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Saliendo de la comodidad (Camille V. Tchaikovsky)

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Saliendo de la comodidad (Camille V. Tchaikovsky)

Mensaje por Invitado el Dom Jun 14, 2015 4:31 pm

El sol acababa de ponerse y lentamente Lorcan empezó a salir del agua. Había pedido un mes o así para sus propios asuntos o como le dijo a su superior "Para aprender otras maneras de defender a su pueblo" No podía negar que aparte de sus ganas locas por salir de Zárkaros esa excusa realmente era verdad. No hay nada mejor que una verdad para mentir a alguien. De su familia había costado más deshacerse pero aún no se podía creer que hubiera sido así de fácil. Ninguna de las hermas de Lorcan le estaban siguiendo y eso que siempre lo hacían ya fuera para pedirle o suplicarle que no fuera o bien para pedir regalos de esos sitios que visitaba ya que ellas, seguían bien encerradas en Zárkaros. Bueno, encerradas, realmente lo que estaban era sobre protegidas. De hecho, Lorcan se había cerciorado antes de salir que sus amigos de real confianza vigilaban mínimo a una de sus hermanas cada vez que salían de casa. Ya que por mucho que su padre aún pudiera vigilarlas y protegerlas bien, los atlantes más jóvenes no tenían respeto y serían capaz de jugar sucio contra su padre en cambio, los amigos de Lorcan podían jugar sucio igual.

Una vez salió del agua sólo tuvo que esperar un rato para volver a acostumbrarse a las piernas. No le era difícil ya que desde pequeño se había acostumbrado a ello y por tanto resultaba menos hostil a aquellos que tenían más apariencia de humano. No por ello se dejaba hacer, él nunca dejaba su espalda descubierta. Siempre estaba en guardia. Se vistió con ropas "normales" según había podido observar en anteriores incursiones a la superficie. No tuvo que aprender a la fuerza pero los que le enseñaron se lo pasaron bien haciéndolo. Pese a todo Lorcan era un hombre que era capaz de reírse de sí mismo y lo paso igual de bien. Desde que había avisado de su salida había estado preparando lo que necesitaría dejando preparada la ropa que ahora mismo llevaba puestas. Como no hacía mucho calor dejó la chaqueta en la mochila de tela que llevaba junto a la comida y al agua. Revisó todo lo que ahí llevaba y se aseguró de que no faltase nada. Una vez revisado tendría que darse prisa para llegar a su próximo punto dado que sólo tenía el anochecer para moverse.

Respiró hondo y empezó a andar en dirección contraría al mar. Esperaba que el destino fuese bueno con él y al menos le dejase cumplir el mínimo de llegar a una zona de agua antes de amanecer. Sonrió confiado se aseguró la mochila, miró hacia atrás un breve segundo y esperando no tener segundas dudas siguió andando.
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Re: Saliendo de la comodidad (Camille V. Tchaikovsky)

Mensaje por Cornelius Berggrem el Mar Jun 16, 2015 8:22 pm

Quién sabe cuántas horas llevaba vigilando el firmamento, en espera a que la noche llegara pronto. Tal vez habían sido horas las que pasó asomando media cabeza por la superficie del agua, en un sitio en donde, al menos así se aseguraba, nadie la vería. Cualquier espera era mejor que pasar una tarde más de tediosas lecciones o simplemente haciendo nada en la reducida cantidad de mar que le era permitido explorar. Y aun conociendo las consecuencias de lo que estaba haciendo, así el castigo fuera por parte de su padre o por cualquier otra criatura que lograra interceptarla en el camino a Valtesi o a Thyris, estaba ahí, entre el agua y el aire aguardando para meterse en problemas.

Y cuando el sol comenzó a ocultarse, a teñir de colores cálidos el cielo, se sumergió en el agua y nadó rápidamente hasta la orilla que siempre la había visto antes de abandonar Zárkaros y en donde ocultaba sus pertenencias en un montículo de piedras que mantendría su ropa fresca y lejos de los ojos curiosos. Así pues, se mudó de ropa, colocó su vestimenta tradicional entre las piedras y, lista para aventurarse en tierra de nadie, se colocó sus gafas oscuras junto con un pequeño morral en donde guardaba unas cuantas monedas y otras curiosidades que podría vender.

No obstante, en plena marcha fue vista por uno de los amigos de su padre, que comenzó a vocearla para llamar su atención, ordenándole que se quedara donde estaba. Pero como la buena chica obediente que era, la rubia hizo todo lo contrario. Se echó a correr y el hombre la siguió tratando de darle alcance, cosa que no logró, ya que ninguno de los dos estaba tan acostumbrado a sus piernas como debiera y las frecuentes escapadas de Camille le otorgaron una ventaja por segundos. ¿Qué la detuvo? Un chico que caminaba por la playa de manera despreocupada. La chica retrocedió un paso y se acomodó las gafas que habían quedado a medio rostro a causa del impacto. – Agh... Perdona. – Masculló al joven volviéndose un poco hacia atrás para asegurarse de haber perdido el rastro del hombre que la perseguía.
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Re: Saliendo de la comodidad (Camille V. Tchaikovsky)

Mensaje por Invitado el Jue Jun 18, 2015 11:03 am

Ya tenía todo preparado ya había dejado detrás de él la costa pero pronto escuchó como llamaban a gritos a alguien. Era normal, pocos acostumbraban a dejar salir a nadie en general, pero algunos afortunados, bueno... Los atlantes de las aguas poco profundas como Lorcan eran más abiertos a este tipo de cosas, sus padres eran un poco más cerrados, aún no se explicaban porqué tener a sus primeros hijos en aguas poco profundas iba a cambiar en algo sus vidas, pero poco a poco lo iban viendo más claro. La hermana mayor de Lorcan era un claro ejemplo de atlante demasiado amable, con ideales muy abiertos. Era una muchacha que debía de haber escogido a un novio de las aguas menos profundas pero en cambio se fue a enamorar de un bastardo de aguas profundas. Tuvieron más cuidado con la educación de las demás niñas y Lorcan... Bueno, él ya había dejado claro su postura, era muy suyo para esas cosas y ya había dejado claro que no iba a perder a una hermana más. El caso era que para Lorcan era normal, escuchar gritos esperando a que la persona que se estuviera marchando volviera de forma inmediata y pocos solían desobedecer, él, era uno de ellos claramente.

Cuando se cruzó a la atlante en cuestión alzó una ceja impresionado, esperaba a un joven en búsqueda de aventuras y no a una mujer. No entendía la razón de las gafas oscuras por la noche, pero tampoco es que entendiese muchas costumbres de la superficie así que tampoco cuestionó a la atlante por sus decisiones sobre vestimenta. -¿Estás bien?- preguntó en tono cortés mirando hacia donde miraba la chica. Quien quiera que la estuviera gritando había vuelto al mar y lo más seguro es que volviese con refuerzos... -Deberías seguir andando en vez de pararte, no es que te vayan a pillar rápidamente, pero si cogen a alguien rápido... Te devolverán para dentro- dije sonriendo. No es que muchos de los atlantes fueran rápidos pensó Lorcan. Pero lo que les faltaba en destreza y rapidez con las piernas les sobraba en fuerza y con ello les bastaría para dar zancadas más largas que la de la mujer y cogerla más rápidamente. Miró de nuevo al mar, el sentimiento de sobre protección le embriagaba. Ponía a una de sus hermanas en la situación de la chica y podía ver claramente que hubiera preferido que se fueran con alguien que se fueran solas, así que miró a la chica y sin saber muy bien como plantearlo soltó directamente lo que pensaba -Si quieres te acompaño un trecho, hasta que tú quieras, creo que si vuelven para buscarte no se fijarán si hay dos pares en vez de las tuyas solo- Intentó explicarse lo más que pudo pero aún así vio que quedaba un poco lioso. Se maldijo severamente, pero no sabía expresarlo de otra forma así que ni lo decoró ni intentó arreglarlo. Si le había salido así por algo sería.

Sin saber si la mujer iba a aceptar o no Lorcan volvió a hablar -Me dirijo hacia Valtesi, creo que se dice así, ¿y tú?- Si podía acompañarla más de un rato de trayecto se sentiría mejor consigo mismo que si la dejaba sola en medio trayecto fuese a donde fuese. Podía parecer extraño, pude que incluso muy acosador, pero Lorcan no podía evitar sentirse sobre protector con todas las mujeres con las que se cruzaba. Tendría que pensar realmente si eso se podría convertir en un problema con respecto a conquistar a una mujer, con sus dos novias anteriores tuvo problemillas de esos, celos típicos, pero era algo que él no podía evitar. Sentía que debía ser así, que las mujeres eran algo que este mundo debía apreciar tal cual él apreciaba. Muchos le llamaban zalamero, otros se reían de él por soñador y otras, le despreciaban por la simple idea de que él se sentía así con todas sin sentir nada más. Podía sentirse protector con cualquier mujer y esta ser un orco como persona pero aún así, si había algún hombre haciéndole daño, él estaría ahí para ayudarla. Sí, quizá tendría que plantearse si lo de ser tan protector con las mujeres se estaba empezando a convertir en un problema. Sonrió a la mujer un tanto avergonzado -Perdona, si no quieres, no pasa nada, es una mala costumbre mía, de proteger demasiado a las mujeres- Musitó a baja voz, sin poder evitar sonreír de lado. Por mucho que protegerlas se le hiciese un problema a la hora de sentar cabeza, no le importaría, para él, era un valor que le definía.
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Re: Saliendo de la comodidad (Camille V. Tchaikovsky)

Mensaje por Cornelius Berggrem el Miér Jun 24, 2015 9:57 am

Conocía bien al hombre que trataba de alcanzarla y sabía, por lo tanto, que no se daría por vencido, que se tomaría tan solo unos segundos para reponerse y reanudaría la carrera contra la rubia. Tampoco era que estuviese realmente interesado en la seguridad de la atlante ni le preocupaba en realidad el hecho de que la chica burlara con facilidad la guardia marina. El hombre quería el favor del padre de Camille. De cualquier manera no era la intención de la rubia el atormentarse a sí misma con las verdaderas intenciones del atlante ni en los factores que apuntaban a una evidente respuesta. Si salía a tierra firme era para dejar atrás aquellos sinsentidos sociales, de las absurdas alianzas entre familias que no hacían más que tensar las cosas por debajo de la mesa.

Los lentes… Esos jodidos lentes le estorbaban.  Sabía por lógica que no eran para llevarlos por la noche, pero al menos así no la iban a reconocer con facilidad en lo que abandonaba a Zárkaros. También porque, en su ingenuidad, había creído las palabras del vendedor que afirmaba y rectificaba lo normal que era portarlas en Valtesi a todas horas, y si lo que quería era pasar desapercibida lo mejor era escucharle y comprar aquel cachivache. – Estoy bien. – Respondió estudiando con recelo infantil al atlante mientras éste se dedicaba a observar el camino que Camille había recorrido. Y cuando el extraño le recordó lo evidente a Camille (porque se olvidó por completo de ello al chocar) ella también se volvió para vigilar el camino y asegurarse de que nadie viniera tras ella.

Se quitó las gafas de manera inconsciente, pues su visión era casi nula a causa de ellas, de modo que su cuerpo decidió por cuenta propia que era el momento para ya no portarlas. De cualquier manera ya había sido descubierta, las gafas oscuras no le habían ayudado en lo absoluto, sino que la condujeron ante un contratiempo, mismo que parecía ser muy hablador. - Sí, sí, así se dice. - Comentó apresurada, mirando al chico y a sus espaldas alternadamente. – Ajá... A Valtesi, ahí voy yo. – Él tenía razón, si el amigo de su padre no le daba alcance aún sólo podía significar que había vuelto al mar únicamente para traer refuerzos, para cazarla como la pequeña sabandija que era y llevarla de vuelta a sus aposentos, donde muy seguramente pasaría el resto de sus días cuidando peces, recolectando corales y haciendo cosas que sólo señoras entre ochenta y la muerte harían.

Así, presa del nerviosismo, clavó la mirada en el chico con evidente determinación, pues ya comenzaba a alucinar con múltiples voces llamándola para que regresara. – Corro más riesgo de ser atrapada si continúas entreteniéndome aquí. – Afirmó y, tras tomar la mano del joven, lo jaló para que se echara a correr con ella, con la torpeza de los primeros pasos sobre la tibia arena. – Hay que darnos prisa, no me molesta si vienes, pero debemos marcharnos ya. – Añadió dando nuevamente espalda al mar, esperando a que el extraño respondiera a los jalones y decidiera moverse por las buenas, porque, si le daba una razón más para perder el tiempo, lo soltaría y saldría corriendo por cuenta propia.


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Re: Saliendo de la comodidad (Camille V. Tchaikovsky)

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 04, 2015 5:01 am

Lorcan no dejaba de mirar tras la mujer por si aparecía de nuevo su perseguidor pero por ahora no aparecía nadie. Aquellas gafas y de noche, seguía pensado que eran un estorbo dado que si ya de por si era oscuro llevar esas gafas conllevaba a hacer su visión más oscura, él no iba  a opinar de aquello, siempre supo que las mujeres para ese tipo de cosas eran muy especiales dado que todo lo que ellas hacían estaba bien. Al menos la mujer estaba bien lo cual era ya un punto más para ella. Poco a poco Lorcan empezó a notar como la mujer se ponía nerviosa a medida que los minutos pasaban. Abrió los ojos sorprendido, fue a hablar pero cerró la boca al instante, no quería entretenerla más. En un abrir y cerrar de ojos aferró la mano de la mujer y la siguió corriendo. No pudo evitar ver como la mujer aún tenía problemas para andar, no dijo nada, al principio siempre costaba pero al rato te acostumbrabas. Lo único malo era que no sabía en qué dirección era Valtesi, así que aún corriendo le preguntó -¿Sabes hacia donde es Valtesi?- Tenía un mapa pero dado que ella no iba a querer pararse no iba a sacarlo hasta que estuvieran mas o menos a una buena distancia de la playa.

Oía pasos empezando a acercarse a donde estaban, Lorcan no podía dar crédito a sus oídos hacía rato que habían empezado a correr y era casi imposible que les hubieran logrado dar alcance tan rápido. Aún podían usar sus habilidades para alejarlos pero tampoco quería usar el suyo dado que no funcionaría mucho, lo único que lograría sería acercarlos más a donde estaban. Lorcan debía decidir que hacer, podían quedarse a pelear pero no sabía ni cuantos eran ni si la mujer tenía las capacidades oportunas para pelear pese a que los atlantes eran educados militarmente y por lo tanto ella debería saber luchar. Miró a la mujer, era lenta, no podía evitar pensarlo, estaba acostumbrado a ir un poco más rápido dado que estaba acostumbrado a salir bastante. La cogió en brazos y empezó a correr más rápido. En cuanto dejó de oír pasos la soltó rápidamente. -Lo siento, pensé que nos seguían y pensé que acelerar era la mejor idea- Lorcan seguía corriendo dado que pese haberlos dejado de oír seguramente seguirían detrás de ellos esperando a que se parasen o algo y no quería que les atrapasen ahora que ya llevaban un buen trecho recorrido.

Spoiler:
Siento la tardanza y que sea corto, no se me ocurría nada más
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Re: Saliendo de la comodidad (Camille V. Tchaikovsky)

Mensaje por Cornelius Berggrem el Vie Jul 17, 2015 12:30 pm

No le importaba mucho en realidad si aún no era lo suficientemente ágil en tierra. Camille se jactaba de ser más que habilidosa en el nado, especialmente cuando se trataba de ir más allá de la ciudad del abismo, aunque tampoco era algo que anunciase a los cuatro vientos; a fin de cuentas, era una atlante, estaba en su naturaleza saber desenvolverse debajo del agua. Y aun así, a partir de esa noche a nadie le importaría de cuántos ella era la más veloz, porque estaba más que determinada a encontrarse un reemplazo para el mar, un sitio pequeño que le diera el refugio que Zárkaros le otorgaba para poder descubrir tantas maravillas encontrase en tierra firme. Pero mientras lo único que debía hacer era correr, escapar de aquellos que bien podrían frustrar sus planes de darse una vida más libre.

Sé dónde está y sé cómo llegar. – Afirmó sin aminorar el paso. Y claro, la chica se había tomado su tiempo antes de salir del agua para aprenderse los mapas y todo lo que pudiese brindarle información acerca de su nueva existencia. Sabía además que su ingenuidad no tenía mucho sitio en el peligrosísimo territorio de Pandora y que una persona como ella, de poca experiencia, difícilmente saldría delante de buenas a primeras. Sin embargo, estaba más que dispuesta a afrontar el mundo por cuenta propia, a experimentar las dificultades que cualquier territorio pudiese ofrecerle con tal de no experimentar el encierro nunca más, de ya no verse privada del mundo y de sus maravillas tal y como lo habían estado haciendo sus padres hasta el momento. Estaba cansada ya de las largas lecciones de combate y otras tantas cosas que preparaban a un atlante para ser un guerrero leal y conforme con lo que Zárkaros le ofreciera.

Sus labios delinearon un improperio al escuchar que, pese a sus intentos de escapar, aún les daban caza y, cuando comenzaba a hacerse a la idea de que un combate sería inevitable, se encontró de un momento a otro en los brazos del extraño, que preferían cargar con su peso a batallar con lo poco que estaba Camille acostumbrada a correr. – ¿Qué haces? – Inquirió sorprendida y ligeramente colorada tan pronto fue levantada, pero los pasos captaron otra vez su atención y se fijó por sobre el hombro del atlante deseando que éste pudiese ir más rápido. – Sí, fue buena idea. – Afirmó tan pronto el hombre la bajara. – Ahora…– Murmuró buscando el mapa que llevaba consigo en el morral y lo sacó para revisar lo poco que la noche le permitía ver. – Debemos estar cerca de la atalaya sur de Thyris… - Añadió alzando la cabeza y mirando alrededor a fin de ubicarse. – Si llegamos a esa región no tendre… – En ese momento fue interrumpida, no por pasos, sino por el galope de un grupo de atlantes cabalgados. Vaya que era extraño verles encima de otro animal, pero ellos debían saber que era mucho más efectivo que seguirlos a pie. – …mos más problemas. – Concluyó con fastidio.


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Re: Saliendo de la comodidad (Camille V. Tchaikovsky)

Mensaje por Invitado el Vie Jul 24, 2015 11:02 am

No hizo más preguntas temía que aún siguieran y la verdad, se extrañaba de no escuchar pasos detrás de ellos. Eso era muy raro ¿seguro que les seguirían persiguiendo y no los habrían dado por perdidos? No, aquel hombre que había perseguido a la chica parecía muy aferrado a la idea de  atraparla y devolverla al mar. No sabía que camino a Valtesi se sabía ella pero Lorcan ya había probado un par y aún necesitaba el mapa para probar más posibles caminos dado que como él iba y volvía como le daba la gana pues no tenía complicaciones con probar distintos caminos hasta dar el que le gustase más.

La cara de sorpresa de la chica le dio ganas de reír a Lorcan pero se lo ahorró, no quería dar pistas sobre donde estaban en ese momento. En cuanto la bajó y ella asintió que había sido una buena idea Lorcan sacó un poco de pecho, sin que se notase claro, le gustaba recibir halagos de ese tipo, sobre todo cuando eran relacionados con sus habilidades. Por algo se entrenaba tan duro y fuerte. Miró a su alrededor para comprobar lo que la mujer estaba diciendo, no se acordaba perfectamente de la vez que paso por Thyris así que en cuanto sacó ella el mapa se asomó para mirar también. En cuanto ella empezó a hablar algo llamó la atención del atlante, no eran pasos eran caballos moviéndose a gran velocidad ¿en serio? Lorcan murmuró algo que parecían ser palabrotas maldiciendo a aquellos que no le dejaban los caballos para cuando iba a Valtesi por cuestiones de protección de la especie.

-Solo nos queda seguir corriendo o enfrentarnos, como veas y como estés capacitada- Dijo Lorcan mirando a la atlante. Él no tenía problema para ninguna de las dos, se lo pasaría igual de bien corriendo o golpeando. Al momento tuvo un par de ideas si en vez de ello querrían emboscar a los que iban a caballo, pero entonces iban a necesitar cuerdas, tiempo, adelantarse a ellos y preparar todo.
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Re: Saliendo de la comodidad (Camille V. Tchaikovsky)

Mensaje por Cornelius Berggrem el Mar Jul 28, 2015 10:27 pm

Sin duda había hecho bien al tomarse todo tipo de precauciones a la hora de sopesar la idea de expandir sus límites y se atribuía orgullosamente el mérito de haber dominado exitosamente el uso de armas blancas distintas a las de los atlantes, consciente de que el sitio en donde se desenvolviera marcaba una gran diferencia entre su uso y, por lo tanto, debía costearse otros métodos mucho más efectivos y viables en tierra de lo que eran en agua. Por supuesto, aquél era un logro que no podía atribuirse únicamente a sí misma, ya que la obtención de sus nuevas armas y de sus habilidades se las debía a una mujer de piel pálida que visitaba ocasionalmente la región. A cambio de recibir entrenamiento la rubia ofreció información valiosa sin darse cuenta de que en su ingenuidad facilitaba el trabajo a una cazadora que no pisaba Zárkaros más que para tomar vidas de atlantes o de los comerciantes que tocaban puerto. No obstante, se alegraba de su propia ignorancia, segura de que en caso contrario significaría un impedimento para sus objetivos.

Camille había sido muy clara, ella no aprendía a defenderse con la intención de matar. No, ella no tomaba vidas ni quería colocarse como juez. Había pedido simplemente conocer los puntos del cuerpo que podía atacar sin resultar letales, cómo noquear a una persona en cuestión de segundos, pero jamás a asesinar, aún no era lo suficientemente fría como para cargar en su cabeza el peso de una muerte provocada por su propia mano. Así que, básicamente, la atlante había previsto un enfrentamiento en sus intentos por darse otra vida, aunque en realidad no esperaba que ocurriese tan pronto ni por su propia gente. Así que, preparándose ante lo inevitable, llevó  sus manos hacia las fundas de sus sais y aguardó hasta que los cinco jinetes que les daban caza los rodearan. No escuchó las palabras de su acompañante, pues estaba demasiado centrada estudiando a sus contrincantes, pero, de haberlo hecho la respuesta había sido la evidente: se enfrentarían a ellos si lo que quería era escapar de forma exitosa. ¿El premio? Transporte gratis.

Finalmente, inauguró el combate lanzando una daga que fue a dar al pecho de uno de los cinco, derribándolo de su caballo, pero no hiriéndole de muerte. Y tan pronto los atlantes comenzaron a movilizarse, desenfundó sus sais y fue en busca del siguiente hombre a derribar. Ahora quedaban cuatro y esperaba que su acompañante estuviese igual de preparado para lidiar con la guardia, quizá un tanto más de lo que Camille, pues ella asumía que, al verse mayor que ella y por el simple hecho de ser hombre, había recibido mayor entrenamiento del que ella adquiriera.




**Sai


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Re: Saliendo de la comodidad (Camille V. Tchaikovsky)

Mensaje por Invitado el Miér Sep 02, 2015 11:20 am

Al ver a la mujer estática, Lorcan tuvo dudas. No la dejaría ahí claro, pero tampoco es que pareciese que le había escuchado. Aunque al ver las dagas que sacaba la mujer pudo sonreír abiertamente. Enfrentamiento. Dejó a la mujer donde estaba y él aprovechó y se subió a un árbol con la intención de esperar a que llegase el primer jinete. Al ver como este era derribado puso una mueca de mala cara, pero no dijo nada. Eran cinco y nos habían rodeado con suerte, pensarían que estaba abandonando a la mujer y por ello se lanzasen antes a por ella pese a que la mujer "indefensa" e había llevado a uno de los suyos por delante. Una puntería bastante acertada, se lo tendría que decir luego.

Se movió lo más sigilosamente que pudo aguardando a que los jinetes se acercaran y cuando uno de ellos pasó por debajo de él, Lorcan se tiró encima suyo y le un solo puñetazo le bajó del caballo limpiamente. Así sería más fácil. Había cabalgado antes, no era un jinete experto, pero tampoco era horrendo verle montar. Ya solo quedaban tres y esperaba que la mujer estuviese logrando algo con la segunda daga que le quedaba. Cabalgó hacia los jinetes restantes, no quería hacerles daño puesto que no sabía quienes eran y si pelear con ellos se le iba a volver en su contra al volver, así que lo más acertado era o noquearles en el caballo o bajarles de forma poco educada del caballo.

Cogió a uno de los atlantes por el cuello de la camisa, tuvieron el decoro de vestirse al menos para la cacería, y tiró hacia atrás para después coger las riendas del segundo caballo para no perderlo. Todo por si la dama no lograba uno por ella misma. La adrenalina hacía un buen trabajo, los atlantes que habían caído de los caballos se reponían rápidamente salvo el que tenía la daga de la mujer y al que le había pegado el puñetazo. -Deberías recuperar tu daga o cuchillo o lo que sea- dijo cuando paso al lado de la mujer. Le tendió el caballo que llevaba consigo. No habían noqueado a todos pero habían noqueado a los suficientes como para que decidiesen volver a casa en vez de seguirnos. Lorcan se lo tomaba con tranquilidad, como no le perseguían a él no notaba la presión, lo cual podría llegar a ser muy bueno si a alguno le daba por seguirles.
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Re: Saliendo de la comodidad (Camille V. Tchaikovsky)

Mensaje por Cornelius Berggrem el Mar Sep 15, 2015 2:01 pm

Si el atlante tuviera una parte de su atención, por más mínima que fuera, quizá la rubia habría caído en cuenta de su desaparición, habría pensado que el hombre no la secundaría en la loca idea de enfrentarse a los guardias y que se ocultaría por su bien. Pero lo cierto era que a Camille no le importaba, todos sus sentidos estaban enfocados en sus contrincantes, en los cuatro jinetes que restaban. De nuevo, ¿cuál era la necesidad de cazarla? Las razones eran claras, y ciertamente lo esperaba, ya lo tenía contemplado, pero no encontraba validez alguna en sus motivos, en su mente ella tenía todo el derecho a reclamar su propia libertad y a explotarla según le viniera en gana. No había ningún instinto de protección en aquella cacería, sólo el de dominio, como bien lo había predicho su mentora.

Vio la figura de su acompañante descender rápidamente de un árbol, derribando al instante al segundo guardia. Comprendió entonces que era momento de abandonar aquel pedazo de tierra en el que se había plantado y corrió hasta interceptar al tercer jinete, agarrándose de los arneses del caballo mientras éste continuaba en movimiento, para finalmente clavar una de sus sais en el pecho del atlante. El mango de su arma sirvió como palanca y tiró de ella para robarle la montura. Quizá herirle no era del todo necesario, pero cuando menos le daría una razón más para no volver a pisar Zárkaros. Recordó, entonces y gracias a las palabras de su acompañante, que el arma que utilizó para abrir el combate aún yacía en el pecho de uno de los guardias y que debía recuperarlo, de modo que se bajó del caballo a fin de encontrar su daga. De paso recuperó una de las sai, encargada de vencer al segundo de sus oponentes, y finalmente tomó las riendas del caballo que su aliado le ofreció. – Casi lo olvidaba. – Afirmó poniendo en evidencia su falta al tiempo que se colocaba sobre la montura. Echó un último vistazo a los jinetes y después a su compañero. – Ahora sí… A Thyris. A menos que tengas un mejor plan. – Musitó con naturalidad, tirando levemente de los arneses para guiar a su yegua.

Off:
Disculpa la tardanza y lo corto, no se me ocurría nada >.<


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Re: Saliendo de la comodidad (Camille V. Tchaikovsky)

Mensaje por Invitado el Miér Dic 02, 2015 4:26 pm

Vio moverse a la mujer, Lorcan podía notar que estaba esforzándose, esto le importaba mucho mas de lo que él mismo podía dar crédito. Pero luego pensaba en sus hermanas y podía entender como se encontraba. Sentía lástima por los padres de la mujer pero supuso que ella ya era lo suficiente mayorcita como para hacer sus propias elecciones y esta era la primera que hacía que no le hacía mucha gracia a los demás. Lorcan aplaudía la fiereza que demostraba la atlante en pos de sus ganas de salir de casa y ver mundo. Era algo que le recordaba a él mismo cuando salió por primera vez, solo que su principio fue bastante más suave y de fácil transición.

-Usted manda señorita- Musitó el atlante divertido. No esperaba que ninguno volviese y más cuando los caballos que no habían cogido ya corrían desbocados en direcciones opuestas. -¿Dónde aprendiste a usar esas cosas? Si no es mucha molestia- Preguntó Lorcan de forma cortés. Si no respondía al momento lo entendería dado que acababa de salir ella de una pelea bastante cansada si podía decirse así. Para él no había sido nada, también era verdad que él estaba acostumbrado y apenas se había esforzado mucho e hacer nada. Pero era algo que asombrara a Lorcan dado que esas cosas, en el agua, era inservibles pero aquí en la superficie había demostrado la mujer que eran muy útiles. Él seguía prefiriendo los puños a otras armas pero nunca le quitaría importancia o valor a algo bien hecho o bien usado en el arte de a batalla.

Spoiler:
Siento todo en general, no ando muy inspirada últimamente pero me parecía injusto no responderte
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Re: Saliendo de la comodidad (Camille V. Tchaikovsky)

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