestimenta elegante, a compartir la sabiduría de unos cuantos libros con otros miserables, a una inquebrantable y falsa tranquilidad que en realidad el viento podría derribar en cualquier momento. Era una broma cruel por parte del titiritero de Pandora el permitir que dicho idealismo fuera real, que bastara con decidir qué clase de vida quería uno llevar para obtenerla y ciertamente Helena estaba dentro de esa misma jugarreta.

Advirtió la expresión de la bibliotecaria, pero de momento no estaba en posición de llevar a cabo su pasatiempo; humillar a aquellos que se atrevían a verse mucho más grande de lo que en realidad eran, de creerse algo más que los insectos que eran. Así que se limitó a apartar la vista para contemplar los ejemplares que estaban colocados a su izquierda y alzó la mano para acariciar el canto de los libros con la yema de los dedos. Necesitaba centrarse en su deber ahí, no distraerse con dichos pormenores y sin duda aquellos volúmenes que parecían milenarios le recordarían qué era lo que de verdad importaba. – No estoy segura. – Respondió con suma tranquilidad. Naturalmente, la mujer no iba a recibir sólo un artículo por día, era normal que recibiese cargamentos de libros, pinturas y otros artículos de interés, por lo que simplemente aceptó su condición en lugar de aventurarse a decantarse por la opción equivocada. A fin de cuentas, su aliado se había encargado de que la mujer estuviera entretenida en la biblioteca por lo menos un par de horas. – Necesitaré echar un vistazo a sus nuevas adquisiciones. – Añadió clavando su mirada azul en la humana, aguardando por su reacción.




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Re: Rêverie ◊ Émilie

Mensaje por Émilie Carignan el Miér Oct 21, 2015 1:26 am

La mujer se detuvo en seco al escuchar la petición de la ojiazul, después de todo no a cualquiera le permitía ver su colección, ya que algunas cosas las dejaba en la biblioteca y otras se las llevaba a casa, además de que ya se encontraba próxima a irse a descansar, en efecto había sido un día muy largo, observó a la mujer por unos segundos, aparte de atractiva, parecía un poco pérdida y si el buscar entre sus objetos la ayudaría quizás estaba dispuesta a volver más tarde a casa. Bien ... - dijo después de unos segundos de silencio, se dirigió a la puerta principal y cerró con llave, para después regresar a donde estaba la extraña.
Sigame por favor... - murmuró mientras pasaba a su lado, quedando frente a ella y caminando con un poco de rápidez, Émilie dedujo que la morena buscaba algo que no fuese tan común o simple a la vista, sin embargo había algo más que le llamaba la atención, sentía que aquel rostro ya lo había visto antes, si bien se dedicaba a algo donde era muy frecuente ver muchas caras, esa mirada que cargaba la misteriosa mujer, no era vista con frecuencia.
Pasaron al final de la biblioteca, detrás de los estantes, para llegar a uno suficientemente grande, y con la combinación perfecta al tirar de los libros daba paso a otra habitación, la cual, contenía libros, estatuas, piezas de oro y claro retratos o pinturas.
No sé qué es exactamente lo que busca, pero adelante siéntase libre de ver todo lo que hay aquí - murmuró mientras se paseaba por los bordes del lugar, sus dedos apenas rozaban los muros o con lo que chocará con ellos mientras caminaba.
Tal vez era un buen momento para iniciar su inventario, después de todo parecía indicar que no saldría pronto de ahí, no había forma de avisarle a su esposo que hoy no llegaría pronto a casa.El silencio era algo incomodo para ella, es decir, pero quizás lo que estaba consumiendo en curiosidad a la mujer era que deseaba saber la verdadera naturaleza de su misteriosa visitante, claramente, humana no era.


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Re: Rêverie ◊ Émilie

Mensaje por Helena D. Corso el Lun Nov 02, 2015 11:59 pm

El tiempo no era problema para Corso. Sin embargo, le provocó cierta curiosidad el saber en qué había invertido la humana esos segundos que dejó pasar antes de conceder a la vampiresa una visita por la trastienda. Quizá había reparado en lo arriesgado que era resistirse a una sencilla petición como aquella o, quizá, había simplemente pensado en todo lo que tendría que dejar de lado para ayudarla. Nada de esas cosas importaban en realidad, pero siempre había una manera de aprovechar el tiempo o desperdiciarlo, siempre había algo a lo que esta extraña noción daba vida y producía alguna acción. Rara vez se encuentra a sí misma pensando en absolutamente nada, era extrañas las ocasiones en las que se limitaba a contemplar alguna cosa sin albergar un solo pensamiento dentro de su cabeza. Como en el momento en el que siguió la figura de la bibliotecaria con sus ojos azules. Únicamente la observó moverse y ya no pensó ni preguntó nada más.

Asintió ligeramente con la cabeza y sus pies reanudaron su andar, caminando cerca de la mujer sin perderla de vista entre los estantes de libros. No tenía el don de la telepatía, sin embargo casi podía escuchar el conflicto que tenía lugar en la cabeza ajena. Se sorprendió al percatarse de que, como se había propuesto desde un principio, su naturaleza de inmortal no era tan evidente como parecía. Temía, la mayor parte del tiempo, que su palidez la delatara, pero aquella noche la oscuridad le otorgaba protección y muy probablemente la humana ignoraba a qué clase de criatura estaba ayudando.

Un pasadizo secreto. Interesante. Con ello suponía que los libros no eran lo único valioso en aquel establecimiento, sino que había otras cosas de mucho más valor, cosas que los otros mortales tenían prohibido ver y acercarse. Se aprendió la combinación, naturalmente, pero después la descartaría. Estaba segura de que no había nada en aquella zona oculta que no pudiese adquirir de ser necesario y tampoco tenía la intención de violentar un santuario así a causa de la avaricia. Ella sólo deseaba encontrar el objeto mencionado por el herrero. ― Gracias, evitaré quitarle mucho tiempo. ― Le aseguró con tono amable y finalmente se dispuso a explorar el tesoro que mantenía oculto. Posteriormente, comenzó a caminar entre los jarrones dorados, entre los cuadros que eran protegidos por trozos de tela y descubiertos por la mano firme de la vampiresa. Había muchos pergaminos y muchas más joyas de lo que debía haber en una biblioteca, y estatuas como si fuesen historiadores o arqueólogos quienes llevaban el local. Sin embargo, un objeto cuadrado llamó su atención, estaba sobre un caballete como varias pinturas, pero no tenía nada que la cubriera salvo a sí mismo. Era un tríptico. Pero estaba vacío. Las pinturas que pertenecían a aquella pieza no estaban, por lo que continuó revisando el sitio. No muy lejos de ahí encontró un lienzo pequeño y enrollado. Por sus dimensiones quizá podría encajar en el armazón del tríptico, así que lo tomó y lo abrió. Quedó con el lienzo extendido frente a ella durante largos minutos y, apenas reaccionó, buscó con la mirada a la humana. ― ¿Dónde está el resto de esta pintura? ― Inquirió con cierto ímpetu. Había encontrado un retrato de sí misma, uno muy antiguo. Y eso, condenado herrero, era de bastante utilidad para su búsqueda.




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Re: Rêverie ◊ Émilie

Mensaje por Émilie Carignan el Jue Abr 21, 2016 4:34 pm

La morena se paseaba por sus nuevas adquisiones del lado de los libros, disfruta el aroma a antiguo que estos desprendían; caminaba por las estanterías admirandolos y a su vez anotando en el pergamino cuales eran los que habían llegado y cuales faltaban.

Las cosas parecían tranquilas con la extraña y aunque  Émilie no era una persona que juzgaba a los demás sin importar su raza, aunque con ella las cosas fueran diferentes, no era de pagar con la misma moneda; sin embargo por las características de la misteriosa visitante parecía ser una criatura de la noche, una sonrisa ladina apareció en su rostro, se sentía contenta con lo mucho o poco que pudiera saber y sobretodo ayudar.

Salió de sus pensamientos al escuchar a lo lejos la voz de la mujer quien al parecer había encontrado algo que captó su atención, rápidamente dejó lo que estaba haciendo y acudió al llamado, al llegar se dio cuenta que era aquella obra.

Oh... Esa pieza-murmuró como si sólo estuviera ella en la habitación- Me temo que esa es la única parte - dijo mientras se acercaba a ella para ayudarle a tomar con cuidado la pintura,  después de todo le daba un poco de histeria que no se tratara con cuidado la obra, fuera la que sea.

Esta pieza la trajo mi esposo- dijo, saliendo de sus pensamientos, pero lo que pasaría a continuación Émilie no lo vio venir, alzó la mirada hacia la pintura y el parecido con su invitada era impresionante y muy probable que fuera ella.
Un momento pero... - se llevó una mano a la boca, ahogando un grito; la mujer se había quedado sin palabras.


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Re: Rêverie ◊ Émilie

Mensaje por Helena D. Corso el Vie Abr 22, 2016 11:29 am

Sus manos sostenían a palma abierta la pintura, examinándola detenidamente como si en sus trazos pudiera apreciarse la edad, como si la cáscara seca de los colores pudiese contemplar los vestigios de sus orígenes. La mujer dibujada en aquella antiquísima obra de arte no podía ser otra que la misma Helena, lo apreciaba en aquellos rasgos felinos, esa mirada afilada y en la delicadeza de su figura. Y, quizá, no había tenido referencia de su propia apariencia de no haber sido por aquel espejo que la recibió cuando despertó en Pandora por vez primera. Ella, que hasta entonces había sido una mujer de alma extraviada, encontraba al fin las primeras señales del éxito y de sí misma. Quizá aquella obra no pudiese revelar gran cosa de sí misma, pero era una pista y le daría un aproximado de su edad, la cual desconocía por las mismas razones.

Miró a la humana aproximarle y permitió que interactuara con el lienzo, pese a sus impulsos de apartarlo de aquellas manos que podían alejarla de ese descubrimiento. ― Y su esposo… ¿dónde la encontró? ― Inquirió cual pequeña que se negaba a alejarse del fango. Si aquella era la única pieza disponible, no significaba que tuviese por imposible encontrar las demás, sino que aún existía la posibilidad de dar con ellas y conservar la obra completa.

Abrió un poco más los ojos cuando la bibliotecaria la miró con sorpresa, esperando a que ésta terminara la frase. Quería que ella confirmara que, en efecto, el parecido entre ella y la mujer del lienzo era impresionante, que ambas eran las mismas mujeres bajo el peso de épocas distintas. ― ¿Sabe de qué año es este lienzo? ― Preguntó desviando la conversación a algo más fructífero. ― Es importante que me diga cuándo y dónde se creó esto, en caso de que lo sepa. ― Insistió con voz suave, sin ninguna amenaza que pudiera escaparse de sus labios.




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Re: Rêverie ◊ Émilie

Mensaje por Émilie Carignan el Dom Abr 24, 2016 7:45 am

El parecido de la mujer con la pintura era impresionante y para la morena era difícil articular alguna palabra correcta, en el tiempo que tenía como historiadora le habían pasado cosas curiosas pero esta rayaba en lo extraordinario.
Al ser cuestionada acerca de su procedencia se quedo muda por unos segundos,  recordó que había una pieza en específico que su esposo le comentó que le estaba dando un dolor de cabeza tremendo, ¿Acaso se refería a esta?.
Émilie quizó confirmar que estaba en lo cierto, busco detrás de la estructura de madera y en efecto había un par de hojas con anotaciones acerca de la pintura.
Roderick...- Murmuró de pronto mientras leía las notas de su esposo, todo indicaba que el cuadro despertó su interés.  Mi esposo parece saber más de ti... - suspiro y volvió a leer las hojas para después pasarlas una a una a la mujer.

Esta pintura pertenece a la dinastía Della Rovere, de las familias más  influyentes en la iglesia en 1400, casi no hay información acerca de esta mujer, tengo la teoría de que es una de las hijas de dicha familia.  El cuadro fue hecho por uno de los artistas particulares de la familia.

En las demás hojas venían teorías acerca de la pintura, además de datos como la técnica, las medidas, entre otras cosas, sin embargo la forma en la que reaccionó la ojiazul fue un tanto particular.
Es todo lo que dejó de datos mi esposo, pero-hizo una pausa y miro a la morena--Te ayudaré en lo que necesites- dijo con una sonrisa amplia si había cosas a las que Émilie no podía resistirse y eso incluía un buen misterio y una mujer  guapa.
¿Tienes donde quedarte? - preguntó de la nada, no sabía con que tipo de criatura estaba lidiando pero sabía que era su deber ayudarle, ese era el propósito de su pequeña biblioteca.
Esto nos llevará un  par de días- se encogió de hombros mientras se paraba frente al lienzo.


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Re: Rêverie ◊ Émilie

Mensaje por Helena D. Corso el Miér Mayo 18, 2016 11:25 pm

Su mirada se mantuvo fija en la humana, esperando una reacción de su parte, una reacción, una simple oración. El nombre que logró articular no le sirvió de mucho, al menos hasta que la mujer tuvo la oportunidad de adueñarse de su propio cuerpo una vez más. La vio moverse, tomar el marco de la pintura y mover la estructura hasta descubrir una nota escrita a mano. 1400… Tras escuchar la información contenida en breves palabras, permaneció durante unos segundos en absoluto silencio, en un intento por conectar lo poco de sí y determinar si había algo más entre sus pensamientos que le brindaran mayor utilidad a los descubrimientos del tal Roderick.

Suspiró al fin. Le era imposible llegar a algo, a alguna conclusión que le sirviera de algo. El descubrimiento de la pintura la dejaba en las mismas circunstancias que antes de ver el lienzo. Torció un poco la mandíbula, un gesto inconsciente que indicaba que aún estaba perdida entre sus pensamientos. No obstante, la pregunta de la mujer la hizo volver a la realidad de manera abrupta. ― No en Valtesi. ― Indicó. No tenía intenciones ni razones suficientes para volver a la fragua durante el proceso. Estaba, simplemente, indispuesta a verle la cara a Ejnar, pese a que le debía aquel descubrimiento. Al menos una parte de él. Respiró profundamente y centró su entera atención sobre la mortal, quien estaba más que dispuesta a brindarle su apoyo. ― Si ese es el caso, será conveniente comenzar de una vez. No es mi intención robar mucho de su tiempo. ― Le dijo a la mujer con tranquilidad, esbozando una sonrisa sutil y amable. Seguramente, mantener todos esos tesoros relucientes y los libreros ordenados demandaba mucho tiempo. Estudió una vez más la estancia y, cuando sus ojos se detuvieron en el caballete que sostenía el marco del tríptico, recordó del mago que juró conocerla y que le habló de una pintura semejante. Sin embargo, antes de compartir aquella casualidad con la bibliotecaria, era preciso conocer el origen de la pintura y las circunstancias en la que fue encontrada.




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Re: Rêverie ◊ Émilie

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