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Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

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Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Flox A. Kraus el Miér Mayo 20, 2015 11:48 am

¡Fuego! Eso era todo lo que podía ver. Mis pulmones se resentían por todo el humo. No podía respirar. No veía nada más que las llamas del fuego. Intenté abrir la boca para respirar pero alguien la tapaba. Mis pulmones se quejaban. Mis ojos empezaban a cerrarse y de repente.... Abrí los ojos, tenía sudor por toda la cara y cuello. Me encontraba en mi nueva habitación fuera de la zona gitana, ahora vivía donde nací. Respiré hondo. Sabía que estaba sola en esta casa y por eso la pesadilla. Nunca pasaba si había alguien en la casa. Respiré todo el aire que pude intentando tranquilizar a mi agitado corazón. Lentamente me senté en el borde de la cama aún respirando hondo. Me quité el sudor con la mano. ¿Qué era esta maldita pesadilla? No lo entendía. Cuando le conté la pesadilla a mi abuelo este se asustó y me rogó que me guardase para mi esta pesadilla. Esta vez sólo viví media pesadilla pero en anteriores veía como con mis manos lograba que una llama pequeña fuera más grande que mi mano y a partir de ahí todo se volvía confuso. Mi miedo ganaba, mis sentidos se sentían como si siguiera ahí, me sentía agobiada y pensaba que me ahogaba y con mucha suerte lograba despertar.

Tras un rato en la misma posición respirando hondo logré ponerme de pie. Fui al baño, me aseé y volví a mi cuarto para vestirme. Una vez vestida fui al invernadero. El único lugar donde aún estando sola podía tranquilizarme mucho más que cualquier otra cosa. Me gustaba ver las plantas y jugar con ellas. A veces me gustaba ver ramas secas y adivinar de que arbusto o planta eran, aunque muchas de esas veces también hacía trampa. Hacía que esa ramita seca creciese un poco hasta darme una hoja o un fruto y así adivinar. Aunque lo que más me gustaba era mezclar y hacer infusiones o brebajes que muchos pensaban que eran mágicos y simplemente eran eso, un brebaje compuesto por varias hierbas que servían para lo que buscaban. Que mal hacía el desconocimiento. Pero, no me podía quejar, muchas veces sacaba partido de ello y era muy gracioso como volvían para decirme que había dado resultado y que querían más. Lo que más me divertía era cuando daba un zumo de bayas rojas y las chicas se pensaban que era un brebaje para enamorar a su galán. Eso, era digno hasta de ver. Las seguía y miraba el resultado por mi misma. De ahí pude saber que a la mayoría le funcionaba porque las daba más confianza en sí mismas y quisieran o no sus galanes ya se habían fijado en ellas previamente.

Una vez en el invernadero me adentré hasta el fondo, sentándome en una esquina al lado de arándanos y moras, olía de una forma increíble. Aquí nadie me molestaría, estaría cómoda por un rato y cuando lograse olvidar la pesadilla, me volvería a entrar el sueño y sería capaz de volver a casa para dormir un rato más. Antes de volverme a poner con mis investigaciones y proyectos. Aspiraba a mucho, no lo dudaba, pero estaba segura de que por lo menos podría alcanzar un poco de toda esa grandeza que veía en el futuro. Mientras veía como los insectos volvían a sus actividades que yo había interrumpido con mi llegada pero que ahora, como estaba calladita y tranquilita en mi esquina, no les importaba continuar. Las luciérnagas estaban preciosas y daban la luz necesaria para que viera todo lo que ocurría a mi alrededor. Era algo asombroso. La naturaleza en si era lo más mágico que podría nunca existir. Al rato vi como una luciernaga macho empezaba a danzar como loco, me fijé más y vi que emitía la luz de forma distinta a como lo había hecho antes, por tanto no buscaba aparearse, estaba indicando... ¡Peligro! Sin moverme de donde estaba intenté pegarme más a los arbustos que tenía cerca. Necesitaba crear la brújula que te dijese dónde y qué raza tenías al rededor, de forma inmediata.
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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Drako Portgas el Sáb Mayo 30, 2015 7:23 am

La espesa niebla barría las calles de Baskerville. Si eras lo suficientemente discreto, podías atravesar la ciudad sin ser descubierto. Y, para un siniestro, la discreción era su as en la manga, sobre todo para Hunter. Sus pisadas eran silenciosas, su silueta oculta por una gabardina oscura que parecía camuflarse con las paredes que la noche sombreaba hasta convertir la ciudad en un elegante laberinto tan diferente al espectáculo que ofrecía Pandora. A su gusto, aquella región era de la que más desconfiaba, si bien no la que más le degradase. ¿Quién no lo haría de la magia?

Elevó la vista, a través de las sombras de su capucha, atisbó la luna llena semi oculta entre las nubes tormentosas, si bien unos cálculos rápidos le concedieron saber que no quedaría mucho tiempo antes de que despuntasen los primeros rayos del alba, quizá una hora, hora y media. Apretó los dientes. Si por el camino no le hubiesen distraído esos chupasangres, habría llegado a tiempo. La noche era su aliada, presentarse ante el mago a primera hora de la mañana solo despertaría la voz de alarma, sobre todo porque no estaba allí por una visita de cortesía. No tendría tiempo a desaparecer como si nunca hubiese estado allí, dejando solo el rastro y la huella de su presencia con su mensaje. Y, que pecase de vez en cuando de temerario, no significaba que fuese estúpido.
El cazador buscó un sitio en el que resguardarse durante el día, armándose de paciencia para esperar el momento propicio. No conocía aquellas zonas, pero descartó por completo hasta el hostal más de mala muerte que se presentó a su paso así como el tugurio donde más que pasar desapercibido, se convertiría en el foco de atención. No era todo obra del propio siniestro causar inquietud, sino de su condición como tal. Rara vez los demás se encontraban cómodos con su presencia, no si no eran humanos, por eso no se expondría a miradas ajenas. Y así es como empujó la puerta acristalada de aquel invernadero, encontrando el puerto seguro hasta que se pudiese el sol, o eso intuyó. Dudaba que estuviese muy transitado y siempre podría esconderse entre la vegetación... y si no le quedaba más remedio, el filo de las dagas que colgaban en su cinturón se encargarían del resto.
Estudió vagamente las ramas que lamían la estructura, las flores que perfumaban cubriendo cualquier olor, incluso el suyo propio, el unido sonido el zumbido de los insectos. Era tranquilo, inusitadamente. Ni siquiera en su hogar había esa paz, quizá porque esa naturaleza respiraba suavidad, creada para estar en calma y no para defenderse. Se deshizo de la capucha a la par que las primeras gotas de lluvia caían sobre el cristal, dispuestas a hacer imposible las visitas. Un cigarrillo no tardó en sostenerse en los labios finos de Hunter, que inhaló la primera calada tras encendérselo y, en el proceso, escuchaba atento a su alrededor. Había algo... entrecerró los ojos, componiendo un par de rendijas azules que parecían capaces de ver más allá de los muros de hiedra. No tardó en darse cuenta, porque al fin y al cabo para algo fue entrenado, pero no abandonó su pose despreocupada. No estaba solo.

-Es cobarde esconderse. -Fue su lo único que dijo, su voz ronca y grave resonando por encima del primer rayo que partió la oscuridad para iluminar durante un parpadeo el invernadero claramente, sus ojos atentos encontrando la pequeña figura agazapada a unos metros de él. Pero no se movió y se limitó a fumar, marcando duramente su rostro el brillo del cigarro como única luz de nuevo mientras se acostumbraba otra vez a la oscuridad.
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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Flox A. Kraus el Dom Mayo 31, 2015 11:16 am

La lluvia, algo que siempre había considerado un buen augurio empezó a sonar sobre nuestras cabezas, seguía en mi escondite sin querer salir a la luz ni dar la cara. Pronto llegó a mi nariz un olor extraño, sabía lo que era no me era desconocido el tabaco pero a la par, no me agradaba el olor y mucho menos cuando dicho olor tapaba otros olores mucho mejores. Desde donde estaba podía ver la silueta de la persona que acababa de llegar para interrumpir mi tranquilidad. Me mordí el labio, sabía que se había dado cuenta en cuanto noté unos ojos sobre mi, aunque no estaba segura de que esa persona supiese que yo estaba justo ahí. No quería respirar hondo, no quería ni tan siquiera respirar pero ya me habían pillado ahora sólo quedaba saber si era peligroso o no. Por de pronto se había quedado donde estaba, fumando.

No pude evitar sentir una oleada fuerte de indignación en cuanto escuché sus palabras -¿A quién llamas tú cobarde si has entrado aquí para lo mismo que estaba haciendo yo cuando tu has entrado? ¿eh?- Me había levantado de donde estaba mirando indignada hacia aquella silueta. Era un hombre, su voz había sonado lo que yo podría considerar sexy y por ahora su silueta, sabiendo que era hombre, me gustaba pero lo uno no quitaba lo otro y la verdad es que me sentía indignada. Ahora que respiraba detenidamente y analizaba mis palabras podía ver que había sido una especie de trabalenguas pero en cierto modo no me avergonzaba de ellas. ¿Cómo se atrevía a llamarme cobarde? Si un animal se esconde para defender a sus crías ¿es cobarde? Si una persona sabe que tiene en frente algo más fuerte y grande y no sabe sus intenciones ¿es cobarde tan solo por hacer caso a sus instintos de supervivencia? No, no lo creía. Y por ello me había indignado, me podía llamar lo que quisiera pero no cobarde, yo sabía cuando retirarme de una pelea y esta no debería ni haberla seguido. Debería haberme convertido en águila y haber huido. Eso, si hubiera sido cobarde y puede que hasta estratégico si lo mirabas desde otro punto de vista. No me ofrecía hoy para la batalla pero ya llegaría después preparada para ella.

Me crucé de brazos evitando mirar el cielo, me encantaba el espectáculo que estaba ofreciendo y si miraba hacia el espectáculo sería vulnerable, así que hoy, no podría ser una espectadora del preciado baile de truenos y relámpagos y lluvia. Tendría que esperar a la siguiente tormenta para poder mirar abiertamente. El saber que ese hombre fumaba no me decía nada, podía ser de cualquier raza menos mago, ya que si se estaba escondiendo por algo era. Y luego era yo la cobarde... ¡Ja! Por lo que sabía un tritón o atlante o como se dijese tampoco podía serlo por estar tan lejos del agua a unas horas tan cercanas a la salida del sol. Quizá tampoco ni un licántropo ni un vampiro por eso de los sentidos tan desarrollados que ambas razas tenían, si él hubiera tenido unos sentidos tan agudizados habría sabido donde estaba sin tener que decir ni mu. Ya solo me quedaban un par de razas por determinar pero ahora mismo no encontraba la diferencia entre humanos y siniestros sabía que tenían algo distinto lo único era que no me acordaba de los detalles ahora. Y para ser sinceros, a mi me gustaba ver las caras de las personas cuando hablaba con ellas, pese a sentirme insultada. Así que con un pequeño hechizo hice que se encendiese un trozo de ramita que estaba en el suelo, lo cogí y la llama alumbró pero sin quemar nada a su paso. Las luciérnagas estaban bien para cuando estaba sola, si había alguien más desconocido, prefería esto.

Agradecida a tener más luz aproveché para mirar a aquel hombre con más detenimiento. Podía dar por hecho que era fuerte y que no le sería complicado deshacerse de mi si quisiera. Sus ojos azules me hacían sentir como si fuera demasiado pequeña para estar ahí. Me recorrió un escalofrío por toda la columna y sin dejar de mirarle intenté averiguar que era. No dije más que aquello, no tenía ganas de hablar con alguien que no sabía quien era y me podía hacer daño. Si había entrado a hurtadillas nada bueno se traía entre manos. Pero era guapo, para tener unas intenciones malas, aunque a estas alturas ya debería saber que todos los malvados o malvadas parecían muy guapas, yo me podría incluir entre ellos como un mal menor pero... Sí, mi teoría era correcta, todos los malos son guapos y solo unos cuantos héroes lo eran también.
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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Drako Portgas el Lun Jun 08, 2015 8:18 pm

El carácter estalló en una voz femenina, rompiendo esa tensa tranquilidad que se había apoderado del invernadero desde que Hunter había puesto un pie allí, desde que los dos lobos solitarios a esas horas tardías se habían descubierto. De orgullo pecaban todas las razas, pero el siniestro había visto más esa fiereza en los perros que en los magos. Porque eso es lo que debía ser ella. Mientras daba una larga calada a su cigarrillo, viró lentamente la cabeza en dirección a la figura, ahora en pie, erguida. Sus ojos fríos recorrieron de pies a cabeza a aquella muchacha, porque debía serlo para enfrentarse de esa manera, porque vibraba cierta vitalidad osada en ella. Apreció cada detalle de la bruja, desde sus piernas torneadas, la curva de sus caderas, subiendo hasta su rostro redondeado, al que a él le recordó vagamente el de una muñeca, demasiado dulce, demasiado aniñado. Hasta que veías la fiereza que le otorgaba la ofensa a esos rasgos suaves, tenuemente iluminados por la escasa luz que les acompañaba.
Portgas se tomó su tiempo para responder, como si tuviesen todo el tiempo del mundo: y lo tenían, aunque aquella muchacha no fuese consciente de ello, lo iban a tener. Juntos. Había sellado el trato desde el momento en que entró él y estaba allí, sin dar señales de vida. No había otra opción.

-¿También estás esperando, chica? -Dijo tras su momento de silencio, y de repente todo se puso en movimiento: habló, se movió. Sus pasos eran ligeros, pese a su corpulencia, sin emitir un solo sonido al moverse.
No hizo nada al respecto para alejarse de la luz, si bien no le hacia especial gracia que descubriese su rostro. Significaba una testigo. Pero, fríamente, no importaba. Quizá si hubiese querido pasar desapercibido toda su visita a Baskerville habría sido un problema, esa mujer habría sido un imprevisto del que habría tenido que hacerse cargo y desecharlo. Pero no en aquella ocasión, aunque no sabía hasta que punto iba a ser un inconveniente. Ella no era su objetivo, si bien podría haber sido un auténtico estorbo. Aún no sabía que era, pero su sola condición y su presencia ya significaba que nada bueno para él, probablemente. Tenía que manejar la situación con cuidado: era eficaz.

Sus pies le guiaron hasta la entrada del invernadero... y la atrancó, con toda la tranquilidad felina que acompañaba a sus movimientos. Miró por encima de su hombro de nuevo a la chica, al calor de la llamarada que había conjurado. Chasqueó la lengua, como única señal de exasperación, algo ya muy ostentoso para él, probablemente porque estaba cansado, porque sus próximas horas que iban a ser relajadas ahora pasarían vigilando a esa bruja.

-No me importa el motivo por el que estés aquí, pero lo estás. -Habló claramente, exhalando otra bocada de humo que ascendió hacia la cúpula que constituía el techo- Y eso significa que vamos a pasar el día juntos. -Y, ciertamente, no le hacia especial gracia, aunque su raza fuera la más similar a la de él, estaba vendida a unas artes de las que Drako y los suyos desconfiaban: igual que del resto de criaturas. Había visto la misma crueldad en los magos que en los vampiros... y en todas las especies, a decir verdad, así que no confiaba en ninguna de ellas.

Apoyó la espalda en la puerta y se dejó caer lentamente hasta encontrarse con el suelo, cruzando sus piernas y coronándose como el guardián y vigilante de la entrada tras haber recorrido con la mirada que no había otra salida.


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Perdona que tarde en responder, hasta el 15 no acabo mis exámenes y me cuesta sacar el tiempo ;) pero respondo.
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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Flox A. Kraus el Mar Jun 09, 2015 5:37 pm

La espera a mi contundente pregunta se hacía de rogar y no me gustaba. No es que lo viese completamente mal, cada persona tenía su tiempo para pensar y todo eso pero, leñe, que estaba esperando. Aunque quizá, ni siquiera querría escuchar nada, quizá estaba esperando a que todo esto terminase, en un rápido pensamiento negativo y malvado. ¿Quién sabe? Ahora que podía respiraba hondo, no me faltaba aire, pero tampoco quería que mi cabecita empezase a hervir con ideas extrañas. Miré la silueta del hombre extrañada ¿esperando? No entendía eso. Pero tampoco veía mal alguno en responder. Mi orgullo había empezado a descender, ya me encontraba menos indignada por haber sido llamada cobarde aunque aún me picaba. -No, no estoy esperando- ¿a qué? ¿o a quién? Realmente sí que estaba esperando, estaba esperando a tranquilizarme de mi pesadilla para volver a mi cama pero al parecer eso ya no iba a ser del todo posible.

No dejaba de mirar al extraño, no quería movimientos raros o cualquier de esas cosas pero me sorprendió mi baja capacidad de reacción cuando vi que atrancaba la puerta. Sabía que en cualquier momento podría hacer un hechizo para abrir y salir por patas pero, uno, demostraría cobardía y dos, creo que él era más rápido que yo y y mis hechizos. Le miré dubitativa, pensé que quizá no me haría nada pero quizá me equivocaba y estaba segura de que en un enfrentamiento yo llevaría las de perder. Sabía además que mi miedo era bastante palpable pero es que no sabía que hacer. El invernadero se me estaba quedando pequeño. Podía ver como un fuego empezaba, sabía que era solo mi mente que asociaba el mal trago del pasado con situaciones tensas del presente. No me gustaba, pero tampoco podía hacer nada. Me alejé todo lo que pude, aterrorizada sin dejar de mirarle hasta que choqué con los arbustos de las moras y los arándanos. Sabía lo que eran porque básicamente tampoco me había movido mucho desde que llegó el extraño.

En cuanto siguió hablando no pude evitar relajarme un poco, al menos eso quería decir que no me iba a matar o herir o hacer algo malo. Por ahora. Por lo que había dicho en sus palabras actuales. No me podía fiar. Si había atrancado la puerta del invernadero, intenciones buenas en esta zona de Pandora no tenía, precisamente. Pero la curiosidad también se inclinó a favor del extranjero ¿qué haría aquí si sus intenciones no eran buenas? Claramente no era yo su objetivo porque no esperaba verme aquí. Lo único medianamente cuerdo y respetuoso que se me pasó por la cabeza lo solté sin pensar -Bueno, al menos tenemos de qué alimentarnos- No había agua pero la fruta debería bastar para darnos suficiente líquido como para no extrañar un vaso de agua. -Si me lo hubiera comentado, hubiera traído una cesta de picnic con cosas para picar y beber- dije un tanto irónica. Mi casa tampoco quedaba muy lejos pero una vez atrancada la puerta, podía dar por sentado que no se volvería a abrir hasta que él decidiese.

Miraba moverse al extraño con curiosidad, ya no estaba agobiada ni sentía angustia ni nada por el estilo, así que se permitió andar hasta mínimo estar a la misma distancia de hombre pero con una visión clara de él cuando se hubo sentado delante de la puerta. Sí, estaba claro, esa puerta no se iba a abrir hasta que él decidiese. -No le voy a hacer nada, vaya, no creo que pudiese siquiera, soy muy nueva en esto de la magia- musité a duras penas. Como si me fuese a creer... Bueno, yo lo soltaba, él parecía cansado y quizá quería dormir pero no se atrevía conmigo al lado. Fui a uno de los armarios que había y dejé a medio camino entre él y yo una manta y una almohada. No sería la primera vez que los usaba. Solo estaban ahí por y para mi. Era la única que se pasaba demasiadas horas en el invernadero y la única que se lo sabía de cabo a rabo. Era mi tercera casa por así decirlo. Tras dejar dichas cosas volví a mi extremo. Yo había dormido lo suficiente pero quizá sería capaz de dormir un poco más una vez me hubiera tranquilizado y asegurado de que él no quería hacerme nada malo.

PD:
No pasa nada ^^ Tu céntrate en los exámenes, ¡buena suerte!
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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Drako Portgas el Mar Jun 16, 2015 4:31 pm

Lo suponía. Esa castaña no estaba haciendo lo mismo que él, no esperaba ver ponerse el sol para cazar. La noche era su aliada: había oscuridad, silencio, sorpresa y era suya. El siniestro trabajaba mejor en las sombras, sobre todo cuando se trataba en algo tan inestable como enfrentarse a la magia, entonces cualquier factor que pudiese usar a su favor se convertía en estrategia. No conocía las costumbres de los brujos pero esperaba que un paseo nocturno de esa chica no fuese a significar problemas para él... y no lo sería mientras no gritase la voz de alarma. No era su presa, el rubio no tenía porque cobrársela aunque el mero hecho de su condición pudiese suponer una tentación. Pero no podía llamar la atención, tampoco arriesgarse a que ella fuese más de lo que parecía a simple vista. Desconocía su nivel, su audacia y sus intenciones allí. Acomodado en su perpetua guardia, Drako se tomó ese silencio para analizarla. No parecía peligrosa, pero subestimarla sería una estupidez tan grandiosa que él no se permitiría caer en ello pese a la juventud que reflejase ese rostro redondo. Estaba asustada, eso podría ser bueno si servía para mantenerla ahí procurando que el cazador no reparase en ella, malo para Hunter si ese brillo astuto que veía en sus ojos cobraban más fuego y le obligaba a actuar.

Y, de todo lo que podía haber dicho aquella mujer, la comida era de lo único que Portgas hubiese apostado que no hablaría. Por su carácter demostrado, no la conjuraba suplicándole, pero aquello fue una auténtica sorpresa. Entreabrió levemente los labios, apenas se entrecerraron sus ojos rápidamente tras un sutil alzamiento de cejas.

-No hubieses aceptado una cita conmigo, el picnic quedaba descartado. -Habló con suma seriedad, tanta que realmente era difícil para cualquiera percatarse de la ironía imperceptible que teñían sus pupilas- Tendrás que conformarte con lo que haya por aquí. -Añadió en un comentario indiferente. No apartó ningún momento su mirada de ella, siguiendo sus movimientos, cada paso, estudiando cada gesto. Quizá podría ser incómodo pero a esas alturas la caballerosidad era una cualidad que Drako había enterrado metros bajo tierra.
Muy bien, ella podía tener toda la pinta de novata que quisiese pero carecía de importancia, el siniestro también era joven y podía ser implacable, conocía a jóvenes verdes como la hierba del verano que contenían más poder en una palabra que los más sabios, tenían potencial. Y, puesto que no sabía nada de aquella muchacha, no podía dar nada por sentado. Y menos con ella. ¿Quién en su sano juicio se tomaba tantas molestias con un desconocido que la mantenía reclusa sin motivo aparente? El impulso de zarandearla del hombre fue real porque no se fiaba, porque no podía realmente estar mostrándose siendo auténticamente ella. Fue solo un breve chispazo en su mirada, pues en seguida amainó y se le pasó, negándose a que en mitad de su cansancio esa chica le alterase. Sería muy poco propio de él.

-¿Has montado alguna vez guardia, pequeña? -Repuso sin embargo, pausadamente- Generalmente no se echan cabezadas, así que prescindiré de manta y almohada. Gracias. -La frialdad de su última palabra fue como acero congelado. Si bien se movió, salvando parte de la distancia entre ambos y rescatando la manta solo que en lugar de usarla para algo tan común para arroparse, la rasgó. En silencio, descubrió su brazo, apretando el puño de éste cuando expuso un largo y profundo corte al aire, aún manando sangre. Ciñó apretadamente la tela a su alrededor, haciendo el nudo con los dientes. Las heridas de guerra eran parte de su vida, por eso su expresión no varió demasiado mientras lo hacía, si bien sentía el resto del cuerpo algo pesado por su anterior enfrentamiento por los vampiros, ahora que el chispazo de adrenalina había abandonado su espíritu, manteniéndose solo en vilo por la presencia de la bruja.

Off rol:
Gracias por la paciencia y la suerte ;) todo cumplido.
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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Flox A. Kraus el Miér Jun 17, 2015 6:42 pm

Antes de sentarme cogí un par de moras y cuando me senté me comí una dejando la otra en el borde a la espera de tragarme la anterior tras saborearla y digerirla. No podía vaciar el invernadero entero tendría que hacer acopio de toda mi fuerza de voluntad para no terminarme todas las moras del seto, ah bueno, y de los arándanos y de las fresas y así con todo. Podía notar como aquél hombre no me quitaba los ojos de encima y yo no sabía como sentirme. Ya había pasado por mi fase indignación total, por la de voluntaria buena que va dejando almohadas y mantas por ahí y poco más. No tenía mucho repertorio, bueno sí, cuando se durmiese podría salir la fase de ladrona, no lo veía probable dado que la poca valentía que tenía la tenía en la boca y ahora mismo eĺ parecía mucho más grande que yo y que podía hacerme más daño físico del que nunca habría sido capaz de sentir. Así que, sí, mis manos iban a estar en buen recaudo. No iba a ir mirando a ver que se traía entre manos, si eso significaba estar a salvo, podría hacerlo pero algo me decía que eso sólo acercaría más mi fecha de muerte. Miré al techo con ganas de ver las estrellas y me encontré con una lluvia intensa. Quería predecir el futuro cercano casi inmediato, pero así sólo lograría confundirme. Era algo que me salía solo, con los gitanos había aprendido mucho de eso, pero ahora era casi imposible poder predecir algo.

Sonreí de lado al ver que respondía a mi ironía de forma que no me esperaba. Realmente eran cosas que si se las contaba a mis amigos creerían que lo decía para fardar pero es que eran cosas que solo me salían cuando de veras estaba bajo presión y eran cosas que me encantaban. Que no me salían por las buenas pero que cuando salían, eran dignas de ser vistas. -Nunca se sabe, he aceptado planes peores- dije poniendo una mueca. Esa "cita" de trabajo en medio del claro del bosque... Esa sí que la hubiese rechazado si hubiera sabido que iba a empezar así. Dios mio, mi garganta aún temblaba cuando me ponía un collar o algo pesado. -Bueno, poco es más- musité comiendo la segunda mora. -Vaya, que desconsiderada soy... ¿quieres?- pregunté alzando una de las moras que tenía cerca de mi. Supuse que tendría que probar a lanzársela y sino un pequeño hechizo de levitación. Quizá lograría que llegase viva hasta él y todo. Realmente el sueño la estaba volviendo a coger. Era extraño dado que segura no se sentía del todo pero su cuerpo tampoco se estaba negando a coger una posición más cómoda para quedarse dormida. No lo aceptó obviamente, se puso lo más recta y firme que pudo pese a saber que su cuerpo la ganaría la partida. Al menos, lucharía por quedarse despierta un rato más.

Le miré extrañada ¿guardia? Pues ahora que se ponía a pensar, puede que sí, de pequeña, iba en broma y todo pero ella y sus amigos se lo tomaron muy en serio. Pero como estaba claro, ninguno de ellos, ni ella, lograron quedarse despiertos durante su guardia. Me encogí de hombros, pues si no las cogía él, pronto me las llevaría yo a mi lado. Quizá lanzaría un hechizo o dos para asegurarme de que él se estaba bien quietecito donde estaba y si se movía, me despertase antes de que llegase a mi. Antes de que yo me levantase a por las cosas vi como él hacía lo propio pero solo cogió la manta ¡y para romperla! Mi cara debía ser un cuadro. Abrí la boca para gritarle obscenidades pero la cerré tan pronto me di cuenta de mi grito ahogado. No había sido nada, a penas había sonado, había sido más como un leve suspiro pero me encontraba anonadada. ¡Mi manta! ¡Enorme cabrón! Yo le tendía mi hospitalidad y él me rompía mi manta. Al ver para que era mi manta mi rostro se ensombreció aún más. No solo la rompía sino que la mancillaba de sangre. Rápidamente me levanté, ya no tenía sueño, y preparé un ungüento, que olía fatal, con las plantas que había que ayudaría a cerrar la herida, parar la hemorragia si es que la había y limpiarla de todo lo que pudiera haber tocado. -Sé que no te vas a fiar si te digo que esto te ayudará así que he hecho suficiente como para varias heridas, ¿es necesario que me corte para demostrarte que no es veneno o te fiarás de mi palabra?- Le miré de arriba abajo, en estas cosas nunca mentía, me gustaba salvar vidas tanto como darlas ejecución, no en vano me gustaba mi don. Pero si se moría desangrado conmigo al lado, mi conciencia no pararía de perseguirme por no haber hecho nada al respecto, al menos ahora, tras indignarme otra vez. Podría dormir sin que esto me quitase el sueño.

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¡De nada! Esperoq ue todo saliera bien :3
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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Drako Portgas el Lun Jun 22, 2015 8:34 pm

El brillo de los ojos de Portgas no era de curiosidad, no en el sentido más morboso que todos conocían. Los planes que pudiese tener aquella muchacha no era lo que había llamado su atención, mucho menos algo tan decente como preocuparse por una completa desconocida, alguien a quien si se lo ordenaban y en un parpadeo, a él le daría exactamente igual ver dejar de respirar, no más allá del fugaz pensamiento del que se le antojaba auténticamente humana, demasiado. Y eso ya sería un error en su mundo, un gran error. Pero no, no era por eso por lo que Drako la observaba de distinta manera ahora, sino por algo tan simple como ¿qué podría significar para ella "planes peores" cuando eso en la vida del rubio era compartir aquel espacio con alguien que despreciaba a su raza?

-Un error. -Se limitó a contestar, juntando los labios con la férrea determinación de no volver a cruzar una palabra innecesaria con esa joven. Que tuviesen que permanecer ahí juntos durante todo el día no quería decir que estuviese más dispuesto a dedicarse a charlar que a no dormir. Negó con la cabeza. No compartía el alimento que no podía asegurar, mucho menos si venía de una bruja. Todos conocían el cuento de Blancanieves, ¿verdad? Una mora, una manzana, lo mismo daba. Suponía que esa chica estaba jugando con la estrategia de ganarse su confianza o, en su defecto, de hacer que aquello fuese más fácil entre los dos. A Hunter le convenía más esa actitud, así que no estaba del todo mal si no sintiese tantos recelos de su poder, no podía simplemente bajar la guardia por mucho que te invitase a hacerlo esas femeninas facciones de su rostro, la cadencia suave de su voz, sus intentos por convertir aquella convivencia en algo soportable y amena.
De nuevo logró sorprenderle y, probablemente, en aquella ocasión, si que se hizo más evidente. Frunció ligeramente el ceño por el arrebato y el movimiento repentino de la castaña, no le perdió de vista.

-¿Qué se supone que estás haciendo? -Interrogó con lo que pareció tranquilidad, incorporándose tras haberse asegurado la venda improvisada y salvó parte de la distancia para verla trabajar antes de que volviese a parecer más guerrera que hacía los segundos. Drako empezaba a comprender porque el sector masculino opinaba que las mujeres pecaban de bipolares y por que él se desetendía de ellas. Si algo podía sacar de sus casillas o perturbar al siniestro, sin duda sería una de ellas. Se consumió su cigarrillo y lo dejó caer al suelo, apagándolo del todo con un pisotón.
Valoró las opciones y en otra ocasión, el mismo habrían blandido el filo para herirla y probar que el ugüento estaba limpio. Pero sabía que ella no estaba mintiendo. Con un sonido desde lo profundo de su garganta, muy similar a un gruñido, extendió su brazo y lo liberó para mostrar la profunda y larga herida a la bruja. Abrió y cerró el puño del mismo, solo para asegurar que su miembro respondía con facilidad a pesar del dolor que rasgó su piel al hacerlo.

-Esta vez me servirá tu palabra, pequeña. -Accedió, elevando sus fríos ojos hacia ella- ¿Qué conocimientos tienes de medicina? -Tenía más heridas por el resto de su cuerpo, sin embargo no merecían la atención de ésta y tampoco se echaría el pestilente potingue por el resto... al menos, dependiendo del efecto que este tuviese sobre él, sabía que tenía que hacer algo respecto a su brazo, era primordial, no había contado con que se pusiese tan fea mientras cumplía con aquella misión.
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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Flox A. Kraus el Mar Jun 23, 2015 2:01 pm

El sonido de la lluvia contra el invernadero era algo hermoso. Hacía de todo esto algo más misterioso. Me comí otra mora esperando a ver que respondía aquel hombro poco hablador y al parecer, demasiado desconfiado. En serio ¿porqué todos desconfiaban de los brujos, magos o como quieras llamarnos? Yo aún no había encontrado nada de nosotros tan desagradable como para tratarnos así. Sonreí divertida -¿Qué es una vida sin errores?- Si no te caías y te levantabas y te volvías a caer, lo que tenías no era vida, era una mierda lineal bastante aburrida. ¿Cuantas veces me habrían pillado haciendo cosas malas? ¿cuántas veces pedí perdón sin sentirlo realmente? ¿cuántas veces me prometí a mi misma no caer en la misma piedra y volvía a caer una y otra y otra vez? Finalmente a esas cosas se le cogían cariño. Hasta mi huida de aquí pese a ser un error me había servido más que toda mi vida aquí con los gitanos.

Que desconfiado. Suspiré y me la comí yo. No las iba a desperdiciar una vez fuera de sus sitio no había vuelta atrás. De verdad que no entendía el porqué de su actitud y humor. ¿Había hecho algo para indicarle que debía desconfiar de mi? Si lo máximo que le había dicho de un modo poco apropiado era lo de cobarde... Me encontraba contrariada. Este comportamiento no lo entendía. Sabía que había personas que muchas veces me evitaban y tal, obviamente no aquí pero si en otras regiones de Pandora y de verdad, era una actitud que me cabreaba mucho. Yo no les hacía nada para que desconfiaran o se portaran rudo conmigo. Sabía de magos cascarrabias y así, pero no todos eramos iguales, y ellos más que nadie deberían saberlo. Cada raza debería saberlo. Pero bueno, quizá aquí hablaba mi inexperiencia y mi corta edad. Pude ver igualmente que mi rápido, no tan rápido, movimiento al ir a hacer el ungüento le había sorprendido. Supuse que no debería sorprenderle nada a estas alturas, pero me equivoqué. Al parecer aún podía sorprenderle, aunque no entendía muy bien su sorpresa. ¿Quién se quedaba de brazos cruzados viendo a alguien herido? Vale, no muchos, pero joe, que no todos eramos iguales. Yo sí me movía a ayudar a personas heridas.

-Es un simple ungüento que aprendí a hacer de pequeña- dije rápidamente. Hice una pequeña mueca al recordar como la aprendí, no dejaba de volver a casa llena de heridas ya fuera por caerme desde las ramas bajas de los árboles, por correr y caerme... Siempre acababa con heridas por todos lados y un amigo me pasó un libro que le había pedido y entre las páginas estaba la receta del ungüento. Me contó que su madre se lo hacía siempre que aparecía con un raspón pero que servía para heridas incluso más grandes y graves. Pasaron los años y al final conocí a esa sabía mujer. Actualmente, es mi jefa en el invernadero y todo lo que sé de plantas se lo debo a ella. Su ungüento era bueno, pero al paso de los años yo lo fui mejorando, haciendo su aplicación algo un poco más extendido y completo. Dado que en las heridas podían entrar todo tipo de asquerosidades, tenía para prevenir infecciones, anti inflamatorios, para bajar las inflamaciones, naturales y un par de cosas para evitar marearte. Era el típico ungüento que llevaba para mis días de ladrona así si me daban o cualquier cosa me lo ponía y rápidamente podía seguir corriendo sin notar la herida apenas. Le sostuve la mirada, para mi era importante que se fiara de mi. No le iba a hacer nada malo y que le sirviese solo mi palabra me alegro al tiempo que me alentó para prepararme para curar su herida. -¿De medicina practica o de medicamentos? Tengo suficiente práctica para cerrar heridas, coser heridas y enviarte a un médico si veo algo que desconozco, pero tengo conocimiento de venenos y sus curas, al igual que sé todo lo que estas plantas- señalé todo el invernadero -pueden o no pueden hacer- Acerqué unas vendas hasta donde estábamos junto a un paño y un barreño pequeño con agua. Cogí con delicadeza su brazo extendiéndolo con cuidado quitando la manta con la misma delicadeza.

Cogí el paño, lo mojé de agua y empecé a limpiar la herida minuciosamente, si le dolía tendría que aguantar un poco, debía fijarme por si la herida no estaba completamente limpia, no sabía con qué se lo había hecho o quién. Una vez me cercioré de que dentro de la herida no había nada unté lentamente el ungüento, sabía la reacción que causaría, así que me preparé por si tenía que saltar y quitarme de en medio de su camino. Con cuidado, sin relajar mi posición, terminé de cubrir la herida y tras eso la vendé diestramente. -Ya está ¿qué tal?- pregunté mirándole un tanto intranquila. Tras esto no sé si debía esperar aún su desconfianza o un poco menos de desconfianza. Al menos la herida estaba limpia y en unos días cicatrizaría como cualquier otra -Ah, no te aconsejaría quitártela hasta dentro de un par de horas, si cuando te tengas que ir ves que huele mucho o quieres quitártelo por escozor o cualquier cosa ahí tienes agua, pero al menos mantén la venda para que no se te vuelva a infectar- recomendé mientras señalaba el lugar de donde había conseguido el agua, estaba no muy lejos de donde estábamos y había suficiente agua, no potable pero limpia como para poder quitarse el ungüento si quería.
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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Drako Portgas el Jue Jul 09, 2015 9:46 am

-Imposible. -Resumió en tan solo una palabra lo que significaría una vida sin errores: nunca se daría, menos en un territorio como el de Pandora. Pero haciendo honor a la verdad, Drako no podía evitar sentir cierta curiosidad retorcida por la bruja que tenía frente a sus ojos. Porque no actuaba como una persona normal en su situación. En mayor o menor medida, tenía un autocontrol indecible. Dominaba su temor como si domase a las bestias con un látigo y actuaba con... humanidad. Y eso se le atragantaba en la garganta al siniestro. No tenía ni pies ni cabeza. Era el primer ser entregado a la magia que no reaccionaba con violencia ante su presencia, en parte con ella estaba más cauteloso que con un lobo un un vampiro, aunque estuviesen por encima en la cadena alimenticia y tuviesen a sus espaldas mayor índice de asesinatos o altercados. Pero la magia no era trigo limpio, simplemente. Y esa muchacha podía respirar una picardía acorde a alguien que podía hacer frente a muchas cosas, cierta rebeldecía juvenil que él con su apego a las normas había perdido. Pero no era malvada, no tenía unos ojos que incitaban al miedo o al peligro, al odio. Y a esto último se había aferrado Portgas como a un clavo ardiente. Pero aún así no debía confiarse de las apariencias, mucho menos cuando se trataba de una bruja, al fin y al cabo.
Todas aquellas cuestiones no se reflejaron en ningún momento en su impertubable y congelada expresión.

-Veo que sois capaces de hacer algo más que usar vuestra magia. -Él tenía mil prejuicios, sí, pero en Pandora se los habían ganado a pulso. La mayoría de brujos caídos bajo su yugo o el de sus hermanos tenían en común una misma cosa: abusaban de sus poderes como quien echa sal en la carne.  Y por eso a él, especialmente, no le gustaban, ni había tenido intenciones de compartir tanto tiempo en compañía de uno de ellos. Pero ahí estaba aquella mujer con rostro aniñado, mirándole como si quisiese cuidar de él. ¿Y quería que pensase que no era fachada cuando encima la tenía encerrada? Su instinto, contradictoriamente, confiaba mientras su lado más racional rugía interiormente.
Echó un vistazo a su alrededor, a las enredaderas que formaban entramados en las paredes, a los frutos que crecían refugiados de la lluvia, a las flores que impregnaban de mil olores aquel invernadero.

-¿Por qué aprendiste todo eso? -Inquirió el siniestro, posando sobre ella el acero de su mirada azul, clavándolo en el fuego de sus ojos castaños para discernir entre sus brasas la verdad y la mentira, genuinamente interesado por conocer la respuesta, por saber quien llevaba la razón, si su instinto o su cabeza.

Dejó que ella trabajase en su brazo, sin emitir ni un solo sonido. Estaba acostumbrado a aguantar el dolor y aquello no significaba nada para él, tenía cicatrices en su cuerpo que lo certificaban. Su único gesto fue entrecerrar su mirada, componiendo rendijas heladas en sus ojos, puestos en la castaña. Apretó el puño para no retirar el brazo bruscamente, pero soportó el escozor y la dejó terminar con su tarea. Cuando lo hizo, Hunter abrió y crispó la mano, asegurándose de que estaba bien. Lo estaba.

-Bien. -Repuso entonces y la miró de soslayo- Gracias, pequeña. -Su voz salió más suave de sus labios finos e inclinó levemente la cabeza, en un gesto cordial, algo más cercano a ella.
La escuchó hablar como a un doctor, igual que el que yacía en Heindel y esbozó una suave sonrisa, la primera. Apenas se curvaron sus labios y fue muy fugaz, pero por un ínfimo momento, toda su expresión cobró vida y se volvió más cálido. Le hizo hizo gracia aquella chica. Pero en seguida recuperó sus rasgos cincelados en acero.

-¿Cuál es tu nombre, pequeña? -Preguntó entonces, pasándose la mano por el brazo, frotándose ligera y cuidadosamente con la palma.
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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Flox A. Kraus el Sáb Jul 18, 2015 2:47 pm

Sonreí al ver que coincidíamos, una vida sin errores era imposible obviamente y quien lo negase, es que simplemente o era tonto o era un títere de alguien. Seguí comiendo las moras del matorral, al final se iban a terminar. Mierda, luego tendría que reportarlo, bueno no importa, intentaría ayudar al matorral para que las hiciese crecer un poquito más rápido y lo mimaría más con abono especial y agua y esas cosas que me decían que servía para mimar a las plantas. Si ya le tenía cariño y la cuidaba especialmente bien ahora me iba a sobrepasar con la plantita. Miraba de vez en cuando al hombre, nada, de verdad que no podía decir nada de su cara porque parecía una piedra, ni que fuese un vampiro por favor. Antes al menos podía ver algo de odio por ser simplemente una maga pero ¿y ahora? ¿Qué le pasaba por la cabeza ahora? Tenía curiosidad.

Me lo tomé a risa, sin malicia como seguramente hubiera intentado aquel hombre y me encogí de hombros. -La magia no siempre te puede salvar de todo- Si no hubiera aprendido a robar o hacer cualquier cosa quizá nunca habría ido a la casa de mis padres y quizá nunca habría averiguado que era una bruja. Sí, hice bien. Aunque claro, él no sabía que en mis principios pensé que simplemente era una humana con don de ver el futuro cercano. Me limpié con cuidado las manos, concienzudamente buscando si tenía alguna otra herida que no me estuviese diciendo. Había ungüento para más pero algo me decía que él no iba a irme enseñando cada herida así que lo que sobró lo metí en un bote tras haberme lavado las manos y escribí en una de las hojas que había por ahí la receta. -Toma, si te funciona, quizá quieras repetir, por esto no te cobro, pero la siguiente vez que vengas a buscar algo parecido te cobraré- dije riendo.  Por otro le habría cobrado quizá mucho más de lo que llevase encima pero bueno, ya que estaba intentando ganarme su confianza seguiría así.

Me encogí de hombros -Hubo un momento en mi vida en el que no supe que era bruja y bueno, de algún modo tenía que ganarme la vida y las plantas, eran algo que me encantaban- Dije devolviéndole la mirada. Por ahora no temía a esos ojos impenetrables azules, pero sabía que podían ser tan fríos como él al principio y daba gracias de no haberlo visto por la oscuridad del invernadero. Al menos aguantó bien el dolor y no me hizo falta saltar como ya me estaba preparando. Miré curiosa como movía la mano, por favor ¿en serio? ¿Se había fiado para que le untase un ungüento pero no se fiaba de si funcionaba correctamente? Negué ante tanta desconfianza, bueno, algo era algo. Había hecho lo mejor que podía hacer con esa herida. Quizá hasta hubiera sido conveniente poner un par de puntos pero si la venda se había quedado bien lograría cicatrizar la piel sola sin necesidad de coser.

Le miré sorprendida, vaya, esto era lo que había estado esperando toda la noche y aún no me lo creía. Sonreí a punto de aplaudir pero me contuve. -De nada- Oh y más gestos, quizá debería curarle más para seguir viendo esa sonrisa. Tanto esconderse y su sonrisa dejaría a mas de una mujer atolondrada en el suelo o quizá hasta lograse desmayarlas. -Flox, y no te voy a preguntar el tuyo porque me da que no me lo dirías aún así- dije mirándole un tanto dubitativa ¿o me lo diría? Quizá tenía suerte y el ungüento había funcionado tan bien o había sido tan fuerte como para dejarle medio tonto y por tanto relajado para decirme su nombre ¿no? No, que va, si a mi no me daban esas cosas sería imposible que a él le diese eso. Pero me hacía gracia pensarlo.
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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Drako Portgas el Lun Jul 20, 2015 7:27 pm

Al menos, por fin, compartían algo: la magia no te puede salvar de todo. Y, desde el punto de vista del rubio, era una condena segura. Merecías caer por su culpa. Si bien no era tan primitivo de encender la hoguera solo por el mero hecho de ser una criatura con semejante poder,  no dudaría en guiarte a ella. Sin embargo no añadió nada a las palabras de la castaña y continuó con el escrutinio de su vendaje, manteniéndola vigilada por el rabillo del ojo. No sería propio de él bajar la guardia. Y de pronto ella rió. Fue una risa musical, normal... y por eso le hizo levantar la mirada para clavarla descaradamente en ella. Aparcando el matiz de que la castaña estaba, hablando en plata, atrapada allí por él, era cuanto menos desconcertante que pareciese tan relajada en su presencia, tanto como para bromear, para ofrecerle algo más que el carácter que ya había demostrado antes poseer. Al fin y al cabo, eso es a lo que Hunter estaba acostumbrado, no a que los labios de alguien que, técnicamente, podía llegar a ser su presa, se aflojasen hasta formar una sonrisa. O esa bruja tenía una excepcional forma de afrontar cualquier tipo de situaciones, tramando algo, consciente o no o, simplemente, estaba menos cuerda de lo que delataban sus ojos.

-¿Tantas ganas tienes de volver a verme, pequeña? -Ahí estaba, difícil de captar y para él, de aflojar las riendas: un deje divertido, que si bien apenas alteró su expresión si demostró en su tono que incluso Portgas era capaz de bromear. No apartó los ojos de los de la castaña, una de sus comisuras tironeó para que en sus labios parpadease un fugaz instante la sombra de una sonrisa, que si bien no llegó a formarse en su rostro, pareció llegar con más facilidad a sus pupilas.
Desvió la mirada por fin de la bruja, leyendo por encima la receta de su puño y letra. Y si hacía menos de cinco minutos hubiese roto el papel sin parpadear, comprendió por el alivio de su brazo que le sería de utilidad, así que lo guardó, hundiéndolo en uno de los bolsillos de la capa que lo había envuelto en sombras para llegar allí.
Pareció que no había oído las palabras de la muchacha, más pendiente del conocimiento que le dejaba plasmado en escrito que de oír sus respuestas, pero cuando ya no tenía pinta de que fuese a separar los labios, habló:

-Tenéis síntomas, por llamarlos de alguna manera. -Y para él, no era tan alocado que su magia fuese una enfermedad que no debería existir en la faz de la Tierra, aunque al menos se ahorró expresarlo en voz alta, quizá por obra y gracia de la creciente curiosidad que se iba apoderando irremediablemente de él- ¿Cómo no ibas a saber que eras una bruja? -El escepticismo solo se notó cuando arqueó, sopesando usar el ungüento en otras zonas de su cuerpo aunque lo más sensato sería esperar a ver como aplacaba del todo el daño infligido en su brazo, en esperar el tiempo adecuado para saber que realmente podía confiar en la palabra de una bruja. Pero era ciertamente anormal que ignorara su naturaleza- Flox. -Repitió, para si mismo, grabándolo automáticamente a fuego en su cabeza. Entonces se levantó, enderezándose cuan alto era. Guió sus pasos hacia la puerta del invernadero para volver a hacer la guardia de la que se había retirado por atender con ayuda de la joven su herida, pero a la par que un rato surcó el cielo en un luminoso parpadeo, se detuvo y la miró por encima del su hombro, volviendo la vista hacia atrás hasta alcanzar el rostro marfileño de la bruja.

-Me conocen con el nombre de Hunter, pequeña. -Y siguió su camino hasta deslizar la espalda por la puerta acristalada donde las gotas de lluvia corrían sin tregua en lo que a Drako le resultó un relajante sonido. Quizá Hunter no era su verdadero nombre, pero así es como le llamaban, su reputación como captor de criaturas y rastrearlas, por la eficacia con la que cumplía aquellas misiones que sus superiores y Van Helsing le encomendaban. Y a él no le disgustaba porque al fin y al cabo no había mayor carta de presentación que aquella, sin dobles juegos ni mentiras: Hunter era un cazador, y así le reconocían. Así sabían que era lo que buscaba, a quien.

Desde su posición, le hizo un gesto con la cabeza a la chica.

-Duerme un poco, aún quedan un par de horas hasta que salga el sol. -Cerró los ojos, pero no se dormiría, sus oídos agudizados pendientes del movimiento de la bruja.
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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Flox A. Kraus el Miér Sep 02, 2015 5:07 pm

Tras reírme y notar sus ojos fijos en mi no pude evita preguntarme ¿qué había hecho mal? ¿Acaso era inapropiado reírse? Este hombre era muy raro o simplemente y a lo mejor lo cierto, era yo la rara. No reaccionaba como mucha gente normal hace, pero ¿cómo lo iba a hacer si nunca me enseñaron a ser "normal"? Sólo estuve cerca de mis padres cuando era necesario, para todo lo demás, me encontraba siempre fuera haciendo de las mías y quizá por ello y por todas las tortas de la vida que me comí y no dije ni pío, me hicieron y me enseñaron a reaccionar distinto. Con una sonrisa a un perro rabioso, con un abrazo a la persona que más te odia... Y así me iba. Que ya no sabía que era arriba y dónde quedaba abajo. Pero esta locura mía, me encantaba, era lo que me hacía ser Flox Annabelle Kraus, la única e inigualable.

En cuanto hizo esa pregunta no pude evitar sonrojarme. ¿Tanto se notaba? Mierda... Sentía curiosidad por él, era normal que quisiera verle más ¿no? -Quizá, quiero ver si de verdad no querría un picnic contigo- ¡Ja! Esto no me lo esperaba ni yo. ¿De dónde diablos salía esta Flox? Me gustaba, tendría que sacarla más a menudo a pasear. Notaba como el ambiente era más relajado y como hasta él que antes parecía de piedra estaba empezando a ceder. Sus ojos se veían más ligeros más divertidos, lo cual me hacía sentirme mejor. Y ver que guardaba la receta ya era otro nivel. Había logrado que un desconfiado de las brujas aceptase mi receta. No podía considerarme del todo bruja así que tampoco es que estuviera rompiendo del todo su desconfianza ante la magia. Pero todo se vería, aún quería saber porqué tenía tanta tirria a los magos.

Si algo había aprendido en este tiempo con él era que si él quería hablar hablaría, sino, callaría haciéndome sentir como una charlatana. Me encogí de hombros -Esos "síntomas" que tú dices no son tan claros o por lo menos a mi no me lo parecieron- Vivir con gitanos que pretenden ver el futuro y te enseñan a hacerlo es lo que tiene. Que muchos signos fueron ocultados. -Claro que después vi claros los síntomas, pero los vi ya cuando me empecé a dedicar a la botánica y por ello pienso que la magia no te puede salvar de todo, porque pese a haberla tenido desde niña, si no sabes usarla, si no sabes darle un buen uso mejor dicho, no te puede salvar- Me miré las manos y lo pensé mejor -Creo y todo, que la magia sólo debería ser con propósitos de avance, no para salvarnos el culo cuando lo necesitamos, me refiero a que si te metes en un lío, aprende a salir de ello sin magia porque la magia, es como un comodín, cuanto menos lo uses mejor, sino... la oscuridad puede hacerte daño- musité. Realmente estas divagaciones que me daba por hacer no las había compartido nunca. Con nadie. Excepto hoy. Con él. Esto era raro.

No pude evitar sonreír ilusionada cual niña pequeña con su caramelo, ¡me había dicho su nombre! o bueno su apodo. Algo era mejor que nada esta claro. Hunter... Había escuchado hablar de alguien llamado así. Y claro, con lo que había escuchado y con lo que veía ahora, bueno, no pegaba. Obviamente antes, cuando entró, sí que hubiera jurado y temido y hubiera hecho de todo para huir. Pero ¿ahora? Ahora sólo querría encontrármelo para saber más de él. Tenía curiosidad, y bueno, ya sabiendo su nombre, sabía que era un siniestro. Un paso más para mi pequeño mundo. No sabía reconocer a los siniestros y los magos me juraban y perjuraban que estos eran malísimos y solo nos querían ver muertos y no sé qué y yo iba vendiéndoles armas, ungüentos curativos... Ay de mi como se enterasen...

-Hunter... tú fijo sabes más de esto, antes de dormirme, ¿qué pasa si la comunidad mágica decidiera que me quieren muerta? ¿Podría huir? ¿Tendría un juicio justo?- Sabía que muchos magos me cogerían asco si se llegasen a enterar de esto y yo aún era muy nueva en los asuntos de magia, por eso requería de un ayudante para que me ayudase a saber de todo esto que yo desconocía. A que resolviese mis dudas.
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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Drako Portgas el Lun Sep 07, 2015 6:24 pm

El rubor tiñó esas mejillas femeninas, coloreándolas. Drako no recordaba la última vez que había visto a una mujer sonrojándose. Ni siquiera podría anunciar a ciencia cierta si alguna vez la vió. No eran así las que pertenecían a su mundo y tampoco concedió a que ninguna lo hiciese en su presencia.

-La respuesta se obtiene por si sola si reparas en quien soy, lo que soy, bruja. -Respondió tras unos segundos de silencio donde sus ojos sometieron al escrutinio a esa cara aniñada, llamándola por la raza que la convertía en uno de los seres que él no dudaría en purgar. Pero si bien el siniestro no tenía porque revelar nada en voz alta, no se mentiría a si mismo: ¿le importaría verla en otra ocasión? No, probablemente si esos ojos grandes volviesen a toparse en su camino no los saludaría con el brillo letal del filo de sus cuchillos. Ella no le entregaba motivos para condenarse, salvo su esencia, mientras acumulaba aquellos que la salvarían de él. Y de momento podía permitírselo, por el alivio cálido de su brazo, por la humanidad que respiraba- Y se me daría mal organizar un picnic. -Concluyó su teoría con total seriedad a pesar de que sus últimas palabras tuvieron toda la connotación de una broma porque, hablando en plata, no mentía. Nunca había hecho algo semejante, ni remotamente, demasiado despreocupado era eso para alguien cuyo pensamiento siempre andaba inmerso en las misiones que encabezaba.

Curioso, Portgas sería capaz de reconocer cada uno de "síntomas" por ínfimos que fuesen con la sutil diferencia que él lo haría para cazar. Irónico que la raza enemiga pudiese leer en ti algo que tú apenas podías comprender o traducir. Estaba genuinamente interesado en su historia, aunque sabía que eso no le convenía en absoluto. No debía humanizarla. No quería. Sin embargo, con la barbilla casi pegada a su pecho mientras parecía sopesar aún el vendaje, atendía a cada una de las palabras de esa pequeña bruja, la miraba de reojo siguiendo sus gestos, vigilándolos pese a que fuesen de lo más pacíficos e instintivos.
De todo lo que podía haber dicho Flox, ganándose el nombre ahora, aquello no era lo que había esperado oír en boca de un ser mágico. Sus barreras si bien menos duras, seguían envolviéndole por eso analizó cada una de las palabras de la castaña.

-Propósitos de avance... -Repitió con voz metálica. Ya había oído antes esa parte del discurso, la cual desembocaba en pretextos para usar la hechicería con los más indefensos ante ella: los humanos. Había escuchado cientos de veces en boca de maniáticos esas mismas palabras para escudar el alarido de terror de su conejillo de indias, para escapar impune de la culpabilidad de unos mirada vidriosa. Seres como él fue una vez, convertidos en animales marcados y usados. Le picó en un recordatorio de lo que había sido en realidad la zona del pecho, allí donde el tatuaje indeleble dejaba su huella con un significado humillante, uno que decía que no era más que un esclavo. Pero escapó de eso convirtiéndose en lo que era hoy: un siniestro implacable y la marca negra se camuflaba con sus habituales ropas oscuras, solo visible para ojos muy observadores- ¿Cuál sería tu forma de conseguirlos? ¿Cómo lo harías? ¿Qué avances pretendes conseguir? -Cuestionó con la dureza astillando sus palabras aunque apenas se desbordó del cauce siempre tranquilo con las que la conducía para no demostrar hasta que punto podría desquiciarse. Lo malo es que ese interrogatorio acababa igual: con su puñal manchado de sangre. ¿La diferencia? Ella no era su presa, Flox había hablado sin un atisbo demente en sus pupilas, había inteligencia en ellos, había percibido la sinceridad de sus palabras. ¿Era porque era joven? ¿Se corrompería más adelante? Guardó silencio, esperando las respuestas, si bien una parte de él sabía que ese debate jamás habría tenido lugar con otro de su raza.

Ya posicionado en la puerta, cruzó las pierna al estilo indio y cruzó los brazos por encima de su torso, en una postura más relajada que la inicial cuando entró allí. Las nubes arremolinándose en el cielo, componiendo la perfecta tormenta sobre ellos, no permitió que los rayos de sol que deseaban aparecer se viesen. Portgas perdió parte de la noción del tiempo, guiándose por unos cálculos rápidos pero se interrumpieron por la voz de Flox. ¿Por qué hacía esa pregunta ahora? Aquella muchacha era una mente inquieta. De nuevo, Hunter se tomó su tiempo para responder, sopesando sus preguntas largamente a pesar de que sabía sobradamente las respuestas.

-Si los tuyos te quieren muerta, si los que llevan el poder así lo desean, te matarán. No importa el resultado del juicio. -Y sonó como una auténtica sentencia: todos sabían que los "accidentes" existían, que no dudarían en moverse por las sombras aunque la ley hablase, para bien o para mal- Pero eso sería si hicieses algo por lo que se fijasen en ti y mientras continúes en tu línea botánica no pasará. -Perspicaz, la atravesó con la mirada de acero y arqueó una ceja- Pero debo partir en que si me lo preguntas repentinamente, ya has hecho algo por lo que podría caer el yugo sobre ti. -¿El qué? Aunque si eran los brujos los que querían su cabeza en bandeja de plata, a él no le atañía- Depende de las amistades que tengas ahí fuera podrías huir, depende de quien te busque.
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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Flox A. Kraus el Dom Nov 22, 2015 7:38 pm

Puse los ojos en blanco realmente divertida -Creo que ya habíamos aclarado que las ideas supuestas sobre algo, no siempre tenían porqué ser verdad- Sonreí de forma amable no creía que fuera tal cual contaban los rumores. Por supuesto algo de cierto tendrían pero no todo ¿no? -Eso es fácil solucionarlo- dije con un tono travieso en la voz -Sólo tienes que montarlos de seguido para saber como hacerlos- dije riendo realmente divertida. Me lo imaginaba haciendo un picnic y todo. Negué con la cabeza aún sonriendo -Pero tienes razón, no te veo montando un picnic a no ser que sea un mandato, lo cual podría ser muy dudoso- sonreí ahora ya más calmada de mi tonto chiste anterior. Pero realmente me había hecho gracia la simple idea de verle a él, en toda su gracia y esplendor, montando un picnic. Aunque la transición de Hunter me gustaba, de totalmente pensar que me iba a matar a esto, era un gran avance y me gustaba.

Temí haber dicho demasiado, él escuchaba muy atento y realmente pensé que la había cagado monumentalmente con mis últimas palabras. Crucé los dedos ligeramente para reparar mi error existiera o no. Muchas veces me habían dicho que era una buena mete patas, que hablaba sin pensar y así hería a la gente, pero juro, que nunca lo hacia a sabiendas o queriendo. En cuanto pregunto se me hundió el mundo. ¿Mi forma de conseguirlo? Gracioso... Yo que hasta hace poco era una "gitana" sin poder alguno importante, una tontería comparado con lo que hacían los magos de verdad y que ahora me codeaba con todos aquellos que se aseguraron de cerrar bien sus casas para que una niña de manos largas y curiosidad interminable entrase... -No sabría bien como conseguirlos, la sociedad mágica está muy a lo suyo, cree que hace bien cuando muchas cosas de las que hacen... se las podrían hacer a ellos- Me encogí de hombros, no era algo a lo que realmente le hubiera dado muchas vueltas. -Los avances que pretendo, es darle en la boca a un par de magos que se pasaron de listos, ¿venganza? Quizá, pero no la sangrienta que se podría pensar, quiero demostrarles que hay personas que aunque no sean magos, pueden ser mucho mejores que ellos y si para eso debo traicionar a los magos... Bueno, ellos mismos me dieron la espalda y me negaron cuando era una niña- Miré al suelo, sin saber donde meterme. ¿Por qué demonios le soltaba todo esto a él? Precisamente a él, un siniestro. ¿Dónde diablos me estaba metiendo?

Al menos respondió a mi pregunta con lo que seguramente sería un cubo helado de verdad. Asentí ante las crueles y reales palabras del siniestro. Realmente había preguntado algo que ya sabía pero que nunca quise aceptar dado que siempre pensé que los magos, nos parecíamos a los humanos, teníamos un algo de humanidad. Pero tras ver ciertas cosas... Ya no sabía si aquello podría ser cierto. Pero luego me acordaba de los magos que me enseñaron qué era la hospitalidad y la humildad. De mis padres adoptivos... Por ellos, yo no me iba a convertir en una maga sádica que usaba a los humanos con malos propósitos. Pediría ayuda, pero nunca los pondría en real peligro. Sonreí cuando dijo "mientras continúes en tu línea botánica no pasará" Ya iba mal, era una tapadera como otra cualquiera, ya no robaba lo cual relajaba mucho mi tensión pero lo que hacía por las noches... Aún temblaba por si me pillaban. Sonreí un tanto orgullosa, dado que me gustase o no, mi trabajo era impresionante y me encantaba y asentí -Así es, no creo que sea algo muy gordo, pero si sigo así, puede que muchos me quieran fuera del mapa y eso es algo que no puedo tolerar, no hasta lograr algo en esta vida- Musité alzando la cabeza. -Si me buscan por ayudar a siniestros, ¿vuestra gente me ayudaría a escapar? Así como ejemplo, imaginario, y tal...- Pregunté sin estar muy convencida de haber dejado claro que era un ejemplo, puramente y no la verdad como realmente era.

Spoiler:
Siento la tardanza >.<
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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Drako Portgas el Mar Dic 08, 2015 6:25 am

-Si algún día me dijesen que mi misión es montar un picnic para cazar, daré por finalizado mi deber. -Y pese al escepticismo que dejó teñir sus palabras, Hunter sabía que no era tan improbable. ¿En cuántas misiones, basadas en la infiltración, habían sucedido cosas semejantes? No extender una manta en mitad del claro de algún bosque y comulgar con la comida con otra especie, pero si intimar con otra criatura, compartir momentos con ella aunque repudiases sus costumbres, su naturaleza. Y había que hacerlo, porque era lo que se debía hacer, porque eso escondía un bien mayor, por encima de uno mismo. Pese a las reticencias, incluso Drako lo haría, porque para algo había pasado los años moldeando como una roca cada expresión que habría de reflejarse en su rostro estoico, entrenando para mantener la cabeza como un estanque helado y contenido que solo fluía cuando se escapaba el control de sus manos, algo inaudito, o cuando el mismo lo pretendía. Siendo peón, aún no tenía porque pasar por ese tipo de misiones, pero si llegaba el día, aceptaría sin titubear- ¿Y tu instinto de supervivencia no te avisa que soy peligroso, bruja? -Aunque él no había invitado, aún, de momento, a que ella realmente se asustase. Simplemente no había un motivo. Pero cuando veía unos ojos castaños como aquellos, el rubio comprendía algo: el sentido común era el menos común de los sentidos, porque sino aquella bruja guardaría un silencio sepulcral, sabría que su lengua podía revelar demasiadas cosas, como su actuación. Pero ahí estaba, cada vez más confiada. Y esa inconsciencia ingenua no era apta en tierras como Pandora, era lo que una parte de él defendía, en un rostro que no debía disfrutarla por ser lo que era. Pero ahí estaba.

Un puñado de palabras personales salieron como torpedos torpes de la boca de Flox. Cogía sus frases al vuelo, como si no supiese que decir, como si no se diese cuenta de lo que decía. Mantuvo los brazos firmemente cruzados sobre su torso, si bien su postura con su postura era la personificación de la calma, su mirada era el filo de un cuchillo. Pero la soga no rodeó el cuello de aquella muchacha, él no sería el que apretase la cuerda. No después de lo que había escuchado. Esa noche, ella no sería su enemiga, tampoco su camarada. Flox era Flox. Era real. Casi humana.

-No es común oír a un mago que habite en Baskerville hablar así. -Puntualizó moviendo sus labios lentamente, el tono de su voz lo suficientemente alto como para que ella le escuchase- ¿Por qué renegaron de ti? -Porque eran seres despreciables, porque quizá la bruja no fuese lo que aparentaba. Un siniestro jamás dejaría a otro atrás al menos que fuese realmente estúpido, que no hiciese honor a su raza. Dar la espalda a uno de tu propia especie era un sacrilegio que Drako no contemplaba, se debía ser muy débil para eso, tenía que haber hecho algo increíblemente pecaminoso para tal hazaña.

Meditó de nuevo su nueva pregunta, estirando las piernas para ponerse más cómodo mientras inconscientemente movía su cuello, provocando un crujido en sus vértebras.

-¿Qué quieres lograr? -Aquello se había convertido en una especie de interrogatorio, no era común en Drako interesarse por alguien, sin embargo sabía que la información era vital para conocer el mundo que le rodeaba. Y, si iba a aconsejar a alguien como ella, no le valían las medias tintas. Todo o nada. Él trabajaba con las cosas cristalinas, el bien y el mal definidos perfectamente en su cabeza. Blanco o negro.
Apenas torció levemente los labios en una pequeña mueca, conociendo la respuesta en realidad que le iba a dar de antemano, aunque se tomase su tiempo para responder.

-Mi gente no da la espalda, pero no serías bien recibida. -Matizó en un pro y un contra, separando su espalda de la puerta para inclinarse ligeramente hacia ella- No sentimos simpatía hacia los vuestros, lo habrás percibido ya. -Mencionó elocuentemente, si bien no apartó los ojos duros fijos en ella- Pero si has colaborado de alguna forma con nosotros, probablemente cubramos tu espalda. Depende de lo que hayas hecho por la raza, de los amigos que tengas en ésta y de si el titán ha prestado atención a tal servicio. Él podría destinar tu protección o, quizá, solo valga con alguien dispuesto a dar la cara por ti. -Pero eso era improbable en lo que a los siniestros se refería- Como he dicho: depende de la raza. -Había unas con unos principios más loables que otros, era un hecho, así como también sucedía con las personas.




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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Flox A. Kraus el Miér Feb 24, 2016 5:26 pm

Me reí de buena gana, no se lo creía ni él. Se le veía demasiado siniestro como para dejar de lado su trabajo. Me da que lo tenía grabado en la piel. Pero también era muy dudoso que le fueran a mandar hacer algún picinic con nadie, aunque me podía imaginar todo tipo de historias como las que me contaban cuando era pequeña de personas traicionando a otras, de traidores de su propia especie y las que no me gustaban tanto porque en aquel momento no era muy dada a las ñoñerias, en las que dos de distinta raza compartían cosas juntos y se enamoraban, las que terminaban con uno dándole la espalda al otro se volvían más emocionantes, pero para mis "amigas" esas eran las más tristes y preferían aquellas donde el amor acababa triunfando y todo eso. Vomitaba arco iris. En cuanto el siniestro soltó esas palabras le miré a los ojos bastante acojonada aunque intenté disimularlo. -Por supuesto que me avisa, me grita y todo, pero te he curado eso, creo que por hoy, estoy a salvo, mañana será otro día- Dije convencida de mis palabras. Aunque no tanto como quisiera. Prefería que el curarle esas heridas me sirvieran de vale para más que un día, tres a lo sumo quizá... Sí, tres días eran una buena cifra para alguien herido y magullado al que acababa de "rescatar". Pero quería confiar en que mi buena actuación habría servido de algo, había podido ver que los brujos no eramos su especie favorita, pero es que me estaba dando a mi que ninguna era su raza favorita, digamos que quizá los humanos y los propios siniestros se salvaban pero aun así yo tenía dudas de aquello. ¿Qué le habría pasado para odiar tanto a todas las criaturas de Pandora?

Todo mi discurso me había dejado bastante calmada, porque era la primera vez que soltaba todo eso, nerviosa, porque no se lo había dicho a quien se lo tenia que decir, seguramente, se lo había dicho a la última persona de todas que debía, pero por alguna extraña sensación, no me importaba. Si se lo había soltado a él, ya estaba hecho, ya no había marcha atrás. Me encogí de hombros -No habito aquí por gusto, volví tras unos años fuera, pero si quiero darles una patada en la boca por así decirlo, con un poco de su propia medicina... pues tendré que aprender primero a usarla ¿y dónde mejor que aquí?- En estos momentos recordaba a mi "abuelo" el del lado oscuro y todo eso, que realmente eso del lado oscuro se refería más a la alquimia que a lo que era "natural" los elementos y todas esas cosas, diciéndome que tuviera cuidado con mis sentimientos. Que eran un gran poder para hacer de todo, desde cosas muy grandes espectaculares y buenas, hasta las mas perversas. Lo vi en sus ojos, me contaron la historia de sus padres y vi en sus ojos lo que nadie se atrevió a decirme nunca. Mis padres estarían enseñándome lo que era la magia, para ver si yo iba por ahí y algo debí hacer, que les sorprendí puede que demasiado. Yo no debería hacer sobrevivido a aquello.

Sonreí -Porque era y me sigo sintiendo gitana- Me encogí de hombros, nunca renegaría de ellos. Me salvaron, me dieron casa, una familia y me cuidaron hasta que ahora, soy yo la que intenta cuidarlos a ellos. Al escuchar las vértebras de el siniestro me quedé petrificada. ¿Cómo es eso posible? Tal sonido... Y eso que la tormenta lo mitigaba un poco... Le miré de reojo... Le estaba pidiendo consejo, y sabía que ara estas cosas era mejor decirlo todo y no dejar nada en el tintero pero aquel hombre, que ahora parecía clamado y con pocas ganas de moverse para matarme... Podría cambiar en cuestión de segundos. -Uno de mis objetivos, sería que los humanos dejasen de ser objeto de estudio y uso para los magos, es algo que me puede- musité bastante para mi. Una de todas las veces que me metí en una casa pude llegar hasta el sótano, el dueño o la dueña, dejó la puerta abierta  pude ver claramente a un niño no más mayor que yo, humano claramente sufriendo cosas, que a día de hoy aún era incapaz de decir o siquiera pensar. Me recorrió un escalofrió, no, eso no podía seguir pasando pero sabía que los magos seguían intentando conseguir humanos para ese tipo de cosas y a mi me daban repelús y asco. A esos, cuando venían al invernadero, no se les daba todo lo que venían buscando. Nunca mientras yo estaba presente.

Miré seriamente a Hunter y guardé sus palabras como oro en paño. Tendría que llegar a su titan para lograr algo de protección, porque claramente hacer un trabajo a Tarik y ayudar a Hunter... No se veían cosas muy importantes y más sabiendo que los brujos... Bueno, no eramos los mejores entre todas las especies al parecer. Tendría entonces que seguir trabajando desde las sombras y con mucho cuidado hasta lograr algún seguro de vida. -Gracias- La verdad siempre viene bien y se agradecía incluso más viniendo de un siniestro como él.



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Re: Escapando de las pesadillas (Drako Portgas)

Mensaje por Drako Portgas el Lun Mar 14, 2016 6:43 am

El rostro de Hunter seguía petrificado para no desvelar la verdad que había en las palabras de la bruja. Solo por compromiso, es cierto que no la atacaría. Había diversos motivos: ella no era su presa y que su raza no le cayese en excepcional gracia no quería decir que la purgase simplemente por existir. Sencillamente había una balanza y cada cual iba colocando el peso de su condena. Flox, ante sus ojos, mantenía la suya en un equilibrio peculiar para no verla como una amenaza en vivo y nadie tenía el poder de ver el futuro para saber si se arrepentiría o no de su decisión pasado X tiempo. Funcionando con la lógica que le había mantenido en pie en Pandora y que le había enseñado formar parte de la filas de los siniestros, Portgas no se aferraba a nada por lo que usar sus cuchillos en la carne blanda de aquella muchacha. Y, por el contrario, sus rasgos aniñados cada vez se presentaban más humanos. Que Flox lo hiciese fácil era algo que no despertaba placer en él. No la deseaba como aliada, más tampoco como su enemiga, solamente debía serle indiferente para cumplir con su deber en caso de ser necesario. Él castigaba por crímenes, cumplía con la voluntad de Van Helsing... pero en sus designios no figuraba aquella insólita bruja.

-Lees correctamente a las personas. -Habló lentamente, concediéndole a la castaña aquella victoria al instinto de supervivencia. No sería él quien, mientras esperaba el amanecer, se irguiese contra ella. No era necesario ni deseaba movilizarse para hacerlo.

Aparentemente de forma distraída, más bien un gesto del todo premeditado, el hombre rubio abrió y cerró la mano para valorar el dolor que subía como un calambre por su brazo. Cada minuto que pasaba éste parecía mermar. Podía prever que para cuando alcanzase el anochecer dentro de lo que calculaba que sería lo relativamente pronto para verse más suelto, podría cumplir con la misión para la que había sido destinado. Acabar herido había sido una complicación menor, pero lo era al fin y al cabo y podría haber acabado con el brazo inutilizado para la tarea que se le presentaba por delante.

-Podrías haber escogido prescindir de ella. -La posibilidad salió de sus labios finos de una forma sumamente casual. Había casos, particulares, por los cuales criaturas podía fingirse humanas. La mayoría para no llamar la atención de la raza de los suyos, aquellos obligados a vivir en las sombras por un crimen que se le atribuiría como suyo si llamaba la atención para reclamar la mirada afilada de los siniestros pero también existían aquellos que pensaban que Pandora les pagaría pasándolos por alto de su crudeza. Quizá a alguien le hubiese funcionado una vez te hacías a como iban las cosas allí y después de todo, a pesar de la inferioridad de poder humana, cada vez había más de éstos libres y que conseguían algo. Era extraño pero sí. Flox pudo mantenerse entre los gitanos sin meterse en problemas de la envergadura en la que los pretendía, porque la cruzada en la que se había embarcado era de una talla mayor. El cazador lo sabía porque estaba en la misma aunque de una manera diferente, de hecho su impresión fue más grande cuando ella se pronunció con su objetivo. Portgas volvió a clavar en ella una mirada acerada que escondía una intensidad brutal, una roca que contenía en su interior algo más fuerte- Es inhumano. -Asintió con cierto fervor en su voz que apenas titiló en ésta, simplemente alteró apenas su tono imperturbable.
Se tomó su tiempo para estudiar de nuevo a la muchacha. Sus iris heladas seguían puestas en ella, observando aquel gesto sincero. Era más difícil estar ante una persona como Flox que contra un asesino sanguinario, en la bruja no confiaría pero admitiría que subiese según sus acciones, ante el segundo simplemente actuaría como debía hacerlo, implacable. Tras unos largos minutos de silencio, apenas haciendo eco del gracias, elevó la vista para ver a través del cristal que servía de estructura y componía el invernadero. El sol no tardaría en ponerse y él tenía un trabajo que hacer. Sin mediar palabra en la conversación, se puso en pie, dando por finalizado de aquella brusca manera su encuentro. No podía negar que la castaña había hecho la espera más amena, si bien sentía el cuerpo algo entumecido cuando debió haber aprovechado para agazaparse y descansar aunque sabía bien que no habría podido hacerlo por estar alerta como un felino a que llegase alguien allí. No compartió ninguna palabra de despedida con la bruja, no era necesario y sería mejor no ganarse más preguntas de porque estaba allí ni a donde iba. Tiró de la puerta de la que había sido guardián hasta ahora pero entonces, ahí, antes de atravesar el marco frenó sin volver la cabeza rubia.

-Dame pruebas de tu palabra y yo hablaré en tu favor. -Fue lo último que salió de sus labios antes de perderse entre las sombras del jardín, silencioso, para internarse en la mansión que esperaba al cazador.




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